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HAITÍ: Pedimos su firma para el retiro definitivo de Argentina y demás ocupantes

Al Sr. Presidente de la República, Mauricio Macri

A la Sra. Canciller, Susana Malcorra

Al Sr. Ministro de Defensa, Julio Martínez

A las y los miembros del Parlamento argentino

El Poder Ejecutivo ha solicitado al Parlamento argentino autorizar nuevamente la presencia en Haití de efectivos y equipo de las Fuerzas Armadas, como parte de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de ese país (la MINUSTAH). Plantea, como en años anteriores, que es una misión humanitaria, una expresión de solidaridad con el pueblo haitiano. Hace eco de lo reiterado por el Consejo de Seguridad, que “la situación imperante en Haití sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacional en la región”.

Rechazamos esas afirmaciones e instamos al gobierno y al Parlamento argentino a poner fin, de una vez por todas, a su participación en la criminal ocupación de un país hermano, hecho que constituye una violación flagrante del derecho de libre determinación [1] de todo pueblo.

El pedido del Poder Ejecutivo hace caso omiso y tergiversa la realidad que vive el pueblo haitiano. Ignora por completo el digno repudio y movilización que provoca la presencia de la MINUSTAH entre la población y los dos pedidos de retiro realizados por el Senado de Haití – antes de ser disuelto por la negativa del gobierno anterior, elegido por medio del fraude, de convocar a las elecciones correspondientes. Desconoce las consecuencias nefastas de la ocupación, incluyendo el socavar la soberanía y debilitar las instituciones y prácticas democráticas del país, intensificar el saqueo y la explotación del trabajo y los bienes comunes, represión y muertes por la protesta social y violaciones y abusos sexuales reiterados.

El gobierno argentino además se felicita por seguir participando de una misión que ha matado a más de 9.300 personas y enfermado a otras 786.000, por la introducción del cólera en el país, y que se niega a reconocer su responsabilidad y a reparar a las víctimas y sus familias, amparándose en una supuesta inmunidad diplomática que es cuestionada por numerosos expertos en derechos humanos de la propia ONU, por constituir una verdadera impunidad.

¡No en nuestro nombre! Instamos al Parlamento a rechazar este pedido y reclamamos al gobierno argentino, así como a todos los responsables e integrantes:

Hace más de doscientos años, el pueblo de Haití supo poner fin a la esclavitud y el control colonial, universalizando los derechos humanos y sacudiendo a los poderes europeos entonces establecidos. Supo además compartir con generosidad su libertad, apoyando las luchas emancipadoras de los demás pueblos de América latina y el Caribe. Es hora que Argentina, y el resto de los países de la tan mentada “comunidad internacional”, le retribuya con una mano realmente fraterna y solidaria y deje de servir a los intereses de control y provecho de EE.UU. y otros poderes imperialistas.

-Buenos Aires, agosto 2016

Comité Argentino de Solidaridad por el Retiro de las Tropas y el Fin de toda Ocupación de Haití

 Primeras Firmas:

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz

Mirta Baravalle y Nora Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora

Diálogo 2000 – Jubileo Sur Argentina /Fundación Servicio Paz y Justicia- siguen firmas

https://haitinominustah.info/2016/08/10/carta-abierta-al-gobierno-y-parlamento-argentino-por-el-retiro-de-las-tropas-de-haiti/

[1] Ver, entre otras fuentes, la Carta de las Naciones Unidas (1945) y la Declaración de la Conferencia de Viena (1993)

[2] Países de América latina y el Caribe que tienen actualmente tropas militares y/o policiales en Haití: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Uruguay

Campaña por el retiro de las tropas de ocupación de Haití

2004 - 1 de junio  -  2016  

¡Basta de Ocupación!

¡Viva la Soberanía del Pueblo haitiano!

¡Fuera la MINUSTAH de Haití!

INVITAMOS A SUMAR LA FIRMA DE SU Organización, enviando un correo electrónico a haiti.no.minustah@gmail.com, señalando nombre completo de la organización y localidad. En las próximas semanas estaremos organizando acciones para entregar la Carta a sus respectivos destinatarios, por lo que les pedimos estar atentos a los detalles para poder acompañar

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:22:42
postaporteñ@_______________________________

Nicaragua: políticos e intelectuales opositores llaman a ejercer "abstención activa"

"Consideramos como un deber moral y una obligación patriótica, repudiar la mascarada electoral que ensaya la dictadura", indicó, en un documento, el denominado "Grupo de los 27".

Un grupo de personalidades nicaragüenses, encabezado por los poetas Ernesto Cardenal y Gioconda Belli, y opositores al Gobierno de Daniel Ortega, repudiaron hoy (09.08.2016) la "mascarada electoral" que se realizará en los comicios de noviembre, en las que el actual mandatario busca su cuarto mandato y tercero de forma consecutiva.

En el documento, leído por el empresario de radio Fabio Gadea –el segundo candidato presidencial más votado en los comicios pasados–, el denominado "Grupo de los 27" aseguró que "no hay por quién votar" debido a que el Gobierno no garantizó un proceso electoral "transparente" y excluyó de la contienda a la principal fuerza de oposición.

"Si por miedo al voto ciudadano cierran la puerta a la democracia, entonces tenemos el deber y el derecho de abrir otra, grande y con resultados contundentes: la resistencia pacífica expresada en la abstención activa", subrayó el informe.

Proceso "viciado"

A juicio de ese grupo, no votar en este proceso "viciado" es "positivo" y "conveniente" para el futuro, y a la vez, exhortaron a las organizaciones gremiales, políticas y sociales del país a unir esfuerzos para oponerse pacíficamente a las "pretensiones dinásticas del régimen".

La principal coalición opositora de Nicaragua, afectada por una serie de fallos judiciales, decidió no participar en las próximas elecciones.

Entre los miembros de "Los 27" figura Enrique Zelaya (alias "doctor Henry"), ex jefe de la "contra" que combatió al primer Gobierno de Ortega en la década de 1980. "En 1990 nosotros desmovilizamos de la montaña a 15.000 hombres porque nos prometieron paz y elecciones vigiladas, justas y transparentes. Hay que evitar que se repita la guerra porque este país no podría resistir" otro conflicto armado, advirtió.

Además de Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Enrique Zelaya, firmaron el manifiesto Fabio Gadea, el embajador de Nicaragua en Washington durante el primer régimen sandinista (1979-1990), Carlos Tünnermann, los exdiputados opositores Carlos Langrand y Edipcia Dubón, exfuncionarios del Gobierno de Enrique Bolaños (2002-2007) y disidentes sandinistas, entre otros.

FEW (dpa, EFE)10/8/16

 

Gioconda Belli: "Ortega y su esposa mandan absolutamente"

¿Quiénes son "los 27" intelectuales y políticos opositores que llaman al "abstencionismo activo" en las elecciones presidenciales de Nicaragua? DW habló con una de ellos, la novelista y poetisa Gioconda Belli.

A Gioconda Belli se le conoce, sobre todo, como poetisa y novelista. Se le recuerda, también, como luchadora antisomocista, ex militante y ex funcionaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Pero Belli se desligó del "Frente" en 1994, cuando se convenció de que "Daniel Ortega estaba tratando de usurpar el poder para sí mismo".

Junto a otros prominentes escritores nicaragüenses como Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez, Belli apoyó en lo sucesivo al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y ha criticado abiertamente al Gobierno de Ortega, últimamente, como Cardenal, desde el llamado "Grupo de los 27".

DW: ¿Qué une a "los 27", entre los que aparecen nombres como el suyo o el de Cardenal, pero también el de Enrique Zelaya, exjefe de la "contra" que combatió al sandinismo en la década del 80?

Gioconda Belli:  El grupo se formó a partir de una memoria que había, de 1974, cuando un grupo de organizaciones se juntaron para sacar un comunicado que decía "¡No hay por quién votar!", a partir de una elección de (Anastasio) Somoza. Se decidió que había que revivir esa memoria, puesto que estábamos enfrentados con una situación similar, cuando Daniel Ortega cerró las oportunidades para que hubiese una observación electoral independiente y también porque se canceló la personalidad jurídica de la fuerza de oposición más importante del país, el Partido Liberal Independiente (PLI), segundo en las elecciones de 2011.

En este caso no son organizaciones gremiales. Son personas que han tenido una posición crítica con relación al Gobierno de Ortega. Y sí, hay de todo. Hay gente que estuvo en la "contra", en la oposición, en el sandinismo. Las cosas han cambiado en Nicaragua y nos encontramos con enemigos del pasado que tienen posiciones similares a las nuestras, que somos gente de izquierda que no estamos satisfechos con la forma en que está procediendo este Gobierno, porque está aboliendo toda la institucionalidad del país.

¿Qué esperan obtener con el "abstencionismo activo" que promueven?

El abstencionismo activo tiene que conducir a llamados a la población. Como no hay observación electoral, nos hemos constituido en un grupo que va a tratar de pronunciarse frente a diferentes atropellos a la libertad que existen en el país en estos momentos. Entre los atropellos está el hecho de haber descalificado a toda la oposición que tenía más posibilidades de sacar un buen número de votos (que sacó más del treinta por ciento en las elecciones pasadas).

Dentro de una maniobra hecha a través de la Corte Suprema de Justicia, le quitaron la personalidad jurídica al PLI, en el que una coalición grande se iba a juntar para poder participar en las elecciones, y lo sustituyeron por unos grupos que no tienen ningún peso ni representatividad política en el país en este momento. Aquí históricamente se les ha dicho "zancudos" a esos grupos, iguales a los que usaba Somoza para hacer parecer que existía una oposición, pero es una oposición totalmente irrelevante, infiltrada, montada y financiada por el Frente Sandinista.

"Los 27" hablan de la "mascarada electoral que ensaya la dictadura". ¿Cómo describiría usted el estado de la democracia a las puertas de las elecciones en Nicaragua?

El estado de la democracia está muy golpeado por una centralización del poder que ha roto la división Estado-Partido, que ha dominado todas instituciones de poder en Nicaragua: el Consejo Supremo Electoral está controlada por Daniel Ortega, la Corte Suprema de Justicia, el Ejército, la Policía, la Contraloría, todas las instituciones que deberían supervisar al Ejecutivo y crear un control y balance de poder están anuladas.

El resultado es que se está violando la Constitución, que se empezó a violar cuando Daniel Ortega se reeligió por segunda vez, pese a que en la Constitución estaba declinado ese derecho. No se podía acceder a una reelección continua sino que había que esperar un período. Él hizo una demanda y −con este dominio que tiene sobre la Corte Suprema−, como "cualquier ciudadano tiene derecho a elegir y ser electo", apeló contra la Constitución y la Corte Suprema le dio el derecho a reelegirse, violentó a la propia Constitución del país. Por eso nosotros hablamos de una situación que se parece a la situación que tenía Nicaragua durante el régimen de Somoza.

¿"Los 27" comparan al Gobierno de Ortega con la dictadura de Somoza?

Yo personalmente pienso que es diferente, que no es la misma cosa en términos de represión, de manejar, por ejemplo, al Ejército contra la propia población. Eso no se ha dado todavía. Ha habido momentos en que ha habido represión de la policía hacia la ciudadanía. Han expulsado del país a varias personas. Yo no lo compararía en términos represivos con el régimen de Somoza, pero en términos institucionales están creando una situación similar.

