Antes de entrar en temas a modo de aclaración diré para todos, que aprendí a leer con la ayuda de mis compañeros laburantes, pero no a escribir ,no fui a la escuela primaria por las razones, que nací en el monte y entre este, y el trabajo de la tierra me fui autoformando por NECESIDAD con la ayuda solidaria de distintos compañeros Entiéndase que no estoy abriendo el paragua, oh pidiendo disculpas, simplemente les prevengo las razones de mi falta de ortografía , y muy mala redacción a fin de que se olviden de estos horrores y así puedan concentrarse en los que intento trasmitirles
gracias...
Intentare Situarme en lo del título de esta nota
Muchas veces me pregunte, como es posible que Don José Artigas planteara LA REPUBLICA FEDERAL COMO SISTEMA Y LA DEMOCRACIA DIRECTA EN MANOS DEL PUEBLO COMO GARANTE DEL SISTEMA; cuando aún no existían los partidos políticos
Es obvio que concebía la soberanía territorial y la economía política como propiedad del pueblo, dado que así corrían los vientos en esa época, la lucha del capitalismo naciente contra los sistema monárquicos, que aún subsisten mesclados con la democracia burguesa representativa.
Bueno, la historia nos cuenta la lucha de INTERESES ENTRE LOS GRINGOS LOS CRIOLLOS DE LA OLIGARQUÍA NACIENTE que a sangre y fuego se apropiaron de la tierra mediante las traiciones a los pueblos y al máximo, líder JOSÉ GERVASIO ARTIGAS: la intelectualidad de entonces se encargo de escribir la llamada: leyenda negra que esta hoy día abunda en los libros que no tienen la culpa, de semejantes genocidas bastardos inhumanos de la especie y, de las letras. Fue así que en nuestro territorio se formaron los partidos políticos con sus líderes que fundaron la Republica, con su Constitución y las leyes
De ahí proviene la: representación partidaria y su democracia, que es contraria a la Democracia Directa en manos del pueblo que Artigas plantea
Los interrogantes que me planteaba y están escritos mas arriba, fueron despejados en mi segundo exilio por aquí donde aún sigo subsistiendo.
Una compañera inolvidable un día me acerco el libro verde escrito por el Líder Libio, MUHAMMAD GADAFI, estaba escrito este libro en ingles y la compañera tubo la gentileza de hirme traduciendo sus páginas.
En la medida que avanzaba en la lectura, mentalmente iba asociando la comprensión de este planteo del coronel Gadafi con lo bien poco que pero suficiente que conocía del Artiguismo, fue así que por 1983 escribí muchas páginas con estos asuntos y lo envié a Uruguay (solo un maestro me contesto diciéndome que estaba de acuerdo con el planteo pero que no sabía cómo instrumentarlo) antes de entrar en las enseñanzas de Gadafi les aclaro tomando las enseñanzas de Lenin (no es textual pero lo leí alguna vez)cuando se estudia una posición (escribía Lenin) hay que ver en esta a quienes favorece, y después al individuo
Este asuntito puntualizado por LENIN, es de gran importancia y les pongo un ej., en el PRADO hace un tiempo un compañero le grito unas acusaciones al presidente Mujica de este asunto existen videos y escritos. En ese momento y después, el presidente no contesto a las acusaciones que de ser falsas este cumpa hubiera ido en can
Pero salieron muchos a decir, cuidado este compañero tuvo una mala conducta como militante prisionero, vean ustedes el error, que LENIN no estaría de acuerdo porque se juzga al individuo y esto hace que no se investigue la acusación, que tal!!! LOS GRANDES MEDIOS DE LA COMUNICACIÓN SATANIZARON AL LÍDER LIBIO Y SU SISTEMA
Y es así que muchos escribas anteponen al individuo a las ideas.la verdad, siempre comen mierda como diría un cubano...
De este viejo planteo trascribo lo que considero esencial, en la hora que nos toca vivir, donde las luchas se reactivan en Uruguay.
Dice GADAFI:"...El instrumento de gobierno es el primer problemas que enfrentan las comunidades humanas. El problema se ha tornado grave desde la emergencia de las sociedades modernas. Los pueblos hoy día enfrentan este persistente problema y las comunidades sufren varios riesgos y consecuencias graves, al carecer de una solución última y democrática.
Los sistemas políticos de gobierno en el mundo hoy son producto de la lucha por el poder entre instrumentos de gobiernos.
Estas se establecen bajo la cobertura de una falsa democracia. Esta es la realidad de los sistemas políticos de gobierno dictatorial, que se apropian de la democracia del pueblo. La mera existencia de un parlamento que representa al pueblo es en si antidemocrático, dado que la democracia genuina significa la autoridad del pueblo y no una autoridad actuando por el pueblo.
Por lo tanto el pueblo tiene pleno derecho a luchar a través de la revolución popular, para destruir los instrumentos por el cual usurpan la democracia, y la soberanía del pueblo, haciendo uso de sus derechos soberanos a emitir el nuevo principio: ningún sistema de gobierno puede remplazar la participación del pueblo ya sea por un partido único o un sistema multipartidario.
