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Herramienta de comunicación para expresar la identidad, el trabajo y la lucha por una Patria Para Todos: La Patria Grande

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ARG |Pedradas de impotencia y errores no forzados

Panorama político nacional de los últimos siete días

El último jueves, Cristina de Kirchner celebró con champagne junto a Hebe de Bonafini. “Brindamos para que Macri nos tenga miedo”, proclamó la jefa de La Fundación Madres.

Al día siguiente, en Mar del Plata, algunos desaforados ideológicamente próximos a aquellas señoras, pasaron del champagne a las pedradas con el mismo objetivo de Bonafini.

Las agresiones –amenazas verbales o violencia a secas- son signos de impotencia de un sector político en retirada. La señora de Kirchner y la señora de Bonafini, frecuentemente requeridas por los jueces, han  perdido capacidad de convocatoria, más allá de un núcleo de forofos, intensos pero en estado de encogimiento.

Salvo el riesgo de un impacto físico, esos sectores no suponen amenaza política alguna para el gobierno. Más bien constituyen un desafío de diseño: las frases estentóreas de la expresidente, los exabruptos de Bonafini y los escraches y pedreas que protagonizan sus incondicionales armonizan en imagen con los bolsos voladores del señor López, las mansiones inhabitadas de Lázaro Báez y los ladrillos de dólares de La Rosadita.

La trampa autoreferencial

El gobierno tiene problemas más serios, aunque se consuele con encuestas que –dicen- les resultan favorables. En estos tiempos digitales, ¿podría hablarse no del “diario de Yrigoyen” sino de “las encuestas  de Yrigoyen”?

En cualquier caso, las cifras y los focus groups  no alcanzan para esconder  errores propios (la mala gestión de las designaciones en la Corte o la de los aumentos tarifarios o, sin ir más lejos, el déficit de inteligencia y seguridad que sometió al Presidente a la acción de los agitadores en Mar del Plata). Minimizar esas fallas puede provocar males mayores con el tiempo. Quizás para analizarlas, el viernes el Presidente canceló las obligaciones de agenda del fin de semana.

El miércoles 10  el gobierno había experimentado el vértigo de su condición de minoría parlamentaria: las diferentes fuerzas de oposición coincidieron para imponerle una sesión especial de la Cámara de Diputados en la que se pondría en estado de revisión la política de tarifas a la energía que la Casa Rosada procura imponer (hasta el momento con poco éxito) y en la que se quería  conseguir la interpelación del ministro del área, Juan José Aranguren.

Ruido en la coalición

En el tema de las tarifas hasta la tropa propia del Congreso está encabritada. La oposición consiguió el quórum con la colaboración de un diputado radical. Fue uno (no se requería más), pero en la UCR son muchos los que mastican contenidamente su contrariedad, tanto por la política tarifaria esbozada como por los procedimientos desprolijos con los que se ha intentado ponerla en práctica, que han redundado en costo político alto para la coalición oficialista. Los radicales están resentidos porque contribuyen a pagar ese precio, pero no se sienten debidamente consultados en la acción de gobierno. El apurón oficialista del miércoles es un ayuda memoria de esa situación.

Desde la coalición oficialista otra socia, la siempre notoria Elisa Carrió, ya había reclamado una revisión del tema tarifario que se anticipara al esperado pronunciamiento de la Corte Suprema.  

Convocar para escuchar

El gobierno escuchó finalmente al grupo de los ex secretarios de Energía, un grupo de distintas posturas políticas (varios de ellos miembros de Cambiemos) que desde hace varios años vienen estudiando la problemática del área y han alcanzado coincidencias propias de una política de Estado. Hasta ahora el consejo de los ex secretarios no había sido orgánicamente recabado.

Las organizaciones de consumidores se quejan de no ser escuchadas. Y uno de los argumentos por  los cuales la Justicia suspendió la aplicación de los aumentos es el haber omitido las audiencias en las que los distintos actores del sector  pueden informar y ser informados.

El gobierno sufre desgaste en ese tema por su reticencia a escuchar (lo que piensan socios, consumidores, técnicos, ex funcionarios y la oposición constructiva).

Lo  curioso es que virtualmente todos estos sectores están de acuerdo en que es indispensable desmontar el desastre que dejó el gobierno K en el campo energético y también en que es inevitable una actualización de las tarifas. Difieren en los modos y ritmos de la actualización y, en algunos casos, reclaman una discusión amplia del plan estratégico, pero apuntan hacia el mismo blanco.

La resistencia (o indiferencia) frente a esas opiniones quizás implique que el gobierno no ha querido poner en discusión los aspectos instrumentales de su plan pues se proponía (quizás sigue haciéndolo) hacer las cosas a su manera, siguiendo un guión preestablecido.

Cosas y personas

El susto del miércoles en Diputados es un recordatorio de que la política no es (ni exclusiva ni principalmente) una técnica para decidir sobre cosas, sino un arte destinado a ganar voluntades y coordinar intereses, aspiraciones y posibilidades de personas. De muchas personas.

El presidente oficialista de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, practicó en la emergencia el arte que el gobierno a menudo olvida: escuchó, negoció y salvó a Aranguren de la interpelación ante el pleno de la Cámara  accediendo a que se presente  ante un plenario de cinco comisiones  de Diputados.

Esa práctica in vitro de la política que ejecutó Monzó debería generalizarse. El gobierno necesita comprender las condiciones de la cogobernabilidad que surgen de la realidad: el oficialismo ganó el comicio presidencial, pero no las legislativas ni buena parte de las provinciales. Eso le exige negociar más asiduamente.

En la república democrática, además de tener proyectos hay que tener la capacidad de ponerlos en práctica (fuerza, organización, disciplina, presencia en distintas arenas: desde internet hasta la calle o viceversa).

El gobierno actual surgió del hastío social  provocado por un régimen que hablaba y no escuchaba. Escuchar es, por lo tanto, un mandato implícito de la sociedad.  

La oposición constructiva plantea sus objeciones pero no pone palos en la rueda. El movimiento obrero advierte que " vamos de mal en peor” y espera respuestas sin apurar los tiempos. Los movimientos sociales, que marcharon masivamente el domingo,  buscan la interlocución de un comité de crisis que atienda la situación de los más vulnerables.

Si se escucha, se puede avanzar. La sordera produce inmovilidad frenética.

JORGE RAVENTOS - postaporteñ@ 1650 - 2016-08-14 10:39:16
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El Patriarca Que Nunca Tuvo Otoño

“TODA REVOLUCIÓN SE EVAPORA Y DEJA ATRÁS SOLO  EL LIMO  DE UNA NUEVA BUROCRACIA"

FRANZ KAFKA

Si sumamos la cantidad de muertos que provocaron los países imperialistas y colonizadores del otro lado del mundo después del descubrimiento de América a la fecha. Creo que cuadruplicaría, los muertos en la primera y segunda guerra mundial y los genocidios nazis en los campos de concentración.  

Las matanzas y asesinatos y carnicerías organizadas por los países colonialistas y luego transformados en imperialistas, fueron nefastas.

Muchas veces me preguntaba, el porqué Uruguay zafo de tantos gobiernos gorilas de los milicos. Y leyendo a ese gran maestro que fue y sigue siendo Galeano, me dio la respuesta en esas venas tan abiertas de América latina. Muy fácil, nunca tuvimos en nuestro suelo material estratégico para la guerra o la industria armamentística que a ellos les interesara, primero fue el oro y la plata, que nunca toco los puertos de España y si los de los banqueros, alemanes, holandeses, o florentinos, porque ya en esa época existía la mentalidad banquera que hoy es la tarjeta de crédito, yo te presto para que me compres y así de esta forma los grandes capitales de los bancos que manejan el mundo se aseguran su triunfo en lo que ellos llaman la guerra silenciosa, que les provee cifras millonarias en ganancia acosta de la  miseria y del hambre en el mundo.

Y cuando tuvimos golpes en casos específicos como el de Terra, que después de meterse en el cuerpo de bomberos dio un golpe de estado, solo por el hecho de la importación de petróleo crudo de la recién fundada ANCAP  en 1930. Por un convenio con la ex URSS, lo dio en 1933, y arreglo con los EE.UU. convenios secretos que hasta hoy estamos padeciendo. Si nos fijamos en América latina los países más pobres son aquellos donde el imperialismo fijo su ojo para la explotación de minerales estratégicos para ellos. Y también donde más golpes militares se sucedieron y donde más matanzas a manos de las FF.AA. cipayas a EE.UU. lo hicieron con su pueblo.

 El imperialismo a diferencia de la izquierda latinoamericana se fue reinventando en el transcurso de las últimas décadas. Transformo las FF.AA. en aparatos de represión política, creo grupos de elite entrenados por terceros países sionistas y expertos en operaciones secretas de asesinatos políticos como laMOSSAD. grupos de inteligencia  también fueron entrenados por cuadros de espionaje ingles y francés,( y esto está dicho por un ex  o servicio que cuida su identidad para no ser víctima, como ya fueron otros servicios con muertes encubiertas).el manejo de las FF.AA. en América latina salvo raras excepciones esta bajo la directriz del Pentágono, todos los asesinatos políticos en Uruguay nunca fueron decisiones tomadas por los dictadores de turno y  las FF.AA. , como hicieron  y hacen creer, todas pasaron por CIA y los servicios de inteligencia, la parte represiva y contra información es manejada por la MOSSAD cuyos cuadros son prácticamente todos informantes de las agencias de inteligencia judía .el imperialismo como tal , por eso domina al mundo y todavía estoy esperando que me venda la soga con la cual lo voy a ahorcar. Ya que desgraciadamente logro lavarle la cabeza a muchos y así lograr una alianza de clases con la burguesía, donde la vieja retorica platónica de decir mucho y no hacer nada, digo, ponerle nombre a calles con los nombres de los asesinados  por el aparato armado de la oligarquía y burguesía cimarrona.

Y después algo tan triste y lamentable como vi en Europa  y me causo indignación, que los turistas se sacaran fotos en la puerta de la casa de aña Frank, como si lo estuvieran haciendo en la torre Eiffel. A una víctima del genocidio nazi, y muchos lo hicieran en la puerta de un lugar donde se torturo y asesino compañeros,  COMO en el centro de información del estado. Evidentemente nos queda mucho camino por recorrer, pero de una cosa si estoy seguro  “sr” ex comandantede la ArmadaNacional, Tabaré Daners,  el pueblo de Israel nunca se sentó a una mesa con las SS., y los nazis y dio vuelta la página a sus asesinatos.

Se está pariendo una nueva izquierda por suerte, que no se convertirá en  elíptica y se atornillara  a los asientos de quienes le administran a los que verdaderamente tienen el poder.  Y reciben órdenes directas de las trasnacionales, que manejan los medios de comunicación, todos infiltrados así como la gran mayoría de los funcionarios administrativos de presidencia por los servicios de contrainteligencia.  El gran problema, cuenta un servicio en un libro, no somos nosotros, porque  ellos son anónimos, y eso es un arma de doble filo, ya que su mayor enemigo con el tiempo es su propio aparato que lo sigue cuidando para que no hable. Y si lo hace, le  va a salir muy caro.

Hay unos cuantos viviendo en Europa que participaron en operaciones encubiertas, protegidos  por servicios europeos a cambio de información, con nombres cambiados por miedo a ser “suicidados o víctimas de un robo con muerte, como ya paso”  lo triste del tema es que la realidad ya supero a la ficción de Lampedusa. Ya es tiempo que muchos se vayan yendo por la puerta de atrás, porque lo que vendieron ya no lo pueden hacer mas. 

Lo más triste de la realidad, es que es un gran montaje artístico, y una gran presentación en escena de la tragedia griega de la cual Eurípides se pondría a llorar, porque su ficción fue superada por la realidad.

 El hambre la miseria y la pobreza no la podes tapar con los porta apellidos, porque ellos solo lo que buscan es darle de comer a su ego y personalismo, porque es lo único que tienen... Y los anónimos que se jugaron la vida…tienen mucho pero muchísimos más que muchos cagatintas que se creyeron ser integrantes de algún tribunal revolucionario para señalar con el dedo…Porque ese dedo a medida que pase el tiempo se lo van a tener que meter en el culo, y perdón por la palabra porque es demasiado elogio para quienes siguen tocando la pelota para el costado y nunca patear al arco porque ese es el arreglo que hicieron no con las FF.AA., esos son unos profesionales del asesinato y la inteligencia, hay que mirar más arriba.   

 Yo no voy a pasar mi cumpleaños a las playas de Grecia con la plata del pueblo que se caga de hambre y después lo pongo en fase buque; y ese funcionario de la embajada en Italia anduvo apretando a testigo protegidos para saber lo que declararían para mandarlo para Uruguay para filtrarlo a organismo de inteligencia y así esconder como escondieron todo hasta ahora. Que todos sepan, los milicos no fueron lo más importante de las muertes torturas y desapariciones, es eso lo que quieren que pensemos, el tema son los civiles que estuvieron atrás y ganaron cientos de millones de dólares con conexión con los bancos mundiales y ese señor que tiene 90 años y es el ideólogo de todo el genocidio en América latina que se llama Kissinger. 

Total sigamos siendo gatopardistas, fundando placitas y poniendo placas, dando charlas.  Eso es muy bueno como forma política, y mientras tanto el populismo le soluciona los problemas a la burguesía financiera a cambio de sus migajas. Y la pequeña burguesía sigue posando para la foto y comiéndose la cabeza entre ellos por cargos en el gobierno.

El lenguaje hermético no siempre es el precio de lo inevitable de la profundidad, confirma que el conocimiento.

Es privilegio de elites

Galeano

Digo ¿será conocimiento o simplemente un falso conocimiento y lo único que los impulsa es el afán de su propio ego, que es prima hermana de la miseria humana?

Y después de todo…porque murieron nuestros hermanos...fuente ovejuna…..

