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Un grupo de intelectuales de izquierda se une por una España «soberana y popular»

Paula Fraga o Jasiel Paris critican que la izquierda oficial haya renunciado a la defensa de los trabajadores

Marcos Ondarra - THE OBJECTIVE 3 NOV 2026

Un grupo de intelectuales y analistas vinculados a espacios de la izquierda tradicional, o jacobina, ha impulsado el Manifiesto por una España soberana y popular, publicado en internet con el fin de aglutinar más apoyos, en lo que podría ser el anticipo de una asociación o movimiento ciudadano. Entre los nombres asociados a la iniciativa figuran Paula Fraga, Jasiel Paris o Jorge Polo, entre muchos otros perfiles que reclaman una refundación de la política española más allá de las coordenadas tradicionales del sistema de partidos.

El texto parte de un diagnóstico severo: España aparece descrita como un «cascarón vacío» institucional, con una economía y una sociedad que no benefician a la mayoría. Critica la alternancia partidista dentro de la monarquía parlamentaria por carecer de proyectos realmente diferenciados y sostiene que el eje izquierda-derecha se ha vuelto obsoleto, ya que ambos bandos administran el país como protectorado de oligarquías financieras y poderes extranjeros mientras se empobrecen las clases populares y se debilitan las fortalezas nacionales.

En primer lugar, el manifiesto propone recuperar una izquierda centrada en la defensa del trabajo. Entre sus medidas concretas se incluyen la ampliación y el fortalecimiento de los servicios públicos como factor de cohesión social, un plan de reindustrialización para generar empleo digno y una economía sólida, así como un sistema educativo exigente orientado a la calidad profesional. En segunda instancia, plantea recuperar una derecha que se oponga al individualismo extremo y proteja la comunidad, la familia y la transmisión cultural, con énfasis en el arraigo frente a la itinerancia capitalista, la natalidad como cuestión de Estado ante el invierno demográfico y la patria como marco de identidad

El texto parte de un diagnóstico severo: España aparece descrita como un «cascarón vacío» institucional, con una economía y una sociedad que no benefician a la mayoría. Critica la alternancia partidista dentro de la monarquía parlamentaria por carecer de proyectos realmente diferenciados y sostiene que el eje izquierda-derecha se ha vuelto obsoleto, ya que ambos bandos administran el país como protectorado de oligarquías financieras y poderes extranjeros mientras se empobrecen las clases populares y se debilitan las fortalezas nacionales.

Pese a lo que pudiera parecer, los firmantes se distancian expresamente tanto del comunismo como del fascismo. Defienden una síntesis superadora del liberalismo que combine la centralidad del trabajo, la producción nacional y la riqueza compartida con la protección de la familia, las tradiciones y la patria. Rechazan lo que denominan izquierda liberal (ejemplificada, a su juicio, en Pedro Sánchez, Irene Montero o Gabriel Rufián) por políticas de mano de obra barata y divisiones internas, la derecha liberal de Alberto Núñez Feijóo por su carácter tecnocrático, y figuras como Isabel Díaz Ayuso o Santiago Abascal por lo que consideran un servilismo a intereses de países extranjeros.

Críticas a los apátridas

La división política fundamental, según el texto, no es ya la de izquierda y derecha, sino la que enfrenta a soberanistas y apátridas. Los primeros abogarían por un Estado del Trabajo, una potencia agroindustrial y tecnocientífica, cohesión social y plena capacidad de decisión propia; los segundos se caracterizarían por la subordinación a la Unión Europea, la pérdida de control sobre fronteras, economía y destino nacional. El manifiesto denuncia un proceso de disolución de la nación española impulsado por elites apátridas, que combina desposesión económica y reemplazo demográfico a través de distintas formas de ocupación extranjera.

Como respuesta, se llama a constituir un movimiento transversal, democrático y soberanista. Debería convocar a asalariados, autónomos, profesionales y agricultores; responder a las clases populares mediante una distribución justa de la riqueza y la garantía de derechos fundamentales; y recuperar la soberanía como valor republicano. El texto concluye con la necesidad de refundar la política española para combinar justicia social con tradición cultural, producción nacional y amor por la familia y los conciudadanos: «Una nueva política para una nueva España. Una España soberana y popular».

Los perfiles asociados proceden de espacios de izquierdas, pero críticos con el progresismo: Paula Fraga, abogada penalista y columnista especializada en derecho de familia y geopolítica, ha mantenido posiciones de defensa de derechos sociales y crítica a las políticas identitarias; Jasiel Paris, politólogo y analista que colabora en THE OBJECTIVE, ha abordado cuestiones de geopolítica, soberanía y decadencia occidental desde una óptica que combina referencias socialistas con posiciones nacional-populares; Carlos Javier Blanco, doctor en Filosofía y autor de ensayos sobre Marx, Spengler y la tradición hispánica, ha desarrollado una línea de pensamiento que revisa el materialismo y aboga por formulaciones nacionales y populares críticas con el liberalismo.

La iniciativa se ha dado a conocer en redes sociales a través de X, y se presenta como un colectivo de ciudadanos dispuestos a defender una España soberana y popular frente a la decadencia del sistema político-institucional actual, en un momento en el que diversas plataformas cívicas y de intelectuales exploran alternativas fuera del bipartidismo y de las coordenadas clásicas del régimen del 78. El documento se ofrece como punto de partida para articular respuestas unitarias a la crisis de soberanía y de legitimidad que, a juicio de sus impulsores, atraviesa el país.

https://theobjective.com/cultura/2026-11-03/grupo-intelectuales-izquierda-espana-soberana-popular/