En memoria de Carlos Flores y Mario Robaina
Primeros Tupamaros caídos en combate por la idea revolucionaria rescatando del olvido hacia la renuncia y la transa:
ese sinuoso y miserable camino que recorren los que traicionan
Una crucial instancia
Los recursos financieros estaban tocando fondo
(extractos del Libro de Hébert Mejías Collazo “Volvería a Hacerlo “paginas 82, 83 )
Nuestros recursos financieros estaban tocando fondo y ya casi nos impedían seguir llevando nuestro proyecto adelante. Desde hacía tiempo se venía estudiando un operativo que subsanara la situación y la oficina de pagos de la fábrica FUNSA fue el objetivo elegido a tales fines...
Se contaba la información de que a esa fecha, las arcas de la empresa ya guardarían el dinero suficiente para efectuar sus pagos que –incluidos sueldos y aguinaldos- podía llegar a ser una importante suma para resolver la deteriorada situación económica por la que atravesaba la organización
En aquella fecha las arcas de la empresa ya guardarían el dinero suficiente para efectuar sus pagos lo que –incluidos sueldos y aguinaldos de todo el personal- podía llegar a ser una importante suma para resolver nuestra deteriorada situación financiera... aunque claro: quizás no llegaba a ser tanto como lo que hoy (entre privilegiados sueldos y retribución de prebendas) reciben nuestros gobernantes... entre ellos, algún “compañero” de aquellos que también estuvo en aquellas “locas aventuras”.
Los trabajadores de FUNSA (que contaban con un fuerte sindicato) tendrían sus recursos para reclamar y tiempo suficiente para exigir a sus patrones el pago de sus salarios y aguinaldos antes de las tradicionales fiestas: ... lo sabíamos porque eso había sido considerado y nos aseguramos de que así pudiera ser porque contábamos con nuestros “informantes” entre los compañeros de esa fábrica.
Como era de rigor se hizo el relevamiento de la zona, movimientos y nivel de circulación de gentes y vehículos, vías de acceso... y también estudiamos la retirada. En fin: se armó el plan y se discutió minuciosamente.
No se sabía con exactitud la hora en que abrirían las cajas y comenzarían los pagos ese día: había dos posibles horarios que dependían del momento en que podía llegar a la fábrica la camioneta del Banco con la remesa.
Eso complicaba las cosas porque había una diferencia de horas entre una y otra posibilidad durante las cuales el equipo operativo de compañeros y su vehículo deberían exponerse mucho tiempo merodeando la zona y los nervios trabajan... así que el operativo se planificó sobre la base de dos diferentes equipos en alternancia –cada uno con su turno- para no extremar las tensiones.
Con el tiempo suficiente se “levantó” una camioneta para realizar ese operativo y en el taller se le cambió la “careta” para evitar la posibilidad de que llegase a ser identificada dado que su expropiación ya estaría denunciada.
La camioneta había sido “levantada” de los jardines de una casona en “Punta Gorda” mientras que los dueños y sus amigos disfrutaban de un asado en los fondos de la misma.
Llegado el día del operativo –aquel 22 de diciembre- ... no obstante los retoques que se le habían hecho a la camioneta, ésta fue identificada circulando rumbo a su objetivo (FUNSA).
Quiso la fatal casualidad que uno de los amigos del dueño del vehículo y participante en aquel asado, se cruzara en su misma trayectoria y alcanzara a reconocer la camioneta (quizás por algún detalle que le permitió identificarla), dando inmediato aviso a la policía.
Varios patrulleros se movilizaron. Los compañeros nada de esto advirtieron hasta que se vieron envueltos en una persecución tras la cual “nuestro vehículo” termina estrellándose contra un árbol y se entabla un intenso tiroteo.
La camioneta había sido preparada con un blindaje de cemento... Carlos Flores cubría la retirada desde la caja del vehículo (esa fue su última misión cumplida), mientras que el resto de los compañeros lograba evadir la situación.