Los sistemas partidarios son los modernos instrumentos dictatoriales de gobernar. El partido es la regla por sobre el todo.
El partido no es democrático porque está compuesto de gente que tiene intereses comunes, una visión común, una cultura común y las mismas creencias.
Ellos forman un partido para lograr sus fines, imponer sus puntos de vistas y extender el control de sus ideas y creencias a la sociedad como un todo.
El objetivo de un partido es lograr el poder bajo el pretexto de desarrollar su programa en forma democrática.
Pero, ningún partido podría gobernar a la totalidad del pueblo por su diversidad de intereses e ideas, temperamentos, localidades, creencias, que constituyen la identidad del pueblo.
El partido tiene la función de representar al pueblo luego, el grupo que lidera al partido representan a los miembros del partido y el líder supremo del partido representa al grupo líder. Está claro entonces que el juego partidario es una farsa engañosa que se vasa en las ruinas de la democracia; que tiene un contenido egoísta, que utiliza maniobras y trampas como eje del juego político partidario.
El sistema partidario es una dictadura desembozada, todavía no superada. Por lo tanto es correcto llamarla, Dictadura de la edad moderna".
Bueno, haya por el 80 y pico, estudiando en forma comparativa las ideas de principio de Artigas llena de sentimientos de amor por los pueblos de nuestra América Morena; fui buscando la unidad ideológica de las ideas entre Artigas y Gadafi; y para mi sorpresa, me di cuenta que las ideas como el viento, rompen las fronteras del tiempo y acarician los continentes del planeta tierra con la tibieza de una fresca y eterna primavera empaquetada en libros que tenemos que aprender a leer, para ser libres y soberanos.
Bien esta es la continuación del escrito que publico la Postaporteña (no recuerdo el nº), trato de escribir cortito porque creo conocer a mi gente pobre, que no lee mamotretos por falta de práctica de lectura; me pasaba a mi cuando empecé a estudiar, en dos horas de lectura estaba más cansado que trabajando 10 horas o más en la cosecha o a pala y pico abriendo cimientos en la construcción.
Pero la seguiré aunque nadie me conteste. Gracias al que me lee.
Dante (Gringo)Lopez........
PD les mando para que vichen una “novedad Artiguista”
Artigas, "primer presidente argentino" y el congreso de Peñarol
Congreso Oriental de Peñarol
Los pueblos libres de José Artigas
por Gabriel Fernández / La Señal Medios
En sus memorias, don Pedro Ferré se lamentó de la inexistencia de imprentas en la Banda Oriental durante los primeros y borrascosos años revolucionarios.
Con razonabilidad, sinceridad y bastante audacia, planteó que de conocerse las iniciativas federales de entonces, en lugar de difundirse únicamente la opinión de los dirigentes porteños, se llegaría a calificar a José Artigas como "el primer presidente argentino".
Bastante se diferencia esta lúcida observación de los continuos ditirambos que historiadores como Bartolomé Mitre arrojarían sobre la imagen del caudillo.
La pluma liberal por excelencia llegó a considerar el Artiguismo como una "confederación de mandones" cuya "acción disolvente aspiró (...) a dominar los destinos nacionales, con sus medios y sus propósitos".
De poco sirve redundar en una identificación demasiado transparente entre los dichos de Mitre y ciertos discursos de palpitante actualidad. Vale añadir que, por décadas, los vecinos decentes y principales de Montevideo y Buenos Aires emplearon una expresión sencilla, cargada, para definir el comportamiento del hombre díscolo del pueblo: "Más malo que Artigas".
Claro, con la disgregación americana y la creación de nuevas fronteras, Artigas pasó a ser prócer del Uruguay. Y a un prócer mejor no agredirlo, han pensado los poderosos de una y otra orilla.
Pero, casualmente, ellos fueron sus enterradores, pues reivindicar a Artigas sin admitir el profundo contenido federal revolucionario de su fascinante irrupción en la política de las Provincias Unidas, es propio de tránsfugas y falsificadores.
O, como los hubiera llamado el Jefe de los Orientales, de los "peores americanos".
Ahora bien, muchos de los proyectos y pronunciamientos federales del período que va de 1811 a 1829 han llegado a nosotros merced al esfuerzo de no pocos revisores que desdeñaron una historia inventada y comprendieron que el conocimiento de lo sucedido es necesario por dos grandes motivos: uno, porque el pasado habita entre nosotros, su oscuridad nos turba y su claridad nos permite avizorar nuevos horizontes; otro, porque quienes lucharon por su pueblo merecen el realce. Pese a tanta amargura, Ferré puede estar un poquito más tranquilo.
¿Por qué, pues, Artigas generó odios sin par?
¿Por qué fue acusado de traidor, bandolero, anarquista y montonero?
¿Por qué fue combatido con desesperación por triunviros y directoriales porteños, por monárquicos portugueses y realistas españoles?
¿Por qué los británicos, a través de Sarratea entre tantos, hicieron lo suyo para deshacerse de este hombre?