El grupo habla también de las "pretensiones dinásticas del régimen"...

Sí, este es un Gobierno donde el presidente y su esposa concentran todo el poder y se ha pasado a las bases esta idea de que son ungidos por la Historia y por Dios para estar en el poder. Y en ese sentido es que yo comparo la situación que tenemos ahora con una idea monárquica, de monarquía absoluta, no de una monarquía constitucional, porque están concentrando el poder a un nivel tan intenso que Ortega y su esposa manda absolutamente en el país... O sea, "el Estado soy yo", de Luis XIV, es más o menos lo que está pasando aquí.

Ernesto Cardenal ha descrito a Daniel Ortega como "un traidor de los ideales del héroe Augusto César Sandino". ¿Cómo describe usted hoy a Ortega, el hombre y el político?

Daniel Ortega es una personalidad compleja que pienso que tiene una profunda inseguridad y miedo de que exista una oposición conformada en el país. Nosotros creemos que tiene que ver un poco con su relación con Venezuela, que está viendo lo que pasa cuando hay una oposición con arraigo y posibilidad de optar a cargos públicos. Entonces parece que él decidió que no hubiese oposición en Nicaragua, "cortarla por lo sano".

En 2008 ya le había quitado la personalidad jurídica al Movimiento Renovador Sandinista, un partido que formamos en 1996 los que nos salimos del Frente Sandinista en 1994. Ese partido se ha tenido que aliar con el Partido Liberal Independiente para tener opción a usar una casilla electoral. Pero ahora al PLI le quitaron su casilla. Le quitaron su casilla al Partido de Acción Ciudadana. Han dejado sin voz y sin voto a la oposición.

¿Cómo se describe usted, a sus 67 años, en esta Nicaragua, frente a este FSLN y este Ortega?

Me defino como una persona que sigue empeñada en lograr lo que queríamos lograr cuando hicimos la revolución: un país democrático, un país progresista, un país que tuviera una Justicia fiel a nuestros principios. Pero también hemos evolucionado, no podemos comparar el sandinismo que triunfó en 1979 con las aspiraciones sandinistas que hemos tenido después.

Después de la derrota electoral (en 1990) hubo un examen de conciencia. Había pasado la perestroika, había caído el Campo Socialista. Un grupo de nosotros planteó una democratización profunda del partido y una adaptación a una izquierda más moderna y más democrática, internamente y hacia afuera.

Ahí ocurrió el gran choque que tuvimos con Daniel Ortega, porque él todavía tiene la ideología de esa izquierda del 60 y 70, que todavía piensa en la "dictadura del proletariado"; aunque ha sido muy hábil en lograr una gran coalición con el sector económico más fuerte (que tiene mucho miedo de hablar porque cree que va a perder los privilegios que Ortega le ha concedido)

¿O sea que Ortega no tiene que temer a lo que Nicolás Maduro llama, en Venezuela, "la guerra económica"?

Depende, porque cuando se cierran todas las avenidas políticas, empieza a crearse un sentimiento de incertidumbre alrededor de qué es lo que la clase política va a hacer, y eso va a afectar sin duda su matrimonio con la clase económica dominante... Puede ser que Ortega se esté preparando también para el cese de la ayuda económica de Venezuela hacia Nicaragua, que eran 3.500 millones de dólares. Eso va a afectar también a la economía del país.

*El último manifiesto del llamado "Grupo de los 27" está firmado por: Ernesto Cardenal, Adolfo Bonilla, Fabio Gadea Mantilla, Gioconda Belli, Carlos Tunnermann Bernheim, José Luis Velásquez Pereira, Frank Lanzas, Enrique Zelaya (Doctor Henry), Edmundo Jarquín, Gabriel Álvarez Arguello, Sofía Montenegro, Sergio Boffelli Acosta, Cirilo Antonio Otero, Julio Icaza Gallard, Edipcia Dubón, Monique Ninette Blanco Sarria, Roger Arteaga, Enrique Sáenz, Azahalea Solís, Carlos Langrand Hernández, Michele Najlis, Alejandra Castillo, Moisés Julián Castillo Soza, José Antonio Peraza Collado, Octavio Ortega, Ana Margarita Abaunza Sedda. En los anteriores firmaba también Vidaluz Meneses, recientemente fallecida.

DPA12/8/16

Ya vimos esa película

SERGIO RAMÍREZ

Publicado en La Prensa, jueves 11 de agosto. 2016

La periodista Sylvia Colombo de la Folha de Sao Pablo, me pregunta en una entrevista en relación a  Nicaragua, si estoy de acuerdo con la reelección indefinida. Por supuesto que no. Una reelección es democrática en un régimen democrático, pero la reelección indefinida nunca es democrática. Daniel Ortega ha sido el único candidato de su partido desde 1984, o sea a lo largo de más de 30 años, y con este nuevo periodo que va a ganar en noviembre, porque ya está decidido de antemano que va a ganar, habrá estado en la presidencia por 25 años. Y no es que en 2021, dentro de cinco años, no vaya a presentarse otra vez como candidato.

Los verdaderos partidos de la oposición han sido eliminados por sentencia de la Corte Suprema, que le es fiel políticamente, y la oposición parlamentaria ha sido expulsada de la Asamblea Nacional por orden del Consejo Supremo Electoral, sometido también a él de manera incondicional. No queda un solo poder del estado que no esté alineado ni institución pública independiente.

Los observadores internacionales para estas elecciones han sido rechazados bajo el calificativo presidencial de “sinvergüenzas”. En estas listas de indeseables queda la Organización de Estados Americanos, la Unión Europea, y el Centro Carter de Estados Unidos.

No se trata de un capricho, ni de un desplante.  En el fondo lo que se rechaza son las elecciones mismas. Ortega no cree en la democracia representativa, cree en el partido único, como lo ha dicho públicamente no una vez, una de esas en una larga entrevista para la televisión oficial de Cuba. 

De modo que para él las elecciones son un mal necesario, y por eso no les quiere dar relevancia, mientras no sean hechas desaparecer del todo en la Constitución. Las quiere lo más parecido a las viejas elecciones de Europa Oriental, donde la oposición queda reducida a un porcentaje mínimo que sólo representa a los desadaptados sociales.

La institucionalidad funcionaba a medias en Nicaragua, pero hoy ha dejado de funcionar del todo por una serie de medidas que aún tienen perplejos a los expertos políticos que no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo de esos analistas, que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta, fruto de la nostalgia trasnochada por los desaparecidos sistemas del llamado socialismo real que se hundieron con la caída del muro de Berlín.

Y al mismo tiempo, es una autocracia familiar como las que hemos conocido en el pasado en América Latina y claro está, en carne propia en la misma Nicaragua, regímenes que vuelven siempre a resucitar. Para que no queden dudas, Ortega ha escogido a su propia esposa, Rosario Murillo, como candidata a la vicepresidencia. La siempre oportuna Corte Suprema ya había dictaminado desde antes que el parentesco entre esposos no es ningún impedimento constitucional. La alternabilidad en el poder, las elecciones libres, las libertades democráticas, escritas en la Constitución, han desaparecido de la vida real. Vivimos en un país virtual.

La oposición real y creíble ha quedado eliminada. Han sido inscritos para las elecciones 17 partidos políticos pero todos son de membrete, como los que existían en los países de Europa Oriental en tiempos soviéticos. A los candidatos a presidente que competirán con Ortega nadie los conoce porque han sido sacados de la manga. En Nicaragua estos candidatos a presidente, y a diputados, son llamados “zancudos” porque solo buscan chupar la sangre del presupuesto, ya que ganan prebendas para prestarse al juego, entre ellas las codiciadas curules.

El régimen se había válido hasta ahora de su alianza con la empresa privada, que aprendió a no temer al discurso virulento de Ortega en contra del imperialismo yanqui, el capitalismo y la oligarquía vendepatria. La regla de oro de esta relación era que los asuntos políticos quedaban excluidos de las agendas económicas. Hoy está alianza empieza a mostrar sus fracturas cuando las cámaras empresariales protestan por las medidas arbitrarias que quitan la representación parlamentaria a la oposición, y eliminan de la contienda electoral a los partidos independientes.

El justo temor de los empresarios es que el clima de estabilidad económica conseguido hasta ahora se deteriore, y que las inversiones extranjeras resulten ahuyentadas, lo mismo que la cooperación financiera internacional, que es clave. Hasta ahora ha existido un clima de negocios favorable, con moderadas tasas de crecimiento y baja tasa de inflación,  con la inapreciable ayuda de las remesas de los emigrantes, cuyo monto sigue creciendo.

El gobierno ha repartido dádivas gracias al dinero del petróleo venezolano, que ya se agotó, pero la estructura desigual no cambia. El número de pobres no ha disminuido, más del 40% de la población vive con menos de dos dólares al día, y más del 70% depende de un trabajo informal. 

Y según las revistas financieras, Nicaragua es el país centroamericano donde el número de millonarios ha crecido más en los últimos años. Es un raro socialismo este, donde  el número de pobres no disminuye y crece el número de millonarios salidos de la nada.

Qué porcentaje de la población respalda realmente a Ortega sigue siendo un misterio sin descifrar, porque las encuestas que buscan complacerlo no son confiables. Hay encuestas de encuestas. Una reciente de Borge y Asociados, los únicos que acertaron en que los sandinistas perderíamos las elecciones de 1990, muestran a Ortega con un 40% de respaldo. Es alto, pero lejos de la cuasi unanimidad que él pretende.

De todas maneras, las elecciones del mes de noviembre tendrán un candidato único, y ya hay un ganador de antemano que pretende sacar más del noventa por ciento de los votos, y dominar la Asamblea Nacional sin ninguna clase de voces disidentes. Una Asamblea que votará a mano alzada. 

Ya hemos visto esa película. Y ya sabemos cómo termina.

Cali, agosto 2016

Sitio oficial
www.sergioramirez.com

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:17:30
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¿De qué izquierda hablamos?

Rafael Rojas -  HAVANA TIMES — 10/8/16

Samuel Farber dice que en mi respuesta a su reseña no discuto su principal objeción a mi libro, que es que, a su juicio, en Fighting Over Fidel (2015) se sostiene que la izquierda de Nueva York se desencantó con el giro estalinista que dio la Revolución Cubana en los 60. Él dice que “eso no es cierto”. Pero es que mi libro no sostiene que toda la izquierda de Nueva York se haya desencantado. El desencanto al que se alude es el de algunas figuras protagónicas de aquellos años, en el campo intelectual, que estudio en detalle.

De diversas maneras, Waldo Frank y Carleton Beals, Allen Ginsberg y otros escritores de la Beat Generation, algunos líderes de los Black Panthers, Elizabeth Sutherland Martínez y José Yglesias, Michael Walzer e Irving Howe, Susan Sontag y Bob Silvers, en sus propios libros o en publicaciones como Dissent y The New York Review of Books, dejaron múltiples testimonios de su rechazo al abandono del sentido “humanista” originario de la Revolución o del “espíritu del 68”, al ascenso de la homofobia y el dogmatismo en Cuba, además de denunciar las UMAPs y otros atropellos a los mismos derechos civiles que ellos defendían en Nueva York o solidarizarse con Heberto Padilla y otros intelectuales disidentes en la isla.