RUBEN ANIBAL ARTIGAS NILO

nilo - postaporteñ@ 1650 - 2016-08-14 10:34:50
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EXISTIENDO EN LA UTOPÍA

VIVIMOS UN TIEMPO DE DILEMAS Y ENCRUCIJADAS EN DONDE DOS REVOLUCIONES POSIBLES SE DISPUTAN LOS ESPACIOS Y LA CONTINUIDAD DE LA HISTORIA

QUEREMOS Y ASPIRAMOS QUE LA FRUSTRACIÓN NO QUEME LAS ESPERANZAS, SINO QUE ABRA EL VUELO DEL CÓNDOR DE LOS ANDES LATINOAMERICANOS, EN ESTE TIEMPO DE RETOS Y DESAFÍOS

ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ

RUPTURA (PRV-Ruptura-Tercer Camino)

En el campo de la izquierda revolucionaria, siempre hemos creído que el debate ideológico y político alimenta cualquier propuesta de cambio y de transformación, en la búsqueda de una sociedad y un proyecto civilizatorio que dignifique la vida de los seres humanos.
La discusión con sectores de derecha, de centro izquierda, con reformistas, revisionistas, anarquistas, marxistas, cristianos, ateos, socialdemócratas y cualquier otra corriente del pensamiento humano, es una práctica sana, de tolerancia y muy democrática, que permite alimentar ideas, que pueden producir acuerdos y desacuerdos, donde la población participe con sus respectivas opiniones, para producir un debate pedagógico en la sana intención de buscar caminos para un continente que no ha perdido la esperanza de mejorar sus condiciones de vida en todos sus aspectos y donde el poder real, descanse verdaderamente sobre el colectivo que conforma cada nación, sin distingos de clase y sin relaciones de poder.
Este escenario, del debate político, filosófico e ideológico, solo se puede abordar si realmente hay voluntad política y sobre todo honestidad y rectitud en los planteamientos, sin intereses grupales o partidistas. Lamentablemente tal situación no sucede, porque la práctica política de las clases dominantes, llámense  izquierda o derecha no lo permiten, pues se encuentra en juego sus cuotas de poder. Si tuviésemos una población concientizada y capaz de entender que el poder real no lo tienen los partidos, ni los grupos, sino un pueblo en permanente rebelión que sea capaz de tomar sus propias decisiones en los escenarios necesarios, donde se define el modo de vida y la suerte de unas nación, otra seria la situación.

La confrontación de ideas es entonces, hoy día, una necesidad imperante, una práctica necesaria y de esa misma confrontación depende el éxito de las propuestas revolucionarias, de los proyectos y de una práctica democrática sana.


Si por el contrario, tratamos de que todos piensen de igual manera, en “beneficio” del partido, del grupo dominante y no aceptamos la crítica y mucho menos la autocrítica, estamos en presencia de una práctica malsana, mal intencionada, represiva, autoritaria y fascista, lo que demuestra incapacidad e ignorancia en algunos casos, para ir al debate y el enfrentamiento general de ideas.

Cuando se asume esta última posición, sólo queda la manipulación de las masas, la desinformación de las mismas y la utilización electoral, cuestión que nos aleja de una práctica revolucionaria real y de la propia aspiración de los pueblos de producir cambios estructurales que beneficien a todos por igual y la posibilidad real de producir un nuevo proyecto civilizatorio distinto a los que conocemos.

Y esto es lo que está pasando en Venezuela, un gobierno que se dice bolivariano y que le entregó a las trasnacionales el petróleo, el gas y el carbón, bajo la figura de empresas mixtas. Un gobierno que se dice bolivariano y que cumple al pie de la letra el recetario del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial CON UNA DEUDA EXTERNA IMPAGABLE Y QUE HIPOTECA EL FUTURO DE LAS NUEVAS GENERACIONES.

Un gobierno que se dice bolivariano y que deja que la banca privada manipule como le dé la gana el dinero de los venezolanos y del propio Estado. Un gobierno que se dice bolivariano con una política de impuestos, propia de los países neoliberales y con un alto índice de inflación que sólo favorece al gran capital. Un gobierno que se dice bolivariano y que proclama el socialismo, mientras sus entornos familiares y amigos se enriquecen a nombre del mismo.

DOS REVOLUCIONES

Vivimos un tiempo de dilemas y encrucijadas, donde dos revoluciones posibles se disputan los espacios y la continuidad de la historia. Una es la revolución del capitalismo globalizado, fundada en la supremacía de la tecnología y el libre mercado, además de las telecomunicaciones y la competitividad que masifican, mediatizan y anulan al hombre en su inteligencia y sensibilidad, al convertirlo en un simple objeto consumista o en pieza del mega sistema. Para esta revolución la máquina y la empresa tienen más valor que la vida de cualquier ser humano.


La otra es la revolución alternativa y emancipadora, fundada en la supremacía de la condición humana y la dignidad de la persona, capaz de inventar nuevas tecnologías no contaminantes, no centralizadas ni destructoras, recuperar la armonía con la naturaleza y la convivencialidad basadas en firmes condiciones de igualdad y soberanía.
Es una revolución que tiene que enfrentar al capitalismo privado y de Estado, ya que establece relaciones de poder y al establecer relaciones de poder impone la desigualdad social en todos los aspectos. Una revolución que tiene que ser una verdadera y auténtica alternativa, que se salga de la trampa de la producción mercantilista, que pregonan los modelos de sociedad que hoy conocemos.

Es en éste marco de una revolución alternativa que ya se está dando en la lucha del pueblo indígena zapatista de México, Venezuela en nuestra Sierra de Perijá, en los levantamientos de los campesinos sin tierra de Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia. En la nueva psicología y espiritualidad de la mayoría de nuestros pueblos, en los intelectuales sensibles y honestos y en la disposición de militares y religiosos identificados con la mejor tradición moral, libertadora y revolucionaria de nuestro continente.


Esto significa, que ciertos sectores de la población latinoamericana y del Caribe, se viene planteando, la necesidad de inventar una civilización, que responda a lo que nosotros realmente somos, que deje atrás los modelos civilizatorios impuestos y que empecemos a plasmar a través de la lucha constante y permanente en todos los terrenos, la ruptura creadora, para generar la civilización de la esperanza, producto de esa existencia en la utopía.

LA VISIÓN INDÍGENA

La revolución alternativa, es la confrontación de los valores de la civilización capitalista occidental y los valores de la nueva civilización fundada en el rescate del contenido poético de la vida, y el rescate de nuestro pasado histórico-cultural donde la visión indígena de armonía cósmica constituye la base de una sensibilidad que nos permite cuidar la vida para seguir viviendo. Es de allí precisamente, de donde ha surgido la verdadera resistencia a la globalización. La primera clarinada la dio el glorioso pueblo de Venezuela con el alzamiento popular del 27 de febrero del 89 cuando se inició el liberalismo económico con Carlos Andrés Pérez. Luego vino el alzamiento zapatista el 1 de enero del 94, como respuesta inmediata a los acuerdos globalizadores de las burguesías mexicanas, estadounidense y canadiense (ALCA). Ese es el verdadero proceso que han emprendido nuestros pueblos. No ser consecuente con eso, es transitar los derroteros de la traición y la estafa ideológica y política.


Estas reflexiones representan una reafirmación de un proyecto, una alerta más cerca del devenir, una confesión pública de amor a la revolución y al pueblo, ante los desvíos y agravios de gobiernos embaucadores. Queremos y aspiramos que la frustración no queme las esperanzas, sino que abra el vuelo del cóndor de los andes latinoamericano, en este tiempo de retos y desafíos.

SEGUIREMOS EXISTIENDO EN LA UTOPÍA.

ruptura3camino - postaporteñ@ 1650 - 2016-08-14 10:30:23
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Post-Progresismo y Horizontes Emancipatorios en América Latina

Massimo Modonesi, Maristella Svampa

10/08/2016| ALAINET

Pensar el post-progresismo en América Latina se ha vuelto una urgencia y un imperativo a la luz de la sorpresiva aceleración del fin del ciclo que viene aconteciendo desde 2015. Así, mientras que algunos gobiernos progresistas comienzan a transitar sus últimos años de mandato sin que sus líderes tengan la posibilidad de ser re-reelegidos a la presidencia (como en Ecuador y Bolivia), otros ya han sido repentinamente desplazados por fuerzas de derecha (por medio de las urnas en la Argentina o por otros medios, legales pero ilegítimos en Brasil); o se enfrentan –en minoría parlamentaria- a una implosión social y económica, como es el caso de Venezuela.

A pesar de la urgencia de la coyuntura, es importante evitar la trampa dicotómica que presenta de forma recortada el horizonte de lo existente y de lo posible, entre la continuidad del progresismo actual y la restauración neoliberal –como realidad o amenaza-; una trampa que oculta un chantaje orientado a propiciar un artificial cierre de filas detrás de los líderes y partidos del progresismo.

En realidad, a contrapelo de estas representaciones intrasistémicas y conservadoras, es necesario reconocer y (re)colocar a actores y movimientos sociales y políticos, sus luchas y sus aspiraciones y prácticas emancipatorias. Lejos de todo optimismo ingenuo o panfletario, quisiéramos retomar y hacer visible el hilo rojo de su presencia activa en el reciente proceso histórico latinoamericano como clave para pensar el post-progresismo más allá del cortoplacismo del ritmo electoral de la política partidaria y de las alternancias gubernamentales.

I. Irrupción e inflexión de los movimientos sociales

Para empezar, recordemos que el arranque del ciclo, entre mediados de los años 90 y el año 2000, tuvo como protagonistas una serie de movimientos y de luchas antineoliberales. Así, en el origen del llamado cambio de época estuvo el tumultuoso y plebeyo conflicto social y no la política institucional ni tampoco la prístina conquista del palacio, como pareciera hacernos creer a posteriori el relato progresista. Los resultados electorales que permitieron la formación de una serie de gobiernos progresistas fueron consecuencia y no causa del cambio de la correlación de fuerzas.

Desde mediados de los años 90, las resistencias sociales confluyeron en una serie de poderosos movimientos antineoliberales, de distinta conformación interna social e ideológica, con o sin organizaciones de tipo sindical o partidario, con o sin liderazgos carismáticos, capaces de acorralar a los gobiernos neoliberales, cuando no de derribarlos. En consecuencia, aún con sus apuestas defensivas, sus formas abigarradas y sus prácticas contradictorias, en América Latina fueron los movimientos populares quienes abrieron nuevos horizontes desde los cuales pensar la política y las relaciones sociales, instalando otros temas en la agenda política: desde el reclamo frente al despojo de los derechos más elementales y el cuestionamiento a las formas representativas vigentes, hasta la propuesta de construcción de la autonomía como proyecto político, la exigencia de desconcentración y socialización del poder (político y económico) y la resignificación de los bienes naturales.

Cabe destacar empero dos cuestiones. Por un lado, la ampliación de la plataforma discursiva y representativa de los movimientos sociales en relación con la sociedad se expresó también en una pluralidad organizativa y temática pocas veces vista, lo cual fue diseñando un campo multiorganizacional y de referencias ideológicas extremadamente heterogéneo y complejo en sus posibilidades de articulación. Por otro lado, a lo largo de quince años, los movimientos sociales fueron configurando un espacio de geometría variable en su relación con los gobiernos progresistas, en el cual se inscribieron y conjugaron de modo diferente tres dimensiones fundamentales que atravesaron las luchas sociales durante el cambio de época: la irrupción plebeya, las demandas de autonomía y la defensa de la tierra y el territorio.

Ciertamente, la irrupción de lo plebeyo en el espacio público rebasó el umbral de la resistencia y la subalternidad de los años anteriores y volvió a poner en el tapete la modalidad histórica o recurrente a la cual apelan los excluidos colectivamente para expresar sus demandas, lo que puede ser denominado como “la política de la calle”, “la explosión de las muchedumbres” [i], una modalidad en la que convergen la idea de politicidad de los pobres con la de rebelión y antagonismo. Otra dimensión importante de la acción colectiva, revestida de lo nuevo, fue la demanda de autonomía, que caracterizaría desde los pequeños colectivos culturales hasta grandes conjuntos territoriales u organizaciones de masas. La autonomía, en términos generales, emergió no sólo como un eje organizativo, sino también como un planteo estratégico, que remite tanto a la práctica de “autodeterminación” (dotarse de su propia ley) como a un horizonte emancipatorio.[ii]

En sus versiones extremas, este planteo desafió el pensamiento de izquierda más anclado en las visiones clásicas acerca del poder. Asimismo, la narrativa autonómica nutrió considerablemente un nuevo ethos militante,[iii] colocando como imperativo la desburocratización, el horizontalismo y la democratización de las organizaciones, y alimentando una desconfianza radical respecto de las estructuras partidarias y sindicales, así como de toda instancia articulatoria superior. Por último, otra de las dimensiones constituyentes de los movimientos sociales latinoamericanos ha sido la territorialidad. En términos generales, tanto en los movimientos urbanos como rurales, la construcción de una territorialidad-otra, opuesta a la dominante, fue emergiendo como un punto de partida ineludible en el proceso de resistencias colectivas y, progresivamente, como una apuesta deliberada por la resignificación y creación de nuevas relaciones sociales.

Hubo así un claro desplazamiento del paradigma socialista revolucionario que había sido el eje en torno al cual se articularon las luchas de los años 60 y 70, a favor de la emergencia de un no-paradigma, un horizonte emancipatorio más difuso, donde prosperaron posturas de carácter destituyente y de rechazo a toda relación con el aparato del Estado.

Sin embargo, rápidamente, se asistió al declive de las demandas y prácticas de autonomía y a la transformación de la perspectiva plebeya en populista, la afirmación del transformismo y el cesarismo -decisionista y carismático- como dispositivos desarticuladores de los movimientos desde abajo. En medio del cuestionamiento epocal del neoliberalismo, una serie de proyectos progresistas supieron controlar y monopolizar lo plebeyo, a través de una política orientada concreta y discursivamente hacía lo social, subrayando su origen “desde abajo” mientras, al mismo tiempo, verticalizaban la relación con los movimientos sociales, en el contexto concreto de una sensible y profunda mutación de la conformación de las clases populares.

Asimismo, la demanda de autonomía mostró su fragilidad frente a la fuerte interpelación del Estado y gran parte quedó subsumida o institucionalizada en el modelo –de profunda raigambre en nuestras tierras latinoamericanas- de la participación controlada. No pocos autonomistas radicales devinieron furiosos populistas –con o sin el recurso a Laclau para legitimar mediante “significantes vacíos”, o a Gramsci para justificar prácticas hegemonistas-, asumieron la defensa y promoción irrestricta del líder y sobre todo, los esquemas binarios de interpretación que incluían ciertas líneas de conflictos y contradicciones, pero dejaba afuera o excluía muchos otros, asegurando el monopolio de la legítima representación popular en las firmes manos del ejecutivo.

El hegemonismo substituyó tendencialmente al autonomismo como práctica estructurante de lo político. Bajo una lógica estrictamente pragmática se procedió a la anexión y fagocitación de toda instancia independiente, a la reducción del pluralismo a una lógica centralizadora que terminaba realizando en las instancias partidarias y gubernamentales y se plasmaba finalmente en la figura del líder carismático. El recurso a los liderazgos resolvió aparentemente el problema de la representación (delegativa) y la participación (controlada) de las masas.

Por la misma razón, no fueron ni el carácter plebeyo de las luchas ni la tan publicitada demanda de autonomía los rasgos aglutinantes en los movimientos contestatarios, pues es claro que éstos sufrieron fuertes reveses políticos en el marco de la consolidación de la hegemonía progresista. Subsumido lo plebeyo, disuelto el autonomismo, el rasgo más persistente, aunque no aglutinante, de la contestación social fue la territorialidad que se trasladó al terreno de lucha contra el neoextractivismo, sobre el cual insistiremos en el último apartado.

