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Memoria Obrera: Chile Setiembre 1973

Publicado en Comunismo n° 4 (setiembre 1980)

 Grupo Comunista Internacionalista

NdeR: El 5 de septiembre de 1973, la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales envió una carta a Salvador Allende en la que le reclaman medidas urgentes para evitar la instauración de una dictadura militar de corte fascista. En la misiva, estos consejos de trabajadores le enrostran al “compañero Presidente” la actitudclaudicante del Gobierno, que en vez de apoyarse en la fuerza del movimiento obrero y popular, se dedicó a buscar la conciliación con los sectores golpistas, aceptando medidas encaminadas a debilitar a quienes conformaban el sustento social de la “Vía chilena al socialismo”Ante un nuevo aniversario, el 44 y ante el coro polifacético de loas al gobierno de la UP va este documento histórico donde se  señala al presidente Salvador Allende la situación crucial en que se encuentran, el peligro inmediato de la dictadura militar, y le exigen terminar la conciliación con la reacción y medidas para evitar el Golpe, cosa que no se hizo (Parte1)posta

Carta de los Cordones Industriales al presidente Salvador Allende

A continuación la carta que los Cordones Industriales dirigieran a Allende el 5 de setiembre de 1973, solo unos días antes del golpe de Pinochet. Hemos considerado importante publicar este documento, ya histórico, porque aún sin pretender haberlo sido, es hoy una denuncia del papel contrarrevolu­cionario de todas las unidades populares en el mundo entero, de como los Pinochets son imposibles sin una clase obrera que ha sido desorientada, desor­ganizada y desarmada políticamente por la izquierda democrática. Este docu­mento, por otro lado, permite denunciar todas las peroratas sobre los "genera­les traidores” a las que nos tienen habituados los partidos de izquierda, y situar las causas reales de la derrota obrera en Chile, no en los enemigos que es evidente que en conjunto preparaban la desorganización de los obreros (sean o no pretendidos amigos), sino en sus propias ilusiones, en su falta total de dirección, de perspectiva comunista. Publicamos este documento, además, porque a menos de 7 años parecería como si nunca hubiese existido, porque todas las fuerzas democráticas de oposición han hecho todo lo posible por enterrarlo intentando que se borre para siempre de la memoria de nuestra clase, pues mete demasiado el dedo en la llaga. En fin, publicamos este documento, no porque adherimos a su contenido, sino porque resume la tragedia no solo de la clase obrera en Chile, sino de la clase obrera mundial, tragedia que seguirá reproduciéndose mientras que el proletariado no barra con sus armas a los Allende que se esconden con otros nombres en todos los países; ”... no solo se nos está llevando por el camino que conducirá al fascismo, en un pla­zo vertiginoso, sino que se nos está privando de los medios para defendernos".

Este documento, lejos de demostrar la fortaleza de nuestra clase, muestra su debilidad más absoluta, su paralización total frente a un Estado burgués que con su careta de izquierda le pedía replegarse mientras golpea­ba a todos los que luchaban por los intereses proletarios y preparaba el mazazo “final". Desconocer, no señalar ese conjunto de debilidades, no contri­buiría en absoluto al forjamiento de una perspectiva revolucionaria. Sin embargo, cuando criticamos las ilusiones y debilidades, estamos poniendo en evidencia nuestras propias debilidades, las debilidades de toda nuestra clase, condición imprescindible para superarlas. Nada más ajeno a nosotros, por lo tanto, el despreciar el esfuerzo clasista por romper con las ilusiones allendistas, pero nada sería más irresponsable que publicar este documento como emanante de la clase obrera, sin subrayar hasta qué punto las ideas burguesas dominantes entre los obreros -incluso de esa vanguardia de los cordones industriales- se mostraron más fuertes que su instinto de clase y los llevaban, apenas pataleando, al matadero.

