aparece más como una finta en su campaña para
una segunda Presidencia
diferente a la gestión del actual gobierno
escribe Sergio Israel
Luego de entregar la banda presidencial a José Mujica, Tabaré Vázquez ingresó en un año sabático y debido a ello perdió casi todo contacto con la política.
Mientras Mujica tomaba las primeras decisiones desde el piso 11 de la Torre Ejecutiva y el Frente Amplio procesaba el nuevo escenario que, además de su segundo gobierno nacional, incluyó la derrota en las elecciones municipales de Paysandú, Salto, Florida, Treinta y Tres y una advertencia en Montevideo, el ex presidente, que salió del gobierno sin partido pero con una altísima popularidad, se mantuvo, como es habitual en estos casos, al margen de la vida política.
No obstante, este año Vázquez reingresó dosificadamente para defender algunos aspectos de su gestión, como la lucha contra las tabacaleras, e incluso al gobierno de su sucesor.
No era ningún secreto para los actores políticos ni para los analistas que Vázquez —biología mediante— aspiraba a un segundo mandato a partir del 2015.
En ese sentido fue interpretada la participación en el comité de base de su barrio el 25 de agosto pasado, la asistencia a una cena para recabar fondos para el Partido Socialista, del cual se había desafiliado con una carta pública, y la presencia en un acto del Movimiento de Participación Popular (MPP) en setiembre.
Si unos comentarios sobre la política exterior de su gobierno en un colegio del Opus Dei no lo hubieran llevado a salir de escena, Vázquez también habría asistido el 15 de octubre al acto por el 91º aniversario del Partido Comunista (PCU).
Revancha
Cuando se presentó en el comité “Cuaró” y luego ante el Plenario Nacional del cual pasó a ser miembro especial, Vázquez no lo hizo de cuerpo gentil sino con un documento que tituló “Apuntes preliminares referidos a la eventual actualización ideológica del Frente Amplio”.
“El impuesto a la tierra está muy bien puesto y seguramente va a salir adelante” dijo Vázquez en el acto donde hablaron los tupamaros Lucía Topolansky, Eduardo Bonomi y Ernesto Agazzi.
Sin embargo, fuentes del entorno de Vázquez dijeron a Búsqueda que el ex presidente, más allá de compartir la necesidad de gravar las fuertes ganancias del sector agropecuario, en realidad mantiene reservas acerca de la conveniencia de este impuesto, no por los montos que se prevé recaudar, sino por el riesgo de que los inversores perciban que las reglas de juego pueden cambiar sobre la marcha.
Vázquez difiere con algunas de las políticas que está aplicando el gobierno de Mujica, al que los allegados al ex presidente ven, al menos, como “desordenado” y “sin rumbo cierto”.
Si bien estaba en los cálculos de Vázquez y de todo el país que la gestión de Mujica podía ser errática teniendo en cuenta su particular personalidad, la realidad está superando al más pesimista de los pronósticos y también está preocupando por la cantidad de miembros del MPP que ocupan cargos en la administración pública.
En esa línea de inquietud por la gestión y el estilo del gobierno de Mujica, y en las diferencias entre las ideas fundamentales de Vázquez y las de la vieja guardia tupamara, explicaron los informantes, debería leerse el sutil documento de “actualización ideológica” del ex presidente
Sobre todo los capítulos 3 (“Política y democracia”) y 4 (“Libertad e igualdad”).
“La historia contemporánea ha estado fuertemente marcada por dos valores centrales: libertad e igualdad.
La izquierda sabe por experiencia propia que se trata de un binomio tenso, delicado pero indivisible: no se puede renunciar a una en nombre de la otra”, dice Vázquez en ese documento, que apela a la revolución francesa de 1789 y menciona media docena de veces la palabra libertad.
Guerra dialéctica
Algunos medios y políticos interpretaron los comentarios de Vázquez acerca de las hipótesis bélicas con Argentina en la misma línea que el pedido de apoyo diplomático a Estados Unidos.
Una lectura del discurso de Vázquez, sin embargo, permite ver que habló de dos instancias diferentes.
Sobre la posibilidad de un enfrentamiento armado, los especialistas consultados por Búsqueda indicaron que, más allá de la inconveniencia de hablar en público sobre eso, lo que hizo el entonces jefe de Estado fue lo correcto.
El problema, explicaron las fuentes, es que sobre ese punto la inteligencia militar uruguaya cometió algunos errores gruesos que también pudieron influir negativamente sobre el ex presidente.
El jefe del departamento exterior de la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie), entonces un capitán de navío, escribió un informe “tan erróneo como catastrófico” que pudo haber inducido a equivocación a Vázquez.
