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Programa EL Cernidor

Programa El Cernidor 24.08.2026

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

El falso relato de la historia reciente.  Falsificación de la historia y la Ley de Caducidad. Palabras de Julio María Sanguinetti y Lacalle Herrera, avalan a Mujica y Caetano. La actuación de la Justicia en Uruguay sobre el pasado reciente. El 25 de agosto declaratoria de la Independencia. Cabildo Abierto y la Coalición Republicana. Vendemos los libros en formato digital. Fecha del Filtro y como atacan el sistema sin consultar a la voluntad de los ciudadanos. Las anécdotas de los tupas presos . Videos y comentario de  Álvaro Alfonso sobre Caducidad

https://youtu.be/xsYBHBIH5eU?si=V3TgpVTgQJrIe1LT

 

Cernidor 309, correspondiente al día 24 de agosto de 2026

Amodio: El pasado viernes, concurrimos con Álvaro al acto celebrado en el Palacio Legislativo con motivo del Día Internacional de las Víctimas del Terrorismo. Entre los temas tratados uno fue el referido a la falsificación de la historia y otro fue el referido a la Ley de Caducidad.

Se planteó continuar con este tipo de actos para revertir el falso relato imperante, que tiene, como una de las consecuencias, la violación constante del Estado de Derecho y de la propia Constitución.

Los dos ex presidentes Sanguinetti y Lacalle tuvieron duras palabras hacia quienes implantaron el falso relato. Sin embargo, ambos avalaron con su presencia, sus dichos y sus abrazos a dos pilares fundamentales de ese mismo falso relato: José Mujica y Gerardo Caetano.

Cada vez que se tocan estos temas queda en evidencia que la Coalición Republicana estuvo omisa. Queda flotando en el aire la idea de que si se da el triunfo de la Coalición Republicana en el próximo acto electoral actuará de manera distinta. Espero que este planteo no se convierta en una promesa para captar votos, como ha ocurrido en otras oportunidades.

Finalizado el acto, varios periodistas presentes me invitaron a una entrevista, cuyo resumen han podido ver en las redes. Como el tema Manini, Cabildo Abierto y su apoyo al FA es uno de los temas a los que me tuve que referir, voy a ampliarlo en este programa  .https://x.com/leosarro/status/2090940045746143730?s=20

Pero antes vamos a escuchar las reflexiones de Álvaro, las que comparto en su totalidad.

Manini y Cabildo Abierto

Mañana, 25 de agosto, mi madre cumpliría 111 años. El 25 de agosto de 1972, estando yo preso en el cuartel Florida, el entonces capitán Calcagno me había prometido llevarme a saludarla, con motivo de su cumpleaños. Cumplía entonces 57 años. Ya sufría de la enfermedad coronaria que finalmente acabaría con su vida en 1981, un año después del viaje que realizó a España, durante el cual intentamos operarla, aprovechando las relaciones que mi trabajo como editor de libros de medicina me permitió establecer con un cirujano argentino, cuyo nombre se me ha borrado y que en aquellos años era considerado una eminencia. No superará la operación, me dijo. Su corazón está al límite. Cuando se vaya, tené en cuenta que es la última vez que la abrazás. Y así fue.

Pero la noche del 25 de agosto de 1972, Calcagno no cumplió con su promesa y me quedé esperando inútilmente. Al día siguiente supe que la razón para el incumplimiento fue la entrada al cuartel de Raúl Sendic, con el que compartió una botella de grapa y quizás esa misma noche se haya discutido la posibilidad de su detención honrosa, mediante un tiroteo simulado con balas de fogueo y granadas inofensivas, como le ha contado Efraín Martínez Platero al fiscal Ricardo Perciballe.

Sendic sería abatido una semana después, cerrando así el proceso para poner fin a los enfrentamientos entre tupamaros y FF.AA., una vez que quienes habían propiciado la debacle iniciada el 14 de abril, el día D de la puesta en marcha del Plan Hipopótamo, pergeñado por Fernández Huidobro, y que tenía entre sus delirantes objetivos la aniquilación física del enemigo, un enemigo con el que cinco meses después del día D se compartía mate, grapa, mantel y objetivos políticos: el golpe a la peruana.

Golpe a la peruana tras el que Wilson barruntaba su tan ansiada llegada a la presidencia, aupado por el coronel Trabal y la anuencia de los tupamaros presos, varios de los cuáles serán las víctimas de la operación Ceibo 302, impulsada por el mismo coronel Trabal y en la que el Gral. Gregorio Álvarez impidió que Fernández Huidobro fuera interrogado en las afueras de Tacuarembó.