II. Las derivas de los progresismos realmente existentes

Al compás de las luchas de movimientos y organizaciones sociales claramente antineoliberales, fueron emergiendo los gobiernos progresistas, los cuales parecían abrir a la posibilidad de concretar algunas demandas de cambio e impulsar una articulación diferente entre Economía y Política, entre Movimientos sociales y Estado y, en algunos casos, entre Sociedad y Naturaleza. No pocos autores escribieron con optimismo acerca del “posneoliberalismo”, “el giro a la izquierda”, o hablaron incluso de una “nueva izquierda latinoamericana”. Lo que primó fue la denominación genérica de “progresismo” –que tradicionalmente evoca una noción de progreso y de socialdemocracia- para designar a estos nuevos gobiernos, abarcando así corrientes ideológicas y perspectivas políticas diversas, desde aquellas de inspiración más institucionalista, pasando por el desarrollismo más clásico, hasta experiencias políticas más radicales, de tinte plebeyo y nacional-popular o que terminaron declarándose socialistas [iv]

El progresismo latinoamericano llevaba una agenda similar, entre ellos, el cuestionamiento del neoliberalismo, una política económica con algunos rasgos de heterodoxia, la intervención estatal como factor de regulación económica y social, la preocupación o prioridad por la justicia social, la lucha contra la pobreza y una vocación regional y latinoamericanista. Aún cuando los gobiernos de cada país tenían rasgos específicos y concretos diferentes, muy acordes a sus respectivas  tradiciones y trayectorias políticas, también existían en el origen y fueron aflorando con el tiempo fuertes trazos comunes que combinaban elementos populistas, cesaristas y transformistas. El regreso del formato populista (de alta intensidad) se evidenciaría en la construcción de un determinado tipo de hegemonía, a través de la oposición y, al mismo tiempo, de la absorción y la negación de elementos propios de otras matrices contestatarias -la narrativa indígena-campesina, diversas izquierdas clásicas o tradicionales, las nuevas izquierdas autonómicas- las cuales habrían tenido un rol importante en los inicios del cambio de época.[v]

En cuanto a los rasgos transformistas se caracterizaron por la incorporación/asimilación de organizaciones e intelectuales de los grupos subalternos al aparato estatal y gubernamental.[vi]

Bajo modalidades diferentes, el elemento transversal es que estas tendencias han reafirmado un proceso controlado desde arriba, donde la modificación del sistema de dominación no se traduce en un cambio en la composición del bloque dominante.[vii] En ese marco, se fue operando una reducción del vínculo político en el cual, como afirma Schavelzon (2016) [viii] los líderes o conductores aparecen como aquellos que “dieron” cosas al pueblo, mientras que los grupos políticos oficialistas y funcionarios se ven a sí mismo como “soldados”.

Dichos formatos son variantes de lo que Gramsci denominaba revolución pasiva, caracterizadas y atravesadas por fenómenos de cesarismo progresivo y transformismo, orientados a promover una modernización conservadora y, al mismo tiempo, desmovilizar y subalternizar a los actores que habían sido protagonistas del ciclo de lucha anterior, incorporando parte de sus demandas y asimilando parte de sus grupos dirigentes.[ix]

En el marco de esta caracterización general se pueden apreciar tres órdenes de limitaciones de los progresismos realmente existentes que cuestionan su caracterización como gobiernos “posneoliberales” o de izquierda.

En primer lugar, el carácter posneoliberal y de izquierda es cuestionable en la medida en que los progresismos latinoamericanos aceptaron el proceso de globalización asimétrica y con ello las limitaciones propias de las reglas de juego; lo cual además terminó por colocar cepos a cualquier política de redistribución de la riqueza y cualquier intento de cambio de la matriz productiva. Indudablemente, la construcción de hegemonía estuvo asociada al crecimiento de la economía y la reducción de la pobreza. Por ejemplo, un informe de la CEPAL  acerca de la última década daba cuenta de la caída global de la pobreza (de 44% a 31,4%), así como del descenso de la pobreza extrema (de 19,4% a 12.3%).[x]

Entre los ejes del éxito de dichos gobiernos solía citarse no sólo el aumento de salarios, sino también la expansión de una política de bonos o planes sociales (programas de transferencia condicionada), que si bien aparecían como claros herederos de los ´90 (en su carácter asistencial y compensatorio), buscaban desprenderse del enfoque focalizado típico de la era neoliberal. Sin embargo, al cierre del ciclo progresista, diferentes estudios muestran que la reducción de la pobreza no se tradujo por una disminución de las desigualdades. Así, al contrario de lo que se venía afirmando de que América Latina era la única región del mundo donde había disminuido la desigualdad, dichas investigaciones -centradas en las declaraciones fiscales de las capas más ricas de la población-, muestran que la región ha conocido una concentración mayor de la riqueza.[xi]

A esto hay que añadir que los diferentes progresismos sólo realizaron tímidas reformas del sistema tributario, cuando no inexistentes, aprovechando el Consenso de los Commodities (en un contexto de captación de renta extraordinaria), pero sin gravar con impuestos los intereses de los sectores más poderosos. Por último, más allá del proceso de nacionalizaciones (cuyo alcance sería necesario analizar en cada caso específico), hay que resaltar las alianzas económicas de los progresismos con las grandes corporaciones transnacionales (agronegocios, industria, sectores extractivos).

La segunda limitación que cuestiona el carácter posneoliberal y de izquierda de los progresismos es de índole ecoterritorial y reviste un carácter sistémico, pues da cuenta que éstos acentuaron la matriz productivista propia de la modernidad hegemónica, más allá de las narrativa eco-comunitaria que postulaban al inicio los gobiernos de Bolivia y Ecuador, o de las declaraciones críticas del chavismo respecto de la naturaleza rentista y extractiva de la sociedad venezolana. A su vez, la expansión del extractivismo ilustra la relación inherente entre modelos de (mal) desarrollo, cuestión ambiental y regresión de la democracia (manipulación del convenio 169 de la OIT, obstaculización de las consultas públicas, escenarios de criminalización y deterioro de derechos, en fin, represiones abiertas).

La tercera limitación es de índole político-institucional y enfatiza la concentración de poder político, la utilización clientelar del aparato del Estado, el cercenamiento del pluralismo y la intolerancia a las disidencias. Asimismo, son los movimientos sociales y las izquierdas las víctimas recurrentes del cierre de espacios políticos y de los procesos de disciplinamiento social y violación de derechos humanos. Domesticadas las formas de organización social, la ampliación de la lógica hegemónica se extendió, bajo el formato conciliador e interclasista propio de los modelos populistas progresistas de antaño, al incorporar los intereses de las clases dominantes logrando la adhesión activa o pasiva de una parte de ellas -sin que dejaran de jugar, a través de la polarización político-ideológica, en favor de las oposiciones de derecha, en vista de un retorno electoral que puntualmente ocurrió. En la mayoría de los casos, esta práctica política hegemónica, desligada de un proyecto emancipatorio, se reveló eficaz en el medio plazo de una década. Es notable como en este lapso, al margen y por encima de los varios mandatos constitucionales, salvo parcialmente en el caso del Poder Comunal en Venezuela, quedara intacto el andamiaje estatal y partidocrático propio del (neo) liberalismo.

III. Luchas sociales y horizontes emancipatorios

Al margen de sus discutibles logros en clave posneoliberal, de la persistencia y profundización de la matriz primario-exportadora, más aun, de la amplificación de las desigualdades en un contexto de reducción de la pobreza, estos gobiernos contribuyeron a desactivar aquellas tendencias emancipatorias que se gestaban en los movimientos antineoliberales. Desactivación que sólo parcialmente se puede atribuir a la natural tendencia al reflujo en los ciclos de lucha, la apertura de canales institucionales para impulsar demandas y la satisfacción de las mismas, como suelen hacer gobernantes y defensores del progresismo.

Por debajo del deterioro de los índices económicos y en varios casos, del no reconocimiento de la crisis económica (Argentina, Venezuela), en este contexto de despolitización y desmovilización de las clases subalternas, no sorprende que el fin de ciclo del progresismo se dé por la derecha y no por un desborde hacia la izquierda.

Al mismo tiempo, la reconfiguración del poder en clave hegemónica generó otras resistencias y reacciones desde abajo que hay que valorar ya que, aún en su insuficiencia, son portadoras de rasgos antisistémicos en sí mismas y constituyen las reservas estratégicas del movimiento social latinoamericano. La hegemonía progresista latinoamericana ha sido tempranamente agrietada por la crítica al extractivismo, la cual ha venido enriqueciendo las gramáticas de lucha e incluso interpelando el discurso más clásico sobre el “poder popular”. Así, desde organizaciones campesinas e indígenas (los “campesindios”, al decir de Armando Bartra), movimientos urbanos territoriales, nuevos movimientos socioambientales, en fin, colectivos culturales y asamblearios de todo tipo, se fue pergeñando una gramática política contestataria novedosa que apunta a la construcción de una narrativa emancipatoria, al compás de nuevos conceptos-horizonte: Bienes Comunes, Buen Vivir, Comunalidad, Posextractivismo, Ética del Cuidado, Democratización radical, entre otros.

En ciertos países, la izquierda social y sindical ha comenzado a tender puentes con esta izquierda campesindia y eco-territorial, retomando problemáticas y conceptos; en otros países esta conexión aparece de modo más parcial en la medida en que la izquierda clasista aparece más dominada por una visión todavía muy obrerista y productivista. Pero el diálogo es tan inevitable que no pocas izquierdas clasistas hoy comienzan a ampliar su plataforma discursiva, incluyendo conceptos que provienen de aquellos otros lenguajes y, viceversa, la politización de la luchas socioambientales las lleva a buscar y encontrar claves de lecturas que remiten a las mejores tradiciones y prácticas políticas de las izquierdas del siglo XX.

Por otro lado, la aparente debilidad de las luchas socioambientales reside no tanto en su supuesta marginalidad (el extractivismo amplía sus fronteras cada vez en América Latina); sino en su carácter rural y ligado a pequeñas localidades y, por ende, a su encapsulamiento en la escala local y regional así como a su desconexión con las grandes luchas sindicales y –en menor medida- con las luchas sociales urbanas, en el marco de sociedades mayoritariamente urbanas.

Por otra parte, el paradigma del “poder popular” que promueven ciertos movimientos sindicales y organizaciones urbanas (fábricas recuperadas, movimientos socio-territoriales urbanos, expresiones de economía social popular, entre otros) pese a las contradicciones (la tensión/subordinación con los liderazgos populistas; o su eclosión en el marco de la crisis sistémica, como es el caso de Venezuela), también nos interroga sobre la persistencia y potencialidad de formas de luchas antisistémicas surgidas y alimentadas por sectores populares urbanos.

En todo caso, todo indica que en el nuevo ciclo político estas dos líneas de acumulación histórica hoy desconectadas (luchas socioambientales, luchas urbanas y sindicales) cuya trayectoria y espesor difieren según los países y experiencias, podrían establecer un diálogo mayor, en términos de estrategias de acción y resistencias a la restauración conservadora y de superación del progresismo pero también de diálogo en cuanto a la concepción del cambio civilizatorio y los conceptos-horizonte.

En otro orden, hay que añadir que en la juventud latinoamericana, a pesar de las despolitizadoras inercias ligadas al consumismo, se vienen observando señales de combatividad. En parte porque ya apareció en el escenario político una generación que no se politizó en las luchas antineoliberales que fueron la condición de posibilidad de los gobiernos progresistas sino que su politización en clave opositora necesariamente pasó por desafiar el orden progresista ya instalado y señalar sus limitaciones. Al mismo tiempo, al no ser radicalmente antisistémicas, las políticas públicas progresistas mantuvieron intactas por los menos dos flagelos que atraviesan y tensan el mundo juvenil: la competitividad y la precarización. De modo que estudiantes, desempleados, subempleados, trabajadores precarios y flexibilizados viven una experiencia común en términos clasistas y fueron y son relativamente exteriores a la pax social progresista. En efecto, a lo largo de estos años no desdeñaron en efecto manifestar su disenso veladamente y, en ocasiones, abiertamente a través de una serie de prácticas e instrumentos (protestas en demanda de la gratuidad de la educación, como en Chile, protesta contra la alza de tarifas de los servicios públicos, apoyos a luchas territoriales y luchas sindicales, entre otros).

Los conflictos laborales que sacudieron más de un gobierno progresista se nutrieron de la densidad organizacional propia de la forma sindicato pero también del empuje desde abajo, -desde adentro y desde afuera- que le proporcionan el activismo de las franjas juveniles. Además de su contribución al conflicto, en amplios sectores de la juventud latinoamericana se cultivan y promueven valores asociativos, antipatriarcales y libertarios contrapuestos al conservadurismo social-liberal proprio del progresismo latinoamericano.

La acumulación de fuerzas y la capacidad de articulación política de estas experiencias es, a todas luces, insuficiente para proyectarlas como alternativa operativa en el terreno de la disputa político-estatal, monopolizado por intereses poderosos y formatos consolidados. Sin embargo, estas luchas contienen prácticas colectivas y trasfondos morales e ideológicos que abren horizontes emancipatorios externos al perímetro delimitado por la oposición progresismo-neoliberalismo. Al mismo tiempo, a nivel societal, su fortalecimiento y consolidación antagonista como contrapoderes le confieren un valor inestimable ya que, en la mediana duración de los cambios de época, frente al evidente desvanecimiento de la ilusión posneoliberal y bajo la amenaza restauradora, es indispensable orientarnos desde abajo, a contrapelo de toda tentación conservadora, esto es, a partir del hilo rojo de la capacidad de resistencia y la vocación emancipatoria de las luchas en curso.

En suma, en medio del pluralismo irreductible y de la convulsión movimientista, en estos años aparecieron algo más que destellos prácticos y teóricos en la búsqueda de vías emancipatorias. Y lo cierto es que, más allá de la involución populista de los gobiernos progresistas, más aún, del fin de ciclo al que hoy asistimos con preocupación, estas apuestas emancipatorias, estas diferentes líneas de acumulación de las luchas, continúan formando parte del acervo con el que cuentan las clases subalternas de la región.

5 de Agosto de 2016

- Massimo Modonesi es historiador y sociólogo, Profesor de la UNAM, México; Maristella Svampa es socióloga y escritora. Investigadora del Conicet, Argentina.

 


[i] M. López Maya (2005), « La protesta popular venezolana: mirando al siglo XX desde el siglo XXI », en CENDES, Venezuela Visión plural, vol. II, bid&co.editor, Cendes-UCV, pp.517-535.

[ii] M. Modonesi (2010), Subalternidad, antagonismo, autonomía. Marxismos y subjetivación política, Prometeo-CLACSO, Buenos Aires.

[iii] Véase M. Svampa (2008), Cambio de época. Movimientos sociales y poder político. Buenos Aires, Siglo XXI y (2010) Movimientos sociales, matrices socio-políticas y nuevos contextos en América Latina”, en OneWorld Perspectives, Workings Papers 01/2010, Universitat Kassel.

[iv] Nos referimos, obviamente a Chile, con los gobiernos de Patricio Lagos y Michelle Bachelet; Brasil, de Lula Da Silva y Dilma Roussef; Uruguay, de Tabaré Vázquez y Pepe Mújica; la Argentina de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner; el Ecuador de Rafael Correa; la Bolivia de Evo Morales y la Venezuela de Hugo Chávez y recientemente, de Nicolás Maduro; Nicaragua con las presidencias de Daniel Ortega y los gobiernos del FMLN en El Salvador, en particular el de Sánchez Cerén.

