Carlos X. Blanco 4/10/26
Se repite la historia. En plena crisis sistémica, salen las jaurías a la calle, los “activistas” de la vivienda. Los periodistas y los partidistas nos engañan. No es que “la imagen de Sánchez” esté deteriorada. No es que un partido sistémico, el PSOE, el partido preferido por el conglomerado de poder globalista, (des)gobierne con escasos apoyos parlamentarios, bizarros y nocivos. No es -tampoco- una simple cuestión de tiempos, esto es, que el régimen, tras la expulsión (legalmente dudosa aunque formalmente posible) de Rajoy, no debería haber continuado así como si tal cosa, apoyado por partidos que buscan la destrucción de la propia nación a la que están gobernando. Menos aún es cuestión de que la mujerísima el hermanísimo, la fontanera y hasta las chinches y liendres de la Moncloa están supuestamente implicados en corruptelas… No. No es simplemente eso.
El hecho es que el proceso de “demolición controlada de España” (como reza el título de un ensayo que escribí a medias con José Costales hace un tiempo, y perdón por la publicidad) sigue su curso inexorable.
Y las jaurías del sanchismo (y del sistema) salen de nuevo de sus madrigueras. Hibernan incluso con 40º grados de la sartén española, pero se reactivan cuando la Moncloa les llama.
No está tan lejos aquel periodo en que las agencias de calificación, planificadamente, lanzaron sus “malas notas” contra España. Un país sin soberanía, endeudado (que viene a ser lo mismo) y que acepta regirse por dichas casas de putas que se llaman “agencias de calificación”, es un país indefenso ante la guerra híbrida, en este caso financiera. Rajoy capeó el temporal como pudo, habida cuenta de la falta de soberanía implícita en este R78 y al cual él se debía, un R78 diseñado expresamente para que aquí hubiera de todo menos riqueza y soberanía.
Íntimamente unidas a esas “calificaciones a la baja” surgieron protestas en Puerta del Sol y en plazas y calles de toda la Piel de Toro. El Toro se dejó la piel en luchas pasadas, sobre todo intestinas y fratricidas, y ahora solamente queda un pellejo con sarpullidos extendido ante el sol inclemente. El pellejo de un buey manso, enfermo y viejo sufre sarpullidos de vez en cuando: indignados, altermundistas, arcoíris feminazis, sindicatos de “inquilinas” (los inquilinos de otros géneros no alquilan o no se sindican), etc. La Radio “Pública” (que esconde cuanto puede su denominación oficial de “Nacional”) entrevista a los chicos de un “sindicato” de gente que no se ha agrupado por formar una clase productora sino aspiracional: aspiran a la vivienda gratis o muy barata. Y la entrevista a pie de calle como a los nuevos héroes. Ellos impedirán que exista una nueva Maricarmen.
Esta Radio Pública tiene de publica lo que una mujer pública. Sirve y da gozo a quien la remunera. Son los miles de ceutíes los que se han visto desde hace más de dos meses desahuciados por una invasión extranjera, probadamente demostrada en su naturaleza, esto es, invasión, con todas sus letras, y además orquestada por una potencia extranjera, como es Marruecos. Pues bien, la Radio Pública “vende”, entre otros encantos mercenarios, la idea unilateral (no falsa en muchos casos, pero sí unilateral) de una crisis humanitaria. Los ceutíes, los españoles de esta ciudad han visto cómo su tierra, su ciudad y sus derechos como españoles han sido eliminados de un plumazo. Las fuerzas armadas y su capitán general, el rey, no han hecho nada para impedir ni revertir la situación. Menos aún el gobierno, que traicionó a su pueblo una vez más no haciendo nada, mirando para otro lado, adulando a la potencia invasora y besando los cuartos traseros a su sultán y a su régimen.
Y con todo eso…Apenas hay micrófonos para los ceutíes, para los españoles que en pocas horas perdieron su ciudad. Apenas hay altavoz para las mujeres de la ciudad, cuya existencia normal entre una banda enorme de seres salvajes y violadores ya dio a su fin. Apenas hay espacio para las quejas de padres que temen por sus niños, mal defendidos ante depredadores que inundan el espacio público. Nada funciona. Todo sucio y peligroso. Pero los periodistas de esa Cosa Pública entrevistan a supuestos “niños” extranjeros que han venido a por un futuro mejor y quieren trabajar e integrarse y bla, bla, bla. Los niños nuestros en cambio no tienen voz.
Cualquier foto no censurada habla claro: los “niños” invasores son, en su mayoría, mozos en edad militar o adultos de complexión fuerte que han venido de forma organizada y en calidad de ocupantes. Han venido a ser mantenidos de por vida y a ser realojados en la península más tarde o más temprano.
Tiene una nota de humor negro que estos días los héroes de la carátula noticiera matinal sean, casi siempre, los del “sindicato de inquilinas” a la que se le han unido las hibernadas brigadas de agitprop de la Moncloa. Justo en un país donde una ciudad entera ha sido desahuciada, se descongelan las jaurías de zombis repitiendo mecanismos de exhibición pública (las acampadas, etc.) propios del “quincemayismo”. Son mecanismos que salieron de repente como resortes, lo mismo que el propio partido hoy fracasado de Podemos, un resorte incorporado a la guerra híbrida de las agencias de recalificación. La guerra híbrida contra la España entonces se ha reanudado. Ataques financieros, incendios e inundaciones, invasiones migratorias y pretensiones marroquíes… todo es poco para poner aún más de rodillas a este país. País muy sumiso, desde el peón caminero hasta el general o ministro con mando en plaza, pero al que ya sólo le falta una guerra para acabar de fraccionarlo y desguazarlo. Una guerra impuesta, pues son las guerras impuestas por otros y para otros las que se pierden. Un país soberano sólo libra las guerras que él elige. El peor negocio del mundo es armarse y endeudarse más, engañando al patriota diciendo que ello será contra un Marruecos amenazante. Pero es que es el moro el que tiene detrás al hebreo y al yanqui. No hacemos más que entrar en el juego que otros han elegido para ganarlo ellos. No seamos imbéciles.
