Envíopostaporteñ@ nº687

Editorial LA MAZA Nº 30

La crisis capitalista se hace cada día más omnipresente

Prácticamente no hay hecho de la política que pueda omitir un escenario caracterizado por la persistencia del desempleo, la caída de la actividad económica, la desesperación de millones de hambreados, la profundización de la resistencia popular y la inestabilidad política generalizadas al mundo entero

El año 2011 se cerró con la mayor huelga de la historia en una Gran Bretaña donde aún humean los edificios saqueados de Londres y que fue seguida por una serie de paros generales en Italia contra el gobierno de los banqueros de Goldman Sachs

La situación no es mejor en Grecia ni en el resto de los países de la Unión Europea, unión, por otra parte, que acaba de romperse con la negativa de Gran Bretaña a suscribir las condiciones exigidas por el capital financiero alemán

El mapa político del Magreb ha cambiado drásticamente en sólo un puñado de meses y los viejos títeres del imperialismo y de Israel han sido reducidos a escombros

La paz celestial de la que gozaban los capitalistas chinos está siendo reemplazada por violentas huelgas que involucran –no podía ser de otro modo- a millones y millones de trabajadores que exigen mejoras salariales y de las condiciones de trabajo

Hasta el orden post estalinista de la Rusia de Putin está siendo amenazado por las protestas masivas de enardecidos ciudadanos denunciando el fraude electoral y la miseria creciente. En EE.UU. las protestas de los “indignados” ya involucran a importantes sectores de las clases trabajadoras, como en Oakland, mientras crece la bronca popular contra un gobierno que no ha resuelto ninguno de los graves problemas que azotan a quienes fueron los ciudadanos más ricos del planeta

No hay lugar en el mundo, especialmente en los países centrales, en los que la crisis no sea el factor dominante de la vida cotidiana. Casi una decena de gobiernos europeos ha caído a lo largo del año ante sus embates y ante una creciente resistencia popular a los planes de hambre y miseria

Se suceden las cumbres, el ultimátum, las sacudidas de las bolsas y los aprietes de los mercados, en una tómbola frenética en la que cada grupo capitalista juega su propio partido aunque al hacerlo arruine todo el juego.

Los especuladores atacan a las deudas soberanas, boicotean las colocaciones de títulos, suben las tasas, descalifican la capacidad de pago de los deudores y presionan para que los gobiernos expriman a sus pueblos aún a riesgo del estallido de una guerra civil de alcance internacional

En estas circunstancias, el capital financiero se desprende de la fachada democrática y del respeto a las soberanías nacionales y asume, de manera directa, la gestión de sus negocios mediante la apropiación de gobiernos y estados. Así, la que fuera cuna de la democracia, Grecia, se ha visto reducida a una colonia de los usureros franco germanos, verdaderos dueños de la U.E.

Y lo mismo les sucedió a los herederos del imperio romano, los italianos, quienes se desayunaron con la noticia que les están haciendo a ellos lo mismo que sus emperadores les hacían, hace dos mil años, a los territorios ocupados. La única diferencia es que, en aquellos años, las ocupaciones eran efectuadas por sus temibles legiones, mientras que ahora, simplemente, es un oficio bancario el que determina quién gobierna en nombre de los dueños del dinero. La democracia burguesa se revela como lo que, esencialmente, siempre fue: la fachada de los monopolios y los usureros y un accesorio para hacer digerible la explotación capitalista

Y, cuando como ahora, se torna lenta y poco funcional, no vacilan en pisotearla sin guardar ningún respeto por las formas. Algo similar sucede con los partidos políticos del régimen, tanto de derecha como de “izquierda”, los que, resignados a su rol patético, dan un paso al costado y avalan a los nuevos cónsules y sus guardias pretorianas

Peor, todavía, las soberanías nacionales ya no cuentan para nada si no están avaladas por el dictamen de los usureros y sus agencias de calificación, los que determinan qué naciones pueden seguir aspirando a ser consideradas como tales y cuáles pasan a ser “batustanes” del capital financiero

Los apologistas de las “democracias”, los reformistas de todo pelaje, las “academias” de la izquierda del régimen enmudecen ante la contundencia del ataque de los capitalistas. Los amos ya no requieren de sus servicios de encantadores de serpientes: no es época de reformas ni de conciliación, ahora es un combate básico, blanco contra negro, capital contra salario, opresores contra oprimidos, aparatos represivos contra pueblos sublevados. No es tiempo de discursos floridos ni de brillantes alegatos de parlamentarios: ya nadie los escucha, son silenciados por los ruidos de las rebeliones que comienzan a gestarse y de las armas que velan la batalla.

Las crisis tienen la virtud de desvanecer las máscaras y de poner de manifiesto lo que apenas algunos vislumbraban en las épocas de prosperidad. CFK, después de haber negado reiteradamente, como Pedro en vísperas del final, la presencia determinante de la crisis económica en nuestro país, ha debido tomar nota de que los tiempos de la dulzura han terminado. El golpe económico que significará para los bolsillos del pueblo el tarifazo que acaba de decretar tendrá inevitables consecuencias políticas y sociales. Ninguna de ellas será grata para el poder. El alejamiento de la CGT y de Moyano es premonitorio de otros inexorables distanciamientos que la crisis provocará

Entre ellos, el de mayor impacto será, sin dudas, el descrédito del que gozará, en pocos meses más, este gobierno en su base esencial de apoyo, las clases medias urbanas. Frente a un previsible desgaste de su imagen y autoridad, CFK, contrariando cualquier regla de conducción política, ha decidido gobernar con los incondicionales y los siervos, aunque no representen más que a su propia alcahuetería

En lugar de ampliar el arco de la gobernabilidad para capear el temporal, el estilo monárquico al que es tan afecta la presidenta la ha llevado a gobernar en una soberbia soledad que recuerda a otras soledades tan arrogantes como la suya y que tan trágicamente terminaron.

En vísperas de grandes cambios en el mundo, nuestro país acaba de iniciar su ingreso al escenario caótico que la crisis determina. Lo hace por decisión de los mismos amos que manejan los hilos en los países metropolitanos y lo ejecuta, aquí como allá, un gobierno títere del capital financiero. Pero, aquí como allá, lo único que cabe esperar es una contundente respuesta popular en la que se decidirá no solo la suerte del ajuste, el cepo salarial y el tarifazo, sino el futuro de nuestro pueblo. También acá, caerán las máscaras y callarán los insoportables discursos rimbombantes y auto referenciales. También acá asumirán los reformistas, sin tapujos, su papel de enfermeros de un régimen moribundo. También acá, los explotados, los oprimidos, los hambreados sólo contarán con sus propias fuerzas, con su propia furia, con su energía transformadora para acabar con la tiranía de los capitalistas

Estos son los tiempos por venir y cada uno deberá ver cómo los va a vivir. Quienes hacemos LA MAZA estamos, categóricamente, hasta los huesos, comprometidos con éstos tiempos y estas luchas destinados a parir una sociedad de iguales y de libres.

La Maza ES UNA PUBLICACIÓN DE LAS ASAMBLEAS DEL PUEBLO AL SERVICIO DE LA LUCHA POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD  Edición Verano 2011/12