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DEUDA PÚBLICA, INFLACIÓN Y FALSA PESIFICACIÓN

 

Lo que se oculta detrás del terror a la inflación

22 octubre de 2012

Apenas ayer actualizábamos los datos más relevantes sobre la deuda pública que surgen de los números del BCU.

Básicamente, entre el primer y el segundo trimestre del año no hay cambios de gran importancia.

Pero el tema de la deuda pública está directamente relacionado con otro, que realmente preocupa al gobierno en el cortísimo plazo: la inflación.

En los 12 meses a setiembre, según un análisis que publica hoy El País (1), la misma se ubicó en 8,6%, bien por encima de lo que los analistas estiman conveniente.

Y muy cerca del terrorífico 10% que desencadenaría aumentos salariales con frecuencias menores al año.

Hay otro asunto, relacionado a la inflación del que no se habla. Nadie lo hace. Se trata de la vinculación entre ésta y la deuda pública.

Veamos: la deuda global del sector público en pesos (casi toda en unidades indexadas) ascendía al 30 de junio, tomando como base de cálculo el tipo de cambio interbancario en la misma fecha, a 304.221 millones de pesos. Esto corresponde, dado que el BCU publica la deuda expresada en dólares, a casi 14 mil millones de estos.

Partiendo de la base de que toda está en unidades indexadas, y tomando una referencia de inflación del 9%, tendríamos, dentro de un año, un aumento de la deuda en pesos corrientes por el mismo monto.

Suponemos también que no se ha hecho nada para variar el monto global de la deuda en UI. O sea, todo lo que se vence se renueva en la misma moneda. Y  dejamos fuera, los intereses vencidos en el período.

La deuda en pesos el 30 de junio de 2013, de acuerdo a los supuestos enunciados más arriba ascendería a 331.601 millones.

Lo cual, traducido a dólares implicaría un aumento de 1.249 millones. En este caso también hemos supuesto que el tipo de cambio no variaría entre ambas fechas.

Dicho de otra forma, cada punto de inflación hace crecer anualmente la deuda pública nominada en pesos, y también la global, en 139 millones de dólares. Números que, estamos seguros, preocupan bastante al gobierno, por más que lo oculte cuidadosamente.

Para poner la cifra en perspectiva (1.249 millones de dólares), digamos que se parece mucho a lo que se está pagando cada año en estas épocas por intereses del conjunto de la deuda pública. O a tres veces lo que se supone ha perdido el país (400 millones de dólares), pero en 5 años en vez de uno, por el ruinoso negocio de PLUNA.

Pérdida “silenciosa” (las lectoras no encontrarán este tema comentado en ningún otro lado, a diferencia de los ríos de tinta que se derraman diariamente en relación a la línea aérea) e “indolora”. Puesto que nadie se siente personalmente afectado por el asunto. Pero no menos real por ello.

Si, en cambio, esa misma masa de deuda estuviera nominada en dólares corrientes, como históricamente sucedía antes del advenimiento de los “genios” que hoy dirigen nuestra economía, la deuda en dólares se mantendría igual. Acrecentada únicamente por los intereses devengados y la nueva deuda emitida.

Ya demostramos en un trabajo anterior (“pesificación de la deuda pública” mentira…) que, si en 1969 una persona hubiera tenido 1.000 dólares y los hubiera dejado en esa moneda hasta hoy (prescindiendo de intereses) y otra hubiera cambiado otros 1000 dólares a UI (suponiendo que estas existieran en aquel año); hoy la que conservó sus dólares como tales tendría, exactamente, esa suma. La otra tendría aproximadamente 4.500 dólares cuando decidiera cambiar sus UI a esta moneda.

Trasladando la misma cuenta a una deuda queda claro el terrible negocio que representa “pesificar” la deuda pública, o sea, pasarla a UI.

Por más que algún “sabio” como Javier de Haedo, gran fanático del trabajo que lleva adelante el actual equipo económico, siga insistiendo, ya prácticamente en soledad, que el “seguro” que representa la “pesificación” “paga” cada vez que el dólar aumenta su cotización frente al peso.

El dislate es absoluto, porque, independientemente de la evolución del tipo de cambio (o sea cuando el dólar se abarata la deuda en pesos automáticamente sube y cuando pasa lo contrario ésta baja) el ajuste por inflación, aún en el mediano plazo, por no hablar del largo, como demuestran las estadísticas oficiales, hace aumentar permanentemente el monto de la deuda expresada en dólares corrientes.

La teoría del “seguro” refiere únicamente a aquellas situaciones en las cuales se produce una devaluación importante y brusca.

Uno de  esos momentos, por ejemplo en la última gran crisis financiera, duró menos de un año. De haber tenido parte significativa de la deuda nominada en UI hubiéramos visto un alivio transitorio en las cuentas públicas.

Claro, como sucede siempre en nuestra economía que es muy abierta, rápidamente el proceso inflacionario que sigue a una gran devaluación se “traga” cualquier alivio.

Y recomienza un nuevo ciclo del proceso que tiene sólidos fundamentos de base: todas las monedas fíat (basadas exclusivamente en la confianza) pierden valor en el tiempo.

En el tema deuda pública el único “seguro” sería poner de cabeza la actual política económica. Partiendo de una renegociación de la deuda desde una moratoria y planteando a través de aquella una sensible reducción de principal e intereses.

Por supuesto, en adelante el país debería pasar a financiarse básicamente con recursos propios, que ciertamente los tiene, y dejar de participar en la tómbola financiera internacional

Pero eso es, claramente, otra historia

Como también lo es el tema de la inflación. Y las medidas que el gobierno está tomando para controlarla

Seguiremos trabajando

1) http://www.elpais.com.uy/suplemento/economiaymercado/el-mismo-dilema-mas-en-el-limite/ecoymer_671069_121022.html