Envíopostaporteñ@ nº675

PROCLAMA DE TREINTA Y TRES

IV MARCHA CONTRA LA MEGAMINERÍA A CIELO ABIERTO

 

Hoy estamos aquí, nada menos que en esta emblemática plaza 19 abril, donde descansan los restos de Juan Rosas, el último de los 33 orientales, para expresar nuestro más profundo rechazo a la mega minería a cielo abierto , como estuvimos el 12 de octubre en otro no menos emblemático sitio , frente al Palacio Legislativo.


Venimos a decirle  al país, al país todo -cuando decimos todo,  es a  todos-, primero al  gobierno que ha tenido la ¿virtud? de no informar  debidamente, que solo habla  de la inversión de la minería de gran porte, y  lamentar  la modesta actuación de la mayor parte de la oposición por su falta de compromiso.


 Es hora de definiciones.

Solicitamos definiciones a instituciones como I.N.I.A, PLAN AGROPECUARIO, SANIDAD ANIMAL, SUL,  LAS FACULTADES DE AGRONOMÍA , VETERINARIA, CIENCIAS SOCIALES, QUÍMICA, a la propia UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA,  y esperamos definiciones de todas las instituciones vinculadas al campo, cuyo objetivo y tarea natural es apoyar a la familia rural.


¿Por qué no queremos mega minería a cielo abierto?


1) porque es incompatible con la  actividad productiva tradicional del país,  atentando contra la vida.

2)  porque desaloja a cientos de familias del medio rural, dejándolos en la calle sin trabajo y sin destino.

3) porque a quienes más golpea,  como siempre, es a los chicos.

4)  Porque compromete a uno de los mayores acuíferos mundiales y  están en riesgo ríos claves de la red hídrica nacional, como  el Yi que es afluente del río Negro, el Olimar, sus afluentes, el Cebollatí y hasta  la propia  Laguna Merín,  con  consecuencias devastadoras.

5) porque la minería no es  un recurso renovable y con este proyecto minero el Uruguay productor de alimentos ve muy seriamente comprometida  su condición de país natural.

6) porque la población mundial seguirá creciendo y demandando alimentos y Uruguay  está en condiciones de participar en satisfacer esa demanda, dedicándose a la ganadería y a la agricultura, que son actividades sustentables.

7) porque este proyecto minero no solo trae desocupación al medio rural con la pérdida de miles de puestos de trabajo, sino también perjudica gravemente a otra de las  principales  actividades generadoras de miles de puestos de trabajo como es el turismo, agrediendo  ferozmente a los recursos naturales que lo sustentan

8)  porque tenemos sobrados ejemplos desastrosos y ni uno solo bueno, de  la mega  minería a cielo abierto. Basta mirar para Argentina, Chile, Perú, Bolivia o Brasil y preguntar ¿por qué está prohibida en Costa Rica?

9)  porque el consumo de energía eléctrica del país se incrementaría en más de un 20%, perdiendo autonomía al pasar a depender del abastecimiento  desde Brasil o Argentina  y lo más grave: ARATIRÍ (beneficiada por tarifas especiales) ni siquiera cubriría el costo de su consumo, lo que significaría irremediablemente trasladarle ese peso a la población uruguaya en general y al resto de las empresas, con lo que todos terminaríamos pagando para subsidiar este emprendimiento.

10)  Porque nadie -ni la minera, ni el gobierno, ni la oposición-, se han preocupado realmente o han dicho cuál será el destino de los cientos de familias rurales que no podrían seguir desarrollando su actividad ganadera en la zona.


La etapa más dolorosa y de la que nadie tampoco habla, es el cierre de las minas.

Las empresas no se hacen cargo de la reparación ambiental, dejando ese pasivo a las comunidades  y los gobiernos locales,  los que tienen que asumir un costo  impagable en dinero y recursos naturales.


COMO CIUDADANOS  TENEMOS DERECHOS  Y OBLIGACIONES.

COMO ESTAMOS CUMPLIENDO CON NUESTRA PARTE,  HOY EXIGIMOS  AL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA, A LOS ACTORES POLÍTICOS  Y SOCIALES:


A ) QUEREMOS   LA  VERDAD, NO QUEREMOS  CONTRATOS  FIRMADOS  A ESPALDAS DE LA GENTE,  EN LAS PENUMBRAS DEL  PODER,  CON PRIVILEGIOS PARA UNOS POCOS,   EN PERJUICIO DE TODA LA SOCIEDAD. PORQUE YA NO SOPORTAMOS MÁS   CONTRATOS  LEONINOS, BAJO LEYES IMPÚDICAS PROTECTORAS DE CAMARILLAS.

