Envíopostaporteñ@ 1849

Respuesta (no tan breve) a c.e.r.

Dice c.e.r. que Por más que Héctor Amodio Pérez (HAP de ahora en adelante) insista en su inocencia total creo que está perfectamente establecido que su colaboración con el enemigo es lo que siempre ha sido: una traición a sus propias ideas, a lo que se proclamó como ideal alguna vez y, fundamentalmente, a otros que eran militantes.

por Héctor Amodio Pérez

Conocí a c.e.r.  allá por junio de 2016, cuando yo purgaba prisión domiciliaria en la casa de Ramón Anador, después de un intercambio de opiniones a través de Posta Porteña. En esa reunión -tengo testigos- continuamos con el intercambio de opiniones y manejamos la posibilidad de mantener futuras conversaciones para intentar encontrar respuestas a varias interrogantes que todavía están planteadas. Para eso el mismo c.e.r. me dio el número de teléfono de su casa. Demás está decir que c.e.r., con la actitud que me demostró en las escasas oportunidades que lo llamé, se negó a ese intercambio.

En la reunión antedicha quedó claro que yo admitía mi responsabilidad en el acuerdo al que llegué en junio de 1972 con el entonces teniente Méndez y explicité en qué consistió el acuerdo. Por lo tanto, nunca he pretendido proclamar “mi inocencia total”, sino que lo que he pretendido y pretendo es que se sepa cuál fue mi papel en la caída de la cárcel del pueblo, causa de mi condena a muerte y negar terminantemente mi papel en los señalamientos callejeros, causa de la parodia de procesamiento perpetrado entre la jueza Staricco y la fiscal Llorente. Si lo que hice después que Wassen me dijera que yo era el “cabeza de turco” c.e.r. lo considera una traición a mis ideas, no debe preocuparse por ello, dado que tengo mi conciencia tranquila. Si c.e.r. cree que traicioné a otros militantes, es una apreciación personal. Sería conveniente que c.e.r. nos dijera a todos los que lo leemos, qué habría hecho él en mis circunstancias.

Continúa c.e.r. La derrota del 72- sin embargo- no se explica solamente por el peso de esa traición. Ni la él particularmente, ni la de los otros implicados en su caso. Hubo también otras traiciones, particularmente las de las otras personas de dirección que estuvieron también en “el Florida”. Wassen, Marenales, Maneras, EFH, Rosencof, José Mujica, pero persiguiendo otros fines particulares, hicieron lo mismo.

“La derrota del 72” se precipitó por la adopción, por parte del MLN, de un par de planes pergeñados por dos “históricos” que pasaron por alto no solamente la situación política del Uruguay entonces, sino la propia de la organización que supuestamente estaba bajo su conducción y que el propio EFH, en Memorias de insurgencia califica como deficitaria, pese a lo cual acompañó a Sendic en su integración en grupos de base, “para demostrar que nuestros planes eran los correctos”, lo que afirma algunas páginas más adelante en el mismo libro. Quienes nos opusimos a esos planes y quienes secundaron a esas dos “vacas sagradas” en sus desatinos ya es de sobra conocido, por lo que no voy a insistir.

Si c.e.r. fuera fiel a sí mismo, concluiría en que las traiciones, todas, son fruto y consecuencia de la derrota y que esa derrota ya estaba definida desde mucho antes, incluso desde julio de 1971, cuando en plena gestación del Abuso se daban las discusiones por el Tatú y el plan del 72.

Dice c.e.r. que Es sobre la base de esa similitud de conductas que HAP pretende establecer su inocencia total. No percibe que esa vía argumentativa es una vía corta y al final está cerrada. El tema no está en la “TRAICIÓN” (que existió) sino los motivos y actitudes que llevaron a la misma.

La contradicción surge con total claridad: mi “traición” se debió a evitar ser ajusticiado por mis propios compañeros por algo que el mismo responsable se había hecho cargo, mientras que las “otras traiciones” fueron para intentar salvar sus propias responsabilidades en la derrota, porque ellos eran quienes la aceleraron. Y dentro de esas traiciones se encuentra una, quizás de igual importancia y que incluso se mantiene, aunque muy debilitada, hasta hoy, y que es la de haber aceptado como válida la historia oficial.

¿Cómo fue que se llegó a que ciertos jefes con responsabilidad, se atribuyeron la potestad de decidir por los demás sin hacer consulta a la inmensa mayoría de la militancia?

Como c.e.r. bien sabe, esos “ciertos jefes” tienen nombre y apellido y entre esos apellidos se encuentra el de su bien considerado líder Raúl Sendic, alma mater de la contrapropuesta del MLN al pedido de la rendición incondicional planteada por los militares a finales de junio de 1972. A propósito de esto, en las páginas 256-258 de Ay de los vencidos, se publica el Informe de las tratativas con las Fuerzas Armadas, tomado de UDELAR, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Ignoro por qué razón no se publica también el Informe de todo lo actuado por “los 5” y que es nada más y nada menos que el preámbulo del informa anterior.