No es posible responder cabalmente a semejantes interrogantes en pocas líneas; pero si esbozar algunas claves:
Artigas representó genuinamente a los criollos pobres, indios, mestizos y negros de la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, y por un lapso menor de tiempo, Córdoba y La Rioja; impulsó la independencia a ultranza de las Provincias Unidas, rechazando aún en los peores momentos ofrecimientos seductores para resignar la autodeterminación ("Yo no soy vendible").
Combinó ese afán liberador con un republicanismo práctico que lo constituyó en verdadera síntesis de las experiencias democráticas europeas y comunitarias indígenas. Articuló, en la Liga de los Pueblos Libres, una Nación federal, democrática, participativa. Y, a diferencia de otros jefes litoraleños, revolucionó el esquema improductivo del latifundio al disponer en su Reglamento el reparto de tierras con el declarado objetivo de que "los más infelices sean los más privilegiados".
Hubo más razones, claro, pero con estas bastaron para que los comerciantes y los hacendados enloquecieran de temor y ardieran de odio. Razones suficientes, asimismo, para que el heroico pueblo oriental lo siguiera, abandonando todo, dispuesto a enfrentar a quien fuera, extrayendo de su seno una autoconciencia magnífica.
En el año que se inicia se cumplirán 199 años de una de las elaboraciones políticas nacionales populares más profundas que podamos recordar en nuestra región: el Congreso Oriental de Peñarol.
Allí, Artigas desplegó buena parte de su ideario, brindando una auténtica lección revolucionaria a los envanecidos dirigentes centralistas, tan cerca de la intriga, tan lejos de las aspiraciones que latían en el subsuelo de la patria.
Por entonces, se preparaba en Buenos Aires la Asamblea del Año XIII. Asamblea que debatió acerca de todo, menos sobre lo más importante: la Declaración de la Independencia, la Constitución y los acuciantes problemas económicos.
Justamente los asuntos estimados trascendentes por muchos federales.
Antes de Peñarol, Artigas y sus lugartenientes fueron recabando las opiniones del paisanaje, pueblo por pueblo, zona por zona; esto les permitió arribar al encuentro con una noción clara de las aspiraciones populares. Esta indagatoria derivó en las Instrucciones que el Congreso Oriental brindó a sus diputados en la Asamblea.
Instrucciones direccionadas, y cómo, hacia la autodeterminación popular y la soberanía: se destacaban la negativa a una ruptura con las otras provincias, con las cuales debían entenderse a través de pactos y no de sumisión, como era la pretensión centralista; se promovía para el resto de los distritos un sistema de representación equivalente al empleado en la Banda, para garantizar el derecho popular; y sobre todo, se exigía la Declaración de la Independencia absoluta de estas colonias.
Es preciso valorar la importancia de estas premisas: el Congreso Oriental de Peñarol remarcó el establecimiento de la libertad civil, la fórmula independencia y república y la formación de una confederación. Artigas desconfiaba de la sanción de una Constitución sin la definición de una estructura republicana; los proyectos que, dejando de lado intereses e imperativos nacionales y populares se desplazaron hacia la ligazón dependiente con otros países, justificaban plenamente esa preocupación.
Las facciones del gobierno central ya estaban inclinadas sobre algunas de esas posibilidades, y aunque podían tolerar ciertas demandas, la radicalidad del planteo oriental fue demasiado. El 1 de junio de 1813, la Asamblea en Buenos Aires sesionó secretamente para impedir el ingreso de la delegación Artiguista a las deliberaciones.
Y así fue que personajes fugaces y livianos ocuparon el centro de la escena, mientras las figuras más sólidas del momento fueron desplazadas.
Pero aquél 5 de abril, el Caudillo dijo cosas que atravesaron la historia y se mantienen vivaces, profundas, dignas de ser nuevamente consideradas:
"Ciudadanos: los pueblos deben ser libres. Su carácter debe ser su único objeto y formar el motivo de su celo".
"Por desgracia va a contar tres años nuestra revolución y aún falta salvaguardar el derecho popular. Toda clases de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar nuestro destino. Es muy veleidosa la probidad de los hombres: sólo el freno de la Constitución puede afirmarla."
"La energía es el recurso de las almas grandes. No hay un sólo golpe de energía que no sea marcado con un laurel. ¡Qué gloria no habéis adquirido ostentando esa virtud!
Orientales: visitad las cenizas de nuestros conciudadanos. ¡Que ellos, desde lo hondo de sus sepulcros, no nos amenacen con la vergüenza de una sangre que vertieron para hacerla servir a nuestra grandeza!"
Hoy, no es malgastar el tiempo releer las Instrucciones y las palabras de Artigas.
Los más infelices siguen bregando por ver el sueño federal concretado, se llame como se llame en la actualidad. Los vecinos decentes y principales siguen impulsando proyectos autoritarios y dependientes.
Pero los años no deshacen la memoria; tampoco la oscurecerán en los tiempos venideros con respecto a la historia que construimos en nuestro presente.
La evocación razonada puede hacer que el Jefe galope todavía por el suave territorio acuchillado.
Y alumbre con su voz, la oscuridad.