 
B)  INVERSIÓN SI, ESPECULACIÓN NO.

 
C)  INVERSIÓN SI, SUBSIDIOS NO.

 
D)   COMO CIUDADANOS   EXIGIMOS  A NUESTRA AUTORIDADES QUE LAS COSAS QUE NOS PERTENECEN SE MANEJEN A LA LUZ  PUBLICA

Les decimos -lo cual podemos demostrar con argumentos que apelan al sentido común y al razonamiento- : 

NO SOMOS UN GRUPO DE FANÁTICOS  DOGMÁTICOS, DESCONFORMES QUE SE OPONEN SISTEMÁTICAMENTE A TODO, AL DESARROLLO, A LA INVERSIÓN QUE TRAE CRECIMIENTO Y TRABAJO PARA NUESTRA GENTE. 

¿QUE ORIENTAL BIEN NACIDO SE VA OPONER A QUE NUESTROS COMPATRIOTAS TENGAN LAS MEJORES POSIBILIDADES LABORALES?

ESTE VALOR NO ESTA EN DISCUSIÓN NI PERMITIMOS QUE SE NOS ACUSE DE QUERER IMPEDIR EL ACCESO A NUEVAS FUENTES DE TRABAJO.

 Lo que decimos es que, sin ninguna duda, esta minería a cielo abierto no trae ni trabajo ni prosperidad duradera.

En todo caso los supuestos beneficios, son los espejitos que nos traen los colonizadores de hoy para darnos a cambio de nuestra riqueza.

 
Los que hablan de más o menos canon -del 3% o el 6% o el 50%-, se equivocan.

En un mundo en el que muchos parecen creer que todo gira en torno al dinero, para nosotros éste es uno de los temas que no es por plata.

Está en juego el país natural y los recursos renovables.

Hoy exigimos coherencia entre lo que dice y hace el gobierno.

Por un lado nos dice que hay que preservar la marca “Uruguay Natural”, que hay que proteger el suelo, cosa con la que estamos de acuerdo; y por otro se enamora de la mega minería a cielo abierto que destruye el suelo, el medio ambiente, y contamina cursos de agua superficiales y subterráneos.


Hay algunos compatriotas que -tal vez bien intencionados-, nos desaniman en esta lucha diciéndonos “ya está, ARATIRÍ  es un hecho consumado, no vale la pena desgastarse, la clase política ya está comprada, luchar contra eso es batalla perdida de antemano”.


A esos orientales afectados por el desaliento, queremos recordarles las palabras del prócer: “El pueblo es soberano y él sabrá investigar la actuación de sus representantes”.

La memoria de Artigas no se merece una postura de bajar los brazos.

Es inadmisible renunciar a la soberanía nacional, atemorizados por un complot basado en la venta de conciencias de unos pocos que transitoriamente están en el poder, porque así como el pueblo los puso en ese lugar, el pueblo los puede sacar.

El mismo Artigas dijo, _como resumió el inolvidable poeta Víctor Lima y cantaban Los Olimareños: “el día que me quede sin soldados pelearé con perros cimarrones, para defender el rico patrimonio de los orientales”.

 
Esa es nuestra pelea: la defensa de la dignidad de un pueblo al que “no lo engañan con cuatro mentiras los maracanaces”… como escribió otro de los grandes poetas de esta tierra, el inolvidable Serafín J García. 

 
QUE QUEDE CLARO: LO QUE DIJIMOS EL 12 DE OCTUBRE  FRENTE AL  PALACIO LEGISLATIVO LO QUEREMOS REITERAR HOY.


¡EL AGUA, LA TIERRA, LOS BIENES  NATURALES, NO SON MERCANCÍA!


¡NO A LA MEGAMINERÍA A CIELO ABIERTO,  NO A ARATIRÍ!


¡NO A  LA ENTREGA DEL TERRITORIO A LOS GRANDES  CAPITALES APÁTRIDAS!


¡NO MAS EXPULSIONES  DE PRODUCTORES QUE QUIEREN TRABAJAR LA TIERRA!