En esos mismos días, otro análisis de Inteligencia, pero de la Policía, colocó las cosas en su justo término.
Más allá de que el ex presidente solamente consideró la guerra como una hipótesis muy remota y no siguió al pie de la letra el escenario pintado por la Dinacie, entonces al mando del contraalmirante Carlos Magliocca, el 4 de diciembre de 2006 firmó un decreto que asignó funciones de protección especial al predio de la pastera Botnia a la Armada, el Ejército y la Policía Nacional.
El decreto, además de la firma de Vázquez, tiene la rúbrica de tres ministros: José Díaz (Interior), Azucena Berrutti (Defensa) y Danilo Astori (Economía), lo que destierra la tesis de que el Consejo de Ministros estaba completamente al margen de las actuaciones del entonces presidente.
La firma de Astori aparece al pie de otro decreto del 2 de octubre de ese año que, entre otras cosas, encomienda a la Armada la función policial en el puerto de Botnia.
“Mi pollo”
La senadora Lucía Topolansky hizo diferentes gestos en relación al episodio de las declaraciones de Vázquez sobre un eventual conflicto con Argentina y su pedido de apoyo político al presidente de Estados Unidos de la época, George W. Bush.
El mismo jueves 13 de octubre, en caliente, Topolansky dijo en Radio Continental de Buenos Aires que las de Vázquez habían sido “palabras infelices”, se confesó “totalmente descolocada” y cuestionó tanto el aspecto bélico con Argentina como el pedido a Estados Unidos porque “no responde a la filosofía ni a la tónica del partido de gobierno”.
“Levantamos un centro (a la oposición) y lo aprovecharon” resumió en términos futbolísticos Topolansky al relator deportivo Víctor Hugo Morales, quien la entrevistaba deslizando sus propias críticas sobre “el dislate” del ex presidente uruguayo.
El viernes 21, en una entrevista con el semanario “Brecha”, la esposa de Mujica lanzó mensajes más matizados: se reafirmó y profundizó en las críticas a la vez que tendió puentes.
“No pasa nada (…). Además una enorme cantidad de frenteamplistas tenemos la convicción de que Tabaré va a volver”, comenzó diciendo la primera senadora del Frente.
Pero revolvió en la herida y metió el cuchillo a fondo: “Yo tengo muy clara la lucha de (el ex canciller Reinaldo) Gargano por darle al Mercosur un mayor contenido integracionista. Chapeau con Gargano. Coincidí con él en toda la discusión del TLC”, afirmó. Gargano fue el ministro que trancó más fuerte contra Vázquez cuando un TLC con Estados Unidos era una posibilidad manejada tanto por el ex presidente como por su entonces ministro de Economía, Danilo Astori.
Topolansky también se refirió a que en la misma situación Mujica probablemente no hubiera apelado a Estados Unidos sino que insistiría con Brasil, pero omitió mencionar el hecho de que el ex presidente Lula no hizo nada para intermediar en el conflicto con Argentina, que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tampoco y que solamente el primer mandatario de Paraguay, Fernando Lugo, se alineó con Uruguay.
La senadora tupamara rescató entonces a Vázquez a su manera: “Yo ya lo dije, no tengo nada contra Tabaré, sino al contrario: es mi pollo. Hace mucho que lo vengo diciendo. Sería lo mejor para el Frente Amplio tener otro período de Tabaré. Lo sigo sosteniendo más allá de este incidente”.
Luego explicó por qué había salido fuertemente al cruce: “Se venía destrabando todo bien con Argentina. (…) Yo temí que esa declaración nos hiciera retroceder casilleros. Por eso salí a decir que yo compartía la línea de diálogo que había desarrollado Pepe y eso no es ofensivo para nadie. Y lo otro, en relación a quién le pediría apoyo, yo dije lo que es el sentimiento del frenteamplista de a pie. A los que somos de izquierda nos rechina un poco la sociedad con Bush”.
Topolansky recordó que “cuando Bush estuvo en Uruguay hubo una gran movilización en Montevideo, a la que fuimos todos los que no tuvimos que ir obligatoriamente a Anchorena —donde fueron algunos ministros a quienes Tabaré les pidió, entre los que estaba Pepe—. No era una manifestación contra nuestro gobierno ni contra Tabaré. Era para decirle a este señor medio dueño del mundo que aquí los charrúas seguimos siendo charrúas. Yo, si hubiera estado en lugar de Tabaré, hubiera trabajado con todos los países latinoamericanos, incluso en segundo término con los europeos
El último que se me hubiera ocurrido es Bush, por eso me chocó (...). No pretendo que me hubiera informado, pero en el Parlamento no teníamos ni la más pálida idea”.