Eso fue algo que no pasó únicamente en Nueva York: también pasó en París y Barcelona, en Ciudad de México y Buenos Aires. Tan sólo habría que revisar publicaciones de la izquierda iberoamericana de los 60 y 70 como Mundo NuevoLibre o Plural o los múltiples posicionamientos contra la sovietización del socialismo cubano que pueden rastrearse en la Nueva Izquierda británica y francesa. Jean Paul Sartre y Stuart Hall, Carlos Fuentes y Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, Juan Goytisolo y Jorge Semprún serían sólo unos pocos ejemplos.

La razón de ese posicionamiento es bastante lógica y documentable: casi todos los intelectuales inscritos en la Nueva Izquierda, o en sus alrededores, eran antiestalinistas y críticos del socialismo real en la Unión Soviética y Europa del Este, desde maneras heterodoxas de pensar y practicar el marxismo o el socialismo.

Al ver que el gobierno cubano respaldaba la invasión soviética a Checoslovaquia y se acoplaba más plenamente al bloque soviético, esos intelectuales decidieron confrontar públicamente la deriva totalitaria del socialismo cubano.

En la contraportada del libro, editado por Princeton University Press, primero se hace un inventario rápido de esos intelectuales y publicaciones y luego se habla de un tránsito del “entusiasmo” al “desencanto”. Es más que obvio que dicho tránsito se refiere a esas figuras y no a otras. El libro, además, se enmarca deliberadamente en el periodo de 1959 a 1971 por lo que escapa a su objetivo el estudio de lo que sucedió en la izquierda intelectual de Nueva York en las décadas siguientes.

No me cabe duda que, después de 1971, el gobierno cubano siguió contando –y cuenta aún- con un considerable apoyo acrítico en amplios sectores de la izquierda de Nueva York. Pero mi impresión –no he estudiado bien el fenómeno-, es que quienes siguieron siendo ortodoxamente leales a La Habana renunciaron a las premisas de la Nueva Izquierda y reprodujeron con el régimen cubano una relación muy parecida a la de la izquierda comunista occidental con la Unión Soviética. De hecho, muchos en esas izquierdas compartieron las mismas redes del socialismo real y, después de los 90, las reemplazaron con otras causas como la “solidaridad” con Chiapas o con Chávez.

Las razones de ese apoyo tienen que ver, en parte, con esa incapacidad para cuestionar, a la vez, el intervencionismo de Washington y el autoritarismo de La Habana. También tienen que ver, específicamente, con el fenómeno del latinoamericanismo académico en Estados Unidos. Pero me preguntaría si en los medios intelectuales que siguen la mejor tradición de aquella izquierda de los 60 -no obstante la gran transformación de la esfera pública que se ha vivido en la ciudad en las últimas décadas-, existe un respaldo ciego a los gobernantes cubanos. En The New York Review of Books o The New Yorker no leemos, generalmente, visiones apologéticas del régimen cubano.

Algunos de los textos sobre Cuba, firmados por Enrique Krauze o Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson o David Grann, que se han publicado en esas revistas en los últimos años, celebran el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba pero no dejan de cuestionar la intolerancia y la represión. Esa posición, por cierto, fue formulada por primera vez por aquella izquierda de los 60 que no aceptaba que la soberanía cubana se convirtiera en pretexto o chantaje para ejercer sistemáticamente la violación de derechos humanos.

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:03:41
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La Encrucijada De La Izquierda Brasileña

El PT y sus aliados han convertido su fracaso en un muro que impide la construcción de una alternativa de izquierda. La trampa es esta: luchar contra Temer a favor de Dilma no es sino reproducir el apoyo que en su momento se dio a Dilma con Temer.

Por Giuseppe Cocco

Agosto 2016 Nueva sociedad /  NUSO

¿Cómo plantearse lo que está ocurriendo en Brasil?

Ante un desastre tan grande, no sabemos cómo abordar la cuestión: si en términos de crisis económica, de crisis política, o incluso de crisis moral. Se nos presenta el desafío de lograr que esta encrucijada se vuelva inteligible y nos permita señalar algunas líneas de fuga.

Es una situación de parálisis que reconoce dos dimensiones: la del país como un todo, hundido en una grave depresión económica y con su sistema político inmerso en una crisis vertical, y la parálisis de las fuerzas «progresistas» o, en términos más generales, de la «izquierda».

Y no es fácil decidir cuál de esas dos dimensiones es peor. La serie de protestas de junio de 2013 decretaron el fin de la izquierda de gobierno y de su coalición oxidada. Pero el PT, que contaba con una poderosísima maquinaria de propaganda, con miles de empleados y cientos de millones desviados de las arcas públicas, logró hacer pasar su agonía por una irónica lucha de principios en defensa... de su falta de principios.

Obviamente esa batalla, a la cual adhirieron casi todos los movimientos sociales «organizados» así como el arco del progresismo universitario y prácticamente la totalidad de los sectores y grupos de izquierda, sólo podía perderse, y a esta altura ya se transformó en un suicidio colectivo de la izquierda brasileña.

El resultado es paradójico: el PT y sus aliados han convertido su fracaso en un muro que impide la construcción de una alternativa y nos deja como legado la manifestación explícita de lo que su gobierno de coalición ya incluía (el presidente interino, Temer).

La trampa es esta: luchar contra Temer a favor de Dilma no es sino reproducir el apoyo que en su momento se dio a Dilma con Temer.

Son las dos caras de una misma moneda: falsa. «Golpistas» y «golpeados» son ambos ilegítimos: cómplices y responsables, los dos, de la crisis.

Las luchas de resistencia se encuentran hoy ante el gran desafío de afirmar esta verdad: o ellas son capaces de acuñar una nueva moneda, o no están en condiciones de sostenerse. Dicho de otro modo, hoy las luchas necesitan oponerse al mismo tiempo al PT de Dilma-Lula y al PMDB de Temer-Cunha.

Temer y Dilma son el Pokémon Go uno del otro: ambos encarnan la negación de la brecha democrática. Cualquier movilización que tienda a verlos como opuestos lo que hace es mistificar la verdadera lucha y avalar el proyecto de reforma neoliberal como única salida a esta situación de parálisis. No por casualidad, pese al apoyo de los grandes medios a la estrategia de Temer, la mayoría de la población reclama hoy que se llame a nuevas elecciones generales.

No hubo –y no está habiendo– ningún golpe en Brasil. Esto no es algo que uno diga para dar un cuadro más ameno de la situación ni mucho menos para banalizar la destitución de la presidenta electa. Lo que hubo y está habiendo es una tentativa de reajuste al interior del bloque de poder. La cual reconoce dos causas que la determinaron y dos grandes objetivos.

El primer determinante fueron las protestas de junio de 2013: las manifestaciones en el área metropolitana en contra del régimen mafioso de gestión del sistema de transporte público se transformaron rápidamente en una revuelta general contra el conjunto de los representantes, lo cual incluyó intentos cuasi insurreccionales de ocupar los parlamentos en Brasilia y Río de Janeiro (entre los días 17 y 20 de junio), ocupaciones concretas de 30 parlamentos y concejos deliberantes estaduales (durante julio y agosto en todo el país) y acampes extendidos hasta el mes de octubre frente a la residencia del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral. Hombre del PMDB e importante aliado de Lula y Dilma, Cabral había sido fotografiado en 2012 junto con miembros de su equipo de gobierno y con un empresario hoy preso, todos de fiesta en un lujoso hotel parisino, divirtiéndose y bailando con sus cabezas enfundadas en servilletas de tela. Era la foto emblemática de la fiesta en que se había convertido el proyecto de poder del PT y el PMDB sobre el modelo base de la ciudad que pronto sería sede del Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.

Luego la multitud salió a las calles, pero a esa altura el Titanic ya no podía cambiar de rumbo. Y así ocurrió que el PT, a la manera del «partido del orden» en que se había transformado, enfrentó las protestas democráticas por medio de dos recursos: la organización de la represión y el refuerzo de su coalición con el PMDB para ganar las elecciones de octubre de 2014. La policía y el poder judicial del Estado de Río de Janeiro que Cabral gobernaba (como también las del Estado de San Pablo, gobernado por la oposición) lograron con la ayuda de los grandes medios de prensa pacificar la situación para que el Mundial pudiese llevarse a cabo.

Fue una restauración exitosa, y todavía más exitosa fue, en 2014, la campaña electoral. La propaganda del PT logró entonces polarizar el debate y deconstruir la candidatura de Marina Silva, que durante cierto tiempo había asomado como la eventual triunfadora. Tal éxito, sin embargo, tuvo un precio mucho más alto que el de las coimas repartidas entre consultores y agentes de marketing. No sólo porque desembocó en detenciones y cárcel, sino ante todo porque, para sustentar esa polarización contra la candidata Silva, la estrategia de discurso del PT requirió potenciar al cubo las mentiras: «La reelección de Dilma es un guiño a la izquierda», «Dilma no tendría ninguna necesidad de ajustar y aunque la tuviera no lo haría».

El despliegue de actos y reuniones con intelectuales de izquierda muñidos de banderas rojas se encargó del resto. Pero lo cierto es que, una vez reelecta, al día siguiente Dilma ya estaba encarando una política económica diametralmente opuesta a la anunciada en su campaña (suba de tasas, tarifazos, recortes de derechos, gobiernos estaduales en quiebra) demostrando así que el país estaba en bancarrota.

Para colmo, Dilma anunciaba un elenco ultraconservador de ministros, con énfasis en un Chicago Boy a cargo de la cartera de Hacienda y una tétrica representante de los agronegocios al frente de Agricultura. La caída de Dilma estaba dada por la imposibilidad de revertir toda esa mistificación electoral de la campaña; fue una caída que, paradójicamente, el mismo éxito del marketing del PT aceleró.

De ese modo, el «ajuste» que Dilma y Lula arriesgaron era el peor que podían emprender: un ajuste desajustado, donde la recesión daba lugar a la depresión (-10% del PIB per cápita), ya que aquello no era creíble para nadie. Asimismo, mientras la «izquierda organizada» se retiraba de las calles, la multitud siguió manifestando sólidamente su indignación en 2015 y 2016, esta vez en base al accionar de nuevos grupos liberales o de derecha formados en las redes sociales.

El segundo determinante fue la movida judicial contra la corrupción (el famoso caso «Lava Jato»). Apoyándose en la legitimidad de las protestas de junio, la Corte de la Ciudad de Curitiba encaraba una serie de detenciones, procesamientos y condenas de propietarios y directivos de las principales empresas de la construcción, que involucraban también a los directivos de Petrobras y a los economistas y lobistas del PT, el PMBD y el PP.