 
¡TIERRA SI, PARA EL QUE LA CUIDA, LA TRABAJA Y LA HACE PRODUCIR!


¡SI AL DESARROLLO  RESPONSABLE  EN EQUILIBRIO  CON LOS BIENES  NATURALES!


¡SI A LOS  TRABAJADORES RURALES  Y LOS PRODUCTORES FAMILIARES!


¡CIUDADANOS SOMOS NOSOTROS!


¡COMUNIDAD SOMOS NOSOTROS!


¡PUEBLO SOMOS NOSOTROS!


¡NO NOS DEJAREMOS ROBAR NUESTRO DESTINO!

Diciembre 3 del 2011

 

TREINTA Y TRES NO DUERME LA SIESTA Y

NOS INVITA A CAMINAR

 

La apacible siesta sabatina de la ciudad de Treinta y Tres, en fresca primavera uruguaya, se vió ruidosamente interrumpida este fin de semana por una impresionante y masiva movilización popular que transcurrió durante casi tres horas –desde las 16 a pasadas las 19 horas--, amalgamando diversas capas sociales en enérgica reivindicación de la tierra como patrimonio nacional no mercantilizable ni negociable y expresándose contundentemente contra la instalación de la megaminería a cielo abierto, depredadora y altamente contaminante.

La jornada se inició con una enorme marcha de gente a caballo, a pié y en vehículos, identificada fundamentalmente por el estandarte tricolor de la bandera de Artigas y la consigna sostenida y entusiasta de LA TIERRA NO SE VENDE; LA TIERRA SE DEFIENDE, en un recorrido que abarcó prácticamente todo el centro de la ciudad y que culminó multitudinariamente en una emotiva concentración en la hermosa Plaza Libertad.

Allí, las organizaciones locales y aledañas convocantes, junto a muchísima gente llegada de zonas adyacentes y desde el sur del país, expresaron un mismo punto de vista de clara conjunción espiritual y racional en el sentido de rescatar el criterio de que la tierra es del que la trabaja y de que su defensa impostergable, pasa por rechazar todo intento de imponernos autoritariamente y mediante el engaño, aventuras empresariales que ya han mostrado a escala continental su carácter destructivo, saqueador y productor únicamente de más opresión y dependencia, en perjuicio de toda la sociedad y no tan solo de los diversos sectores dedicados directamente a las tareas ganaderas y agropecuarias.

La declaración central fue “cortita y al pié” y tuvo la virtud de señalar en palabras sencillas y bien entendibles, los motivos que hacen de esta cuestión, la cuestión popular-nacional más urgente y estratégica, que llama al pueblo oriental a unirse férreamente por encima de divisas y particularismos, para combatir una estrategia político-económica decididamente entreguista y cuyos estragos, de prosperar, serían duramente sentidos por las futuras generaciones en el aspecto productivo y en el de la salud popular, sin que nadie “quede afuera”.

Desde el sur participó casi un centenar de personas mayoritariamente convocadas por la adhesión del Colectivo de Lucha por la Tierra, que fue co-organizador de las marchas realizadas en Montevideo en mayo y octubre últimos bajo las mismas reivindicaciones centrales del sábado 3 de diciembre, y uno de cuyos objetivos más importantes es tratar de infundir en las poblaciones urbanas y suburbanas la convicción de que la causa es de todo el pueblo trabajador, más allá de fronteras departamentales y de organizaciones particulares del movimiento popular.

En el acto en Plaza Libertad de 33, el Colectivo señaló la importancia de redoblar esfuerzos para que se haga justicia en el caso del colono artiguense Ney Thedy, injustamente desalojado de su tierra el 28 de abril de este año y, encima, perjudicado luego con la malversación de sus bienes, confiscados por el Estado.

(Desde el norte lejano, llegó también un saludo comprometido del sindicato cañero UTAA).

Hay que decirlo: quienes participamos de esta inolvidable y “pedagógica” jornada sabatina de lucha y fervor popular altamente unificador, hayamos ido de donde hayamos ido, hemos vuelto con la percepción de una realidad que puede más que mil análisis y mil declaraciones, y que reclama la multiplicación por doquier de estas expresiones de serena convicción de que efectivamente “nada podemos esperar, sino de nosotros mismos”, para impedir que el Uruguay sea rematado “al bajo precio de la necesidad” y para lograr que la tierra sea usufructuada socialmente y en beneficio del que la trabaja.

