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EL ESTILO NACIONAL: Tarde, mal y a medias

 

SURda  Nuestra opinión  21/10/12

Un libro –finalmente!!!- nos ha apartado del machismo solapado que es la marca de fábrica de la antigua militancia radical uruguaya, nos referimos a “Las rehenas”. Curiosamente –pero no por casualidad- ninguno de los rehenes varones (y hay muchos que escriben) se ha dignado saludarlo.

Quedará por tanto entre las “novedades” de la Feria del Libro, ese evento anual que concita la atención de nuestras clases medias lectoras en estos tiempos de consumismo desenfrenado (y con tarjeta), sacudirá las almitas del movimiento feminista y provocará los comentarios de círculo chico. Más no va a pasar, ténganlo los lectores por seguro.

Las rehenas eran 17 (conviene recordar que los émulos, varones, no pasaban de 9 arbitrariamente elegidos y donde más de uno es un “colado”). Es decir, estrictamente, matemáticamente hablando, casi duplicaban a los 9 divididos en tres tríos de triste memoria.

Más curioso aún, es su destino posterior. Las “rehenas” están en el ostracismo político del actual gobierno, el del Sr. José “Pepe” Mujica. Ninguna ocupa un solo cargo gubernamental, un modesto lugar en alguna Junta Departamental, una posición en algún ministerio, un cargo en la frondosa democracia “representativa” uruguaya, sea en el Parlamento o en el Senado.

Políticamente hablando sus voces, entonces son irrelevantes, no pueden marcar rumbos, están “colgadas del pincel”, “perchadas” en la banca de los suplentes eternos, cuando no están en la lista negra de los críticos, los réprobos, los “radicales”.

Sus lugares los ocupan otras que no fueron rehenas, la señora Lucia, la Sra. Nora Castro, la Sra. Payseé y hasta una politóloga que discrepa de vez en cuando, cuando conviene, para usufructo de su grupo político( Señora ( s ),… pero hay que ver Tu berretín de “matrona”,… si te acordas de Ramona,… abónale el alquiler!!!).

El libro que les rinde homenaje, las retrata a través de sus propias palabras.

Y éstas, son –una vez más!!!- un desmentido a una historia oficial en las versiones abiertamente falsificadas de EFH, Marenales o el mismo Mujica.

De ellos y de la “caterva” de amanuenses del tipo “el petiso” Caballero, el “colado” Rosencoff, y la retahíla de funcionarios confidenciales a sueldo que les hacen el juego y la juegan de portavoces.

Esta la historia “secreta” de la “fugada” que para darle “cobertura” la organización la pone de sirvienta de alguna dama de pro, de nuestra progresiva clase media alta que le exige el cumplimiento de los “deberes de la limpieza” antes de la tarea militante que la reclaman.

Esta- en esos testimonios- la tirada indirecta de una mujer culta, capacitada y rebelde como Jessi Macchi, al mismo principal falsificador de la “historia oficial” que por supuesto no puede recordar la mera existencia de rehenes femeninas, le disputan espacio, le cierran posibilidades y además de mujeres son críticas de todos sus coqueteos y quimeras de antaño (desde Cuba a la que Don Eleuterio fue a “rescatar” y como su historia de colaboraciones no escapaba a los certeros “servicios” cubanos fue por “lana y volvió trasquilado”).

Y fue por esos “reveses” que después decidieron correr la “aventura africana” con el cocainómano, violador (hasta de los ministros de su estado) y organizador de prostíbulos hasta en las universidades de la Libia que regentaba hasta su reciente derrocamiento.

Todo eso integra la historia de la degradación política, moral, intelectual y de principios del nuevo MLN, acaudillado porEFH, Marenales y el “Pepe” Mujica, después de la “liberación” del 85.Eso, mas la fábula siniestra de que Sendic, “estaba loco”.

Las “rehenas” (no todas) en sus testimonios reflejan esa realidad. Alguna, como Alba Antúnez, fue instrumento.

Acompañó a Julio Marenales en una de sus giras europeas y observó -en silencio- los cuestionamientos a los que éste fue sometido en la previa a cierta Convención que tuvo lugar en Trouville.

El episodio lo recordamos específicamente porque tuvo lugar en Suecia, Estocolmo (en Alby, concretamente).