El 5 de setiembre (en realidad desde mucho antes) no había duda alguna entre los obreros que iban al matadero, que la represión que había tocado ya a sectores importantes, se generalizaría a toda organización obrera; que se había pasado de una situación en la que un gobierno abanderado con el socialismo "estaba transando (SIC) para llegar a un gobierno de centro, reformista, democrático-burgués que tendía a desmovilizar a las masas...” a una situación en la que existían “la certeza de que vamos en una pendiente que nos llevará inevitablemente al fascismo", "a un régimen fascista del corte más implacable y criminal". Sin embargo a ese presidente que se le dice por anticipado que "será responsable de llevar al país no a una guerra civil, que ya estaba en pleno desarrollo, sino que a la, masacre fría planificada de la clase obrera…” se lo trata ni más ni menos que de COMPAÑERO Salvador Allende. Esto resume la tragedia de la clase obrera chilena, a todos los que la habían arriado, atado de pies y manos, desde los Partidos, los Sindicatos, el Esta­do, para introducirla totalmente indefensa en el corral de donde no sé sale vivo, se le pide decisión contra los que darán el mazazo final. Es como pedirles a los que te llevaron ante el pelotón de fusilamiento, que tomen medi­das contra los que apretarán el gatillo. El documento señala con claridad que de la desconfianza, con respecto a todas esas fuerzas, se pasa a compren­der que ese "reformismo" es el camino más rápido al "fascismo"; pero a esas fuerzas se las siguen considerando obreras. "Los trabajadores sentimos hon­da frustración y desaliento cuando su Presidente, su Gobierno, sus Partidos, sus organizaciones, les dan una y otra vez la orden de replegarse en vez de la voz de mando de avanzar "Ahora los trabajadores no solamente tenemos des­confianza, estamos alarmados" "Estamos absolutamente convencidos de que his­tóricamente el reformismo que se busca a través del diálogo con los que nos han traicionado una y otra vez, es el camino más rápido hacia el fascismo". Es decir sigue considerando a todos esos reformistas (El reformismo es nece­sariamente burgués) como "los partidos proletarios", a los partidos de la UP, al Gobierno, a los sindicatos, como los partidos de los trabajadores, al Presidente como él de los trabajadores. A ese organismo, la Central Única de Trabajadores, cuya principal función había sido la de contener las luchas obreras de acuerdo a las necesidades de valorización del capital, llamar a trabajar más cobrando menos por los intereses de la patria chilena (¡el cobre chileno!) y que llegó a integrar el Gabinete cívico militar del brazo con los generales del ejército chileno que ejecutaría la masacre, se la sigue considerando como "el organismo máximo" de la clase trabajadora.

El panorama era profundamente trágico, incluso aquellos cuya úni­ca referencia sobre Chile eran los comentarios de la gran prensa, comprende­rán, leyendo este texto, hasta que punto lo que pasó después fue el desenlace inevitable de la desorientación total de la clase obrera para forjarse su propia vía. Una clase obrera que reconocía que "lo que faltó fue decisión, decisión revolucionaria”, lo que faltó fue una vanguardia decidida y hegemónica" y a falta de ella se le pedía, al Presidente, que la guiara. Una clase obrera que tenía una desconfianza total en todas las fuerzas populistas de la burguesía, pero que como tantas otras veces en la historia, no logró construir su propia fuerza. Una clase obrera que en lo más profundo de su tragedia, de una tragedia que no es chilena sino mundial, no tiene un programa propio (o mejor dicho desconoce totalmente su programa) y exige el cumplimiento de lo que denomina un "programa mínimo": ni más ni menos que el programa burgués de la Unidad Popular.

En Chile, podemos decir que lo que hubo no fue solo una matanza sistemática preparada por el trillado camino de la "experiencia pacífica de construcción del socialismo", sino que se realizó integralmente al teoría del apoyo crítico, del frente único, del gobierno obrero, del control obrero…, hasta sus últimas consecuencias: la destrucción de toda organización obrera. En efecto, independientemente de la importancia relativamente débil que la presencia efectiva del trotskismo tuvo en Chile, independientemente de la ruptura formal entre el MIR y la Cuarta Internacional, fue evidentemente una ideología muy hermanada con el trotskismo internacional la que constituyó la barrera de fuerza que pudo contener a aquellos proletarios que querían escaparse del corral de donde no pudieron salir. SI, en los Cordones Indus­triales, lo del camino pacífico al socialismo no lo creía nadie (exceptuando, evidentemente, los agentes del Estado burgués infiltrados en las filas obreras), en cambio en lo que se seguía creyendo era en que había que apoyar críticamente a ese "gobierno obrero" para unos, "popular" para otros. Cuando más el proletariado intentaba desesperadamente escapar al control que sobre él ejercía el Estado burgués, -como tantas otras veces en la historia- más radicalizaba su discurso el centrismo, más se desarrollaron las izquierdas dentro de cada partido de la burguesía, más convergían hacia "el apoyo crí­tico", "el control obrero", etc. Con todas sus variantes y combinaciones, hacia ello convergieron, fortificándose, izquierdas socialistas, cristianas, del MAPU, etc., alineándose en una radicalización con todo tipo de matices que antes había sido propiedad exclusiva del MIR. La lectura del documento no deja ninguna duda de que esa ideología radical de la burguesía fue una fuerza decisiva para impedir el ataque del proletariado al Estado burgués.