Así se escribió la historia, fabricando héroes y traidores. Cuando todo este proceso de revisionismo del pasado reciente llegue a su fin, veremos quiénes fueron los traidores

 

Programa El Cernidor 27.08.2026

Las peripecias que sufrió Sarthou en la seccional 17 de Montevideo. Los residenciales en Uruguay. Álvaro no muestra los impuestos en Uruguay. Y muchas noticias más. Cubanos residentes en Uruguay y la muerte de Rada

https://youtu.be/yxGbR_l0jac?si=N6BjMWTmHF8i-w-u

Cernidor 310, correspondiente al día 27 de agosto de 2026

En el día de ayer fui entrevistado para el programa Faradoja Historia, dirigido por un joven investigador, Néstor Nis Mendía, que se emitirá el jueves próximo, el 3 de septiembre. ( este es su sitio) https://www.youtube.com/@FaradojaHistoria

Por la noche participé en un acto en apoyo de los cubanos residentes en Uruguay, en su campaña para intentar restablecer la democracia en Cuba, que espero sea compartido en las redes.

Del asalto al banco República de Pando poco puedo decir, salvo que creo que antes que sean detenidos quienes lo llevaron a cabo, será detenido el o los entregadores del asalto, ya que no hay duda fue entregado.

De la muerte del Negro Rada, solo puedo decir que durante mucho tiempo su música, su voz, sus letras, fueron el cordón que me mantuvo cerca de este país. Luego, como con tantas otras cosas que se idealizan desde la distancia, ese cordón se fue cortando hasta desaparecer. Hoy, escuchando los testimonios de quienes esperaban para rendirle su homenaje póstumo recordé mi admiración pasada, y como mis sueños revolucionarios me parecieron de otra persona, casi inexplicables. Pero así es la vida.

Así que como no pude preparar el boniato con el que presento el programa, voy a leerles una nota publicada por posta porteña, tomada del semanario voces del 20 de agosto pasado y que lleva la firma de Hoenir Sarthou.

PostaPorteñ@ Casi una película de terror   https://www.postaportenia.com.ar/notasVer.php?id=14904

“Hace un par de días tuve que ir a la Seccional policial Nro. 17 de Montevideo, en el barrio de Piedras Blancas.

El motivo lo resumo así: una persona a la que conozco desde hace muchos años está internada contra su voluntad en un “residencial” del barrio Piedras Blancas. Tras un percance serio de salud, fue ingresada a la institución médica de la que es socia, a la que ingresó inconsciente, sin cédula de identidad, sin llaves de su casa, sin celular. Es una ex docente de enseñanza terciaria, jubilada, propietaria del apartamento en el que vive o vivía, y no tiene hijos ni familia.

La institución médica, que la atendió bien y la recuperó, dio cuenta del caso al Mides, que decidió internar a M (llamémosla “M”) en el dichoso residencial y promover su declaración judicial de incapacidad. Poco antes de su traslado, a través de una amiga que fue a visitarla, M, que al no tener celular no tenía el número de teléfono de nadie, logró contactarme.

Fui a verla al residencial, donde la encontré lúcida y con clara voluntad de salir de allí. Le habían rapado la cabeza, se quejó de recibir poca comida y de que no la dejan salir ni hablar por teléfono. Hablé con el propietario del establecimiento, que me observaba de cerca con aire de desconfianza, y me manifestó que ella estaba “judicializada” y que no podía salir.

Tras rastrear en los juzgados, encontré el expediente y averigüé que M estaba citada en el Instituto Técnico Forense (ITF), por orden judicial, para una pericia psiquiátrica (de regla en los procesos de incapacidad) que se realizaría el lunes 17 de agosto a las 14.30 hs. 

El lunes de esta semana, me presenté a las 13 horas en el residencial para retirar a M y llevarla a hacer la pericia. Me atendió una empleada que desde la puerta enrejada que da al frente de la casa me dijo que debía consultar al dueño, que no estaba en la casa. Habló con él por celular delante de mí. El hombre le contestó que M no podía salir porque estaba “judicializada”. La empleada no sabía qué hacer, así que me pasó el teléfono. Volví a explicarle al propietario que M estaba citada para una pericia y que yo estaba allí para llevarla. Me dijo que no podía dejarla salir porque a ella la había traído el Mides. Le pregunté si tenía algún documento que lo habilitara a retenerla. Me dijo que no, pero que yo tampoco tenía autorización para llevármela. Le contesté que yo no precisaba autorización porque bastaba la voluntad de M de salir, ya que no había ninguna orden judicial que la obligara a quedarse allí y menos una que lo autorizara a él a retenerla contra su voluntad. “Estás equivocado”, me dijo. “El equivocado sos vos”, contesté, “No tenés ningún derecho a retenerla y menos a impedirle ir a una pericia dispuesta por el juez”. Pero no hubo caso. Me dijo que ella no iba a salir, así que le devolví el teléfono a la empleada y ella volvió a meterse dentro de la casa.