[v] M. Svampa (2016), Debates Latinoamericanos. Indianismo, desarrollo, dependencia y populismo. Buenos Aires, Edhasa.

[vi] M. Modonesi (2012), “Revoluciones pasivas en América Latina. Una aproximación gramsciana a la caracterización de los gobiernos progresistas de inicio de siglo” en Mabel Thwaites Rey (editora), El Estado en América Latina: continuidades y rupturas, CLACSO-ARCIS, Santiago de Chile.

[vii] Para una conceptualización más general, aunque aplicada al caso de Chile, véase F.Gaudichaud (2014) “Progresismo transformista”, neoliberalismo maduro y resistencias sociales emergentes”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184776.

[viii] Véase S. Schalvelzon (2016), “El Estado neoliberal terminó gobernando el progresismo”,  entrevista de Alejandro Zegada, 12/05/2016, http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2016/05/el-estado-neoliberal-termino-gobernando.html

[ix] Véase de M. Modonesi (2016), “Subalternización y revolución pasiva” en El principio antagonista. Marxismo y acción política, Itaca-UNAM, México y de M. Svampa (2013),”Populismo de clases medias y revolución pasiva”, en Ideas de Izquierda, disponible en https://issuu.com/ideasdeizquierda/docs/ideas_de_

izquierda_02__2013

[x] CEPAL (2012), El Estado frente a la autonomía de las mujeres”, ONU, disponible en http://www.observatoriojusticiaygenero.gob.do/documentos/PDF/

publicaciones/Lib_el_estado_frente_%20autonomia_%20Mujeres.pdf

[xi] Véase el número especial de Nueva sociedad, sobre todo el artículo del economista Pierre Salama, “¿Se redujo la desigualdad en América Latina? Notas sobre una ilusión”, 2015; disponible en http://nuso.org/articulo/se-redujo-la-desigualdad-en-america-latina/. Para una discusión sobre la forma de medición y su metodología, véase M. Medeiros, P.H.G. Ferreira de Sousa y F. Avila de Castro, “Estabilidade da desigualdade de renda no Brasil, 2006-2012. Estimativa como dados do imposto de renda e pesquisas domiciliares”, Ciencia &Saude Coletiva 20 (4): 971-986.

- postaporteñ@ 1650 - 2016-08-14 10:21:43
postaporteñ@_______________________________

La Guerrilla. ¿Cómo haríamos un balance?

La guerrilla podría pues, crecer, sin cuestionar ni comprometer el predominio reformista a nivel de masas. La acción del foco generaría la muerte de las formas democráticas, de la "legalidad" burguesa. Y con ello la muerte del reformismo... se vería -lo que de él quedara- obligado a ponerse a la cola del MLN. La guerrilla entonces, desembarazada de la "competencia" reformista o de cualquier tipo por la represión dictatorial, adquiriría así, sin "polémicas estériles", sin "charlas teóricas", sin "divisiones', casi sin necesidad de hablar, hablando con sus hechos, sin dejar de ser nunca guerrilla...”. Raúl Cariboni, “El Foco”

Las discusiones son curiosas. Todos conocemos casos en que una discusión empieza por un tema bien estúpido, de repente se empieza a complicar y aparece cualquier cosa. Durante décadas hemos tenido en el tintero el tema de la guerrilla de los 60-70 en Uruguay y el continente. No se ha podido hacer un balance serio porque es imposible deslindarlo de las pujas políticas actuales, sean importantes o completamente tontas. Dando vuelta a Orwell,quien no comprende el presente no comprende el pasado.

En este caso, la discusión se dispara en torno a algunas responsabilidades individuales en la derrota del MLN. Tan absurda es la cosa que resulta fundamental hablar de responsabilidades en la derrota ¡pero no se puede hablar de derrota! Parece joda.

Voy a terminar mi respuesta a la objeción de Ricardo de que caigo en una “tendencia objetivista” que “siempre descalifica la práctica voluntaria y revolucionaria”, al haber dicho que no había en esos años condiciones objetivas para el triunfo de la guerrilla, y se trataba de una lucha armada prematura. Realmente, parece joda.

Voy a hacer lo único razonable, terminar de exponer mi idea sobre el problema de fondo; y si aparecen argumentos, ARGUMENTOS, discutiremos. Lo otro no vale la pena.

Un balance de una lucha sin considerar las condiciones objetivas en las que se dio, no tiene ningún sentido. Un aspecto SUBJETIVO importante es la actitud con que se va a la lucha. Si cincuenta años después la actitud residual de algunos militantes sigue siendo negarse a tener en cuenta las condiciones objetivas (me llueven insultos tan solo por mencionar eso) nos da una pista de cómo y por qué ocurrió la derrota.

Dejemos el chiquitaje, vamos al problema.

Comencemos por lo que sabemos. En los 50 la sociedad del “segundo batllismo” entró en crisis, no se recuperó. En ese marco se buscó la renovación de la izquierda, romper el paradigma reformista. También el reformismo hizo su movida y ofreció a la radicalización emergente su proyecto dentro de la legalidad. Pero la violencia represiva creciente, amparada por la ley o al margen de ella, la ilegalización de partidos políticos de izquierda, el cierre de medios de prensa y la censura, la militarización de la política estatal, la generalización de la tortura, la preparación del golpe de estado, todo eso llevaba a que se cumpliría también en Uruguay la ley histórica de que la fuerza material solo puede derrocarse por la fuerza material. Eso es lo que todos sabemos.

Vamos al hueso, no el reformismo sino las alternativas de intención revolucionaria que aparecen.

Y no usaré el término “foquista” para discutir sobre palabras. Diré PROPAGANDA ARMADA porque así la llamaron y así la siguen llamando y reivindicando, desde Amodio a Zabalza.

Propaganda Armada era la metodología de “predicar con los hechos” y ahorrarse un largo trabajo político entre las masas. Un núcleo combatiente hace una serie de actos espectaculares, de impacto psicológico, que demuestran que el aparato represivo es impotente, llegando así a lo más profundo de las conciencias y despertando su rebelión. De ese despertar se nutriría el núcleo combatiente, crecería, multiplicaría sus acciones y resultados- Y así un círculo virtuoso cambiaría la realidad.

A esto se agregaba otra cosa que ya no suena tan linda porque es un acto extorsivo y así se planteaba. Tiene un autor conocido, Eleuterio (*). Pero no sé que alguien dentro del MLN lo haya cuestionado por inmoral, ni siquiera ahora lo hacen.

Su plan era usar las acciones armadas como provocación, “obligar al gobierno a reprimir al pueblo” y crear las condiciones políticas que faltaban, la represión le cerraría la vía pacífica al reformismo. Curioso, hoy siguen reivindicando la Propaganda Armada que fracasó, y ni mencionan la provocación, que sí obtuvo ese cambio que buscaba. Pero dejemos ahí, tomemos solamente la Propaganda Armada.

La metodología de propaganda armada fracasó, y no porque esas acciones fuesen imposibles o no tuviesen impacto ni porque no atrajesen nuevos combatientes, todo lo contrario. Hizo lo que quería hacer, el problema es a dónde llevaba.

Voy a hacer un paréntesis con Ricardo para tomar un par de cosas de CER y Amodio, no contestarles porque no sé si vale la pena. Tomo de cada uno algo que me sirve.

CER recuerda que el MLN no estaba solo, había otros grupos, pero esos no lograron montar una organización revolucionaria importante, y gran parte de su militancia resultó atraída por el MLN. Lo dice de otra manera, en su estilo, pero no importa. Es eso.

¡Completamente cierto!   Nunca dije que el fracaso y la derrota fuesen exclusivos del MLN, o que los otros estuviésemos libres de eso. Lo digo por haber sido miembro fundador y dirigente de uno de esos grupos, el MUSP. Había allí muchos militantes que se acercaron, que militaron con nosotros un tiempo y luego prefirieron irse al MLN. Uno de ellos era CER, otro Ricardo. ¡Amodio no, eh!    No contamos con su genio revolucionario. Tal vez fue por eso que no todos terminamos muertos o en cana.

Pero Amodio confirma -desdiciendo lo que contó antes de un fabulado curso de tiro- que las relaciones entre el MUSP y el MLN eran muy hostiles. Tal vez por la reciente ruptura, como pasó entre morenistas y guevaristas en el PRT argentino. Tener una orientación diferente y reivindicarla está bien, la hostilidad está mal, eso pienso ahora.

Nosotros éramos un Fitito, el MLN un Ferrari. Algunos se cambiaron. El MLN reclutó muchos militantes. ¿Y qué hizo con ellos?  El Ferrari fue directo a la barranca. CER dice: ¡Pelotudo, nosotros íbamos en un Ferrari, ja ja! (Suerte que el pelotudo soy yo)

La respuesta a CER la trae Amodio, CER dice: ¡Nosotros salimos con todo a la cancha, y la tribuna ovacionaba!! Y Amodio agrega: No solo eso, los primeros minutos hicimos moñas, pases, firuletes de lo lindo!!!

Pero pasó una cosa -continúa-. Algunos dijeron: Ya basta de esto, hay que llegar al arco y hacer goles!!!! Y Amodio contestó: ¡Noo, no podemos! Hay que seguir con la PROPAGANDA ARMADA y nada más. Miren que dentro de cincuenta años Fernando Moyano  va a decir "No hay condiciones objetivas", y yo estoy de acuerdo. No estamos en condiciones de tirar al arco.

Pero Sendic y los otros no le dieron ni bola. ¿Por qué sería? Y yo no estaba allí para apoyar a Amodio. ¿Por qué sería? Dejemos a estos dos pibes y volvamos con Ricardo.

No es tan negado como para pensar que un recurso preparatorio, ese sustituir el trabajo político de largo aliento por un “atajo”, se emprendiese para quedar dando vueltas eternamente en el atajo sin ir a ninguna parte, un atajo es para ir a algún lado.Ricardo está con Sendic y no con Amodio

Llega más lejos que Zabalza, que en su último libro dice que el error fue centrarse en una lucha de aparato contra aparato en vez de desarrollar “cien tejazos” de rebelión desde abajo. Poro para Ricardo eso ya estaba pasando, el atajo de la Propaganda Armada no era necesario, ni ninguna otra propaganda. Solo quedaba ir a la insurrección.   Pero ocurrió la traición del aparato.

Sólo una cosa.  ¿En qué consistió esa traición? 

Los viejos dirigentes acusaron a Amodio de ENTREGAR militantes, pero CER, Ricardo y otros acusan a esos dirigentes de una traición diferente: Pactar con los militares

ES CIERTO. No voy a perder tiempo en defenderme de la acusación de que pienso lo contrario y defiendo a esos dirigentes, mucho menos que eso quede demostrado porque no le ando chupando las medias a Amodio, no vale la pena. Prefiero razonar con Ricardo.

¿Cuándo y dónde hicieron ese pacto? Estando PRESOS, igual que Amodio, ¿Por qué cayeron presos? Por favor, ¡no me digan que a causa de una traición! Estaban presos porque la guerrilla había FRACASADO estando al borde de la derrota total. La traición, posterior, consistió en impulsar la CAPITULACIÓN.

¿Cuál fue la CAUSA de ese fracaso?

El hecho subsiguiente no puede ser CAUSA del hecho antecedente

El fracaso tuvo sus propias causas, y CREÓ EL TERRENO PROPICIO para la traición, facilitando que germinasen las semillas oportunistas que venían en el paquete. De cómo estaban allí esas semillas no vamos a ocuparnos acá.

¿Cuál fue la CAUSA del fracaso?

EL ERROR DE CONCEPCIÓN. No voy a explicar eso porque ya fue claramente explicado por Cariboni

Solamente una cosa. No se pudo transformar la huelga en insurrección porque las condiciones para eso no habían sido creadas. El PCU, fuerza dominante en el movimiento de masas trabajó sistemáticamente en contra. Hubo una corriente alternativa que intentó quebrar esa hegemonía, y no pudo.

No pudimos. No estuvimos a la altura, estábamos llenos de fallas e inmadurez, fragmentados en distintos grupitos que peleaban entre sí.

Y a eso se sumó otra cosa. Cierto es, el MLN reclutó muchos militantes. ¿Y qué hizo?Los retiró de los frentes de masas, donde se daba la batalla principal, y fue  cómplice del PCU. Y los llevó a una pelea sin destino que no se podía ganar sin antes haber ganado esa batalla previa.

“La guerrilla tupamara fue derrotada porque en esas condiciones no podía triunfar, no habían madurado las CONDICIONES POLÍTICAS Y SOCIALES para ese triunfo, fue un intento PREMATURO de lucha armada”, Eso fue lo que dije,

Ricardo dice que eso quiere decir que condeno la violencia de los de abajo y descalifico la acción revolucionaria, etc.

¿Qué pasó con la PROPAGANDA ARMADA? ¿Sustituyó con éxito a la “propaganda” clásica que conocemos? Las elecciones de 1971 mostraron que había un sector de opinión importante que simpatizaba con la lucha revolucionaria, pero SEGUÍA SIENDO CLARAMENTE MINORITARIO dentro de la izquierda, que a su vez era minoritaria entre la población. Y en vez de quedar el reformismo a la cola del movimiento armado FUE AL REVÉS.

Y al final se produjo el golpe, cerrándose, ahí sí, la vía para cualquier acción legal reformista. El aparato armado del MLN ya no existía (aunque algunos grupos pequeños siguieron intentando acciones armadas en condiciones mucho más difíciles durante cinco años más). La clase trabajadora respondió con LA LUCHA DE MASAS, pero no pudo haber una insurrección porque NO SE HABÍA HECHO EL TRABAJO POLÍTICO NECESARIO.

¿Y por que habré usado ese término que usé, PREMATURO?

?(*) Esta nota fue escrita antes de su muerte?

Como tambien FUE ESCRITA Y ENVIADA A POSTA ANTES DE QUE SE PUBLICASE LA ÚLTIMA NOTA DE RICARDO, "El mito de las condiciones materiales"

FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 13:18:57
postaporteñ@_______________________________

DISCUTIENDO SOBRE IMPUNIDAD Y NUESTRA DERROTA [1]

Retomo ahora algunos comentarios de compañeros que creo importante subrayar porque explican mecanismos históricos de la capitulación Tupamara y la consolidación democrática de la impunidad de los milicos torturadores. Pero también se entra en elementos importantes y más globales que explican la derrota histórica del proletariado y plantean abriendo algunos elementos de perspectiva.

CONTRIBUCIÓN -I-

“…extraordinario el ajuste de cuentas. Y hacía falta….