Para que los lectores que no han vivido la "experiencia chilena", y que solo hayan escuchado las versiones para la posteridad construidas por la burguesía chilena (socialdemócrata, "comunista", Trotskista, maoísta, mirista, del MAPU, etc.) y repercutida por sus pares en todo el mundo, puedan com­prender lo mejor posible el documento que presentamos y porqué se llega al absurdo de "exigirle" al vértice del Estado burgués que tome las medidas ne­cesarias para "trasformas las actuales instituciones del Estado, donde los trabajadores y el pueblo tengan el real ejercicio del poder", es necesario señalar algunos antecedentes. En setiembre del 73 no cabe duda que la suer­te de la clase obrera estaba decidida, que su debilidad era imponente, que lo que vino después fue solo su ejecución. Sin embargo, no siempre fue así y hubo momentos decisivos en que la represión de izquierda y de derecha, de todo el Estado burgués, no eran suficiente; la clase obrera chilena intenta­ba construirse su propia vía. Fue en esos momentos cruciales, que el centrismo, con su clásica política contrarrevolucionaria del "apoyo crítico" patrocinada por el MIR, el guerrillerismo en general (decisivos fueron, por ejemplo, los consejos y discursos de Fidel Castro en Chile o de Cuba hacia Chile), pasaron realmente a primer plano, a constituir la última barrera (pero de fierro) del corral mortal.

Cada vez que la realidad no podía esconderse más y emergían socialmente como inevitables perspectivas o el terrorismo burgués o la destrucción del Estado burgués y la dictadura del proletariado, que suponía evidentemen­te liquidar por la fuerza en primer lugar el Gobierno de Allende y el Ejercito burgués, los ideólogos del apoyo crítico aparecían en primer plano propo­niendo una tercera vía: organización y armamento del proletariado, no para enfrentar a toda la burguesía y su Estado, sino para exigirle al Gobierno que cumpla con su programa "socialista" (SIC) para ejercer el control obrero so­bre la producción y la distribución pues así se van logrando "cuotas significativas de poder" (SIC) y para defenderse de los ataques de la burguesía (que para estos señores es sinónimo de derecha) que intenta impedir que se cumpla ese programa. Es precisamente la ideología de esta supuesta tercera vía (pues en realidad conduce inevitablemente a la mantención de la dictadura de la burguesía y el terror blanco) la fuerza que paralizó los intentos más de­cididos de la vanguardia obrera en Chile. Los intentos más violentos en es­te sentido, durante el allendismo, se concentran en 1972 y especialmente a partir del 11 de octubre de 1972, cuando los cordones industriales se desarrollan en respuesta a la catastrófica situación a la que la clase obrera es sometida por el capital en crisis, la represión Estatal y agravado en esa fecha por la huelga de comerciantes, transportistas y profesionales impulsada por la "derecha” 1/

