Señor Director:
¿Alguien duda que deben ponerse límites a los jóvenes?
¿Alguien duda que en cualquier centro educativo esos límites comienzan a imponerse por la mayor autoridad allí establecida?
Sin embargo la Directora del Liceo Bauzá, Sra. Graciela Bianchi, no parece ser la más indicada para imponer esos límites.
¿Por qué?
PORQUE su lenguaje y actitudes, al momento de reprimir, parecen ser más de una feriante enojada, de una dirigente de un club de fútbol de barrio o de una profesora de cumbia, que de una Directora de un centro educativo.
PORQUE la Sra. Bianchi se ha peleado con el Ministro del Interior, con la Sub Secretaria del Ministerio de Educación y Cultura, con integrantes del Consejo de Secundaria, con el Director General de Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura, con policías, con estudiantes, con la primera Senadora del País, etc. Etc.
PORQUE, de acuerdo a declaraciones del embajador itinerante del Uruguay Sr. Milton Romani, la Sra. Bianchi tiene graves antecedentes autoritarios (denuncias penales) “que llevaron a muchos padres a presentar un recurso de amparo en el Tribunal de lo Contencioso presidido por el Dr. Kerouglián…”
PORQUE al mejor estilo autoritario de otras épocas, y como forma de adquirir protagonismo, intentó cerrar el Liceo Bauzá sin previa consulta a la ANEP.
PORQUE no debe conocer los conceptos que refieren a las condiciones contextuales y que son aquellos vinculados al entorno de trabajo y condiciones sociales exigidas al propio desempeño y que supone considerar, entre otros, el clima de trabajo. La dirección (de cualquier índole que sea) debe buscar la participación, el consenso, negociar, preocupándose por el desarrollo curricular, organizativo, comunitario y profesional en procesos de mejoras de los centros educativos.
PORQUE una habilidad necesaria, y que parece no tener la Directora Bianchi, es la del control emocional.
PORQUE, si bien la actuación del Director General de Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura Sr. Pablo Álvarez, al “subir” el video es descalificante, en definitiva, lo que muestra son hechos y no puede desacreditar a nadie que hubiera actuado firme pero, también, sensata y con modales que correspondan a su envestidura. ¿O se debe actuar en forma correcta sólo cuando sabemos que nos ven otras personas?
Lo del principio: a los jóvenes hay que ponerles límites y educarlos, todo lo que –seguramente- no alcanza con ostentar la calidad de Directora, ésta deberá tener otros atributos que seguramente a una feriante, a un director técnico de fútbol o a una profesora de cumbia, no se les exige.
Saluda a Ud. Atentamente
Aníbal Dagostino