Un día antes de la publicación de la entrevista en “Brecha”, en un almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Empresa (ADM), la primera senadora del MPP corrió a saludar a Vázquez apenas éste terminó de hablar, lo que fue interpretado dentro y fuera del Frente Amplio como una señal de paz, que en el sector de Mujica existe la valoración de que Vázquez no renunció a volver a ser jefe de Estado y que, además, más allá de algunas declaraciones, se evalúa que si éste quiere volver “gana con la fusta bajo el brazo”.
Decisión “exagerada”. Aunque el presidente Mujica dijo que el retiro de Vázquez “no es el apocalipsis”, prometió hablar con él a su regreso de Europa. Y la Mesa Política reconoció el error al tiempo que pidió su vuelta.
En esta misma línea de razonamiento se ubicó otro puntal del MPP, el senador Ernesto Agazzi, aunque el sector propiamente dicho resolvió no adoptar una postura oficial.
El diputado Esteban Pérez se había colocado en una posición contraria. “No tengo temor a un Frente sin Tabaré. Es un error táctico lanzar una candidatura ahora, es muy prematuro. No creo que esté en riesgo un tercer gobierno del Frente Amplio si no es Vázquez el candidato. No me asusta que esté o no esté. La gente lo que valora es el techo y la olla”, dijo el diputado canario el domingo 23 en “La República”.
En cambio, el ex ministro de Ganadería no quiere dejar de contar con Vázquez. Agazzi dijo a Búsqueda que considera “exagerada la decisión de retirarse de la vida política pública” y se sumó a quienes están convencidos de que existen serias probabilidades de que éste regrese y que, en ese caso, es un claro ganador.
Pero fuera del MPP no todos razonan en esa línea. En el entorno del vicepresidente Danilo Astori no faltaron quienes se apresuraron a echar campanas al vuelo soñando con que el momento del ex ministro de Economía no pasó, lo que se vio reforzado por las primeras declaraciones del propio líder de Asamblea Uruguay y de su ex jefe de campaña, Esteban Valenti.
En la misma edición de “Brecha” en que se publicó la entrevista a Topolansky, la senadora del MPP Constanza Moreira escribió una columna en la cual desarrolló su posición acerca de que el episodio del Colegio Monte VI y sus derivaciones ponen aún más de relieve la necesaria renovación del Frente Amplio, en lugar de una restauración.
Consultada por Búsqueda, Moreira prefirió no ahondar en el tema pero insistió en que “el Frente debe procesar la renovación de sus autoridades en 2012 y aplicar la ley de cupos como el resto de los partidos”.
Moreira está convencida de que el gobierno está encontrando su rumbo, posición que incluso es compartida por algunos operadores que apoyan al propio Vázquez, quienes reconocen que en algunos ministerios como Desarrollo Social, Interior y Vivienda, las cosas comienzan a encaminarse, sin contar con Economía, donde la solidez del equipo hasta ahora solamente ha sido cuestionada desde la Torre Ejecutiva.
El periodista y ex guerrillero tupamaro Samuel Blixen fue aún más lejos que Moreira. “Hoy, con la experiencia acumulada, con la posibilidad de analizar los pro y los contras (las convicciones, los estilos, las inconsistencias, las facetas personales), ¿sigue siendo la figura adecuada? Con un segundo gobierno de Tabaré, ¿cómo serían las relaciones con Argentina y con Estados Unidos, y con las transnacionales y con los poderes económicos?”, preguntó en una columna de opinión en la misma edición de “Brecha”.
Al coro de los que salieron a criticar a Vázquez se sumó hasta el músico Rubén Rada. Vázquez y Néstor Kirchner “fueron dos personas, no diría pedantes pero sí arrogantes, que podían haber arreglado fácilmente el problema
Optaron por ponernos en el medio, le pusieron las cámaras al pueblo uruguayo y al pueblo argentino y de los dos lados se dijeron disparates”, dijo el popular artista durante una conferencia de prensa en Fray Bentos (“El País”, lunes 24), aunque luego se comunicó con Vázquez para decir que había sido malinterpretado.
Un documento distribuido el 17 de setiembre durante el acto del MPP en el Parque Rodó pareció un adelanto a la tormenta:
“Nadie va a negar que en esta como en cualquier otra construcción humana las luchas por el poder están. ¿Qué tanto por arriba de ellas está la causa?
La causa es y debe ser lo más importante”