Efectivamente durante 1972 las luchas obreras se agudizan frente a una burguesía que, por un lado, le pedía trabajar más por la patria chilena y las transformaciones '"socialistas" y, por el otro, le cortaba sus medios de vida. Como en toda otra circunstancia de crisis del capitalismo, la derecha y la izquierda se oponen en cuanto a sus intereses fracciónales, pero se complementan en imponer un aumento de la tasa de explotación: trabajar más y comer menos. Como en toda circunstancia similar, las luchas obreras contra la burguesía y la represión del Estado burgués se acentúan. El Estado Chileno, con Frei a la cabeza, con Allende o luego con Pinochet, siguió (como no puede ser nunca de otra manera sea "fascista" o "socialista" el presidente) esa línea de acción inherente a su propia esencia. El listado burgués al ponerse la careta "comunista", "socialista", "allendista", etc. había intentado solucionar la profunda crisis que la economía nacional chilena atravesaba, utilizando, como mejores métodos de aumento de la tasa de explotación, las naciona­lizaciones y el verbalismo socialista. Pero como es evidente no podía dejar de reprimir toda lucha obrera contra la explotación y desde el principio del "gobierno de los trabajadores" las luchas de los sin casa, de los mineros,... fueron reprimidas. Los partidos del gobierno y Allende si bien denunciaban cada lucha obrera como una provocación, y a los obreros que exigían que se les pagara más se los condenaba como la “aristocracia obrera" (ejemplo a los mineros del cobre), intentaban deslindar responsabilidades frente a cada uno de los hechos represivos: "ellos no podían controlar a los cuer­pos represivos no eran responsables de los excesos de los Carabineros y de Investigaciones". Es decir la historia de siempre, el presidente no sabía, el ministro del interior tampoco, el PC no estaba implicado, el PS desconocía que en Investigaciones se aplicaban torturas, etc.

La agudización de la lucha de clase, la represión Estatal y paraestatal del año 1972 dificulta enormemente la operación ocultamiento de la realidad. Comienza a quedar al descubierto que los torturadores, los asesi­nos de obreros, son además de los de Patria y Libertad, del Partido Nacional de PROTECO (Protección a la Comunidad), de la Democracia Cristiana, etc. los Partidos del Gobierno. En cada acción de los Carabineros y de Investigacio­nes contra grupos de obreros, son identificados dirigentes de la Unidad Popu­lar, del Partido "Comunista" y del Partido "Socialista". Allende sigue lla­mando a trabajar más a "definir, producir y avanzar" mientras en Investiga­ciones sus colaboradores, dirigentes como Carlos Toro o Eduardo Paredes/2 proseguían sus interrogatorios de obreros encapuchados en base a "la corriente", golpes, submarino, ... (muy poco después Pinochet ampliaría esas insta­laciones). Ese mismo cuerpo del Estado, junto con los carabineros, durante todo el año incrementará sus operativos antiobreros entre los que se destaca el del ataque a los campamentos de los sin casa de Lo Hermida (concentración de 8 campamentos proletarios). Unas 45 mil personas (cinco campamentos) son atacadas en plena noche por tanquetas de carabineros, micros del Grupo Móvil, patrulleras, camionetas, etc. que avanzan alumbrándose con luces de bengala. El ruido de las ráfagas de metralleta y del estallido de las bombas lacrimógenas tiradas dentro de las casas se mezclaban con los llamados de los autos parlantes a sostener el Gobierno de Allende. Los resultados no los podía tapar nadie (un obrero muerto, niños con lesiones provocadas por los gases, centenas de interrogatorios en investigaciones). Las declaraciones de los pobladores, incluidos los allendistas, eran terminantes: "En el año 70 llegamos a estos terrenos... jamás íbamos a pensar que lo que no tuvimos con Frei y Alessandri lo íbamos a tener con el compañero Allende" "Lo que aquí ha ocurrí do es una masacre. Los muertos son compañeros pobladores. Los heridos y ultrajados son hombres, mujeres y niños de nuestros campamentos, lo que la fuerza policial ha cometido en Lo Hermida es un asesinato contra el pueblo" "No­sotros hoy con dolor, con pena con rabia decimos que este gobierno se ha manchado las manos con sangre, pero con sangre de los mismos que fueron y marcaron la cruz en el voto para darle el triunfo al gobierno de la UP. Ahora no vamos a salir más a apoyar el reformismo. Vamos a salir a jugarnos, a mostrar que los pobladores sacrificados, vejados, muertos, acribillados, tenemos otro temperamento y otra determinación". Aparentemente nadie podría evitar las consecuencias, nadie salvo los apoyadores críticos, la última barre­ra de contención contrarrevolucionaria.