A comienzos de 2016, los sumarios judiciales tocaron de lleno a los «políticos» y el gobierno quedó paralizado. El traslado forzado a interrogatorio del ex-presidente Lula fue la señal de alarma. A diferencia del PT, que en su campaña había condenado la «selectividad» del juez Sergio Moro, los caciques del PMDB e incluso de la oposición eran concientes de que la movida implicaba a toda la «casta» política. La medida de la destitución (impeachment) surgió como tentativa extrema de tomar el control de gobierno de cara a su propia parálisis.

Superficialmente, la destitución de Dilma se fundó en el objetivo de acatar el clamor de la calle y de la «opinión pública» (los grandes medios). Pero los objetivos reales de Temer son dos: enfrentar la crisis económica y –valiéndose de un apoyo parlamentario más cohesivo y de una eventual recuperación en los índices de crecimiento– poner un freno al «Lava Jato» y asegurar «protección» a todos los miembros de la casta, Lula incluido.

La destitución de Dilma fue algo casi «necesario»: por un lado, la Policía Federal tocando el timbre en las casas de los políticos; por otro, la depresión económica dando la nota en los balances de las grandes empresas como Petrobras, Eletrobras, Caixa Econômica Federal, Oi (la principal empresa de telefonía) y Gol (la aerolínea más grande del país), sin hablar de la «situación calamitosa» –oficialmente reconocida– del Estado de Río de Janeiro tras las inversiones que exigiera la realización de los Juegos Olímpicos.

Y si hay algo que se presenta como la principal legitimación para las reformas neoliberales que Temer se propondrá implementar apenas sea confirmado como presidente (reformas en el sistema previsional y en las leyes laborales, sumadas al absurdo proyecto de establecer un tope anual al gasto público), no es otra cosa que la tremenda crisis en la que se encuentra el país, crisis generada por el PT tanto como por el PMDB, por Dilma lo mismo que por Temer.

La legitimidad de este último proviene paradójicamente del discurso petista que lo pone al frente de un golpe y hace de Temer una fuerza política opuesta cuando en realidad es aliada y corresponsable del fracaso del PT.

La lucha contra Temer y sus reformas requerirá que sea una lucha contra el PT de Lula (y de Dilma), o de lo contrario no estará a la altura del desafío actual.

La urgencia democrática sigue así el dibujo de una línea de fuga por fuera de ese falso binarismo. Y es algo que podría exigir, tal vez, el abandono de la noción misma de izquierda.

Traducción: Cristian De Nápoli

NUSO.org - postaporteñ@ 1649 - 2016-08-11 21:19:36
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Amazonia de Bolivia | Testigos de una anunciada y futura muerte

Eduardo Gudynas –

Montevideo Portal 01.Ago.2016

Estamos en un momento histórico en que somos testigos directos de las acciones que llevan directa e inexorablemente a serias pérdidas ecológicas. Presenciamos el inicio de muertes anunciadas

Uno de los casos más graves en América Latina es la reciente decisión de construir una mega represa en la Amazonia de Bolivia. Allí hay varias semejanzas y muchas lecciones para Uruguay.

Días atrás, el presidente de Bolivia Evo Morales anunció el inicio de estudios para construir una enorme represa en el río Beni, en el cañón conocido como El Bala. El paquete presentado es de una represa generadora de electricidad, asociada a otros dos represamientos, con una potencia que iría de 1 600 a 4 mil megavatios. O sea, los equivalentes entre una y dos represas como la nuestra de Salto Grande.

Es necesario describir el sitio para entender las implicancias de esa medida. El emprendimiento se ubicaría en el corazón de la Amazonia boliviana; recordemos que la Amazonia se extiende mucho más allá de Brasil, y que precisamente es Bolivia el país que tiene la más alta proporción de su territorio dentro de esa cuenca. El río Beni es enorme, y confluye en el Río Madeira, adentrándose en Brasil, convertido en uno de los más grandes tributario del Río Amazonas.

En Bolivia, en la zona donde se planea esta represa, se encuentran una reserva biológica y área protegida indígena (conocida como Pilón Lajas), y uno de los parques naturales más importantes del mundo: Madidi. La razón de esa relevancia se debe a que esos ambientes tropicales son refugio de más de 12 mil especies de plantas, 800 especies de aves, 200 especies de mamíferos, centenares de anfibios y reptiles, y unas 300 especies de peces. En 2012, la sociedad internacional para la conservación de la vida silvestre determinó que ese parque es el sitio de mayor diversidad ecológica en todo el planeta.

Estuve navegando el río hace unos años y sin duda el paisaje en el estrecho de El Bala es sobrecogedor: un río amazónico, rodeado de densa vegetación, que está encajonado en altos murallones de piedra, también recubiertos de flora tropical. Es posiblemente uno de los lugares más hermosos de nuestro continente. Es como estar ante el conocido cañón del río Colorado, en Estados Unidos, pero en lugar de su paisaje seco y rojizo, ser testigos de la exuberancia verde en clave amazónica. 

Los ingenieros planean aprovechar ese murallón y apuntan a un dique de 150 metros de altura, con lo cual se inundarían unas 200 mil hectáreas. Eso explica que será inevitable la pérdida de los territorios o la afectación directa a la vida silvestre y a comunidades humanas. Desaparecerán los hábitats de toda esa riqueza ecológica, incluyendo especies emblemáticas y muy amenazadas, como el tapir o el jaguar. Pero además, impactará directamente sobre comunidades indígenas tacanas, chimanes, tsmanes y mosetenes. 

Algunos pensarán que esa discusión es muy distinta a nuestros debates uruguayos. Pero un examen atento muestra muchas similitudes, tales como la decisión gubernamental uruguaya de "correr" la ubicación de áreas protegidas para que no quedaran "dentro" del posible tendido del mineraloducto que planeaba construir Aratirí, o hacer oídos sordos a los reclamos por los impactos ambientales en la costa oceánica.

La lógica gubernamental boliviana se basa en postular la necesidad de la represa, que generará empleos y permitirá futuros buenos negocios. Ideas muy similares a las que se esgrimen en Uruguay, y que deben analizarse. Cuando eso se hace aparecen muchas dudas y alertas.

Es que un emprendimiento de este tipo solo brinda empleo en la fase de construcción, pero como a la vez genera muchos impactos negativos (que también tienen costos económicos), nunca queda claro cuál es el saldo neto para el gobierno. Además, la generación de electricidad de esa obra no está enfocada en el consumo boliviano, sino en la idea de exportarla a Brasil. Muchos de estos razonamientos implican ideas análogas a las que se usan en Uruguay para defender la obra de la regasificadora, por ejemplo.

El caso de la mega represa de Belo Monte en Brasil, también en la Amazonia, es relevante, ya que se demostró que toda la obra era un sentido energético (el país no necesitaba ese aporte de energía), generó unos gravísimos impactos sociales y ambientales (que persistirán por décadas y décadas), y en realidad sirvió para nutrir los esquemas de corrupción entre políticos y empresas constructoras (según las investigaciones judiciales, la empresa constructora pagó sobornos por el equivalente a US$ 30 millones a políticos del Partido de los Trabajadores y del PMDB para obtener los permisos de construcción). 

Más allá de eso, la suma de los impactos de las represas ha llevado a que incluso la Comisión Mundial de Represas admitiera que los efectos negativos a mediano y largo plazo son mucho mayores a los estimados o reconocidos.

El presidente Evo Morales ha defendido esta obra, y además advirtió que espera que los ambientalistas no se opongan. Aunque su estilo es diferente, el sentido es similar a las burlas del entonces presidente Mujica por aquellos interesados en proteger a nuestros venados. Por las dudas, en paralelo, el gobierno boliviano implantó una legislación que limita a aquellas asociaciones ciudadanas que, por ejemplo, cuestionen este y otros emprendimientos de desarrollo. 

Es así que podemos estar presenciando el inicio de una cascada de eventos que terminará en una megaobra de dudosa utilidad pero certeros impactos sociales y ambientales. Y las lecciones para Uruguay están allí: ante cualquier megaproyecto no deberían minimizarse los impactos, esquivar una contabilidad seria que incluyera todos los costos o acallar los reclamos ciudadanos.

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-11 21:04:20
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La Variante Olvidada

[En esta polémica sobre la guerrilla hemos mencionado un material de Raúl Cariboni llamado “El Foco”. Lo hemos llamado como lo llamaba quien se reivindicaba como autor, y en sus últimos años estaba preparando una continuación. Pero fue escrito como un material interno y clandestino de la organización OPR33 en 1972, con el nombre yuto “Copei”, como si se tratase de algo referido a Venezuela. La revista Alfaguara lo dio a luz por primera vez en 1995 en forma parcial. Hugo Cores, poco antes de morir, estaba preparando una edición digital con el nombre “Crítica del foquismo”. Años después fue publicado en su versión original en la página web de la Federación Anarquista Gaucha, y luego en la de la FAU.

http://www.nodo50.org/fau/documentos/docum_historicos/docum_fau.htm

www.nodo50.org/fau/documentos/docum_historicos/docum_fau_2.htm

Lo que sigue es un comentario a ese trabajo que incluí en 2001 en un artículo extenso llamado “La falacia de la liberación nacional en la transición al socialismo”, que arrancaba en la polémica entre Arismendi y Trías. Luego coloco la parte final de las Conclusiones de ese artículo.

Sobre el tema de la guerrilla de ese tiempo en Uruguay, en mi opinión, no se ha escrito todavía nada que supere a ese material de Cariboni]

En 1972, Raúl Cariboni, un dirigente de la “Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales” presenta un documento interno de crítica a la guerrilla tupamara y al foquismo (concepción estratégica de gran difusión en aquel período, que privilegiaba el grupo guerrillero como una nueva forma de vanguardia política que sustituiría a los tradicionales partidos políticos de masas de la izquierda). Ese material circuló clandestinamente dentro de aquella organización, y solo salió a luz en una versión póstuma y parcial en Alfaguara Nros. 12 y 14. La OPR-33 es un afluente menor y en parte olvidado -incluso por sus herederos políticos- de nuestra izquierda radical actual, pero tiene un perfil ideológico propio. No entraremos aquí en esa crítica al foquismo hecha desde una organización que repetía los errores que criticaba. Nos referiremos tan solo a su original enfoque de la cuestión nacional.

Cariboni aborda el tema dentro de un análisis más amplio de la lucha de clases en Latinoamérica y la estrategia revolucionaria. Para él, Cuba es un caso excepcional y no repetible, un proceso reformista pequeñoburgués como otros en el continente controlados luego por el imperialismo, como el boliviano que lo precede en unos años, donde Trías ve una revolución nacional frustrada y Cariboni el destino normal de estos procesos. Pero por una coyuntura particular, Cuba desborda esos límites.

A partir de allí el imperialismo reajusta su aparato de dominación para que esto no vuelva a ocurrir. Por lo tanto no puede tomarse por modelo y el intento de copia (en varios de los casos de los focos guerrilleros que surgieron) contribuye al fracaso de las luchas de la década siguiente. No critica entonces la guerrilla tupamara en tanto opción armada, sino por su naturaleza política que determina su naturaleza militar. Sus fundamentos políticos estarían transpolados de la guerrilla anticolonial o antidictatorial, que no implican la destrucción del régimen de dominación burgués sino un recambio dentro de sus límites.