Se está cociendo la guerra de Eurasia. Europa va a ser otra vez un cementerio. Lo será principalmente la Europa central, a no ser que sus respectivos pueblos reaccionen y expulsen a los atlantistas y globalistas, unas élites necias que no ven opción tercera: o guerra o comparecer a un Núremberg para otanistas. Se está avecinando la tormenta final, definitiva, y España actúa y actuará como un corcho flotando en una corriente turbulenta, tumultuosa. Como un despojo, el pellejo de un buey manso y cansado, sólo apto para que otros vengan y posen sus botas encima.
Debemos percatarnos lo antes posible que esto no va de “derechas” ni de “izquierdas”. Se trata de una guerra despiadada que se va desplegando desde los tiempos en que Franco declinaba orgánicamente y las serpientes de su Régimen fueron mudando de piel (su chaqueta, decimos en español castizo) y conspiraron con los americanos. Los americanos delegaron funciones específicas para llevar a cabo la “transición” a los franceses (en materia cultural e ideológica) y a los alemanes (en materia organizativa y pecuniaria). Todos ellos lo hicieron rematadamente bien. España amplió el número de corruptos, un espectro que, del azul Mahón abarcó luego a todos los colores del arcoíris, nunca mejor dicho.
El desenlace lo estamos viendo ahora. Esta fase agónica (la lucha entre un país que se resiste a morir) y agonizante (los últimos días de una nación que, otrora, fue más que nación, sino todo un Imperio o Civilización). El desenlace es prosaico: un gobierno en minoría hace todo lo posible por aferrarse al búnker del Poder incluyendo cloacas malolientes y venta de secretos al extranjero (ya hay tradición en esto, y el Emérito fue experto). Un gobierno inepto pero que ha incorporado plenamente la tradición de ser traidor: traidor a la Historia y traidor al Pueblo. Los compañeros de votación y “gobernanza” no solamente son separatistas, son tan traidores como sus contratantes centralistas: R78 es como el imán que con sucio magnetismo les atrapa en la fechoría y les une, como Satán, que los cría y amamanta. Tan inepto es Sánchez y su banda en la “gestión” como las desunidas tribus vascas y catalanas que dicen luchar por su independencia de nacioncillas inexistentes. Las minúsculas taifas pirenaicas que anhelan crear serán nuevas Ceutas de aquí a una década o menos, todos en chilaba. Su utilidad como separatistas, “como idea”, ante los poderes globalistas actuales, no es otra que la de ayudar a desguazar definitivamente España. Después, Roma (Globalismo) no va a pagar a traidores.
Mientras, nos quieren embobar con acampadas de adolescentes perpetuos y nostálgicos de un quincemayismo que no vivieron ni entendieron, mientras nos quieren meter bromuro y opio en el cuerpo para no sufrir agitación ante una invasión ya no tan gradual ni tan “silenciosa”, y mientras la Iglesia traiciona a los pueblos de Cristo por enésima vez vendiendo como humanismo lo que no es más que un bodrio globalista, tenemos caballos de Troya. Ese humanismo de Iglesia en el cual vamos a apartar la teta de nuestros hijos para ofrecérsela al primer extraño que pase por delante es contrario a la Ley de Cristo, el único Rey.
El propio R78 es el bodrio que está poniendo en juego nuestra propia existencia. Quienes participan de la mascarada y con partidos y banderotas enormes, quienes pretenden “poner en orden la Patria”, están formando parte del problema. El mismo sionista que apoya al moro y al invasor es saludado aquí por el Candidato, con imbecilidad manifiesta o doblez insoportable, y además con abrazos calurosos y efusivos, tan usados por los salvapatrias del momento. Ser patriota, querido lector, significa alfabetizarse a nivel geopolítico. No podemos amar ni tratar con los amos de nuestros enemigos inmediatos. España lleva años metida en una ratonera que llaman “Occidente” (OTAN, UE, tratados con EEUU) que le ha sido impuesta. Cualquier problema grave de orden interno, y que gira en torno a la Justicia Social (destrucción de la clase media, sustitución étnica, problema de vivienda, abandono del agro y la industria, etc.) está en conexión directa y esencial con nuestra falta de Soberanía, la cual sólo se reconquista en nuestras relaciones exteriores firmes y coherentes, potenciadas por una política productivista ambiciosa. Ningún chiringuito partidista va a solucionarnos esta doble enfermedad, la interna y la externa. Todos tienen amos.
Es el Régimen y su crisis sistémica lo que está muriendo. No confundamos al cadavérico Sánchez con el finado y maloliente Sistema. Desalojar a un muñeco y poner otro distinto es seguir con el guiñol. La desconexión de los hilos exteriores que animan a todos los muñecos, incluyendo derechitas y derechonas, y no solo la destrucción del PSOE, resulta de todo punto necesaria.