Punto Piñal centraliza la campaña, denuncia los hechos, culpa al reformismo lo denuncia como lo que es: contrarrevolucionario /3, es decir parte de las necesidades y posiciones obreras elementales. Pero cuando se tienen que extraer las conclusiones, se opone férreamente a la única salida proletaria (enfrentar a toda la contrarrevolución sea fascista o reformista) se encuentra siempre la tercera vías "Este gobierno tiene dos caminos: estar con el pueblo o ser su asesino". Es decir se presenta al vértice del Estado burgués como neutro y a sus personeros como capaces de pasar del lado obrero "Porque, la meta estratégica de los trabajadores no termina con este gobierno que, eso sí, puede alcanzar el mérito honorable si se lo propone, de abreviar la lucha histórica de la clase trabajadora chilena"/4

El problema para esa fuerza trotskizante, que se expresaba en Punto Final, se reducía entonces a "castigar a los culpables" y a defender el régimen: "... el intercambio de visitas entre La Moneda y Lo Hermida abrió una nueva perspectiva al proble­ma. La suspensión en sus cargos del Director y Subdirector de Investigaciones, contribuyó también a mostrar una apertura del Presidente Allende (SIC) al diálogo con los pobladores, que exigían sanciones para los responsables (SIC)"/5

Y los miristas e izquierdistas varios, sacaban la cara abierta­mente por Allende: "Conocemos a Allende y si bien discrepamos en muchos de sus puntos de vista por no decir de casi todos, hay cuestiones fundamentales que le reconocemos. En primer lugar consecuencia entre lo que piensa, dice y hace. Luego, coraje personal. Además una trayectoria política incompati­ble con la represión al pueblo (SIC). Por lo tanto creemos que Allende se­guramente (SIC) fue el primer sorprendido (SIC) y quizás el más fuertemente golpeado (SIC) por la salvaje represión descargada sobre ese campamento de los pobladores (evidentemente no más que los pobladores: NDER). La prensa derechista (SIC) ha tratado de endosarle la responsabilidad por lo sucedido en un intento de asimilar su gobierno a anteriores regímenes represivos anti populares (SIC)"/6

Al leer la carta de los cordones industriales el lector no debe perder de vista estos acontecimientos y este tipo de toma de posiciones. La situación que fue imponiendo la burguesía era tal que todo ataque obrero, al vértice del Estado burgués, era considerado de "derecha” y que le hacía el juego al imperialismo. Evidentemente que siempre la burguesía ataca a los revolucionarios de esta manera, lo que fue impresionante fue el nivel de imposición de este mito en toda la sociedad chilena: en ello iba contenida la derrota del proletariado.

Como dijimos, en octubre la situación de la clase obrera resultaba intolerable, los desabastecimientos (impuestos por la “derecha") de los artí­culos indispensables de subsistencia era imponente. Nunca había vivido una situación tan calamitosa en donde trabajara más (gracias a la "izquierda") por tan poco. Por ello, no es gracias al progresismo del gobierno popular (como dice la historia oficial y paraoficial) que hubo tanta lucha obrera, sino porque a la vez la situación era insoportabley que ni la "derecha" ni la “izquierda" habían logrado aún su desorganización total para pegarle el mazazo "final". Por todos lados se desarrollaron organismos de base con centralizaciones territoriales, asociaciones de obreros, en lucha, comandos de campamentos, juntas vecinales, centros de madres, organismos que reúnen artesanos, organismos estudiantiles, etc. que conformaron los Consejos de Trabajadores, que asumieron diferentes denominaciones: Consejos Coordinado­res Comunales, Comandos Comunales de Trabajadores, Cordones Industriales/7  El proletariado solo pretendía una cosas liquidar a los culpables de la situación insostenible y tomar las riendas de la situación. Evidentemente que la cuestión del PODER estaba planteada en todos lados. Era un momento crucial. El Gobierno considerando trágica la situación, responde formando el Ga­binete Cívico Militar al que se refiere el documento que publicamos.

El MIR/8  y las fuerzas que de hecho lo secundaban, se afirmaron en el primer plano, fomentaron e impulsaron todos esos organismos y los consejos coordinado­res, las consignas de que había que armarse prendían más que nunca, sostuvieron que era el momento de derrotar el "poder burgués", es decir se pusieron objetivamente a la cabeza del proceso, pero como siempre para contener­lo en el apoyo crítico. Otra vez se tomaban un conjunto de necesidades y posiciones obreras para dirigir al proletariado al callejón sin salida del apoyo crítico a sus enemigos más disimulados, para llevarlo más hábilmente a la defensa del Estado burgués. Punto Final titula, el 7 de noviembre del 72 en enormes caracteres, "A derrotar el poder burgués AHORA" Lo que po­día parecer una consigna insurreccional si no se supiese que por "poder burgués" esas fuerzas, con el MIR a la cabeza, entienden cualquier cosa me­nos el "Estado Burgués".

