En las últimas décadas, el perfil histórico de la Argentina como exportador de materias primas ligadas a la explotación de los bienes naturales se ha vuelto a renovar. Si bien la actividad minera no había tenido hasta entonces un rol preponderante, la avanzada neoliberal de los años '90 instaló un nuevo paradigma, sentando los lineamientos jurídicos y regulatorios estratégicos para la consolidación futura de un modelo de país minero con hegemonía exclusiva de las grandes empresas trasnacionales.
El pasaje de la minería tradicional a la minería a gran escala, o “megaminería”, como actividad orientada a la extracción masiva de oro, plata, cobre y otros minerales, implicó la utilización de nuevas tecnologías de explotación de los minerales -como la técnica extractiva “a cielo abierto”-, que amplificaron exponencialmente los impactos socioambientales y económicos, así como la intensiva utilización de bienes naturales (sobre todo del agua).
Este nuevo mecanismo de apropiación y dominio de la naturaleza afianzó nuevas posibilidades de explotación en nuestro país, permitiendo que la Argentina ocupe actualmente el sexto puesto mundial en cuanto a potencial minero. Los más de 400 proyectos mineros en diversos grados de avance han generado la extensión de la actividad minera por toda la franja cordillerana y
precordillerana, desde el norte del país hasta el extremo sur de la Patagonia.
Frente a la generalización de la megaminería metalífera a cielo abierto fueron emergiendo múltiples asambleas y organizaciones en defensa de nuestros bienes naturales.
En la comisión se pudo reflexionar acerca de cómo la identidad de las asambleas estuvo inicialmente marcada por una impronta exclusivamente “ambiental”, que centraba la problemática en las notorias consecuencias ecológicas producidas por la técnica extractiva a cielo abierto. Posteriormente, la dinámica del conflicto imprimió a las luchas un carácter social, configurando un escenario de disputa “socioambiental”, fuertemente anclado en el territorio.
Hoy vemos la lucha contra el saqueo y la contaminación de una manera más integral.
La lucha por los bienes comunes se enmarca en la lucha por el territorio, en estrecha ligazón con la acumulación y el despojo, es decir, asociada a la lógica predatoria y mercantilizadora con la cual el capital se relaciona con la naturaleza.
La mayor comprensión de los vínculos intrínsecos que la megaminería tiene con la dinámica del saqueo y desposesión de nuestros bienes naturales nos ha permitido identificar en ella características estructurales del sistema, procesos que tienen una historia previa, en algunos casos tendiendo un puente identidario con otras luchas anteriores del campo popular.
Así, hoy, el territorio (y todo lo que él implica) es un punto de reflexión central que nos permite repensar la soberanía de nuestros bienes naturales y avizorar una realidad en disputa por el modelo de desarrollo que queremos.
En esta perspectiva del modelo de desarrollo que buscamos, y comprendiendo el “No a la megaminería a cielo abierto” como una consigna
Síntesis de los debates por Comisión del Encuentro contra el saqueo y la contaminación de los bienes comunes, por el poder popular y el cambio social que realizo la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina, -COMPA Ecología Popular- el 16 y 17 de abril pasados