Pero la lucha revolucionaria latinoamericana debe implicar, para Cariboni, la destrucción del aparato represivo, y esto significa una dimensión de trabajo ideológico, propagandística, organizativo, de masas, que es cuantitativamente distinta a la de la lucha anticolonial. Traza así un tajo entre la lucha de liberación nacional anticolonialista (burguesa) y la lucha socialista anticapitalista (obrera). Frentes sociales distintos, bases ideológicas distintas, exigencias políticas, organizativas, y (por ende) militares también distintas. Como conclusión, considera imposible ganar a las masas para la lucha revolucionaria con una propaganda meramente nacionalista o vagamente contestataria. Solo un trabajo político profundo y definitivamente socialista desde el principio quebrará la hegemonía de la ideología burguesa.

Pero Cariboni da aun un paso más e invierte la sucesión temporal de Trías. Si para éste se comienza una revolución nacional y se termina construyendo el socialismo, para Cariboni en cambio se comienza una revolución socialista, esa lucha es inevitablemente internacional, y se debe asumir la defensa nacional de esa revolución. Modificando en orden del planteo corriente, pone primero lo que era la “segunda fase”, y después como y consecuencia lo que estaba “primero”. Esto no es un detalle lateral o semántico porque el ordenamiento cronológico (tanto en Trías como en Arismendi) está fundamentado en la necesidad de que se cumplan ciertas condiciones históricas previas sin las cuales el socialismo no sería posible.

¿Y a quién le da la razón la experiencia histórica? En Cuba, la lucha del “26 de Julio” e incluso la toma del poder fue aceptada por el imperialismo y las burguesías latinoamericanas. Fidel fue recibido en Montevideo como un héroe por los medios burgueses, incluyendo un extensísimo y panegírico reportaje especial en Canal 10. Pero luego Cuba fue bloqueada, asediada y agredida por el imperialismo de mil maneras, no por su nacionalismo sino por haber iniciado reformas sociales más profundas de lo que el imperio toleraba. La revolución social condujo a la necesidad de la defensa nacional. Tiene razón Cariboni y no Trías.

Pero lamentablemente Cariboni queda a mitad de camino y no se desprende de algunos conceptos confusos como “nacionalismo obrero”. Una confusión más general en la tradición del marxismo y de la izquierda.

Conclusiones

La polémica que vimos en los 50/60 sobre aliarse o no con un ala de la burguesía arranca mucho más atrás en la historia de nuestro movimiento obrero, y se prolonga aún hasta nuestros días. Es determinante de la estrategia general de la izquierda. Sin embargo no fue la más importante políticamente en aquella coyuntura. Cedió ese lugar a la polémica sobre “las vías” (armada, pacífica). Y aunque las polémicas se superponen y los alineamientos se polarizan en paralelo, no coinciden entre sí.

Este desplazamiento de importancia de importancia ocurre por varias causas. Una es el mencionado ascendente de la Revolución Cubana y la opción política de su dirección. Otros parten de nuestra propia situación. La organización más importante de ese tiempo es el Partido Comunista.

El recién nacido Movimiento de Liberación Nacional fue rápidamente una segunda fuerza, pero menor. La frontera “vía pacífica/vía armada” pasaba entre ambas.

En cambio, la polémica sobre las alianzas con sectores burgueses dividía también al sector combativo, ya que un ala de él compartía la visión estratégica etapista del P. Comunista. Esto no ocurre por casualidad.

El núcleo fundador principal del movimiento tupamaro arranca del Partido Socialista y de su Juventud, influida ideológicamente por Trías. Pero la metodología y táctica del foquismo se basa en la acumulación rápida por la acción quedando en segundo plano el problema de los fundamentos estratégicos. Esto también es explicable.

Al cernirse la dictadura terrorista y ser conciente la izquierda más lúcida de que el movimiento popular estaba inerme ante ella por la hegemonía reformista en filas, la polémica sobre las vías actuó naturalmente como un gran parteaguas y dejó a la sombra otros temas. Además, el gran desarrollo del MLN ocurre después y no antes de la coyuntura 68-69 en que se pierde la oportunidad de revertir la hegemonía reformista en el movimiento popular, sellándose la suerte de los años venideros, incluida la huelga general del 73.

Vengamos a los años recientes. El problema teórico y general de los caminos posibles para la conquista del poder es algo muy distinto al tema de las formas de lucha en la agenda del día. En otras palabras, una cosa es discutir sobre el futuro posible de la lucha revolucionaria, y otra cosa son las opciones políticas que se levantan para la lucha presente. La profunda derrota que significó la dictadura instaló una nueva correlación de fuerzas que eliminó temporalmente de la agenda el tema de la lucha armada. Con la reinstalación formal de las instituciones democrático-burguesas, los sectores políticos con un pasado armado reciclaron su actividad política hacia formas de lucha legal. Lo mismo ocurre en otras partes de América Latina con variados destinos para muchos ex-guerrilleros y conocidas “autocríticas” e incluso pedidos de perdón. Poco tiempo después se produce el colapso del llamado “socialismo real” que provoca consecuencias parecidas en los partidos comunistas (también “autocríticas”, pedidos de perdón...).

Entonces, sin lucha armada ni campo socialista, las diferencias políticas prácticas entre el PC y el MLN se redefinen, al perder ambas organizaciones los elementos convocantes que les eran tradicionales y los diferenciaban entre sí.

Deberían pasar al primer plano los fundamentos clasistas de sus estrategias, pero allí estaban sus puntos débiles. Esto profundiza la crisis que la nueva coyuntura trae en ambas organizaciones, y resultan desplazadas por otras que eran más reformistas en el período anterior al golpe. Una de ellas es el actual Partido Socialista, que ha desandado aquel distanciamiento de la socialdemocracia que recorrió Trías.

Ambos partidos, el Socialista y el Comunista, revisan sus planteos clásicos introduciendo nuevos “escalones previos” (democracia sobre nuevas bases, democracia avanzada, avanzar en democracia) para expresar su adaptación a una política claramente circunscrita al marco de la actual dominación burguesa.

Pero la modificación política no queda exclusivamente en ese costado de la izquierda. Nuestras filas también contenían un ala que compartió siempre la estrategia arismendiana de aliarse con un sector de la burguesía y subordinar a ello las luchas populares.

Eso es una consecuencia de como se dio el proceso de formación de nuestra izquierda radical. Y aunque en el momento de su formulación aquella estrategia de “reformismo armado” tuviese un eco parcialmente combativo que hoy ya no puede tener por imperio de las nuevas circunstancias, su revisión exigía saldar cuentas profundas.

La oportunidad de la izquierda radical en este último período hubiese estado en comenzar un profundo proceso de redefinición ideológica, aprovechando la crisis inevitable de los oportunistas tanto fuera como dentro de nuestras propias filas. Pero la debilidad ideológica y la fragmentación extrema que padecen fueron obstáculos para ello. A nosotros también se nos cayó un muro: el que separaba a alguna gente de dentro de nuestras filas de los reformistas, con los cuales tenían una diferencia metodológica en lo inmediato pero mantenían una coincidencia programática y estratégica.

FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1648 - 2016-08-10 19:37:09
postaporteñ@_______________________________

Contra el Mito de las ?condiciones materiales?

Cuando leí lo que Moyano escribió en Posta bajo el título de “¿Objetivista yo?”, le respondí a un compañero que, me incitaba a responder:

“no extraña nada la respuesta de Fernando..., es más objetivista (o mejor dicho materialista vulgar) de lo que pensaba..., se focaliza más todavía en decir que no había condiciones objetivas...., en vez de responder a que fueron las relaciones sociales entre las clases las que impusieron una guerra que NO decidieron los proletarios...sino el capitalismo! ¡Cómo si el proletariado pudiera decidir cuándo empieza a su agrado!....¡esto último solo puede ser el pensamiento de un intelectual que está afuera de esas "condiciones objetivas" y no de un proletario que está en el medio del combate"...Pero ni creo que responderé…”

Luego recibí un mail de un compañero me aconseja ni entrar en el debate:

Porque ese Moyano es un rompebolas que no aporta nada. Ahora defiende la historia oficial sobre Amodio y a los bolches. ¡No faltaba más! Se dedica a la mezcla, a entreverar todo.  Confunde, hace un ensopado barato de todo… para mi vos sos el que más ha denunciado la historia oficial, quien más combate la historia de Amodio y las traiciones, cuando él sigue en esa teoría acusando a Amodio (como si lo hubiesen mandado desde el Ministerio)  y no veo entonces por qué viene a acusarte a  vos de mantener la Leyenda….Es como si su único objetivo sea siempre volver para atrás y volver a confundir lo que habías aclarado…Nadie antes había explicado como por su ideología reformista los Tupamaros pasaron enteritos para el otro lado de la barricada.

Lo de la cooptación nadie lo había explicado de esa manera y sobretodo basándose en que los oficialistas y los oficiales tenían el mismo programa.  Y este rompepelotas vuelve para atrás con la historia de Amodio y acusándote a vos de mantener la leyenda…. ¡Lo que le cantó el CER es verdad! Mirá sabés … no le respondas NADA porque si no se vuelve al nivel de antes…. , no hay que entrar en ese juego…”

Pero reconozco que ya me quedé más preocupado: ¿aunque a uno no le interese toda esa discusión pajera y confusa, puede uno no responder algo cuando se lo falsifica tanto? ¿Ya en el pasado no me había hecho decir que “no había revolución en Rusia” simplemente porque yo sostenía, y sostengo, que el partido bolchevique había sido esencial en la contrarrevolución rusa? ¿Puede uno quedarse callado ante tal distorsión y falsificación de todo lo que uno afirma?

Por ejemplo, esto es lo que dice Moyano y hace reaccionar al compañero: “Ricardo solamente corrige en UN DETALLE esa supuesta “historia oficial” (que en realidad ya ni es oficial ni existe) de que la CAUSA de la derrota de la experiencia armada haya sido la traición de Amodio: en lugar de Amodio pone “APARATO” y deja todo igual”.

Todo es demasiado grosero, es totalmente lo opuesto a todo lo que uno viene argumentando desde siempre, Moyano ¿es tan boludo o se hace? Además, usa un método muy perverso, al mismo tiempo que a mí me tira flores como persona (inteligente, formado….), más falsifica y distorsiona el contendido de lo que uno expone.

Entonces me dije, al menos enviaré esta aclaración: Yo no critico al aparato sino TODA UNA CONCEPCIÓN: el aparatismo, el reformismo, el minimalismo, el nacionalismo, el anti ilícitos, el progresismo…  Considero que fue la concepción global, el programa de los Tupas oficialistas, el que llevó a la ruina a un pueblo. Explico que esa concepción fue fundamental en poner a toda la Orga al servicio del capital.

Por lo menos tengo que dejar claro que eso de acusarme de cambiar “un detalle” en la historia oficial, es una brutal falsificación, que  no tiene ningún fundamento y que solo sirve para confundir y negar no solo lo que he aportado yo, sino lo que, gracias al esfuerzo autocrítico de muchos compañeros, ha ido constituyendo una poderosa crítica a las bases mismas de la historia oficial.