Y a él concurrieron otros militantes, algunos legendarios como el “gallego” Mas Mas, que oyendo las voces críticas se apresuraron a aproximarse y abrazarse fraternalmente con los “críticos” de entonces, que señalaban a Marenales que los “compañeros” lo tenían secuestrado, encapuchado, en sus domicilios particulares para que no oyera el testimonio de las voces críticas.

Después Marenales secuestraría el documento oficial de esos críticos, dirigido a la Convención, y entregado a él personalmente, por otra militante de la primera hora y confidente particular de Raúl Sendic, exactamente 24 horas después en la ciudad de Uppsala, por la mano de Ángela Álvarez.

A su vez Alba Antúnez, en su momento, abandonaría también la misma organización que la utilizó para sus “giras europeas” y daría a luz (con su compañero) un documento crítico que hasta hace bien poco tiempo estaba silenciado.

Recomendamos todas esas lecturas, al público oficialista de las clases medias, que repite el eslogan de la “por la liberación nacional hacia el socialismo” una engañapichanga como pocas a la luz de las actuaciones políticas de los antiguos dirigentes, rehenes y referentes.

No hablamos de “cosas del exilio”, sino de realidades políticas candentes, que encontraron después, por la vía de los hechos a una parte de las “rehenas” con otros militantes

La historia pequeña y trágica de cómo se pudrió definitivamente una de las posibilidades más interesantes de la parte más combativa de una generación uruguaya que maduro a fines de los 60. La Historia de la frustración del “viejo MLN-Tupamaros”.

Si Carlos Real de Azua en “El Impulso y su freno” ha señalado las carencias del viejo batllismo, en el Uruguay actual, de a poco y por diferentes voceros va saliendo a luz la historia de la frustración histórica de una generación que se enroló en el viejo MLN-Tupamaros.

Hoy con el atizamiento del fuelle burgués, constantemente, los “tupamaros oficiales” son los traidores y renegados más notables.

Cuanto más se hacen voceros de la ideología oficial burguesa, cuanto más pro-imperialistas y cipayos se ponen, cuanto más comulgan con el ideal burgués de la libre empresa, mas tupamaros oficiales, reconocidos, son.

Cada posternación, cada renunciamiento es festejado, son los hijos pródigos vueltos al rebaño, porque anduvieron de “pistola al cinto”, pero al final han reconocido que las luchas del lado de los desheredados de siempre, no sirven para nada. En suma el axioma burgués que se nos machaca constantemente.

La mujer, siempre ha estado integrada a la historia de las épicas nacionales. La mujer (y hasta los niños). Bernardina Fragoso, una Viana (la mujer de Oribe), una Monterroso (la mujer de Lavalleja), una Cuenca (la mujer de Artigas) son parte integrante del colectivo popular que arde en los tiempos de crisis y se pliega en igualdad de condiciones a la epopeya que solo quiere recordar a los varones.

Es la historia de la mitad de una humanidad olvidada y postergada siempre.

Sus hechos son tantos o más heroicos que los de los varones que fueron sus compañeros o maridos. Algunas de esas heroínas, siendo mujeres, no luchan por sus contrapartes masculinas en calidad de cónyuges o compañeras, lo hacen en función de madres o de hermanas fieles.

Hace poco leíamos el relato dela epopeya de la madre de Engler, tendiendo su venerable humanidad en la calle, bajo la lluvia inclemente, para provocar la reflexión elemental humanitaria entre los oficiales captores de su hijo, que le negaban la visita para escarnio y mortificación del prisionero y humillación de su misma madre.

Esos son los capítulos que se olvidan al Sr. Nino Gavazzo, uno de los tenientes de Artigas, que sigue emponzoñado en su glorificación criminal, de agarrar “del gañote” a los vencidos.

Artigas, para éstos émulos trasnochados ante ese tipo de verdugueadas hubiera invocado: “Vaya que ni entre infieles se vería cosa igual”.

 Porque todo esto hicieron estos miserables, con otros orientales, aunque hoy lo olviden Marenales, EFH y el mismo Mujica en su cantinela de “los pobres viejitos”, cuestión en la que lo acompaña su misma señora esposa que apenas capturada aventuró que “la máquina no se banca” y en consecuencia se apresuró a “colaborar”.

Las “rehenas” reflejan trozos de toda esta larga historia.

No es un cuerpo homogéneo porque la intención del libro era rescatarlas del particular olvido a que las han sometidos las bases y las direcciones del viejo MLN-Tupamaros, cuestión que con énfasis debe señalarse.