Quiero dejar constancia que los 5 son EFH, Wassen, Rosencof, Manera y Alicia Rey, la que fuera convocada a dichas reuniones antes de que fuera defenestrada por la dirección superviviente, es decir Sendic, Marenales, Engler y Martínez Platero.

Dicho documento fue publicado en el libro la Justa verdad, del coronel de la Fuerza Aérea Correa Luna, como apéndice al capítulo 9 y cuyo original le fuera incautado a Mujica la noche de su detención. Allí se pone de manifiesto, con toda claridad,  el estado de situación a fines de junio de 1972 no solo del estado interno del MLN sino también la voluntad de la dirección del MLN, tanto en libertad como en prisión, de aceptar la rendición a cambio de algunas prerrogativas a conceder por las FF.AA.

Demás está que diga que yo nada tuve que ver en dichas tratativas, pese al empeño manifestado por el coronel Trabal, porque ya los mismos negociadores tupamaros lo han dejado claro, algunos de los cuales planificaron con los mandos del cuartel de La Paloma, la operación de los cofre fort, para lo cual habían sido provistos de uniformes y armamento.

Dice c.e.r. que Los “jefes” a través de la necesaria “compartimentación”, fueron alterando los procedimientos internos: la “COMPARTIMENTACIÓN”, el “VERTICALISMO”, el “APARATISMO” y la “COOPTACIÓN”, fueron, en ese proceso, recursos a los que recurrió incesantemente. El resultado fue que el poder real se concentraba “en el aparato” y los jefes que lo formaban. Allí se acordaba, se transaba, se chalaneaba. Jefe que se opusiera constantemente o, personalidad “referente” que discrepara, era apartado.

Lo que c.e.r. no dice es que todos esos conceptos que él tacha como perniciosos fueron decididos en marzo de 1968, en la Segunda Convención.  Es verdad, cosa que c.e.r. ignora porque su ingreso fue muy posterior, que cada uno de los “jefes” interpretó a su manera dichos conceptos y que quienes lo hicimos de manera menos verticalista conseguimos mejores resultados, lo que está en la raíz del superior desarrollo de la columna 15.

Si c.e.r. se toma el trabajo de leer con atención Palabra de Amodio, páginas 260-263, comprobará mis dichos. Ignoro qué referente fue apartado, como refiere c.e.r. Sería bueno conocer los nombres. En cuanto a la compartimentación: es que se concibe una organización clandestina sin ese requisito? No se ha dicho que la falta de compartimentación es una de las causas del desastre? Por favor, hay que ser coherentes.

Dice c.e.r. que Podríamos ilustrar lo que decimos y afirmamos –cada vez más seguros y convencidos- a lo largo de 45 años (y con una mayor comprensión del mecanismo) con ejemplos, pero solo servirían para alargar esta nota. Decimos para HAP, que vaya anotando: “vacas sagradas”, “cascarriaje”, “libretazos” son todas perlitas de una cadena, un hijo rojo, de la memoria militante que después la “HISTORIA OFICIAL”  silenció con rencor y ferocidad. Son las palabras-testigo de sus múltiples delitos, fechorías y violaciones de la legalidad interna. Yo tampoco quiero alargar la nota, por eso te pregunto: qué tengo que ver con esto?

Digamos algo más, el “APARATISMO” y la mentalidad APARATISTA no se acabó con la derrota. Por allí andan decenas de antiguos “jefes”, “responsables”, “sub comandos” a los cuales jamás se les ha caído una idea interesante, con la pretensión de que son oráculos infalibles y que los demás deben arrodillarse ante su falta de genio y las verdaderas burradas que dicen, cada vez que abren el cuajo. Todo, en función de que alguna fueron jefes, vaya pretensiosos!!! Héctor Amodio Pérez, es un buen ejemplo. Y con esto otro?

HAP ahora, le ha venido la manía (o el delirio) de creer que con su aparición –hace cuatro años escasos, 2013- sus dos libros y el sinfín de entrevistas televisivas ha hecho un aporte  fundamental que supera en mucho todo lo que otros han hecho antes.

-“Dejáte de cosas Negro, bajáte del burro!!!” Vos, con esa cabalgadura, no sos ningún prócer. Mirá c.e.r., este párrafo te lo escribió Moyano?

Un análisis de las apariciones televisivas minucioso, bastaría para mostrar todos los cambios de posición que HAP ha tenido. Todas sus “oscilaciones”. Desde la primera, con el Pereyra, allá en España. Entonces afirmaba –porque el Pereyra se lo preguntó, como buen agente burgués de los patrones que le dieron el carguito- que pensaba de lo que “había” en Uruguay y HAP, se apresuró a señalar que tenía una foto de Mujica en alguna pared. Después Mujica lo metió en cana y entonces HAP,  contraatacó con sus recuerdos del “plomito” que era en Punta Carretas el “Ulpiano”.