 

Gabriel Carbajales, 4 de octubre de 2011

 

 

UN EJERCICIO DE IMAGINACIÓN

 

Si bien el problema de la megaminería requiere que tengamos los ojos y los oídos bien abiertos y los pies sobre la tierra (y si es posible, la cabeza muy cerca de la misma), me voy a permitir hacer un ejercicio de imaginación, aunque no de ciencia-ficción.

Voy a suponer que este proyecto finalmente se lleva a cabo, y durante 20 años se extraerá el hierro que China necesita para su desarrollo industrial.

Como quien dice, va a ser una cuestión entre orientales: los orientales de allá y los orientales de acá.

Supongamos que -como afirmamos los que nos oponemos- este negocio le fue mal a los orientales de acá, y que las tales inversiones no nos sirvieron de mucho para solucionar nuestros problemas, los cuales, para esa época, seguramente seguirán igual que ahora, o, más probablemente, acrecentados.

Parto de la base, entonces, de que los que nos oponemos tenemos razón en esta visión del futuro. Habría que agregar que hay muy buenos argumentos provenientes del pasado como para que esta visión no resulte tan descabellada.

Ahora quiero suponer que dentro de 20 años yo estaré con vida: tendré (si tal pronóstico se cumple) 87 años.

Espero que para esa fecha conserve algo de lucidez.

Y entonces me imagino una probable conversación con uno de los uruguayitos que en este momento están naciendo: para esa fecha tendrán 20 años.

Me preguntará -si es que la sociedad de consumo no lo ha enajenado demasiado-, sobre el estado del país, y el por qué de semejante emprendimiento (seguramente los pozos con detritus que han dejado las mineras le llamarán la atención).

Y yo le daré mi versión, sintetizada, de la historia de esta tierra, desde sus luchas por independizarse de España, hasta el momento en que se decidió implantar la megaminería, 200 años más tarde.

Supongamos que dicho uruguayito me pregunta por qué razón un gobierno de izquierda propició dicho emprendimiento, tan a contrapelo de lo que siempre predicó.

Tendré que confesarle que no lo sé, y que siempre me resultó difícil entenderlo.

Me preguntará qué hice yo al respecto. Y le contestaré que yo estuve en contra, aunque eso me llevara a estar contrariado con el gobierno que contribuí a instalar.

Y le agregaré: de este lado estábamos los que nos oponíamos, sin importar el pelo político de cada quien y ni siquiera las notorias diferencias sociales.

Del otro lado se encontraban los que estaban a favor (también de diverso pelaje político, e igualmente de diferentes estratos sociales), ya fuera por intereses personales o por consideraciones políticas.

Y entre medio una cantidad de uruguayos indiferentes, a los cuales poco les importaba qué clase de país les dejaríamos a las futuras generaciones, y que podríamos caracterizar como gente sin conciencia social.

Aparte de eso le mencionaría otro grupo, integrado por muchos que deberían estar en contra, pero que parecían estar adormecidos o anestesiados por el hecho de que esto se hacía bajo el gobierno que ellos también contribuyeron a instalar.

Y le explicaría que, por esas cosas que tenemos los seres humanos, suele suceder que a los intereses generales se les antepusieran los intereses partidarios, ya que en el Uruguay todo parecía tener que pasar por el ojo de la cerradura de “lo político-partidario”.

Va a ser, estoy seguro, una reflexión muy amarga.

Pero también estoy seguro de que la lucha -bajo otras formas, con otros contenidos-, continuará, pese a todo.

Porque la vida es lucha: lucha por mejorar nuestra propia condición humana, lo que requiere lucha por mejorar las condiciones materiales, sociales y espirituales en las que vivimos.

Esa es la lucha esencial, y no la de alcanzar, y mantener a cualquier costo, un gobierno, sea del color que sea.

Porque también sucede que, como cualquier ser humano, un gobierno puede borrar con el codo muchas de las cosas que ha escrito con la mano.

Tal vez la megaminería sirviera para eso: para que más uruguayos se dieran cuenta de que determinados intereses están por encima de otros.

A veces son necesarios algunos sacudones para tomar conciencia de esto.

 

Bolívar Viana