(No coincido en todos los pasajes; no pondría lo del Filtro junto con la violencia policial en los cantegriles, por ejemplo. Ni calificaría de “la extrema derecha” eso que defienden los oficialistas cuando “citan a ‘periodistas de la derecha’”; en todo caso, para evitar confusiones, pondría “una extrema derecha”)

Me parece muy correcta la comparación de HAP con la dirección oficial del MLN, y cómo lo que han hecho éstos, puede ser mucho peor que la transa de HAP. Aunque queda claro qué papeles ordenara HAP (lo dice él mismo) y, en cambio, no queda claro qué papeles ordenaron Mujica, Huidobro, Rosencof… ¿los contables para actuar contra Jorgito, Frick Davies y toda la runfla financiera?

Muy bueno también que recuerdes la infamia mujiquista de los fusiles fundidos de tupas y milicos

Luigi

* * *

Esta fue una de las primeras contribuciones que recibí y que me permitió mejorar el material. Lo que puse entre paréntesis concernía una versión anterior. En efecto en esa primera versión había otras menciones que diluían el contenido o que lo enturbiaban…y que ese aporte me permitió eliminar

En cuanto a la gran interrogante que plantea el compañero de que no queda claro que papeles ordenaron los Huidobro y compañía, es verdad. Pero la respuesta es NO, no solo ordenaron los papeles de los ilícitos económicos y operaron en conjunto con los milicos torturadores, sino que quienes llegaron a defender la línea de los comandos conjuntos con los milicos, colaboraron aportando información concreta sobre los militantes que seguía luchando. En el caso de Huidobro no cabe la más mínima duda luego que se publicara su famoso documento adonde informa y juzga a todos los tupamaros que no habían caído presos y por eso incorporé ese elemento citando expresamente como fuente al Blog del Muerto en el asunto “carne podrida”. Pero es totalmente seguro que hubo muchísimo más y más general.

El asunto es que en este tema es adonde más juega el pacto del silencio entre milicos y Tupas. Todos los que estuvimos presos en esos años conocemos cosas concretas que denunciaron cada uno de esos jefes que funcionaban con los milicos, pero en casi todos los casos lo conocemos por alguien que estuvo ahí o lo escuchó y por supuesto que no se puede “probar”. Todos sabemos que, por ejemplo, llevaban a Mas Mas con todos esos jefes a tal cuartel para aclarar tal operación y el gallego volvía cargado por los otros de lo más jodido, que decían que no era grave porque de todas maneras “los milicos ya tenían muchas acusaciones contra él”. La norma era que lo que Huidobro y compañía cantaban de concreto no era una traición, sino “decisión táctica para facilitar los acuerdos”.

Justamente el pacto del silencio sigue funcionando para mantener ese tipo de “detalle” bien escondido. Todos sabemos pero nadie puede decir nada muy concreto, sobre los compañeros concretos que denunciaron, sin que ese compañero mismo lo denuncie, lo que no hace por conformar parte del oficialismo y del pacto del silencio. Ningún exterior a esa mafia puede denunciarlo sin  ser acusado de inventar cosas y tal vez hasta que ¡te metan preso! Sobre todo cuando los pocos que podría hacer una descripción mucho más concreta de todo eso han decidido llevarse los secretos a la tumba.

Las entrega de información al enemigo se justificaba siempre en nombre de las conversas, los compañeros batidos y la información entregada servirían en la causa de los ilícitos; de todas formas ya se estaba en la “fase post fascista” en la que “los locales y vehículos de la Orga servían para los comando conjuntos”.  De la misma forma Huidobro y compañía impusieron una actitud general a favor de “nuestros compañeros los milicos”  (no de todos, sino de los que ellos reían que “luchaban con nosotros”) de la que tampoco se habla y se hace como si no hubiera existido.

En particular decidieron que “no tiene que haber ningún intento de fuga” y se opusieron en concreto a toda tentativa que se hacía. Con esa medida no solo afectaron a quienes dependían de la disciplina Tupa, sino a todos los presos principalmente de otros grupos (OPR, micros…) que ya no podían saber quien entre los presos consideraba más compañero al oficial torturador, o a los presos en general. En todo caso los oficialistas nunca se abrazaban con los presos no oficialistas, en cambio sí se abrazaban con los torturadores, siempre que fueran “antioligárquicos y antiimperialistas”

Toda posibilidad de solidaridad y lucha de clase entre los presos contra los milicos, que hubiese sido la más elemental de las defensas humanas, era así liquidada por el oficialismo. En los años 72/73 el OPR denunciaba abiertamente esa medida, luego no he oído más criticar esa práctica; el PVP como se sabe nunca retomó esa trayectoria clasista y aquello solo continuó siendo discutido y denunciado por “locos sueltos”

Ricardo

CONTRIBUCIÓN -II-

“A mí el articulo me parece bueno Ricardo, concreto.   Pero voy a decir algo arriesgado: lo que denuncias yo solo me lo explico asumiendo que todo el accionar guerrillero fue una manipulación maquiavélica que anda saber hasta dónde sube esa rosca. Todos fuimos engañados, todos somos el negro de Queimada...Luchando por algo que siempre estuvo controlado y digitado.

Lo de traición es ambiguo, aunque no parezca. Es como cuando viene alguien y te dice que el FA antes era proletario, y ahora traicionó. Cuando en realidad el FA cagó todo desde su propia fundación.

Entonces a la traición de Mujica y Cía. ( y digo Cía. como "compañía" para no decir otra cosa!)  Ellos siempre responderán que los "tiempos cambiaron" o que "negociaron en el Florida" ante la presión de los compañeros presos, o lo que les venga en gana...

En los hechos, el accionar tupamaro, frentista y PC todos juntos destruyeron la critica proletaria consecuente. Yo siempre dejaría claro eso, traiciones aparte. Es lo que más se adapta a la fuerza de las denuncias, es la única forma de explicar la impunidad. 

Hay una frase de Octavio Paz que creo que se aplica a la historia tupamara: "Una enorme bacanal, orgiástica y violenta, un tiempo aparte del tiempo, que en lugar de anunciar o parir la revolución la represento como la gran ausente"

La seguimos si querés

Susana

* * *

YO no creo que "todo el accionar guerrillero sea una manipulación"...., pero sí que había ALGUNOS que siempre fueron unos manipuladores....

Que siempre fueron "OFICIALES"....y consideraban a la masa....como algo a manipular.... y a los pichis como algo para usar!

Creo también que eso es el fruto de toda la ideología socialdemócrata, versión leninista...., según la cual "la revolución" no es el producto de los intereses materiales...de los proletarios....sino de las ideas de los intelectuales burgueses....BUENOS ESOS INTELECTUALES SON LOS QUE MANIPULARON...., LOS QUE "NEGOCIARON"...., LOS QUE DEFENDIERON QUE NO ERA NECESARIO UN PROGRAMA REVOLUCIONARIO....

PORQUE SOLO NECESITABAN LA MASA COMO APOYO...PARA SUS INTERESES!

TODO eso es lo que habría que formular y explicar mejor...

* * *

Eso es lo que le respondí por mail al compañero. Pero enseguida me pareció importante el aporte en general del compañero y me dije que debiera insistir sobre todo señalando que si no se explica programáticamente siempre es ambiguo hablar de traición y que por otra parte es un muy buen ejemplo el del Frente Amplio. La hipótesis misma de la traición es siempre limitada, parcial; el Frente Amplio (¡como todo Frente Popular [2] en la historia!) no traicionó sino que su función fue siempre desarmar la radicalidad proletaria, castrarla, encerrarla en un programa unitariamente estatal, capitalista (cuyo mejor representante fue un General del ejército [3])someterla al cuadro parlamentario, etc. Si será importante hoy volver a afirmar que el Frente Amplio no era lucha sino la contención de la lucha, que su objetivo desde el principio no era el desarrollo del movimiento, sino su liquidación. Fue la otra mandíbula del militarismo que liquidó la autonomía clasista.

Pero además, más de un mes después quisiera agregar que no he parado de pensar en la cuestión (¿somos el negro de Queimada?), que la discusión sobre esa hipótesis suscitó un enorme interés en la discusión:  “todo el accionar guerrillero fue una manipulación maquiavélica que anda saber hasta dónde sube esa rosca. Todos fuimos engañados, todos somos el negro de Queimada...Luchando por algo que siempre estuvo controlado y digitado”.

Nos han acostumbrado a ignorar totalmente la manipulación (la ideología dominante siempre nos llama a “rechazar la teoría del complot”), cuando es evidente que hay fuerzas organizadas del Estado que se dedican justamente a eso. Evidentemente la lucha de clases no parte de ello sino de una determinación social mucho más global (la búsqueda de la maximización de la ganancia para el capital, la defensa de los intereses humanos para los proletarios), pero luego de dejar bien sentado esto, no podemos ignorar más el papel real que juegan fuerzas manipuladoras a través de toda la historia de las guerras y las revoluciones [4]

Más todavía la burguesía paga miles y miles de funcionarios que se dedican justamente a eso: a manipular, a controlar la información y deformarla en función del poder, a crear enemigos ficticios para esconder los enemigos reales…, a culpar a “los terroristas” cuando los Estados asesinan y ponen bombas contra la población proletaria

O sea que a pesar de que rechazo partir de esa hipótesis si la misma pretende explicar el todo, porque sería olvidar que la contraposición general de clases parte de sus intereses materiales respectivos, y tengo la convicción, de que lo que pasó en aquellos años, fue parte de una gran ola proletaria de cuestionamiento de toda la sociedad burguesa…que nadie controlaba, no dudo que la manipulación haya sido parte de la cosa. ¡Y por supuesto que del lado del poder y no de los de abajo!

Pero incluso en ese caso, recociendo que los de arriba siempre manipulan (¡y en el negro de Queimada!), nadie podría haber evitado esa lucha y no veo ninguna razón tampoco para, no haber actuado como los negros de Queimada en cuanto a la lucha contra la esclavitud se refiere: no solo no había nada que perder, sino que la mejor existencia humana de los explotados no tiene otra opción en la vida que la lucha contra la explotación. Efectivamente y parafraseando a aquel navegador que citaba Marcha (vivere non necesse navigare necesse est) debiéramos decir “vivir no es necesario, luchar si lo es” [5]

O como decía Zapata y repitieron tantos: más vale morir de pie que vivir arrodillado. Si no fuera por esa formidable puesta en cuestión del mundo del capital, ¿qué hubiese sido del proletariado? ¿Acaso la esclavitud asalariada y democrática no sería todavía más imponente?

¿O acaso habría que esperar las tan cacareadas “condiciones materiales” con las que sigan jodiendo los intelectuales socialdemócratas?

Pero por más inevitable que sea la contraposición de intereses y la lucha de clases, siempre existe la actuación de los cuerpos especializados en manipular. Por ejemplo lo que aparece en un lugar como una polarización dentro del Estado puede SÍ haber sido una manipulación desde el principio al fin en la medida que expresamente trata de llevar a toda la sociedad hacia ella.

En efecto, todo las contradicciones interburguesas entre derecha e izquierda, entre imperialistas y antiimperialistas, entre “fascistas” y bolches…fueron, sin lugar a dudas, parte de una falsa polarización que el capital se contenta en reproducir, inflar y hacer creer. Lo mismo puede y debe afirmarse de la mayor mistificación del siglo XX con respecto a los “países capitalistas” y los “países socialistas”, o entre USA y Rusia, o China y Rusia, o China y USA. Todo, eso es una gigantesca mentira en donde se confunden los intereses imperialistas, los juegos y traiciones entre espías y servicios de inteligencia y de fabricación de la información que un día entran en guerra y el mismo día han firmado la paz o un acuerdo secreto.

Por solo dar un solo “ejemplito” todas esas oposiciones entre imperios y “países socialistas y capitalistas” se dejaban de lado cuando se organizaban las conferencias sobre la seguridad, en donde todos esos servicios de todos los Estados preparaban juntos la policía internacional contra los “peligros de la subversión”. Como se sabe esto no fue solo teoría, sino que se concretó en la permanente intercambio de información, formación de oficiales en el “otro Bloque”, compra y venta de armas pesadas y también de material anti manifestaciones, etc.

En el Uruguay nosotros vivimos en chiquito todo eso: la policía colaborando con la fuerza de choque de los sindicatos, la metropolitana que te liberaba porque eras del P “C” (¡hasta hubo compañeros que se hacían un carnecito para “zafar si había bronca”!), la izquierda que dirigía la universidad llamando a la policía contra la ocupación que hacían los estudiantes, el sindicato de estudiantes de secundaria (CESU) peleando junto a la dirección del liceo y algunos “fachos” contra los incontrolados que seguían la huelga por el boleto y reventaban los ómnibus, la FEU acusando a quienes cuestionaban su burocratismo y sindicalismo de “agentes de la CIA”, etc.

¿O acaso eso no es manipulación y complot, sobre todo si se tiene en cuenta que luego fueron los que ganaron que escribieron la historia?

Ojo no quiere decir que, a un cierto nivel, no existan también contradicciones entre esas fuerzas, lo que constituye una manipulación no es la contradicción misma sino la cocina que hacen juntos los polos y el hecho de que en el fondo esa contradicción que aparece como principal, es en los hechos secundaria y todos ellos se arreglan contra la verdadera subversión del orden establecido.

Habría muchos libros de historia para escribir sobre todo esto y si no se escribieron fue porque era condición para que el Estado burgués haya cooptado a la izquierda Tupamara para su gestión. La Historia con mayúscula solo la escribieron ellos: los milicos, los Tupas oficialistas, los bolches y los periodistas y medios oficiales.

Por años no hubo nadie que escuchara “otra versión”, no existían los blogs de discusión… y tampoco había oídos para cuestionar el progresismo, el frenteamplismo, el frente populismo, los Tupamaros abrazándose con los milicos y trepando a la cima del Estado burgués.

Pero volviendo a lo principal. La manipulación es parte de lo real, pero ello no explica para nada el desarrollo de las contradicciones de clase. Cuando los intereses de clase se contraponen con aquella brutalidad de los años 60, ninguna manipulación puede impedir y menos determinar el desarrollo del enfrentamiento social.

Creo que efectivamente la respuesta proletaria fue mundial y desde el principio a nivel internacional se definió como enemigo al sistema en su conjunto, a su versión occidental y cristiana como a su versión Rusa y/o China. Las consignas radicales de esos años era muy claras al respecto y aquí a nivel local el proletariado combativo se enfrentó en la calle, no solo con la derecha sino también con la izquierda, no solo luchó contra el modelo USA/Europa sino contra el leninismo (Rusia, China…)

Las consignas locales eran explícitas: “no pararemos hasta que no hayamos colgado al último capitalista con las tripas del último burócrata”; o más concreto “queremos a Otero colgado con las tripas de Arismendi” [6]y muchas otras.

En los volantes y textos que circulaban no se cuestionaba solo a los gobiernos y a los patrones, sino al Estado mismo, al capital mundial, a la democracia, al sindicalismo, al obrerismo, a la familia, al machismo, a la moral burguesa, a la sexualidad exclusivista, al trabajo, etc.