Contra todo eso ¡Moyano vuelve a consagrar la misma acusación oficial contra Amodio y, al mismo tiempo, niega  que haya habido una “historia oficial” contra la cual seguimos luchando. ¡Es muy grosero negar que haya una historia oficial y que los compañeros luchen contra ella!

Por otra parte, yo solo había hecho referencia al objetivismo de Moyano que justificar que no había “condiciones materiales” para explicar que “no había que hacer la lucha armada”;…pero no había dicho gran cosa sobre el carácter práctico, contra la lucha, que siempre ha tenido esa posición. Es decir no había insistido en el peso real que esa posición tuvo y tiene contra la lucha revolucionaria en todas partes. Efectivamente esa posición ideológica, sostenida por todos los partidos parlamentarios, posibilitó el aislamiento efectivo de los proletarios en lucha en Uruguay y en todas partes

Más, esa concepción contribuyó a la salida frente populista, frenteamplista, electorera que constituyó la otra pata del foquismo y el aparatismo. La ofensiva  político militar de la burguesía requirió tanto de la mandíbula aparatista como de la parlamentarista; fue esa monstruosa jeta, con sus tenebrosas mandíbulas que destruyó en la práctica la unidad del proletariado contra el Estado. La Fuerzas Armadas le explicaron, a quien quisiera entenderlo (en “Las Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental”), que para pasar a la fase de ofensiva militar en 1972 necesitaban afianzar el proceso electoral y el Frente de todos los que decían que “las condiciones materiales no estaban dadas”. La fase electoral fue considerada esencial para aislar a las franjas combativas del proletariado en sus aparatitos al lado del monstruo armado del Estado mundial y hacerlos mierda….

¡Y a pesar de todo ese nefasto papel contra el proletariado, el “no estaban dadas las condiciones materiales” está de nuevo campeando y vivito y coleando, gracias a su abogado Moyano!

Y al fin me largué a escribir estas cosas para dejar bien claro lo que es invariante: lo de las “condiciones materiales” es una construcción ideológica contra la revolución.

Aquí envío para publicar lo concreto pero trataré también de preparar un material más abstracto sobre la globalidad e ideología materialista vulgar que esa concepción contiene. ¿O podemos olvidar el papel contrarrevolucionario, de aislamiento de la respuesta violenta que estaban dando los proletarios, que tuvieron quienes gritaban “las condiciones materiales no están dadas”?

En el 68/69 la revolución seguía ascendiendo…, el frente populismo electoralista que se afirmará luego se va imponiendo aislando la lucha como “clandestina”, como de aparato. Ese fue el plan que prepararon las Fuerzas Armadas, para lo cual también le venía muy bien que se afirmara el foquismo y el aparatismo y que se considerasen invencibles. ¡Justamente a eso correspondieron los discursos de paz del Estado, se preparaba la guerra o mejor dicho la sangrienta represión que no se había podido llevar a cabo cuando cada lucha se sentía como lucha de todos, cuando en cada golpe del Estado se sentía que golpearan a todos como en los años 68/69.

Metodológicamente lo de las “condiciones materiales” es así: se habla del mundo objetivo en sí (¡lo que ya es una construcción ideológica!) según el cual no habrían condiciones para la lucha por la revolución; en los hechos se fortifica  subjetiva y por lo tanto objetivamente a la contrarrevolución con esa ideología. La revolución se va haciendo así, objetivamente imposible, la clase misma se va desarticulando entre los populistas y los militaristas, entre quienes dicen que las “condiciones están dadas” y quienes dicen que hay que esperar que lo estén.

Y que en esa situación de dispersión y confusión que los oficialistas Tupamaros hablaran al mismo tiempo de “largar la guerra” y apoyaran simultáneamente el electoralismo populista agravaba mucho más las cosas.  Con ese golpe la “Tendencia Revolucionaria” que se había gestado en los duros enfrentamientos anteriores quedó totalmente liquidada frente a las “opciones triunfantes”: el la paz social y la guerra de aparatos. Las formas posteriores como la “Corriente” fueron una caricatura tanto en su programa como en su fuerza social.

Moyano dice así:

Esas condiciones a las que hago referencia, las he caracterizado de "condiciones objetivas". ¿Qué quiero decir?  "Objetivas" son las cosas que existen independientemente de nuestra voluntad, pensamiento, sentimientos, y de nuestra acción. También decimos "condiciones dadas", quiere decir lo mismo. En general, cuando queremos hacer algo, nos fijamos primero en qué condiciones estamos para hacerlo, y en función de esas dos cosas, lo que queremos hacer y las condiciones de partida, organizamos la acción.

Sostengo que toda esta ensalada es un invento burgués para encadenar a los proletarios. Es una construcción ideológica que, en la práctica, siempre ha funcionado contra la revolución. Y si bien no es importante discutir sobre si están o no dadas las condiciones, porque es un sin sentido, sí es importante denunciar el peso contrarrevolucionario que siempre tuvo esa concepción, esa construcción ideológica de la clase dominante.

No existe un mundo objetivo y un mundo subjetivo, como creía la ciencia y el materialismo vulgar. Ese dualismo objetivo/subjetivo es un invento materialista vulgar que la clase dominante utiliza contra el proletariado, una ideología que parte de LA MATERIA, DEL MUNDO OBJETIVO como si fuera un nuevo dios, como lo expusieron compañeros como Pannekoek criticando el concepto de “materia” de Lenin, de Plejánov y muchos otros, como lo que realmente eran: filósofos burgueses dominados por el objetivismo y el materialismo burgués[ 1]

Moyano actúa de la misma manera, quiere imponer esa concepción objetivista (¡como si hubiera un mundo objetivo y solo después las clases actuaran!), que siempre ha servido para explicar, que las condiciones materiales no están dadas, para obstaculizar la necesaria respuesta proletaria frente al aumento de la explotación y la opresión. El proletariado parte de sus intereses y no le interesa un carajo la filosofía sobre si existen o no existen “las condiciones materiales”.

¡Por más que los filósofos le explicaran al negro esclavo que no se tenía que rebelar porque no podía ganar, el negro se rebelaba! ¡Y lo bien que hacía en rebelarse, aunque su enemigo demostrase siempre que no podía ganar! ¡Pero no quiere decir que esa ideología no lo afecta o que no lo ataca en su propio proceso de constitución como clase! ¡Hasta le quita efectivos!

Lo que le molesta a Moyano es que yo haya dicho claramente que su posición “no existían las condiciones materiales” y “no había que tomar las armas” (¡célebre frase de Plejánov contra el movimiento social del proletariado!) es la invariante de toda la socialdemocracia.

En Uruguay hubo muchísimos que dijeron eso y si no recordamos más que a Arismendi y en general el PC, es porque a todos los otros la historia real le pasó por arriba y ya nadie se acuerda de ellos: pero fue el punto común de toda la izquierda parlamentaria.

Ahora lo reitero más claro: esa posición siempre parte de falsificar el mundo real: la lucha de clases no la deciden los especialistas o “los intelectuales burgueses que introducen la consciencia de clase” (textual de Kautsky y Lenin) en un “mundo objetivo”, “economicista”.

El punto común de todos ellos fue esa afirmación “no había condiciones materiales” y repiten “no había que tomar las armas”. 

Como dije en mi contribución anterior, esa afirmación es tan cerrada que se muerde la cola y siempre se verifica en si misma (¡se autoprueba!) porque como la lucha se perdió, siempre pueden probar que objetivamente “no había condiciones materiales”, y dentro de ESA MISMA LÓGICA siempre “tienen razón”.

Los socialdemócratas siempre podrán repetir que ellos nos advirtieron “no había condiciones materiales por eso teníamos que perder” y que está probado puesto que “perdimos porque no había condiciones”.  Este “impecable” razonamiento objetivista en círculo vicioso aparece así blindado contra toda crítica y solo puede ser demolido atacando la concepción de base, el dualismo objetivista, de que existe un mundo objetivo y que luego algunos deciden subjetivamente actuar [2], como si la acción de clase actuase solo a posteriori de esa análisis “objetivo”.

La realidad es muy diferente. La violencia de clase contra clase no la decidieron los proletarios que entraron en lucha, tampoco la decidieron los Tupamaros largando “la lucha armada”, lo que es solo parte de todo el proceso.

Todo lo contrario, fue el capital mundial el sujeto determinante de la lucha armada.  Fue el capital que hizo cada vez más difíciles las condiciones de vida de los proletarios, que lanzó un ataque furibundo contra las condiciones de vida de los proletarios…

La burguesía había preparado perfectamente ese salto de calidad, preparando todas las garras represivas y un salto de calidad en el terrorismo de Estado. El proletariado no tuvo más remedio que enfrentar, por todos los medios, ese ataque.

Quienes jodían con si existían o no las condiciones materiales fueron pasados por arriba, aunque si constituyeron un fuerte obstáculo al desarrollo del proletariado (limitando todo lo posible a un horizonte electorero), a su fuerza y en ese sentido fueron elementos activos del debilitamiento del mismo y, en última instancia, también le sirvieron al terrorismo de Estado.

Dentro del materialismo vulgar socialdemócrata, Moyano es caricatural, el mundo es objetivo y luego hay que decidir si se actúa: “…normalmente consideramos las condiciones objetivas cuando queremos hacer algo, cualquier cosa. Pero no estamos hablando de cualquier cosa, hablamos de una GUERRA….”

Entonces encontrará que ¡el problema es haber lanzado la guerra, haber tomado las armas! Peor culpa a los “grupos armados”, y a los Tupamaros en particular, de querer “hacer la guerra” cuando no había condiciones materiales, lo que a la vez es una visión subjetivista, aparatista y coincidente con la historia oficial (milica y Tupa) de que los que lanzaron al guerra fueron los guerrilleros.

En realidad, frente a la burguesía y el Estado reprimiendo, la necesidad de responder por la fuerza y por la violencia proletaria fue cada vez más general y una parte cada vez mayor de los conflictos proletarios usaron formas de armamento (piedras, miguelitos, hondas, molotovs. chumberas, garrotes, viejos fierros de todo tipo) y la masa del proletariado en lucha, expresaba de mil maneras la necesidad de responder por las armas. A la consigna populista y parlamentarista “el pueblo unido jamás será vencido” el proletariado radical respondía con “golpe por golpe, medida por medida…” y “el pueblo armado jamás será derrotado”[3]

El esquema de “las condiciones materiales” es el punto de vista de la burguesía para el proletariado. “No, no hay que tomar las armas, siempre perderán”.  Pero además reitera la teoría del PODER, del Estado, culpando a los proletarios que tomaron las armas de la guerra de clases.

¡¿O me equivoco o esa es la mismísimaTEORÍA DE LOS DOS DEMONIOS!?!

Frente a esto, realmente no interesa discutir sino denunciarlo, reiterando el ABC. La “lucha armada” no la largaron los proletarios que resistieron como pudieron (¡con todos sus límites!) sino el poder del capital y el Estado

¿O acaso hay que recordar que la clase que está siempre armada es la burguesía, es el Estado? ¿Acaso hay que recordar que el terrorismo de Estado es esencial en toda la historia del capitalismo desde su origen?

¿Acaso hay que repetir que la esencia misma del Estado es el monopolio de las armas y el monopolio del terror?

