Compañero Jorge Daniel Díaz:
Con el respeto que me merecen las opiniones de todos los compañeros que estamos en la misma trinchera, pero sin perder el respeto que me merece mi propia opinión, señalo que tengo algunas discrepancias con algunos de los comentarios desgranados en esta nota.
Hay, o debe haber, una ética en la izquierda.
En primer lugar, no me gusta, en general, su tono altanero, despectivo y dogmático.
Ni el Cuqui ni el Pedro junior lo hubiesen hecho mejor.
No tengo información fidedigna de lo expresado por el Ñato en la citada reunión.
Todo lo conozco a través de tu nota.
Como no te conozco personalmente, no tengo conocimiento ni puedo juzgar acerca de las intenciones últimas que te movieron a escribir esta nota.
Como sos compañero, las presumo honestas. Me atengo, pues, a lo que se expresa en la nota de referencia.
El Ñato, como dirigente político, no fue ni es santo de mi devoción. Respeto sí, y respetaré siempre, su participación como combatiente contra la dictadura.
Un compañero nunca puede ser insultado ni calumniado.
Podrá estar equivocado, podrá meter la pata, podrán ser cuestionados sus dichos o sus actitudes, pero siempre será un compañero.
Alguien en facebook ha igualado al Ñato y a Semproni, que tampoco es santo de mi devoción como dirigente político, con Amodio o el Tino (¡!).
El Pepe y hasta el último edil local han cometido errores y equivocaciones, según mi humilde criterio y mi valoración personal. No basta nunca querer hacer las cosas bien para hacerlas bien o que salgan bien. Aunque no tengo experiencias en esa ocupación, creo que no ha de ser fácil gobernar democráticamente, aunque no sean más que tres millones y medio de habitantes.
En la circunstancia glosada en la nota supongo que ADM invitó al Ministro de Defensa atendiendo su investidura oficial. Es un Ministro del Gobierno. Los jerarcas nacionales con investidura oficial, designados legítima y regularmente, tienen la obligación de escuchar todas las iniciativas, propuestas y solicitudes que les formulen los gobernados, ya sean éstos de derecha, de izquierda, ya provengan de sapos o culebras.
El gobierno decidirá cuáles se atienden o no, cuáles se ajustan o no al proyecto de gobierno ofrecido previamente a la ciudadanía.
El gobierno no es un gobierno partidario: es un gobierno nacional, de todos los uruguayos, que representa a todos los uruguayos, ya sean frenteamplistas o no.
Todos los ciudadanos, -no sólo los frenteamplistas- tienen derecho a apoyarlo o rechazarlo genéricamente o en cada situación concreta.
Es un gobierno, que en la campaña pre-electoral, se obligó ante toda la ciudadanía a realizar un programa determinado, siguiendo unas líneas de trabajo determinadas, inspiradas en la afirmación de la independencia nacional y en la justicia social y en la redención de los desposeídos y marginados.
Si lo puede cumplir o no, si lo hace bien, mal o regular es harina de otro costal.
Podemos opinar libremente. Cuando mencionamos afectuosamente al Pepe estamos, hoy, refiriéndonos al Presidente de la República Oriental del Uruguay.
Es el máximo representante de todo el país, es el máximo representante del Estado uruguayo.-
De ese Estado intemporal, que existe formalmente desde 1828 ó 1830. Estado que recientemente fue obligado por un organismo jurisdiccional internacional, protector de los Derechos Humanos, a reconocer los crímenes del terrorismo de Estado. Y fue el Presidente del Estado uruguayo, -y no el "Pepe"-, ex-preso político del Estado -entonces dictatorial- quien tuvo formalmente que hacerlo, quien tuvo que cumplir el mandato .- El Pepe no pidió perdón.- Quien condenó el terrorismo de Estado fue el Presidente de la República.
Y -dicho sea de paso-, considero que superó el trance con dignidad, pese a la difícil contradicción entre el rehén del Estado y su cargo actual institucional.
El Gobierno no puede, no debe, incurrir en arbitrariedades ni en sectarismos.
Nos guste o no nos guste vivimos en un sistema democrático representativo, sujeto a normas de orden superior, organizado en instituciones acordes al sistema.
Y así seguirá hasta que el pueblo legítimamente resuelva otra cosa.
Y si algún día hay que hacer la revolución, pues la haremos con o sin el Frente Amplio.- Revolución que, obviamente, no es función de ningún gobierno respetuoso de la voluntad de quienes lo eligieron y de las instituciones y normas que lo regulan.
Me permito escribirte estas reflexiones, escritas un poco al correr de la computadora, porque soy compañero, tu compañero, porque presumo que estamos del mismo lado.
Y porque fui, soy y seré tupamaro y soy, por ahora al menos, del MLN, del MPP y del Frente Amplio. No soy más tupamaro que nadie ni menos que ninguno.
Te saluda fraternalmente
Elbio V. Moreira Piegas
MÁS PREOCUPADO QUE ANTES
Impecable el trabajo de Jorge Daniel Díaz con respecto a la pobre y humillante actuación del Ministro Fernández Huidobro en la mesa de ADM.
De lo poco que vi de ese almuerzo quedé con una rara y molesta sensación que no me la podía explicar, no sé si era debida a los festejos de las pavadas que decía el ministro por parte de sus compañeros de mesa, o de las risas que salían del fondo del salón.
El compañero Díaz me ha ayudado a desentrañar la causa de esa mala sensación que tenía.
Y he quedado mucho más preocupado que antes, que tenemos como ministro?
Y qué decir del otro ministro, el del Interior, -que mandó reprimir una manifestación de padres y estudiantes-, que cuando era estudiante de la Facultad de Veterinaria cortaba la calle Larrañaga y se enfrentaba a la Policía ?
Estamos en el mundo del revés, y hace rato...
Saludos
Horacio Zefferino
Mercedes