 

Luego durante todo un período nefastamente contrarrevolucionario todo eso “se olvidó” y escribieron la historia como si solo se hubiese luchado por la democracia, contra los ilícitos, por reformas, etc. Borraron hasta las huellas de la revolución, de la mejor época de cuestionamiento de la sociedad capitalista. En ese sentido la historia oficial, que presenta el pasado como el producto de una contradicción entre derecha e izquierda, entre dictadura y democracia, es una brutal manipulación.

Ahora quisiera resumir un poco mi respuesta. No, la ola de lucha proletaria y su desarrollo armado no es producto de ninguna manipulación, es el desarrollo inevitable de la contraposición de intereses entre las clases en lucha a nivel internacional

En Uruguay esa contraposición fue acelerada violentamente, como en toda la región por un ataque sin precedentes de la burguesía a todas las condiciones de vida de la población en su conjunto, que dio un salto cualitativo con Pacheco Areco. Y de paso vuelvo a responder a los Arismendistas y objetivistas varios que achacan a los proletarios el haber tomado las armas, quienes tenían las armas eran los burgueses y pasaron al ataque sin escrúpulos, quien empezó “la lucha armada” fue el Estado: frente a eso el proletariado resistió como pudo y el desarrollo “armado” o violento de dicho accionar es parte “natural” de la resistencia humana más elemental. No hubo ninguna manipulación para desencadenar ese proceso.

Lo que si hubo es dirección de ese proceso, en el sentido de que necesariamente ese proceso tenía que ir para algún lado, tenía que dirigirse hacia alguna parte y que indiscutiblemente a ese nivel es muy importante lo que piensan los protagonistas. Los límites programáticos de quienes fueron los “jefes” formales que el movimiento mismo fue considerando como los más representativos, dentro de los cuales los jefes Tupamaros fueron decisivos, tuvieron una enorme importancia

Es recién a este nivel que entra la ideología de los Tupamaros como elemento dominante. Y esa ideología es profundamente socialdemócrata, leninista, estatista y confunde el socialismo con un conjunto de estatizaciones, redistribuciones, nacionalizaciones y no hace nada por preservar la autonomía proletaria. Esto fue decisivo como límite del movimiento y en concreto fueron esos los elementos que permitieron la cooptación, de esa dirección y de los Tupamaros mismos, por el Estado burgués.

Para terminar volvamos a la manipulación. Claro que al mismo tiempo los agentes más centrales del Estado burgués (incluidos los centros imperiales) utilizan permanentemente la manipulación en su acción antisubversiva y contrarrevolucionaria. ¡Pero también les pasa por arriba la historia por más manipulación que intentan! Al mismo tiempo corrigen y se adaptan para nuevas manipulaciones, como las que también presenciamos aquí

El interrogador bueno y el interrogador malo es el ABC de la manipulación que existe en toda policía, hasta en la seccional del barrio o el carcelero de Libertad (que los presos habían bautizado como Gorki) que como psicólogo barato venía a hablarte de “tu madre” (“viste lo que le hiciste a tu madre –por ser subversivo- hijo de puta”)

Eso se utilizó cada vez más a fines de la década del 60 en Uruguay y se empleaba masivamente con los proletarios presos jóvenes (estudiantes de secundaria, de preparatorios…) que iniciaron la pelea (o mejor dicho que salieron a responder a la violencia del régimen con la violencia de abajo). Luego se generalizó totalmente y se fue perfeccionando…: los torturadores citaban a Lenin y te decían que ellos estaban de acuerdo en luchar por una patria mejor y sin corrupción. El modelo de torturador bueno se fue modificando y es claro que eso era parte de una manipulación mucho mayor del Estado burgués: terrorismo de Estado pero preservando siempre una cara “nacionalista”, “progresista”, “antiimperialista”

El ejemplo del genocida Almirante Massera en Argentina es emblemático, los más sanguinarios torturadores también funcionan como los progresistas más radicales….¿Los torturadores nacionalistas creen en lo que dicen o se están haciendo pasar por progresistas? ¿Cuándo Astiz estaba manipulando y cuando él era un títere de la gran manipulación? ¿Cuándo infiltraba y cuando era una marioneta?...

En el fondo poco importa, la manipulación es parte de la historia de la lucha de clases, tiene un peso contrarrevolucionario en la historia, puede servir para liquidar la autonomía clasista del proletariado, pero no permite explicar el desarrollo de la lucha revolucionaria

[1]  Estas notas surgen de discusiones entre compañeros desarrolladas a partir de las  3 notas que publiqué bajo el título: “Persistencia de la impunidad y terrorismo de Estado democrático”

[2]   Debiéramos aclarar que el Frente Amplio, Popular no tiene absolutamente nada en común con la  unificación que se producía en las luchas, con la unidad basada en los intereses del proletariado y su proyecto de revolución social (que para algunos es similar al “Frente Grande” del que hablara Sendic). El primero es un acuerdo de los partidos parlamentarios para controlar “la base” y canalizarla hacia el Estado y la reforma, la unidad del proletariado parte del movimiento mismo de contestación, de protesta, de negación contra lo que quiere imponer el capitalismo y el Estado. El primero conduce siempre a la liquidación de la autonomía de clase y al reformismo, el segundo a su afirmación en contraposición al capital y al Estado.

[3]  Parece caricatural que quienes más utilizan la expresión Fraude Amplio solo insistan en que Tabaré Vázquez sea un agente de la CIA, un funcionario del Fondo Monetario Internacional, un masón dependiente del judaísmo internacional, etc…y ni se acuerden que desde su Fundación es mismísimo Fraude Amplísimo tuvo como candidato a presidente a un General represor de la mayor ola de lucha de clases en la historia del país.

[4]  Aunque tengamos puntos de partida tan diferentes. ¡¿Quien puede negar que nuestro amigo Salles se ha mostrado clarividente acerca de nuestros políticos y de la mafia conspirativa que gobierna el mundo y el país?!

[5]  https://mujeresnavegantes.wordpress.com/2011/12/07/navigare-necesse-est-vivere-non-necesse/

[6]  Otero era el jefe de Inteligencia y Enlace en la Jefatura de Policía, Arismendi el jefe de los bolches locales e importante cuadro del leninismo internacional.

RICARDO - postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:58:37
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Gobierno de Mujica tuvo una conducta "irresponsable" con Aratirí

Por: Daniel Rodríguez

10/08/2016 en ecos.la

El proyecto de extracción de hierro quedó archivado al agotarse los plazos legales aunque podría reaparecer el interés por el yacimiento

El movimiento social que se opuso al emprendimiento de mega minería metalífera a cielo abierto se mantiene alerta ante la posibilidad de que aparezcan nuevos proyectos de extracción de hierro y listo para retomar la iniciativa de promover una reforma constitucional que prohíba esta actividad.

Una de las caras visibles del movimiento Uruguay Libre es el periodista Víctor Bacchetta, investigador en temas ambientales, con formación en ingeniería y autor de "Aratirí y otras aventuras. Las soberanías cuestionadas" (2015, editorial Doble clic) en donde se narran las circunstancias políticas y sociales vinculadas al proyecto y otras dos iniciativas conexas como el Puerto de aguas profundas y la regasificadora. 

En la charla con ECOS, Bacchetta profundizó acerca de lo que quedó de estos emprendimientos impulsados en el gobierno de José Mujica y la realidad de los movimientos ambientalistas en Uruguay.

- ¿El proyecto Aratirí quedó definitivamente concluido? ¿Por qué?

-Con el tiempo se evidenció algo que advertimos desde la presentación del proyecto en 2011. El objetivo de Zamin Ferrous con Aratirí en Uruguay era armar un proyecto para venderlo en medio de una coyuntura financiera extraordinaria de las materias primas, en la cual el precio del hierro se multiplicó por siete entre 2006 y 2011. Aratirí necesitaba comenzar la explotación minera en 2011, pero la aprobación del proyecto sufrió sucesivas postergaciones. Como era previsible, el precio del hierro comenzó a bajar en 2012 y en 2014 ya quedó por debajo de los 100 dólares por tonelada, que era el límite para ser rentable. 

La caída del precio del hierro invalidó definitivamente al proyecto, pero para que el gobierno no entrara en esta aventura fue necesaria una movilización sin precedentes de amplios sectores de la población que cuestionaron los impactos ambientales y sociales negativos que podría traer.

Se cayó finalmente porque vencieron todos los plazos previstos por la Ley de Minería de Gran Porte, sin que Aratirí completara los requisitos para firmar el contrato que lo habilitara a explotar el yacimiento de Valentines. Al final aparecieron otras empresas interesadas, como Aurum Ventures e Invertexi. Esta última era una firma de la misma Aratirí para agotar los plazos dispuestos por la ley, pero esto no cambió el resultado.

- ¿Qué ocurre con el yacimiento? ¿Se puede retomar el proyecto?

-Por la Ley de Minería de Gran Porte, los títulos de exploración del proyecto pasarán a la Reserva de Vacancias, a cargo de la Dirección de Minería y Geología (DINAMIGE). Esos títulos pueden ser adquiridos por un inversor privado o el Estado. Si están interesados en explotar el yacimiento deberán presentar un proyecto. Incluso Aratirí podría adquirir esos títulos y reiniciar de cero la evaluación y la negociación del contrato. No es probable que lo haga hoy y en el futuro cercano por las características de los yacimientos uruguayos. 

Los yacimientos de hierro del país, incluido este que es el mayor, son pequeños y de bajo tenor. La proporción de hierro en el mineral es de 28% y para venderlo como materia prima debe estar al 60% como mínimo. Por eso el mineral uruguayo debe sufrir un proceso de concentración que duplica prácticamente el costo del hierro. Esto hace con los precios promedio del mercado no sea rentable extraerlo. 

Sin embargo, no se puede descartar que en un futuro vuelva a darse una coyuntura económica similar a la de 2008-2011 y aparezcan proyectos semejantes. Esta es la razón por la cual desde el movimiento Uruguay Libre de Megaminería entendemos que por un artículo de la Constitución o una ley se debe prohibir la minería metalífera a cielo abierto. 

Solo una coyuntura especulativa de corta duración generó la posibilidad de un gran negocio para una empresa pirata como Aratirí. La minería a cielo abierto en yacimientos metalíferos de baja concentración es la actividad más depredadora y contaminante en todo el planeta. Varios países han prohibido su desarrollo, entre los cuales destacamos a Costa Rica por sus similitudes con Uruguay. Esta actividad es una amenaza a la integridad del territorio uruguayo por la destrucción definitiva del área de explotación minera y la grave afectación adicional de una vasta área de nuestros suelos y recursos hídricos. A esto se sumaron privilegios indebidos que ofreció el gobierno y saldrían del bolsillo de los contribuyentes


- ¿Hubo ocultamiento por parte del gobierno de Mujica de información sobre Aratirí?


-Ocultamiento o -lo que es lo mismo- proporcionar información errónea para confundir a la población, como también lo hacía Aratirí. Desde el propio presidente de la República, José Mujica, pasando por el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, y altos funcionarios del ministerio de Economía, como Andrés Masoller, se hicieron afirmaciones falsas sobre los impactos y los beneficios del proyecto. 

Por ejemplo, se dijo que luego de la extracción del mineral esos cráteres gigantescos serían rellenados y que en la zona afectada se podría restaurar la actividad productiva anterior. Esto no sucede en ningún país del mundo con explotaciones similares, en especial aquellos donde la minería es una actividad de larga data. También se decía que habría cinco o seis proyectos de gran porte cuando solo había uno


- ¿Hubo trabas en el acceso a la información?



-El acceso a la información oficial era una condición sustancial para hacer un análisis serio y fundamentado del proyecto. La respuesta no fue uniforme. Con la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) no tuvimos ningún problema pero si lo tuvimos con la DINAMIGE. En junio de 2014 declaró confidencial todo el expediente de Aratirí, en base simplemente a un pedido de la minera. 

Debimos recurrir a la justicia amparados en la ley 18.381, de acceso a la información pública, para obtener esa información. En la primera y segunda instancia la justicia nos dio la razón, el MIEM interpuso obstáculos hasta que entregó la información, pero se incorporó Aratirí alegando que sería perjudicado. Al final de un proceso judicial de un año y medio, un Tribunal accedió por mayoría a mantener en reserva determinados datos. No eran secreto comercial o del patrimonio particular de la empresa, sino la información que normalmente las mineras deben hacer pública sobre su proyecto

-¿Fueron falsos los datos sobre los millones de dólares que Uruguay recibiría?


-En efecto y era un tema central para justificar la aceptación del proyecto. A comienzos de 2014, el FMI dijo que Aratirí aportaría una recaudación fiscal de 1.000 millones de dólares anuales durante 27 años. Estaba totalmente equivocado porque suponía un precio fijo de 120 dólares la tonelada del hierro en ese lapso. Incluso se aplicaban mal nuestras leyes tributarias. Uruguay Libre publicó una crítica y la entregamos a la prensa en la sede del FMI en el país, sin que refutaran nuestro análisis. 

El entonces presidente Mujica tomó esa cifra del FMI y en su audición radial preguntó si "los uruguayos podíamos renunciar a ese beneficio" (sic). Ese día, en una interpelación parlamentaria, el ministro Kreimerman dijo que eran 400 millones de dólares anuales. Hay una gran diferencia entre ambas cifras, pero accedimos a la planilla de cálculo del ministerio y vimos que también estaba equivocada. Para sacar todas las dudas al respecto, Uruguay Libre colocó en la web una planilla donde cualquiera podía hacer el cálculo y llegar al verdadero resultado


- ¿Cómo evalúas la conducta del gobierno anterior en este tema?


-Me parece poco seria y hasta irresponsable. En lugar de asumir una posición neutral y exigente, como representante de toda la sociedad, el gobierno de Mujica se comportó como aliado de una empresa extranjera que tenía su sede en un paraíso fiscal y no tenía antecedentes como minera propiamente dicha. 

Mientras ignoraba los pedidos de explicaciones realizados por grupos de ciudadanos, tratándonos inclusive como "terroristas ambientales", cuando venía al país el dueño de Zamin Ferrous, el indio Pramod Agarwal, a las pocas horas estaba siendo recibido en el despacho presidencial. Un gobierno serio no debe actuar así



- ¿La DINAMA soportó presiones para que se le diera la aprobación ambiental? ¿El organismo pudo hacer su trabajo correctamente?


-En ese contexto merece destacarse la actitud de la DINAMA. Si bien hacía lo que le correspondía, sufrió varias presiones, como reconoció el ex director Jorge Rucks. Incluso se quiso llevar la DINAMA a la Presidencia para acelerar los trámites. 

Zamin Ferrous debió creer que al tener el apoyo del presidente de la República, la autorización ambiental sería un simple y rápido trámite burocrático. Esas empresas nos perciben como colonias, más si les damos pie para que lo crean


- ¿El proyecto del Puerto de Aguas Profundas estaba atado a Aratirí?


