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LOS DDHH en Uruguay, TAN SOLO UN PATÉTICO SHOW MEDIÁTICO

 

Asistimos a un patético espectáculo, en donde los actores manipulan a los espectadores en una función que no parece tener fin.

En el país de “primera”, de los inversores, de las zonas francas,  hay mucha propaganda, muchas lucecitas fluorescentes que solo iluminan parte de la  escena; el resto está sumida en las penumbras.

En ella se desdibujan  los cuerpos que por allí circulan, aparecen y desaparecen los distintos acontecimientos y en muchos casos hay quienes permanecen invisibles.

La realidad es variable según el sector social al que se pertenezca, pero el mundo de las ilusiones entra a todas las casas a través de las pantallas de la  televisión que  con su luminosidad deja la misma huella en todos aquellos que la miran. 

Esta huella es la misma que se imprime en las distintas clases sociales.  Los resultados de ello es que se logra un consenso de opinión a través de este medio que podemos calificar de universal.

Ahora vamos abordar  un tema como el de los derechos humanos en nuestro país a fin de desentrañar y mostrar algunas cosas que permanecen ocultas y otras que son totalmente deformadas.

En Uruguay hay organizaciones que tienen entre sus cometidos  el velar u ocuparse de derechos humanos, de forma  institucionalizada.  Dentro de estas organizaciones algunas son ONGs, otras son comisiones que funcionan dentro del aparato del estado o dentro de la central sindical PIT-CNT.  Por otra parte hay algunas organizaciones sociales que igualmente militan en el área de los DDHH de forma independiente 

Todo ello visto desde afuera, puede dar la impresión de que existe una genuina preocupación por este tema en Uruguay, pero  cuidado ¡nada más alejado de lo que en realidad sucede!

Empecemos por el tema de la impunidad en relación a crímenes cometidos en la última dictadura cívico militar del 73, aun pendientes.

En Uruguay lo poco que se ha logrado ha sido solo posible por la empecinada insistencia  y movilización de amplios sectores de la población y por parte de algunos familiares.

Conviene señalar que en este tema, la izquierda oficialista tardó años antes de  que se decidiera a movilizarse y siempre que lo hizo, fue dentro de ciertos marcos.

Muchos repetían que no se podía volver atrás, que eso había quedado saldado y por lo tanto nadie cuestionó la existencia de una ley que ampara y  amparó durante años a los criminales y torturadores.

Pero dentro de todo un proceso que permeó  las distintas capas de la sociedad finalmente el tema fue cobrando cuerpo de multitud movilizada a cada año,  reflejada en lo que es la mayor expresión de masas que se conoce en nuestro medio., la marcha por los desaparecidos del  20 de mayo

Claro a nosotros y a muchos nos asiste la duda del porqué una marcha del silencio y en especial tantos años después; ¿no será que no es lo mismo 20 000 personas que puedan expresarse en total libertad, que la misma cantidad de personas acorraladas por un cinturón de seguridad y con un silencio de tumba aterrador? 

Pero veamos que pasa a nivel de la comunicación oficial con este tema; primero se afirma que en materia de DDHH el Uruguay ha realizado avances como en ningún otro gobierno, en realidad  el estado uruguayo cumple corriendo a contra reloj con meras formalidades frente a organismos de DDHH internacionales, tan solo para no ser condenados y salvar así su imagen.

¿Qué dicen los medios? ¿Cómo se muestra esto?

Primero los reales protagonistas de a pie de todas las movilizaciones, no son más que eso, nunca nadie les ha dado la palabra y ni hablemos de las organizaciones sociales, algunas de ellas han sido realmente demonizadas  y por lo tanto lo que han hecho es señalar a los torturadores y criminales, sin que en  ningún caso además, estas movilizaciones hallan derivado en hechos violentos.

Las leyes de reparaciones han sido fruto de las movilizaciones inclusive de los propios ex presos políticos y las mismas solo cubren a un pequeño núcleo de afectados, el resto para este gobierno no importan.

Sin embargo se realizan actos oficiales, con entregas de diplomas a las  víctimas del terrorismo de estado; pero claro hay una cláusula en donde para obtener el mismo, el solicitante se debe abstener de no denunciar al estado uruguayo frente a organismos internacionales de DDHH.

Además está  la insistente prédica oficialista para reconciliar a la sociedad uruguaya con los militares; el  famoso perdón que se busca una y otra  vez, sin que por parte de los militares y civiles se quiebre el pacto de silencio que los ata  de por vida.

Este aspecto de los DDHH en nuestro país no es el único, podríamos hablar de las cárceles que son visitadas una y otra vez por el relator de las Naciones Unidas sin que sustancialmente cambie en algo la situación.  A esto se agrega la criminalización de la infancia, de la pobreza y de la protesta. 