Me dirigí de inmediato a la comisaría de la zona, la Seccional 17. Eran las 13.20 hs. Mientras aceleraba por Aparicio Saravia, pensaba en plantear en la comisaría que había una persona citada por orden judicial y que el propietario de la casa en la que estaba se negaba a dejarla salir. Supuse que, si de la Seccional lo llamaban por teléfono, el tipo achicaría y yo podría llevarme a M y llegar a tiempo al ITF.

Hacía tal vez diez años que no iba por la zona. Noté más que antes la precariedad de las viviendas y la cantidad de gente, en su mayoría hombres jóvenes, que deambulaban por la calle o conversaban en las veredas sin ningún propósito visible. Estaban allí y observaban a todo el que pasaba. Era casi la una y media de la tarde de un lunes.  

La entrada de la Seccional 17 tiene una especie de gran espacio de espera, desolado, sin ningún mostrador ni ventanilla, y una puerta por la que se ve otra área vacía y más atrás un pasillo al que dan las puertas de varias habitaciones. En el pasillo había varios policías, hombres y mujeres, conversando animadamente. Unos llegaban de la calle, dejando una moto en la entrada, saludaban y se sumaban a la conversación. Otros se despedían, salían de la comisaría, arrancaban sus motos y se iban.

En la gran sala de espera había dos hombres y una mujer. Uno de los hombres estaba solo. El otro, más joven, parecía acompañar a la mujer, bastante mayor que él. Al entrar, saludé en voz alta con un “Buenas tardes”, y me planté a esperar que me atendieran.

Pasaron diez minutos, y nada. Me metí por la puerta en dirección al pasillo donde había policías conversando. Uno de ellos me salió al paso. “Tiene que esperar allí (señaló la sala de espera), estamos en el cambio de turno, ya lo vamos a atender”. Volví a la sala de espera, donde el hombre que estaba solo me miró con cara de pocos amigos. “Mirá que nosotros estamos primero”, me dijo. “¿Cómo, a ustedes no los atendieron todavía?”, dije. “No”, contestó él. Y la mujer que estaba con el otro muchacho empezó a explicar que ella estaba allí por una sobrina que reclamaba a su hijo y que hacía una hora que esperaba. Pasaron varios minutos más. Yo miraba el reloj. Se me venía encima la hora de la pericia y, en el mejor de los casos, tenía que lograr que hicieran la llamada, pasar a levantar a M y llegar hasta la Ciudad Vieja. A las 13.50, los policías seguían conversando. “Voy a ver si nos atienden”, les dije a los que esperaban, y me mandé otra vez hacia el pasillo. Me frenó otro policía. “Me están esperando en el juzgado”, le dije, “necesito hablar con el Comisario o con el Oficial a cargo. Hizo como si no me hubiese oído. “Ya lo vamos a atender, estamos haciendo el cambio de turno”, dijo con tono rutinario, mientras me señalaba una vez más la sala de espera. 

Ya era inútil porque los tiempos no me daban. Así que a las 14 hs. saludé a mis compañeros de espera con un “Buenas tardes” y salí de raje para la Ciudad Vieja a explicar en el ITF por qué la periciada no asistiría. Lo único que logré es que me prometieran devolver el expediente al juzgado con rapidez para que el juez dispusiera lo que fuere.

No hay moraleja en esta historia. Cuatro personas esperando para plantear alguna clase de problema. Casi media hora en mi caso. Más de una hora en el de la mujer que me habló. Un cambio de guardia efusivo que se extiende por más de media hora durante la cual no hay ni una oreja de guardia dispuesta a enterarse de algo. Nadie va a una comisaría de paseo. Me pregunto qué habría pasado si alguno de los que esperábamos estuviésemos allí para denunciar un asesinato o un secuestro en curso. Nada, habría que esperar el cambio de guardia.

No sé qué les pasaría a los otros tres que esperaban. En mi caso, una mujer de más de setenta años está encerrada en un lugar que no eligió, en el que la raparon contra su voluntad, le retacean la comida y no se le permite ni siquiera presentarse ante un perito o ante el juez que puedan determinar si está o no en condiciones de vivir sola o de elegir dónde vivir, siendo que tiene los medios como para costearse algo mucho mejor.

Lo insólito es que en el asunto han intervenido, o tuvieron oportunidad de intervenir, una institución médica, el Mides, el ITF, la policía y un juez, pero la persona sigue donde no quiere estar, privada de cédula de identidad, de su jubilación, de comida suficiente, de acceso a su casa, de control sobre su cuerpo, de libertad ambulatoria y de comunicación telefónica.

En pocas horas intentaré hablar con el Juez, que sin duda es quien debe decidir y, por tanto, el responsable último de la situación.

Sólo me queda preguntarme qué extraña combinación de descoordinación burocrática, negligencia e insensibilidad lleva a que tantos organismos públicos permitan que ocurran casos así. No quiero ni mencionar lo que ocurre a quienes no tienen los medios para buscarse soluciones mejores.  Demasiadas cosas están funcionando mal en el Uruguay.”