-La regasificadora y el puerto de aguas profundas fueron dos emprendimientos que el ex presidente Mujica asumió como propios, pero estaban supeditados a la inversión de Aratirí y mostraron su inviabilidad al caer el proyecto minero. Fue una irresponsabilidad del gobierno iniciar esos proyectos cuando Aratirí no tenía la autorización ambiental ni había firmado el contrato. Es más, por sus dimensiones, esas dos obras superaban la capacidad del Uruguay para sostenerlas y se emprendieron sin contar con un acuerdo de los principales socios de la región, Argentina y Brasil. 

Claro que estas cosas no se hacen sin consecuencias. La regasificadora se inició y se interrumpió al poco tiempo, dejando varias secuelas en la zona elegida, decenas de contratistas endeudados y litigios en curso. 

¿Qué habría pasado si se hubiera iniciado la explotación en Valentines? Podemos trazar un paralelo con la conducta que tuvo Zamin Ferrous en Brasil: instalaciones abandonadas, daños ambientales y sociales irreparables, litigios judiciales nacionales e internacionales, deudas incobrables y decenas de contratistas arruinados


¿Hay información sobre gastos innecesarios en el proyecto del PAP?


-En el caso del puerto, las expropiaciones no se iniciaron, pero se sancionó una ley y se encargaron estudios que quedarán guardados, pero que costaron seis millones de dólares al erario público


-¿En qué está la campaña de recolección de firmas? ¿Cuántas van?


-Nuestras estimaciones son que tendremos unas 100.000 papeletas para promover un plebiscito nacional que prohíba la minería metalífera a cielo abierto. Hay un sentimiento de que la amenaza de Aratirí fue superada. Uruguay Libre decidió suspender momentáneamente la recolección de firmas, pero el propósito no se ha modificado. Estamos registrando y guardando las firmas porque no pierden vigencia. Estaremos alertas ante cualquier indicio de renovación de estos proyectos y reanudaremos la recolección de firmas no bien lo estimemos necesario


-¿Cómo definirías a Uruguay Libre? ¿Hay un movimiento ambientalista unificado en Uruguay?

-Uruguay Libre es un movimiento constituido por ciudadanos y entidades sociales, con independencia de cualquier filiación partidaria, ideológica o religiosa. Su singularidad proviene del hecho de que asume una problemática tanto social como económica y ambiental. Por esta razón no es una organización ambientalista tradicional. 

La Red de ONGs Ambientalistas integra Uruguay Libre así como la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES) de Montevideo, la Federación Rural, la Confederación de Funcionarios del Estado (COFE), la Coordinadora de Trabajadores del Sistema Financiero y decenas de grupos locales de ciudadanos. 

Más que un movimiento ambientalista, en Uruguay Libre tratamos de ejercer un nuevo tipo de ciudadanía, que no se limita a votar cada cuatro años en una elección y luego nos vamos para casa. Defendemos el derecho como ciudadanos a ser informados y a participar en las grandes decisiones que afectan a nuestra sociedad


-¿Han debido marcar distancias con la actual oposición? ¿Hay riesgo de un uso político del tema ambiental?


-Siempre hay riesgo de uso de los movimientos sociales por los partidos políticos, sean del gobierno o de la oposición. En Uruguay Libre previmos esto desde el comienzo. A esta altura considero que hemos dado pruebas suficientes de independencia y esta ha sido una de las condiciones que nos dio credibilidad ante la población


-¿El movimiento viene preparando acciones por otros temas como el eventual uso de 'fracking', la tercera planta de celulosa o la exploración de Petróleo en el mar? ¿El movimiento nació básicamente por Aratirí?


-Nuestras acciones con respecto al 'fracking´ surgen de una manera muy similar a la de Aratirí y la megaminería. Integran Uruguay Libre movimientos locales que se dedicaron a informarse e informar a la población sobre los posibles impactos de esa tecnología y que luego impulsaron las decisiones de las juntas departamentales de Paysandú, Tacuarembó y Salto al respecto. Ahora se están sumando nuevos departamentos y promovemos la sanción de una ley nacional que prohíba el 'fracking'. 

Sobre la exploración de petróleo en el mar y el anuncio de otra planta de celulosa no tenemos una posición como Uruguay Libre. No somos un movimiento ambientalista con definiciones 'a priori' sobre los temas. Actuamos en la medida que hay ciudadanos preocupados, informados y decididos a hacer algo al respecto. Así surgió el movimiento contra Aratirí y seguiremos esa línea de conducta.

ECOS - postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:28:39
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HAITÍ: Pedimos su firma para el retiro definitivo de Argentina y demás ocupantes

Al Sr. Presidente de la República, Mauricio Macri

A la Sra. Canciller, Susana Malcorra

Al Sr. Ministro de Defensa, Julio Martínez

A las y los miembros del Parlamento argentino

El Poder Ejecutivo ha solicitado al Parlamento argentino autorizar nuevamente la presencia en Haití de efectivos y equipo de las Fuerzas Armadas, como parte de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de ese país (la MINUSTAH). Plantea, como en años anteriores, que es una misión humanitaria, una expresión de solidaridad con el pueblo haitiano. Hace eco de lo reiterado por el Consejo de Seguridad, que “la situación imperante en Haití sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacional en la región”.

Rechazamos esas afirmaciones e instamos al gobierno y al Parlamento argentino a poner fin, de una vez por todas, a su participación en la criminal ocupación de un país hermano, hecho que constituye una violación flagrante del derecho de libre determinación [1] de todo pueblo.

El pedido del Poder Ejecutivo hace caso omiso y tergiversa la realidad que vive el pueblo haitiano. Ignora por completo el digno repudio y movilización que provoca la presencia de la MINUSTAH entre la población y los dos pedidos de retiro realizados por el Senado de Haití – antes de ser disuelto por la negativa del gobierno anterior, elegido por medio del fraude, de convocar a las elecciones correspondientes. Desconoce las consecuencias nefastas de la ocupación, incluyendo el socavar la soberanía y debilitar las instituciones y prácticas democráticas del país, intensificar el saqueo y la explotación del trabajo y los bienes comunes, represión y muertes por la protesta social y violaciones y abusos sexuales reiterados.

El gobierno argentino además se felicita por seguir participando de una misión que ha matado a más de 9.300 personas y enfermado a otras 786.000, por la introducción del cólera en el país, y que se niega a reconocer su responsabilidad y a reparar a las víctimas y sus familias, amparándose en una supuesta inmunidad diplomática que es cuestionada por numerosos expertos en derechos humanos de la propia ONU, por constituir una verdadera impunidad.

¡No en nuestro nombre! Instamos al Parlamento a rechazar este pedido y reclamamos al gobierno argentino, así como a todos los responsables e integrantes:

Hace más de doscientos años, el pueblo de Haití supo poner fin a la esclavitud y el control colonial, universalizando los derechos humanos y sacudiendo a los poderes europeos entonces establecidos. Supo además compartir con generosidad su libertad, apoyando las luchas emancipadoras de los demás pueblos de América latina y el Caribe. Es hora que Argentina, y el resto de los países de la tan mentada “comunidad internacional”, le retribuya con una mano realmente fraterna y solidaria y deje de servir a los intereses de control y provecho de EE.UU. y otros poderes imperialistas.

-Buenos Aires, agosto 2016

Comité Argentino de Solidaridad por el Retiro de las Tropas y el Fin de toda Ocupación de Haití

 Primeras Firmas:

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz

Mirta Baravalle y Nora Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora

Diálogo 2000 – Jubileo Sur Argentina /Fundación Servicio Paz y Justicia- siguen firmas

https://haitinominustah.info/2016/08/10/carta-abierta-al-gobierno-y-parlamento-argentino-por-el-retiro-de-las-tropas-de-haiti/

[1] Ver, entre otras fuentes, la Carta de las Naciones Unidas (1945) y la Declaración de la Conferencia de Viena (1993)

[2] Países de América latina y el Caribe que tienen actualmente tropas militares y/o policiales en Haití: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Uruguay

Campaña por el retiro de las tropas de ocupación de Haití

2004 - 1 de junio  -  2016  

¡Basta de Ocupación!

¡Viva la Soberanía del Pueblo haitiano!

¡Fuera la MINUSTAH de Haití!

INVITAMOS A SUMAR LA FIRMA DE SU Organización, enviando un correo electrónico a haiti.no.minustah@gmail.com, señalando nombre completo de la organización y localidad. En las próximas semanas estaremos organizando acciones para entregar la Carta a sus respectivos destinatarios, por lo que les pedimos estar atentos a los detalles para poder acompañar

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:22:42
postaporteñ@_______________________________

Nicaragua: políticos e intelectuales opositores llaman a ejercer "abstención activa"

"Consideramos como un deber moral y una obligación patriótica, repudiar la mascarada electoral que ensaya la dictadura", indicó, en un documento, el denominado "Grupo de los 27".

Un grupo de personalidades nicaragüenses, encabezado por los poetas Ernesto Cardenal y Gioconda Belli, y opositores al Gobierno de Daniel Ortega, repudiaron hoy (09.08.2016) la "mascarada electoral" que se realizará en los comicios de noviembre, en las que el actual mandatario busca su cuarto mandato y tercero de forma consecutiva.

En el documento, leído por el empresario de radio Fabio Gadea –el segundo candidato presidencial más votado en los comicios pasados–, el denominado "Grupo de los 27" aseguró que "no hay por quién votar" debido a que el Gobierno no garantizó un proceso electoral "transparente" y excluyó de la contienda a la principal fuerza de oposición.

"Si por miedo al voto ciudadano cierran la puerta a la democracia, entonces tenemos el deber y el derecho de abrir otra, grande y con resultados contundentes: la resistencia pacífica expresada en la abstención activa", subrayó el informe.

Proceso "viciado"

A juicio de ese grupo, no votar en este proceso "viciado" es "positivo" y "conveniente" para el futuro, y a la vez, exhortaron a las organizaciones gremiales, políticas y sociales del país a unir esfuerzos para oponerse pacíficamente a las "pretensiones dinásticas del régimen".

La principal coalición opositora de Nicaragua, afectada por una serie de fallos judiciales, decidió no participar en las próximas elecciones.

Entre los miembros de "Los 27" figura Enrique Zelaya (alias "doctor Henry"), ex jefe de la "contra" que combatió al primer Gobierno de Ortega en la década de 1980. "En 1990 nosotros desmovilizamos de la montaña a 15.000 hombres porque nos prometieron paz y elecciones vigiladas, justas y transparentes. Hay que evitar que se repita la guerra porque este país no podría resistir" otro conflicto armado, advirtió.

Además de Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Enrique Zelaya, firmaron el manifiesto Fabio Gadea, el embajador de Nicaragua en Washington durante el primer régimen sandinista (1979-1990), Carlos Tünnermann, los exdiputados opositores Carlos Langrand y Edipcia Dubón, exfuncionarios del Gobierno de Enrique Bolaños (2002-2007) y disidentes sandinistas, entre otros.

FEW (dpa, EFE)10/8/16

 

Gioconda Belli: "Ortega y su esposa mandan absolutamente"

¿Quiénes son "los 27" intelectuales y políticos opositores que llaman al "abstencionismo activo" en las elecciones presidenciales de Nicaragua? DW habló con una de ellos, la novelista y poetisa Gioconda Belli.

A Gioconda Belli se le conoce, sobre todo, como poetisa y novelista. Se le recuerda, también, como luchadora antisomocista, ex militante y ex funcionaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Pero Belli se desligó del "Frente" en 1994, cuando se convenció de que "Daniel Ortega estaba tratando de usurpar el poder para sí mismo".

Junto a otros prominentes escritores nicaragüenses como Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez, Belli apoyó en lo sucesivo al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y ha criticado abiertamente al Gobierno de Ortega, últimamente, como Cardenal, desde el llamado "Grupo de los 27".

DW: ¿Qué une a "los 27", entre los que aparecen nombres como el suyo o el de Cardenal, pero también el de Enrique Zelaya, exjefe de la "contra" que combatió al sandinismo en la década del 80?

Gioconda Belli:  El grupo se formó a partir de una memoria que había, de 1974, cuando un grupo de organizaciones se juntaron para sacar un comunicado que decía "¡No hay por quién votar!", a partir de una elección de (Anastasio) Somoza. Se decidió que había que revivir esa memoria, puesto que estábamos enfrentados con una situación similar, cuando Daniel Ortega cerró las oportunidades para que hubiese una observación electoral independiente y también porque se canceló la personalidad jurídica de la fuerza de oposición más importante del país, el Partido Liberal Independiente (PLI), segundo en las elecciones de 2011.

En este caso no son organizaciones gremiales. Son personas que han tenido una posición crítica con relación al Gobierno de Ortega. Y sí, hay de todo. Hay gente que estuvo en la "contra", en la oposición, en el sandinismo. Las cosas han cambiado en Nicaragua y nos encontramos con enemigos del pasado que tienen posiciones similares a las nuestras, que somos gente de izquierda que no estamos satisfechos con la forma en que está procediendo este Gobierno, porque está aboliendo toda la institucionalidad del país.

¿Qué esperan obtener con el "abstencionismo activo" que promueven?

El abstencionismo activo tiene que conducir a llamados a la población. Como no hay observación electoral, nos hemos constituido en un grupo que va a tratar de pronunciarse frente a diferentes atropellos a la libertad que existen en el país en estos momentos. Entre los atropellos está el hecho de haber descalificado a toda la oposición que tenía más posibilidades de sacar un buen número de votos (que sacó más del treinta por ciento en las elecciones pasadas).

Dentro de una maniobra hecha a través de la Corte Suprema de Justicia, le quitaron la personalidad jurídica al PLI, en el que una coalición grande se iba a juntar para poder participar en las elecciones, y lo sustituyeron por unos grupos que no tienen ningún peso ni representatividad política en el país en este momento. Aquí históricamente se les ha dicho "zancudos" a esos grupos, iguales a los que usaba Somoza para hacer parecer que existía una oposición, pero es una oposición totalmente irrelevante, infiltrada, montada y financiada por el Frente Sandinista.

"Los 27" hablan de la "mascarada electoral que ensaya la dictadura". ¿Cómo describiría usted el estado de la democracia a las puertas de las elecciones en Nicaragua?

El estado de la democracia está muy golpeado por una centralización del poder que ha roto la división Estado-Partido, que ha dominado todas instituciones de poder en Nicaragua: el Consejo Supremo Electoral está controlada por Daniel Ortega, la Corte Suprema de Justicia, el Ejército, la Policía, la Contraloría, todas las instituciones que deberían supervisar al Ejecutivo y crear un control y balance de poder están anuladas.

El resultado es que se está violando la Constitución, que se empezó a violar cuando Daniel Ortega se reeligió por segunda vez, pese a que en la Constitución estaba declinado ese derecho. No se podía acceder a una reelección continua sino que había que esperar un período. Él hizo una demanda y −con este dominio que tiene sobre la Corte Suprema−, como "cualquier ciudadano tiene derecho a elegir y ser electo", apeló contra la Constitución y la Corte Suprema le dio el derecho a reelegirse, violentó a la propia Constitución del país. Por eso nosotros hablamos de una situación que se parece a la situación que tenía Nicaragua durante el régimen de Somoza.