Si alguien largó la lucha armada fue el ESTADO. ¿Quienes actuaron armados contra las huelgas, contra los estudiantes, contra los cañeros, contra los obreros, contra los bancarios y funcionarios públicos?  Solo para mostrar el ridículo de las concepciones del poder: ¿el hecho de que te cagaran a palos por protestar son condiciones objetivas o subjetivas? ¿El “otro” demonio serán los que llaman a “la lucha armada”?

El monopolio Estatal del terror y la lucha armada se impone por la violencia real y también a través de la socialdemocracia que trata de convencer a los proletarios de que “no hay condiciones materiales”…; el objetivo del capital y el Estado es invariantemente armarse hasta los dientes y desarmar la resistencia proletaria. Ese es el verdadero papel de esa ideología de las “condiciones materiales”

¡Por suerte que los negros y los explotados del mundo nunca esperaron que las condiciones materiales estén dadas! O la recíproca ¿cuándo llegará el día que los intelectuales de la socialdemocracia y los PC le digan a los negros y explotados que ¡ahora si las condiciones están dadas para luchar contra la explotación y la opresión!

Para la burguesía, para los intelectuales burgueses, que según la propia socialdemocracia (Kautsky,  Plejánov, Lenin, Trotsky…) llevan la consciencia a los proletarios, la cuestión de las “condiciones materiales” son esenciales…solo luego entran la práctica de clase. Lo que, por el contrario, siempre sostuvieron las minorías revolucionarias del proletariado es que esa separación es absurda, que la lucha del proletariado es parte de las condiciones materiales…., que nadie puede atribuirse la potestad de decidir cuando esa lucha se desarrolla y se arma…porque es el proceso mismo de la sociedad burguesa que empuja al proletariado a la lucha, a responder con la fuerza a la fuerza del Estado.

Moyano quiere forzar a todos a definirse en su dualismo “¿había o no había condiciones objetivas?”.  Y luego falsifica y caricaturiza,  atribuyéndome:“NO HAY QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS CONDICIONES OBJETIVAS”. Es el que escribe esa barbaridad entre mayúsculas y entre comillas como si me citara…¡No tiene vergüenza en poner la mayor falsificación entre mayúsculas!

Nadie dijo nunca que “no había que prestar atención a las condiciones materiales”, lo que si sería una estupidez total que solo Moyano puede imaginar. Yo sostengo que hasta la idea misma de que hay  o no hay condiciones objetivas que permiten o no permiten iniciar la lucha es un invento burgués, que separa lo “objetivo” de lo “subjetivo” artificialmente y que no concierne en nada a la lucha proletaria, porque la misma lucha del proletariado es parte inseparable de las “condiciones materiales”. Porque el dualismo objetivista es solo el producto de una concepción en que se separa lo objetivo de lo subjetivo y se define el sector activo (en este caso el “lanzamiento de la lucha armada”) como un elemento exterior y voluntario; cuando en realidad es un elemento interno al desarrollo social de la contradicción (¡y a las propias condiciones materiales!)

Que además esa concepción, que es la de la socialdemocracia, siempre tuvo una importancia decisiva en la historia, dividiendo al proletariado entre los que consideran que las condiciones están dadas y los que no….!

Hacemos extensivo todo lo que se dice aquí, a otro mito socialdemócrata clásico, las famosas “tareas democráticas burguesas”. Se trata de otra construcción ideológica de la burguesía basadas en un modelo “objetivo” de desarrollo del capital según la cual siempre el proletariado debiera hacer lo que la burguesía en la práctica no ha hecho: ¡para desarrollar el capitalismo democrático!

Por ejemplo en Uruguay Gonzalo Abella sostiene que todavía hay que realizar las tareas democráticas burguesas y Fernando Moyano que ya están realizadas, ambas posiciones parten de la misma concepción  que hace depender la revolución social de las tareas de la burguesía y del desarrollo “objetivo” del capital [4]

  Dan ganas de arremeter denunciando todo esto, que ha sido tan importante en la contrarrevolución bolchevique  internacional y en la imposición de la concepción socialdemocrática leninista como modelo mundial: ¡los bolcheviques desarrollaron el capital y reprimieron la revolución proletaria, porque había que realizar las tareas democráticas burguesas! Pero por ahora es suficiente y además se requiere mucho más laburo colectivo para asumir esa tarea.

Ricardo


[1] Soy consciente que estoy simplificando mucho, atribuyéndole tanta voluntad a la burguesía de combatir al proletariado. La ciencia, la filosofía…realmente concibe al mundo de esa manera, pero aquí quiero subrayar el papel que esa concepción juega en la lucha de clases: servir al Estado, a la explotación, al progreso e impedir la revuelta proletaria. Quien quiere llegar a estas conclusiones (sin saltar cualitativamente, como hace el proletariado en lucha abierta de clases) debiera leer a fondo los materiales (tan desordenados y dispersos como fue la propia lucha proletaria) en donde se critica el materialismo vulgar de la socialdemocracia y del leninismo en particular. Pero en lo más concreto: los milicos siempre le dan cuerpo a todas esas construcciones ideológicas para manipular y dividir a los proletarios: en la escuela de torturadores de Panamá se daban cursos sobre el tema. ¿O todavía podemos creer que las fuerzas de choque que reprimían, dentro de las manifestaciones obreras, a los radicales, al grito de “Unidad”, eran espontáneas**?

[2] Hasta la ciencia, que es incuestionablemente burguesa e interesada, ya no sostiene más ese materialismo vulgar, y ya hace varias décadas que ha puesto en cuestión el concepto mismo de materia, ante el estudio de las partículas más pequeñas. Poco a poco ha penetrado en aquel esquema científico materialista vulgar..., la interacción del “observador”, y ya han encontrado formas de relativizar todo ese dogmatismo a través de lo que llaman “física cuántica”.

[3] No estoy aquí reivindicando esa consigna como tal (que evidentemente fue utilizada por la política populista de la izquierda) sino poniendo en evidencia que el proletariado mismo en su movimiento cuestionaba la posición socialdemócrata de que las “condiciones materiales no están reunidas” y gritaba su necesidad de responder con las armas al terror del Estado burgués, que objetiva y subjetivamente se trataba de una necesidad inmediata e imperiosa de los intereses proletarios y que no son el producto ni de los “intelectuales burgueses”, ni de tal organización o aparato. Sólo el aparatismo mismo puede imaginar que algo que prendió tanto en toda la sociedad pueda ser producto de una decisión intelectual.

[4]  “Desarrollo objetivo del capital”, “modelo objetivo” que en la práctica nunca existió en ninguna parte, de la misma manera que las condiciones materiales nunca están dadas, porque ese mundo objetivo es un derivado ideológico de un desarrollo idealizado del capital. Solo existe en la cabeza de los socialdemócratas, como las condiciones ideales para la revolución

RICARDO - postaporteñ@ 1648 - 2016-08-10 19:26:59
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HACE UN AÑO

Hoy, 8 de agosto, hace un año que vine a presentar el libro Palabra de Amodio. En ese libro desmiento la historia oficial del MLN, historia que tanto rédito ha dado –e incluso sigue dando- a tanto charlatán.

A la sombra de esa falsa historia se han creado mitos, líderes con pies de barro e incluso un candidato al premio Nobel.

Decenas de libros, páginas de diarios y revistas, películas, canciones y un largo etcétera fueron necesarias para elevarla y mantenerla. Se ha mentido de forma descarada, tanto por quienes fueron los que la crearon como los falsos historiadores y escribas varios que no vacilaron en darle apoyatura “científica” y que se han llamado a silencio ante las evidencias de su obsecuencia.

Hoy hace un año que mediante una denuncia falsa, presentada por Alberto Grille Mota, se inició un procesamiento político en toda regla, reconocido incluso por mis más encendidos detractores.

Procesamiento fundamentado mediante un auto que está descalificado desde la raíz, criticado desde que se conoció, apelado de inmediato por mi defensa pero que hoy, a once meses de decretado todavía no ha sido resuelto.

Mientras, los que decidieron que debía ser procesado desde antes de mi llegada, los que no vacilaron en llamar a una jueza para que me retirara el pasaporte que ella misma me había devuelto una vez comprobada su legalidad, los mismos que han tratado de impedir, mediante presiones de todo tipo que siguiera desmontando el mito de sus historias personales y políticas, los mismos que crearon la debacle de 1972, responsables de la política de “tirarle a todo lo verde” y “de elevar el nivel de los enfrentamientos”, los mismos que han llevado al Uruguay al estado lamentable en que se encuentra, siguen dando cátedra de decencia y de honestidad, mientras los hechos desmienten sus palabras.

Y son tan inútiles que han cavado su propia fosa. Me han permitido que muchos que hace un año todavía creían la historia oficial hoy ya no la crean. Poco a poco el agujero de Palabra de Amodio se ha ido convirtiendo en un buraco que ya no hay quien lo tape.

Gracias a todos ellos.

Pero no alcanza. Es preciso desenmascararlos en toda su plenitud.

No alcanza con despotricar contra ellos y escribirles necrológicas cargadas de rabia. Es necesario contar la historia real de la mafia que se quedó con los restos de lo que en un momento fue un hermoso intento. Mafia que no dudó en aprovecharse de compañeros que creyeron en la idea de mantener “el horizonte insurreccional” y volvieron a poner en juego su libertad y su vida al servicio de sus ideas.

Está bien reivindicar la memoria de los muertos y desaparecidos por el terrorismo de estado.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar de los muertos y desaparecidos por el terrorismo interno?

¿Cuándo vamos a empezar a hablar de la guerra desatada para quedarse con los restos del naufragio?

Amodio - postaporteñ@ 1648 - 2016-08-10 19:05:23
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Lo Que No Te Dije Mario

La tarde que me enteré de su partida, momentos antes estuve revisando una vieja libreta de direcciones; y como cosas del destino, por decir de alguna forma, lo primero que al azar abrí fue el teléfono que en un momento dado Mario me dejó para contactarme con una persona para agilitar algunos trámites. No di importancia al asunto; pero sonreí, ya que me trajo a la memoria algunas de las opiniones que Mario tenía sobre esta persona, como 'no te hagas muchas ilusiones. Me reí al recordarlo, se cumplió la profecía.

 Quizás esta fue una forma que Mario, El Golpeado, quiso dejarme como último mensaje. Típico de Mario, y sus bromas.

Conocí a Mario en Buenos Aires, compartí con él y otros compañeros momentos muy agradables además de momentos militantes con compas que venían de Uruguay, Perú, y con uruguayos en Buenos Aires.

Que puedo decir de este muy pintoresco compañero?, que fue siempre fiel a los principios de su lucha, fiel a sus amigos, bonachón, que le gustaba cocinar y lo hacía muy bien.

Mario como muchos otros/as sufrió muy particularmente la desilusión el desbande del MLN-Tupamaros. Especialmente de un "compañero" por el cual él hubiese dado la vida. Y eso lo afectó.

Todos/as los que conocimos a Mario escuchamos historias, acontecimientos de la vida militante de Mario.

Pero Mario era mucho más. Sabía de amistad, compañerismo, solidaridad.