Tras el enfrentamiento e intercambio de disparos... uno de ellos hiere mortalmente a
CARLOS FLORES: primer tupamaro muerto en desigual combate aquel 22 de diciembre de 1966
Averiguada su identidad, su domicilio en La Teja, su lugar de trabajo en el diario “Época”... y quiénes eran sus parientes, quiénes sus amigos, quiénes sus vecinos... en fin: no tardaron mucho en comenzar las redadas, las detenciones, más averiguaciones, los allanamientos...
A través de aquellas pesquisas y los datos conseguidos, la represión llega a la “base Pinela” donde detienen a tres compañeros: uno de ellos el “loco” Rivera... el famoso peluquero de “El rulo lacio”, entre “otros oficios” (en la misma esquina de la plaza Lafone, hoy“plaza Raúl Sendic”)...
En esa red de allanamientos- fueron numerosos los detenidos en averiguaciones hasta que llegan a un criadero de aves donde se encontraba Wilson González y el compañero MARIO ROBAINA (“el tarta”) quien termina resistiéndose al ser descubierta su vivienda en una chacra de “el Sauce” y es abatido a balazos por la represión: segundo tupamaro muerto en combate, el 27 de diciembre de 1966)
Al frente del operativo estuvieron los comisarios Silveira Regalado(jefe de Radio Patrulla) Rodríguez Moroy y Alejandro Otero;ahí muere Silveira Regalado que fue alcanzado por los disparos efectuados por los integrantes de su propio equipo, así lo relata el propio comisario Alejandro Otero en su libro “Memorias de un Policía” de Raúl Vallarino
La redada fue amplia y prolongada. Gran parte de los compañeros debimos abandonarlo todo: familia, trabajo... en fin: todo... y asumir una vida clandestina –posibilidad siempre latente en nuestra mentalidad- pero para la cual (recién cobrábamos conciencia) no estábamos suficientemente preparados como lo pensábamos... y debíamos estarlo
Sin embargo –por otra parte- tampoco adivinábamos contar con tantas solidaridades... muchas de ellas inesperadas.
Por ejemplo: en esos días de intensas razzias pudimos llegar a escuchar a Enrique Rodríguez (entonces senador del Partido Comunista) -en su espacio radial de los medios días- de CX30 Radio Nacional 27/12/66, comentando que “aquellos jóvenes habían apostado a favor de la historia y que por lo tanto habrán de contar con nuestra solidaridad”...
Es justo reconocerlo y recordarlo porque así fue: varios compañeros –en aquellas circunstancias- estuvimos durante varias semanas refugiados en casas de sus militantes de mayor confianza.
También hubo muchas otras solidaridades de parte de militantes sindicales, de simplemente amigos y compañeros de trabajo, de nuestras propias familias... aunque también hubo ausencias de otros que “faltaron a la cita”, que perdieron el contacto y desde ahí nunca más recuperaron el contacto o –en otros casos- mucho demoraron en hacerlo: es muy difícil poder prever con certeza unas y otras respuestas... hasta que ambas se manifiestan en uno y otro caso –precisamente- en los momentos más difíciles...
el compañero Tambero dijo hace un año un 22/12 en la presentación de su libro Raúl Sendic, el Tupamaro. Su Pensamiento Revolucionario.
“El 22 de diciembre de 1966 murió Carlos Flores, el primer combatiente tupamaro que dio la vida por la revolución. Es posible que las fechas pierdan su significado emotivo, pero los muchos que pasaron por Punta Carretas y Libertad, recordábamos a tod@s l@s caíd@s con un homenaje muy sencillo: los 22 de diciembre no se hacía gimnasia, nadie se quitaba el mameluco gris, se “trillaba” en silencio alrededor del patio de recreo. Para algunos de nosotros este sencillo acto tuvo un alto valor subjetivo, pues nos ayudó a sostener la dignidad frente al enemigo”
Y como dice el querido compañero Hébert “el Jaime” hacemos nuestra sus palabras y reafirmamos “todo lo llevamos en la memoria” y en estos tiempos más que nunca sentimos el imperativo de rescatar el recuerdo de aquellos inolvidables compañeros: Carlos Flores Álvarez y Mario Robaina Méndez
“habrá patria para todos o no habrá patria para nadie”
“hasta la victoria siempre”