¿"Los 27" comparan al Gobierno de Ortega con la dictadura de Somoza?

Yo personalmente pienso que es diferente, que no es la misma cosa en términos de represión, de manejar, por ejemplo, al Ejército contra la propia población. Eso no se ha dado todavía. Ha habido momentos en que ha habido represión de la policía hacia la ciudadanía. Han expulsado del país a varias personas. Yo no lo compararía en términos represivos con el régimen de Somoza, pero en términos institucionales están creando una situación similar.

El grupo habla también de las "pretensiones dinásticas del régimen"...

Sí, este es un Gobierno donde el presidente y su esposa concentran todo el poder y se ha pasado a las bases esta idea de que son ungidos por la Historia y por Dios para estar en el poder. Y en ese sentido es que yo comparo la situación que tenemos ahora con una idea monárquica, de monarquía absoluta, no de una monarquía constitucional, porque están concentrando el poder a un nivel tan intenso que Ortega y su esposa manda absolutamente en el país... O sea, "el Estado soy yo", de Luis XIV, es más o menos lo que está pasando aquí.

Ernesto Cardenal ha descrito a Daniel Ortega como "un traidor de los ideales del héroe Augusto César Sandino". ¿Cómo describe usted hoy a Ortega, el hombre y el político?

Daniel Ortega es una personalidad compleja que pienso que tiene una profunda inseguridad y miedo de que exista una oposición conformada en el país. Nosotros creemos que tiene que ver un poco con su relación con Venezuela, que está viendo lo que pasa cuando hay una oposición con arraigo y posibilidad de optar a cargos públicos. Entonces parece que él decidió que no hubiese oposición en Nicaragua, "cortarla por lo sano".

En 2008 ya le había quitado la personalidad jurídica al Movimiento Renovador Sandinista, un partido que formamos en 1996 los que nos salimos del Frente Sandinista en 1994. Ese partido se ha tenido que aliar con el Partido Liberal Independiente para tener opción a usar una casilla electoral. Pero ahora al PLI le quitaron su casilla. Le quitaron su casilla al Partido de Acción Ciudadana. Han dejado sin voz y sin voto a la oposición.

¿Cómo se describe usted, a sus 67 años, en esta Nicaragua, frente a este FSLN y este Ortega?

Me defino como una persona que sigue empeñada en lograr lo que queríamos lograr cuando hicimos la revolución: un país democrático, un país progresista, un país que tuviera una Justicia fiel a nuestros principios. Pero también hemos evolucionado, no podemos comparar el sandinismo que triunfó en 1979 con las aspiraciones sandinistas que hemos tenido después.

Después de la derrota electoral (en 1990) hubo un examen de conciencia. Había pasado la perestroika, había caído el Campo Socialista. Un grupo de nosotros planteó una democratización profunda del partido y una adaptación a una izquierda más moderna y más democrática, internamente y hacia afuera.

Ahí ocurrió el gran choque que tuvimos con Daniel Ortega, porque él todavía tiene la ideología de esa izquierda del 60 y 70, que todavía piensa en la "dictadura del proletariado"; aunque ha sido muy hábil en lograr una gran coalición con el sector económico más fuerte (que tiene mucho miedo de hablar porque cree que va a perder los privilegios que Ortega le ha concedido)

¿O sea que Ortega no tiene que temer a lo que Nicolás Maduro llama, en Venezuela, "la guerra económica"?

Depende, porque cuando se cierran todas las avenidas políticas, empieza a crearse un sentimiento de incertidumbre alrededor de qué es lo que la clase política va a hacer, y eso va a afectar sin duda su matrimonio con la clase económica dominante... Puede ser que Ortega se esté preparando también para el cese de la ayuda económica de Venezuela hacia Nicaragua, que eran 3.500 millones de dólares. Eso va a afectar también a la economía del país.

*El último manifiesto del llamado "Grupo de los 27" está firmado por: Ernesto Cardenal, Adolfo Bonilla, Fabio Gadea Mantilla, Gioconda Belli, Carlos Tunnermann Bernheim, José Luis Velásquez Pereira, Frank Lanzas, Enrique Zelaya (Doctor Henry), Edmundo Jarquín, Gabriel Álvarez Arguello, Sofía Montenegro, Sergio Boffelli Acosta, Cirilo Antonio Otero, Julio Icaza Gallard, Edipcia Dubón, Monique Ninette Blanco Sarria, Roger Arteaga, Enrique Sáenz, Azahalea Solís, Carlos Langrand Hernández, Michele Najlis, Alejandra Castillo, Moisés Julián Castillo Soza, José Antonio Peraza Collado, Octavio Ortega, Ana Margarita Abaunza Sedda. En los anteriores firmaba también Vidaluz Meneses, recientemente fallecida.

DPA12/8/16

Ya vimos esa película

SERGIO RAMÍREZ

Publicado en La Prensa, jueves 11 de agosto. 2016

La periodista Sylvia Colombo de la Folha de Sao Pablo, me pregunta en una entrevista en relación a  Nicaragua, si estoy de acuerdo con la reelección indefinida. Por supuesto que no. Una reelección es democrática en un régimen democrático, pero la reelección indefinida nunca es democrática. Daniel Ortega ha sido el único candidato de su partido desde 1984, o sea a lo largo de más de 30 años, y con este nuevo periodo que va a ganar en noviembre, porque ya está decidido de antemano que va a ganar, habrá estado en la presidencia por 25 años. Y no es que en 2021, dentro de cinco años, no vaya a presentarse otra vez como candidato.

Los verdaderos partidos de la oposición han sido eliminados por sentencia de la Corte Suprema, que le es fiel políticamente, y la oposición parlamentaria ha sido expulsada de la Asamblea Nacional por orden del Consejo Supremo Electoral, sometido también a él de manera incondicional. No queda un solo poder del estado que no esté alineado ni institución pública independiente.

Los observadores internacionales para estas elecciones han sido rechazados bajo el calificativo presidencial de “sinvergüenzas”. En estas listas de indeseables queda la Organización de Estados Americanos, la Unión Europea, y el Centro Carter de Estados Unidos.

No se trata de un capricho, ni de un desplante.  En el fondo lo que se rechaza son las elecciones mismas. Ortega no cree en la democracia representativa, cree en el partido único, como lo ha dicho públicamente no una vez, una de esas en una larga entrevista para la televisión oficial de Cuba. 

De modo que para él las elecciones son un mal necesario, y por eso no les quiere dar relevancia, mientras no sean hechas desaparecer del todo en la Constitución. Las quiere lo más parecido a las viejas elecciones de Europa Oriental, donde la oposición queda reducida a un porcentaje mínimo que sólo representa a los desadaptados sociales.

La institucionalidad funcionaba a medias en Nicaragua, pero hoy ha dejado de funcionar del todo por una serie de medidas que aún tienen perplejos a los expertos políticos que no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo de esos analistas, que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta, fruto de la nostalgia trasnochada por los desaparecidos sistemas del llamado socialismo real que se hundieron con la caída del muro de Berlín.

Y al mismo tiempo, es una autocracia familiar como las que hemos conocido en el pasado en América Latina y claro está, en carne propia en la misma Nicaragua, regímenes que vuelven siempre a resucitar. Para que no queden dudas, Ortega ha escogido a su propia esposa, Rosario Murillo, como candidata a la vicepresidencia. La siempre oportuna Corte Suprema ya había dictaminado desde antes que el parentesco entre esposos no es ningún impedimento constitucional. La alternabilidad en el poder, las elecciones libres, las libertades democráticas, escritas en la Constitución, han desaparecido de la vida real. Vivimos en un país virtual.

La oposición real y creíble ha quedado eliminada. Han sido inscritos para las elecciones 17 partidos políticos pero todos son de membrete, como los que existían en los países de Europa Oriental en tiempos soviéticos. A los candidatos a presidente que competirán con Ortega nadie los conoce porque han sido sacados de la manga. En Nicaragua estos candidatos a presidente, y a diputados, son llamados “zancudos” porque solo buscan chupar la sangre del presupuesto, ya que ganan prebendas para prestarse al juego, entre ellas las codiciadas curules.

El régimen se había válido hasta ahora de su alianza con la empresa privada, que aprendió a no temer al discurso virulento de Ortega en contra del imperialismo yanqui, el capitalismo y la oligarquía vendepatria. La regla de oro de esta relación era que los asuntos políticos quedaban excluidos de las agendas económicas. Hoy está alianza empieza a mostrar sus fracturas cuando las cámaras empresariales protestan por las medidas arbitrarias que quitan la representación parlamentaria a la oposición, y eliminan de la contienda electoral a los partidos independientes.

El justo temor de los empresarios es que el clima de estabilidad económica conseguido hasta ahora se deteriore, y que las inversiones extranjeras resulten ahuyentadas, lo mismo que la cooperación financiera internacional, que es clave. Hasta ahora ha existido un clima de negocios favorable, con moderadas tasas de crecimiento y baja tasa de inflación,  con la inapreciable ayuda de las remesas de los emigrantes, cuyo monto sigue creciendo.

El gobierno ha repartido dádivas gracias al dinero del petróleo venezolano, que ya se agotó, pero la estructura desigual no cambia. El número de pobres no ha disminuido, más del 40% de la población vive con menos de dos dólares al día, y más del 70% depende de un trabajo informal. 

Y según las revistas financieras, Nicaragua es el país centroamericano donde el número de millonarios ha crecido más en los últimos años. Es un raro socialismo este, donde  el número de pobres no disminuye y crece el número de millonarios salidos de la nada.

Qué porcentaje de la población respalda realmente a Ortega sigue siendo un misterio sin descifrar, porque las encuestas que buscan complacerlo no son confiables. Hay encuestas de encuestas. Una reciente de Borge y Asociados, los únicos que acertaron en que los sandinistas perderíamos las elecciones de 1990, muestran a Ortega con un 40% de respaldo. Es alto, pero lejos de la cuasi unanimidad que él pretende.

De todas maneras, las elecciones del mes de noviembre tendrán un candidato único, y ya hay un ganador de antemano que pretende sacar más del noventa por ciento de los votos, y dominar la Asamblea Nacional sin ninguna clase de voces disidentes. Una Asamblea que votará a mano alzada. 

Ya hemos visto esa película. Y ya sabemos cómo termina.

Cali, agosto 2016

Sitio oficial
www.sergioramirez.com

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:17:30
postaporteñ@_______________________________

¿De qué izquierda hablamos?

Rafael Rojas -  HAVANA TIMES — 10/8/16

Samuel Farber dice que en mi respuesta a su reseña no discuto su principal objeción a mi libro, que es que, a su juicio, en Fighting Over Fidel (2015) se sostiene que la izquierda de Nueva York se desencantó con el giro estalinista que dio la Revolución Cubana en los 60. Él dice que “eso no es cierto”. Pero es que mi libro no sostiene que toda la izquierda de Nueva York se haya desencantado. El desencanto al que se alude es el de algunas figuras protagónicas de aquellos años, en el campo intelectual, que estudio en detalle.

De diversas maneras, Waldo Frank y Carleton Beals, Allen Ginsberg y otros escritores de la Beat Generation, algunos líderes de los Black Panthers, Elizabeth Sutherland Martínez y José Yglesias, Michael Walzer e Irving Howe, Susan Sontag y Bob Silvers, en sus propios libros o en publicaciones como Dissent y The New York Review of Books, dejaron múltiples testimonios de su rechazo al abandono del sentido “humanista” originario de la Revolución o del “espíritu del 68”, al ascenso de la homofobia y el dogmatismo en Cuba, además de denunciar las UMAPs y otros atropellos a los mismos derechos civiles que ellos defendían en Nueva York o solidarizarse con Heberto Padilla y otros intelectuales disidentes en la isla.

Eso fue algo que no pasó únicamente en Nueva York: también pasó en París y Barcelona, en Ciudad de México y Buenos Aires. Tan sólo habría que revisar publicaciones de la izquierda iberoamericana de los 60 y 70 como Mundo NuevoLibre o Plural o los múltiples posicionamientos contra la sovietización del socialismo cubano que pueden rastrearse en la Nueva Izquierda británica y francesa. Jean Paul Sartre y Stuart Hall, Carlos Fuentes y Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, Juan Goytisolo y Jorge Semprún serían sólo unos pocos ejemplos.

La razón de ese posicionamiento es bastante lógica y documentable: casi todos los intelectuales inscritos en la Nueva Izquierda, o en sus alrededores, eran antiestalinistas y críticos del socialismo real en la Unión Soviética y Europa del Este, desde maneras heterodoxas de pensar y practicar el marxismo o el socialismo.

Al ver que el gobierno cubano respaldaba la invasión soviética a Checoslovaquia y se acoplaba más plenamente al bloque soviético, esos intelectuales decidieron confrontar públicamente la deriva totalitaria del socialismo cubano.

En la contraportada del libro, editado por Princeton University Press, primero se hace un inventario rápido de esos intelectuales y publicaciones y luego se habla de un tránsito del “entusiasmo” al “desencanto”. Es más que obvio que dicho tránsito se refiere a esas figuras y no a otras. El libro, además, se enmarca deliberadamente en el periodo de 1959 a 1971 por lo que escapa a su objetivo el estudio de lo que sucedió en la izquierda intelectual de Nueva York en las décadas siguientes.

No me cabe duda que, después de 1971, el gobierno cubano siguió contando –y cuenta aún- con un considerable apoyo acrítico en amplios sectores de la izquierda de Nueva York. Pero mi impresión –no he estudiado bien el fenómeno-, es que quienes siguieron siendo ortodoxamente leales a La Habana renunciaron a las premisas de la Nueva Izquierda y reprodujeron con el régimen cubano una relación muy parecida a la de la izquierda comunista occidental con la Unión Soviética. De hecho, muchos en esas izquierdas compartieron las mismas redes del socialismo real y, después de los 90, las reemplazaron con otras causas como la “solidaridad” con Chiapas o con Chávez.

Las razones de ese apoyo tienen que ver, en parte, con esa incapacidad para cuestionar, a la vez, el intervencionismo de Washington y el autoritarismo de La Habana. También tienen que ver, específicamente, con el fenómeno del latinoamericanismo académico en Estados Unidos. Pero me preguntaría si en los medios intelectuales que siguen la mejor tradición de aquella izquierda de los 60 -no obstante la gran transformación de la esfera pública que se ha vivido en la ciudad en las últimas décadas-, existe un respaldo ciego a los gobernantes cubanos. En The New York Review of Books o The New Yorker no leemos, generalmente, visiones apologéticas del régimen cubano.

Algunos de los textos sobre Cuba, firmados por Enrique Krauze o Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson o David Grann, que se han publicado en esas revistas en los últimos años, celebran el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba pero no dejan de cuestionar la intolerancia y la represión. Esa posición, por cierto, fue formulada por primera vez por aquella izquierda de los 60 que no aceptaba que la soberanía cubana se convirtiera en pretexto o chantaje para ejercer sistemáticamente la violación de derechos humanos.

- postaporteñ@ 1649 - 2016-08-12 12:03:41
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