 Toda la “liberación” que se quiera, naufraga, si los “liberadores políticos”, no logran hacer justicia a la mitad la humanidad que habrá que liberar y que se compone de sus mujeres, novias, compañeras, esposas, madres y hermanas. Una parte de ellas, son sus mismos vástagos mujeres.

Se fue a la lucha por “proximidad”, algunas de esas militantes en su humanismo, rechazaban las armas. Trataban de no portarlas y lo decían abiertamente.

Era posible anotar pacientemente el movimiento de entradas y salida de la comisaría de Pando, o de cualquier otro lugar que se precisara conocer al dedillo el movimiento previo a su futura toma armada y negarse también a portar armas después.

Una parte de esas mujeres venían de hogares cristianos practicantes, ligadas a movimientos de socorros de los más humildes en los barrios más carenciados.

Todo aquel esfuerzo generoso, inicialmente vinculado a párrocos o curas que los atendían, comprueban hoy que los cantegriles, la vergüenza ciudadana nacional, en vez de disminuir, con un gobierno progresista, crece.

 A veces se amotinan colectivamente cuando las fuerzas organizadas por el Sr. Ministro del Interior, Bonomi, tiran a matar y practican el “gatillo fácil” que recientemente ha ensangrentado al Marconi.

“Quiero un platito mas de guiso para mis negritos”, pero si mis negritos reclaman dignidad humana elemental, o trabajo, que es lo que el progresismo gobernante no puede ofrecerles.

Si salen de la pasividad y el clientelismo de la tarjeta del MIDES, entonces para ellos hay bala, muerte, y cercamiento policial y de los cuerpos especiales. Esa es la contracara del discurso del Sr. Presidente.

Las “rehenas” eran parte de la “masa de maniobra” del aparato tupamaro, del verticalismo que crecía despojando a los militantes de su protagonismo

El “encuadre” lo hacía posible. Si morían serian material de propaganda, engrosarían las filas del “martirologio” al uso para beneficio de esas mismas jerarquías. Alguna de ellas fue promocionada para sembrar la angustia en su padre y en toda su familia

Al padre finalmente, lo asesinaron vilmente en Bs. As. , después de haberlo torturado.

Todo eso paso. Pasó y hoy hay nuevas generaciones que recuerdan poco de aquel pasado y además, el país mismo ha cambiado.

En ese país, los “triunfadores” son otros, los del mérito son otros.

Y sobre esto deberíamos reflexionar todos. No hay lucha y menos aún, liberación o emancipación humana posible de los explotados, si éstos, cuando se alistan en la lucha no son los suficientemente previsores como para evitar que se les “suban panzones arriba del carro”, que después de haber actuado “de trueno, sea para otros la llovida”.

Si no nos vacunamos contra los EFH, los Marenales, los Mujica, los Bonomi, las Lucias, los Semproni, si no establecemos reglas firmes de convivencia política que les hagan imposible el “trepe” y después del escalamiento y la promoción estaremos destinado a abortar el esfuerzo.

Conviene tener todo esto muy claro para las bases mismas en primer lugar. Después, los señalamientos críticos que hacen una parte de las mismas “rehenas” no tiene valor alguno. Es tarde. Hemos desperdiciado la oportunidad histórica.

Los libros tienen el sentido de recordar a las nuevas generaciones de lectores y lectoras, a las nuevas generaciones de posibles heroínas y combatientes que el peligro de la perversión de las herramientas que una vez forjamos, está al acecho y nos espera.

Que este libro sobre de una parte de los combatientes femeninos del viejo MLN-Tupamaros, sirva de recordatorio aleccionante.

Se trata de las razones de vida de una parte muy importante de una generación uruguaya que creyó en que los “mas infelices, deben ser con justicia, los más privilegiados”.

Y por ese ideal de redención, de justicia social, estuvieron dispuestas a ofrendar sus vidas, lo más sublime que un ser humano pone en juego cuando está motivado en lo más intimo de su ser.

Sabemos bien que la lucha continua.

Que los que se lanzan a la pelea, volverán a hacerlo, encarnados en otras generaciones que ya mismo hacen sus primeras armas.

Pero en medio de la confusión ideológica presente, en medio del entrevero confuso de las ideas y pareceres estimulado por la acción del “progresismo gobernante” que siembra aún más confusión en las filas populares y las divide, esas verdades elementales deben ser señaladas una y otra vez.

Hasta que se conviertan en la segunda piel de las nuevas juventudes que se lanzan a la batalla.

En esa prédica estamos.