Pienso que c.e.r. ha perdido el rumbo. La foto de Mujica la puse como ejemplo de que yo había creído que puesto al frente del gobierno la política del FA sería otra y no la que llevó adelante. De una anécdota pretendés hacer historia, y eso está muy mal.

Con Sendic –contra el cual se centraban todos sus resentimientos- ahora nos dice que alguna vez…¿dónde? ¿Cuándo?... Habría proferido el juicio de “El Negro tenía razón”. ¿Va en camino de hacer las paces con aquel gran jefe? ¿Va a recorrer el camino de Zabalza que de “denigrador” del “loco” pasó a “apologista ferviente” con libro y todo?

¿Ve HAP, ahora, claramente, como todos Uds. Están cortados por la misma tijera? ¿Se da cuenta como en sus bamboleos, vacilaciones y oscilaciones, todos Uds. pueden llegar a lo que el “Pepe” ha formulado brillantemente en el paradigma “Como te digo una cosa…, te digo la otra”.

En primer lugar, de resentimientos nada de nada. He argumentado con claridad sobre los errores y horrores del Bebe. En la recordada reunión en Ramón Anador, mencionaste a Aníbal de Lucía y las peripecias pasadas junto al líder indiscutido. Lo de su intento de dejarme de muestra cuando la segunda fuga, lo de su “masomenismo” solo comparable al de Mujica, tal como ha dejado plasmado en la entrevista que le concedió a la inefable Clara Aldrighi, bajo el seudónimo de “Domingo” y alguna otra lindeza. Lo de que “el Negro tenía razón” me ha llegado a través de alguien ex referente en el exilio, responsable de varias barrabasadas y cuyo nombre me reservo, por ahora, para no herir susceptibilidades ajenas.

Los capitalistas asociados en las inversiones mediáticas nacionales (prensa, radio, televisión), esa parte de la escuálida burguesía dependiente oriental, se la han hecho fácil a HAP. Lo meten en tertulias y paneles, donde ellos a través de sus testaferros –los redactores, el panelista convocante- seleccionan los invitados.  Así desfilan “celebridades” que son nulidades y “oficialistas” del EME-Pepismo de segundo rango y todos se lucen con su ignorancia supina de la historia reciente y los otros, los que la juegan de “críticos” con sus rencores de pacotilla ni siquiera pensados seriamente. Y claro, en esos paneles de ciegos, HAP, que la va de “tuerto” es el rey. Las “gana todas” y se va –engañado- de esa verdadera comedia, creyéndose que “estuvo brillante” sin darse cuenta que le armaron un circo. Como dice el slogan radial: “Algún día, algún día…algún día te vas a avivar”

 Estimado c.e.r.: esto tiene fácil solución. Encargate de seleccionar a lo más granado de las celebridades que consideres verdaderas, panelistas que consideres dignos de tu confianza, conseguite un local adecuado y me avisás con tiempo. Por mí no hay inconveniente para que te incluyas entre los aptos, y entonces vemos. También podés invitar a Marxito, así se saca las ganas de demostrar lo que estudió. No te olvides de Moyano!!!  Y si podés avisale que ya me terminé el libro del Marxito. Cuando tenga tiempo lo comento. El resto de la nota carece de interés, salvo el párrafo final:

HAP es inocente, pero solo del balurdo que otros le cargaron.  No pretenda ahora, que es totalmente inocente. Menos aún nos atiza con una acusación falsa: “que fuimos cómplices” y por favor, deje de citar a Raul Sendic Antonaccio como su reivindicador. Pelee “la suya” como en el 72, pero peléela solo. Por algo le dieron no uno, dos pasaportes: tenía bien ganado “los garbancitos”.

Los que callaron fueron cómplices, c.e.r. entre ellos, pese a que le duela, como lo reconoce su amigo Marxito en la página 5 de su alabado Ay de los vencidos, cuando dice que (el) “silencio (fue) posible por la complicidad de los sectores de la derecha más rancia y (por) sectores de la izquierda en el ocultamiento de la verdad”. 

Me olvidaba:  me dieron un pasaporte, el de Cristi. El que me dio Trabal fue un pase de mosqueta que le hice. Lo salvé del arresto. Cosas de la vida.

Amodio

 PD: c.e.r., ya sabrás que he invitado en varias ocasiones a los ex tupas o a quienes ellos designaran a debatir públicamente. Ellos no aceptaron, obviamente porque el conocimiento de la verdad no les interesa. Como tú y quienes piensan como tú se encuentran dentro del grupo de los incansables defensores de la verdad, de la honestidad y todos los demás calificativos que tengan algo que ver con el pensamiento revolucionario, seguro estoy que en breve recibiré el aviso para desplazarme a Uruguay y así daros la oportunidad de demostrar a todos que Amodio no es más que un delirante mentiroso. Mañana empiezo a prepara la valija, para llenarla de argumentos, que no me faltan.

Hasta pronto