Apreciados compañeros:
Sorprendentemente mis apuntes acerca de la nota publicada por el compañero Jorge Daniel Díaz, en la página del compañero Néstor Durante, han merecido comentarios de varios de ustedes.
Quizás, si hubiese previsto su inusitada trascendencia, hubiese tenido más cuidado en su redacción y hubiese sopesado más mis palabras.
Mi vocación unitaria se siente apenada por las disensiones internas dentro de la izquierda uruguaya.
Los comentarios recibidos a mis borroneadas discrepancias, escritas casi en tono coloquial, con el compa Díaz me hacen vislumbrar una izquierda fracturada y hasta enconada. Esa fracturación, refleja, desgraciadamente, la vieja historia de la izquierda universal.
Algún fundamento le asiste a ese genial escritor portugués, comunista visceral, José Saramago cuando se lamenta: "Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda".
Es sin duda una pretensión idealista suponer que nuestro paisito estaría vacunado contra tales fracturas. Yo creí que nuestros únicos enemigos serían quienes se oponen a la felicidad pública, como escribió el Tata Artigas.
Aprovecho la bolada para ensayar alguna aclaración acerca de mi modesta opinión personal sobre la izquierda nacional.
Ya manifesté que me sentí, me siento y me sentiré tupamaro, se piense lo que se piense. Mi colaboración dentro del entonces original MLN fue una escuela de aprendizaje.
Mis posteriores cinco años de cana, -una desmerecida y exagerada condecoración de la dictadura que exhibo con orgullo- me permitió llenar, cultivar, mi cabeza y mi corazón.- Con la ayuda de mis compañeros profundicé mis conocimientos sobre los clásicos de la izquierda nacional y universal.
Al término de la dictadura, luego de conversar con el Bebe y otros compañeros y luego de escucharle en el estadio de Defensor, creí que el papel que cumpliría en lo sucesivo el MLN sería el de un esclarecedor, un animador, un motor en la lucha del pueblo por la libertad, la justicia, la independencia nacional, hasta que, por voluntad de ese mismo pueblo, se instalara la Revolución libertaria, Artiguista, socialista, latinoamericana, antiimperialista.
En la historia política nacional surgió el Frente Amplio. Antes de 1972 mucho se discutió dentro del MLN acerca de cuál debería ser la actitud de la Orga ante esa realidad.
Yo tuve la oportunidad de participar en esas deliberaciones.
El resultado fue la redacción de un documento, -que nunca llegué a verlo difundido o publicado-, por el cual se resolvió "un apoyo crítico" al Frente Amplio.
El MLN se situaba como un colectivo fuera de las pujas electorales. Se consideró que el Frente Amplio era, sin duda, una viable fuerza nueva progresista.
No era una fuerza con vocación revolucionaria sino un movimiento partidario, un partido político, encuadrado en el sistema democrático republicano representativo, siguiendo las pautas normativas del capitalismo liberal.
"Los fusiles no entran en las urnas", se decía. Constituía, sin duda, una fuerza plural progresista, integrado por sectores muy variados: desde liberales, progresistas, progresistas no revolucionarios hasta revolucionarios. ¡Vamos!; utilizando el invento lingüístico de la derecha; era una "colcha de retazos".
Pero, ¡hete aquí!, que, de repente, por arte de birlibirloque, el MLN y, por su iniciativa, se crea el MPP y éste se convierte en un sector del Frente Amplio.
Los dirigentes tupamaros y con ellos muchos de sus seguidores, con las mejores intenciones sin duda, son obligados a entrar en la arrebatiña de cargos y puestos administrativos y políticos oficiales, son sumergidos en la lucha electoral tradicional.
Se entra a competir por ganar votos. Y así se contagian las prácticas cuestionables de las luchas electorales: zancadillas, empujones, calumnias, insultos, golpes en la nuca entre compañeros.
Esas prácticas ya se estaban difundiendo dentro de la cana por el llamado "seispuntismo", enfrentado fundamentalmente al "liquidacionismo".
Empezaron a llegar los advenedizos, quienes, sin mucha formación en la ética de la izquierda, se acercaron y se acercan para ver si podían o pueden mojar algo.
La ambición es una tentación de todos los seres humanos. Tampoco les puede pedir demasiado un partido político que debe sumar votos para cumplir con su programa.
Los votos no se reclutan, se ganan. Con más pena y resignación que protesta acompañé la mutación genética del MLN.
Del proyecto de Frente Grande se pasó al Frente Amplio. Después de todo, algo es mejor que nada. Más que ser del MPP y del Frente Amplio, apoyé al MPP y al Frente Amplio en sus propuestas progresistas. Y hoy encuentro previsibles claroscuros en su gestión.
El gobierno gobierna para todo un país pluriclasista, integrado por ciudadanos con intereses contradictorios y hasta antagónicos.
Sin abandonar el acatamiento del programa que lo llevó a ascender, el gobierno democrático debe buscar lo que se llama "la paz social". Debe pretender, parodiando la leyenda que luce en el escudo policial, "la libertad en el orden".
Es su función, impuesta por la Constitución y las leyes vigentes.
De todas maneras, creo que los frenteamplistas, -todos cuantos se enrolan en la izquierda en general-, más allá de nuestras diferentes propuestas, individuales o grupales, tanto tácticas como estratégicas, debemos ser leales, respetuosos y honestos entre nosotros mismos en la lucha común contra quienes se oponen a la felicidad pública.
El tiempo, la historia, seguirá andando pa adelante....Todo depende de la madurez del pueblo, de la eficacia docente, esclarecedora, de las organizaciones sociales que difunden la verdad de que "otro mundo" es posible.
No tengo ni puedo pretender conocer las respuestas a todas las inquietudes y preguntas que chisporrotean hoy en la izquierda nacional. La información de la cual dispongo es muy relativa e insuficiente.
Yo, modestamente, opino, nomás....
Te saluda fraternalmente en la coincidencia o en la discrepancia
Elbio V. Moreira Piegas
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