Sin nombrar una serie de normativas que atentan contra el derecho de los trabajadores  en sus medidas de lucha.  Se ha llegado incluso a generar a través de los medio de comunicación toda una corriente de opinión anti-obrera, anti-sindical, anti-luchas sociales.  El argumento que se esgrime es que todo ello constituye un atentado al derecho individual al trabajo por ejemplo.

Esto se ha transformado en un verdadero escudo  protector de los intereses  de patrones o del propio estado.

Aquí nos vamos a detener para denunciar un hecho gravísimo que a cada día que pasa se lo oculta más y es el que hoy en este bendito país de la celeste, se sigue encarcelando y procesando a trabajadores.  Nos estamos refiriendo a dos obreros del taxi a David Lamarthée (preso en La Tablada y que viene de ser liberado)  y a Héctor Lacuesta (cumple prisión domiciliaria). 

Señalamos que la agresión física a una mujer taxista nunca existió y lo único por lo cual fue  preso David  es por haber pinchado unas gomas a los carneros de la patronal  del taxi, en el día del 1 de mayo. . ¡Esto le valió 2 meses  de  encarcelamiento en preventiva!

Preguntamos: ¿qué hizo el PIT – CNT en este caso o las tantas comisiones de derechos humanos que  se llenan la boca de discursos y pasan el tiempo editando catálogos  e inaugurando monolitos?  ¿Qué hace la flamante Comisión de DDHH creada por este gobierno? No hemos visto que se hayan inquietado  por el tema,  tampoco fueron a visitar a los presos, a interiorizarse del tema.

 En los interrogatorios, a David Lamarthée se le han formulado preguntas de orden político y  ello es gravísimo;  eso solo constituyó una práctica corriente en los años de dictadura. 

Sin duda que la prisión de ambos  trabajadores constituye una acción de escarmiento por parte de la patronal del taxi regenteada por  Durado de prácticas mafiosas, que es quien orquestó la provocación de ir a  mostrarse en el acto clasista del 1 de mayo.

Durado, el protegido de este gobierno, fue integrante de la JUP  en tiempos de Pacheco y luego estuvo con Batlle; hoy se pone la camiseta tricolor  Frentista ¡vaya reclute!, pero bueno lo que es fácilmente constatable es  que esta fuerza política que  hoy nos gobierna creció por su corrimiento a la derecha.  Entonces estos hechos, suceden porque tienen su propia lógica dentro de una conducción política totalmente alineada al neoliberalismo...

Mal cálculo, mañana será la misma máquina que terminará matando a su inventor.

No queremos ser reiterativos pero por si acaso conviene recordar  en tiempos de tanta amnesia; que los derechos de los trabajadores  han costado vidas y años de luchas, por eso es que quien trabaja en medio de una medida de lucha viola principios fundamentales de la solidaridad de clase y por más vuelta que se le de a  esto, es así.

Al menos que ahora esta misma fuerza política en el gobierno, que protagonizó en otros tiempos las mismas medidas de lucha  que hoy condena, se hayan convertido incondicionalmente al credo del sistema capitalista.

Nadie debería permanecer indiferente ante el  hecho de que en Uruguay en distintas áreas, no se respetan los Derechos Humanos  fundamentales.

Lo curioso es que cuando se esgrimen argumentaciones éticas, la única y primera que se defiende es la de un sistema mafioso e impune.

Sobre estas bases no se puede construir nada, todo quedará en letra muerta, en discurso funcional a la mentira y la manipulación.

Sí, aunque a muchos les duela, es así en Uruguay: se encarcelan  trabajadores,  se criminaliza la pobreza, se reprimen a los padres de alumnos por reclamar liceos en condiciones para sus hijos, se expulsan a los artesanos de las zonas céntricas, se pretende internar a personas en situación de calle y a  consumidores de drogas de manera compulsiva. 

Sin embargo  ¿quién va preso por la estafa en el tema  PLUNA por ejemplo?

¿Y qué pasa con Pedro Barneix  principal implicado en el caso  Aldo Perrini, muerto en las entrañas del Batallón de Infantería Nº 4 de Colonia, en 1974? 

Que sepamos hasta ahora  no hay ni siquiera  “cárcel preventiva” para este genocida.

Hace ya un tiempo venimos alertando acerca de la preocupante pendiente de corte facistoide por la cual se está encausando a la sociedad uruguaya.

 Se está llegando a un techo en donde el retorno se hará muy difícil;  es ahora el tiempo para salir del inmovilismo.

Luna

19 07 2012