Mario, El Golpeado, guardaba un corazón tierno, que quería disfrazar con dureza, pero llegado el momento, sin darse cuenta, lo mostraba a aquellos que lo querían ver. Yo lo pude comprobar.

En algún tiempo difícil que pasé en Buenos Aires, Mario vino a verme en repetidas ocasiones. Andaba con poco dinero así que caminaba a pesar que no estaba muy cerca, a pesar que su salud, y traía unas galletitas, un chocolate, cosas pequeñas, pero importantes. Pequeñas cosas, a la vez muy grandes.

La última vez que nos encontramos en un boliche cerca de su casa, tomamos un café con medias lunas, hablamos.

Me encontré con un Mario triste, tranquilo, un Mario diferente. Me preocupó y se lo comenté a los compañeros.

Los dos sabíamos que esa era la última vez que nos encontraríamos, sin mediar palabra lo sabíamos

Nos despedimos con un fuerte y prolongado abrazo. Cuidate, dejá de fumar, que el cigarrillo mata. Fueron sus palabras de despedida. Cuidate tú también, ta.

Lo vi irse calle arriba, con paso cansado. Me lo quedé mirando hasta que dobló la esquina.

Aquella vez no fue un adiós, hoy no lo es tampoco. Mario, El Golpeado, estará presente en mis recuerdos, en mi corazón. Y sé que de tanto en tanto algún recuerdo suyo me visitará y me hará sonreír.

Si discrepé con él, por supuesto que sí. Si alguna vez me irritó, oh sí!. Pero Mario era Mario, y no podías estar enojado con él por mucho tiempo.

Donde estés compa, estoy segura que andarás preparando alguna comilona, unas empanadas fritas que eran una delicia.

Mario, lo que nunca te dije fue gracias debidamente, no te dije que había descubierto tu gran corazón, que fuiste buen amigo, compañero y que a pesar de discrepancias fuiste un hombre entero que dejó lo mejor.

Te quiero Mario. Gracias a la vida por ponerte en mi camino

PELUSA - postaporteñ@ 1648 - 2016-08-10 19:00:41
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CONTRA TODA ESPERANZA

Se conoció el resultado de las internas: ganó Miranda, uno de cada cinco votantes lo hizo en blanco y el sector más votado fue el MPP. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? Que del total de los que todavía “creen y esperan”, una parte quiere “más de lo mismo”, otros abogan por un “giro a la izquierda”, y uno quinto no está contento con el menú que se le ofrece. 

¿Cuál es la perspectiva de la fuerza “transformadora”? “Difícil para Sagitario”; la inoperancia, el desgaste y la desmoralización de la base militante están en su futuro. Los que especulan con reformas internas que hagan posible revertir el proceso de deterioro y apuestan al “debate fraterno” para superar las diferencias, no comprenden lo que llevó a esta situación.

La razón de fondo no son las diferencias entre fulano y zutano; ni siquiera la confrontación entre los que se conforman con retoques (Astori y su combo) y los que con “más y mejor capitalismo” pretenden trascenderlo (Mujica, bolches y ainda mais). Tampoco lo son el estancamiento económico y la frustración de las expectativas al respecto; eso en todo caso, es apenas la consecuencia.

Lo verdaderamente de fondo es el fracaso de una estrategia que se apoya en la premisa de que una fuerza política de esas características puede ser viable, transformar las estructuras económicas y acumular adhesiones indefinidamente, independientemente de las condiciones históricas concretas que la hagan posible.

Es imposible entender el fin de esta etapa, el agotamiento del progresismo, las razones de esta crisis en la izquierda local y su irremediable futuro, sin considerar lo subyacente, lo que teóricamente la hizo concebible y transitoriamente viable.

La convicción de que la multiplicación de los panes y de los peces para todos es posible mediante la acumulación de capital, es tan vieja como Adam Smith y constituye el cerno de la utopía burguesa. La creencia de que el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente, para la “felicidad pública” -razón por la cual el “proletariado” debe arrebatarle el poder a la burguesía- es el aporte de Marx. Pero la idea de que en países periféricos, semicoloniales o subdesarrollados en donde el proletariado es muy pequeño, se necesita una etapa previa de desarrollo capitalista, es un invento ruso que se difundió durante la III Internacional.

Es con esa visión y desde esa época que se acepta dogmáticamente que si se apunta al Socialismo, las fuerzas políticas que aspiren a representar al Proletariado y a sus intereses históricos, deben procurar aliarse con los representantes de las clases “interesadas” en hacer crecer el capitalismo, para más adelante…derribarlo.

La idea central es que el desarrollo capitalista provocará “necesariamente” el crecimiento del proletariado y, consecuentemente, su fortaleza política. Cuando las “fuerzas productivas” se hayan desarrollado, habrá llegado la hora de tomar el poder; pero mientras tanto –paradójicamente- hay que fortalecerlo. Hacer crecer el capitalismo y simultáneamente dar satisfacción a las demandas populares son las dos moscas que esa estrategia intenta atar.

Pero en la realidad las cosas no son tan simples. En los países periféricos la burguesía realmente existente no se ha interesado en el tipo de desarrollo que al proletariado le sirve. Antes de acumular mediante la industrialización local y tener un desarrollo colectivo, “nacional”, prefiere hacerlo en el exterior exportando capitales, o materias primas o asociándose con capitalistas extranjeros. ¿Conclusión? La alianza que permitiría conciliar los diferentes intereses no funciona.

En el mundo globalizado de hoy, en la Latinoamérica de hoy y en el Uruguay de hoy, no hay otro capitalismo posible que el existente. Especular con otro capitalismo, con uno que genere “trabajo de calidad”, que no se subordine al capital transnacional, que no contamine y que de paso nos acerque al Socialismo, es soñar con quimeras.

Resumiendo, apostar a perfeccionar alianzas con los que se conforman con lo dado, o con los que quieren corregir el capitalismo, es alimentar esperanzas en un futuro imposible.

Señalarlo –aún siendo poco- es empezar a caminar en la dirección correcta.

ANDRÉS FIGARI NEVES

9-08-2016

 

EL INSTANTE FATAL

Federico Arregui

Uy press 09.08.2016

Uno siente escribir acerca de la realidad política del Uruguay de los tiempos actuales desde dos tensiones

a) por un lado los temas generales que abarcan a toda la sociedad: pensar el Uruguay para los próximos 50 años con todo lo que ello implica, preparar una Agenda a seguir que incorpore los nuevos ( algunos muy viejos) problemas que deben encararse frontalmente y desde una mirada progresista, humanista y abierta al mundo ;

b) por el otro lado por la realidad del instrumento político Frente Amplio que no goza de buena salud aunque eso no sea lo que políticamente reditúe a la interna de dicha coalición

Hoy voy a encarar el literal b que me preocupa como frenteamplista que está por fuera de la estructura y las señales que considero que no son positivas ni terapéuticas para la mejora de dicha coalición-movimiento

Hace unos días nada más que supimos los  resultados totales del acto eleccionario del Frente Amplio. Fuimos muchos los que votamos y más los que no votaron. Una realidad que rompe los ojos, los dientes y la nariz: si ese partido político convoca a más de un millón cien mil ciudadanos en las elecciones nacionales - hace poco más de un año- y en las elecciones internas votando desde el exterior y con mayores de 14 años votan 96.000 personas algo está mal.

Claro, habrá algunos que dirán está todo bien, los que critican son traidores, los trapos sucios  se lavan en casa....en fin....son visiones. Para mí la praxis política implica discutir en todos los ámbitos y negarnos el derecho - censurándonos por tanto - de no hacerlo a través de las modernas vías de comunicación es un suicidio político.

Pero además es, para quien escribe, sintomático de que el organismo está atravesando una  " infección " generalizada ya que los votos en blanco son abrumadores, los votos anulados ídem, y los votos que lo hicieron a candidatos de departamentales, a integrantes del Plenario Nacional o Departamental solamente también ( claro que esto último son datos que no se dan a conocer dejando en claro una voluntad política de ocultamiento que nada bien le hace al proceso en el que estamos )

Pero además las señales, que son duras y contundentes: el nuevo presidente del Frente Amplio, el Dr. Javier Miranda, a quien considero una buena persona, un brillante abogado y un hombre de familia está dando señales que, a mí en lo personal, me asustan y me dan la pauta de que nada cambiará. Es el fenómeno que se denomina  " Gatopardo  " ( cambiar para que nada cambie )

En sus primeras declaraciones públicas manifestó que todo lo relacionado al Señor Sendic fue una maniobra política para " destruir " a un pichón ( ¡ que tiene 54 años !) Que tenía futuro político, que si bien desconocía la estructura política del Frente Amplio  si sabía de negociaciones y mencionó al pasar que ofrecería a los sectores políticos del FA lugares de militancia en el organigrama desde la Presidencia del partido político. A ver, dicho con sumo respeto, pero con la franqueza, la frontalidad  y la honestidad necesaria para pensar juntos: ese aparato político es el que está cuestionado por muchos de nosotros. Eso suena a repartija

Pero fundamentalmente : los 4 candidatos del cual salió electo triunfador Javier Miranda con 26.000 votos hablaron hasta el hartazgo de los enojados, los indignados, los que nos sentimos por fuera de la estructura del Frente Amplio y no ha dicho una sola palabra, y el único spot televisivo hablaba expresamente sobre ellos de modo que había detectado una realidad política que no se puede negar.

Y cuando uno hace política y de alto nivel las señales son más que reveladoras de las hojas de ruta que se seguirán.

A ver: a  cualquier político con atisbos de permanencia y de buena gestión se le ocurriría hacer algo elemental como una lista, entre ellos: los que escribimos, los que opinamos, los que conocen los dirigentes y empezaría a llamarlos y a convocarlos. Y lo diría como primera medida, y subrayaría que es fundamental y esencial hacerlo. Eso sería un golpe de timón tal que convocaría a todos. Pero parece que lo que denominamos " el aparato " ya se está deglutiendo - si que ese fenómeno ya no sucedió- al novel Presidente de quien dejé expresa constancia de sus virtudes humanas y no porque yo lo conozca pero sí por intermedio de valiosas personas que sí lo saben

Yo no lo voté como dije en un artículo publicado en este mismo Portal y ello poco importa, por cierto, pero uno espera más. Valenti en un artículo dijo que había que darle tiempo, yo no lo sé. A los cuarenta y pico me importan más los testimonios que  las palabras.

Como lo dije hace unos meses: somos cientos de miles los desencantados, los enojados, los indignados, y algo vamos a hacer no tengan dudas. Ninguna duda puede caber que seguiremos en la acción política

Nuestras vidas han sido de luchas, de dolores - algunos muy fuertes-, por un mundo mejor y no regalaremos a nadie ese espacio. Con la mirada alta y puesta en el horizonte nos agruparemos, nos organizaremos y lu-cha-re-mos hasta el final, hasta el postrer aliento como sabemos hacer : por un motivo que es la gente, las nuevas generaciones y los viejos que ya no están que tanto nos enseñaron.

¡Salud!

Federico Arregui -  Abogado. Especialista en Derecho de Daños (UdelaR)

- postaporteñ@ 1648 - 2016-08-10 18:56:00
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