Más que 'nunca se sostendrá que el Gobierno qui­siese ir hacia el socialismo y que la burguesía no lo deja, que "el Ejército no se ha aún definido, que deberá escoger "Elgobierno” del Presidente Allende tiene el compromiso con el pueblo (SIC) de llevar adelante un programa que significa, textualmente, iniciar la construcción del socialismo (SIC), en nuestra patria (SIC). Ese objetivo es precisamente el que la burguesía (SIC) trata de impedir que se cumpla”/9

Comentando la entrada de los Generales a los Ministerios Punto Final dice: "Las FFAA., al margen de sus deseos de mantener una neutralidad que no corresponde a las característi­cas del proceso chileno (SIC), se verán obligadas a escoger. Su participa­ción en el gobierno de la UP da a oficiales (SIC) y soldados la oportunidad de sumarse a la histórica misión de los trabajadores... Las FFAA tienen un papel verdaderamente patriótico (SIC) y democrático (SI) que jugar junto al pueblo (SIC) apoyando a los trabajadores en su lucha contra la explotación de la burguesía (SIC)... Solamente los hechos podrán confirmar (SIC) o descartar esta posibilidad. Solo el bando que escojan en la lucha de clases (SIC) dará la pauta que del significado que tiene el ingreso de las FFAA en la escena política"/10 Es decir ahora no solo el Gobierno había dejado de ser parte del Estado Burgués, sino que ¡ahora hasta el Ejército no había que destruirlo pues podía elegir y servir a los trabajadores! Es toda esa co­rriente trotskizante apoyadora "crítica" que partirá de necesidades obreras, utilizará un lenguaje hasta "insurreccional", para defender mejor a la contrarrevolución la que se impondrá en los cordones industriales, liquidando toda iniciativa clasista, toda posibilidad de un pasaje a la ofensiva obre­ra. Esa corriente política internacional, consecuente hasta la médula con la contrarrevolución, dirigirá los cordones, no hacia el ataqué del Estado Burgués, sino hacia la autogestión: "En cuanto tales organismos asumen tareas concretas -en orden al abastecimiento de alimentos, transporte, salud, producción y eventual defensa frente al fascismo, toman en sus manos una cuota significativa de poder"/11 Mentira reaccionaria que ¡en España ha­bía sido decisiva! jamás los trabajadores podrán dirigir la sociedad ni te­ner "cuotas de poder", sin atacar y destruir al mismo tiempo el Estado bur­gués (ésta era la única posibilidad de solucionar enserio el desabastecimiento). "Cuotas de poder", mentira de la contrarrevolución pero que se impon­drá y llevará a los trabajadores a la situación de desorientación y masacre del 73 y años sucesivos. "Control obrero" que sacará a la burguesía de una situación dificilísima y le permitirá minuciosamente prepararla masacre.

Podíamos decir que en general en el capitalismo la burguesía cui­da y vigila sus empresas y el proletariado prepara su guerra. En Chile en la medida que esa ideología se fue imponiendo y "las parcelas del poder se iban conquistando" la cosa fue al revés: mientras los obreros estaban bien entretenidos en cuidar las empresas capitalistas ("Comités de Vigilancia"), la burguesía realizaba su guerra y preparaba la masacre. La guerra la ga­nó así, en 1972 y principios del 73, utilizando más la dispersión que las balas, a finales del 73 solo le quedaba realizar la masacre. En ella, como siempre, cayeron también muchos defensores del Estado Chileno y del Allendismo en particular. Ello no es una excepción, sino que siempre que la re­presión antiobrera se generaliza se toca también a fracciones del capital. A éstos que siguen siendo nuestros enemigos aunque hoy estén en la oposición, no hay ningún motivo para llorarlos. A los obreros que cayeron, es más importante que llorarlos preparar la fuerza de clase para vengarlos. La mejor forma de ser consecuentes con ello es luchando contra el capital en todo el mundo, ir gestando la dirección comunista que tanto faltó en Chile, como sigue faltando en el mundo entero. De la historia de nuestra clase tenemos aún muchísimo que aprender y ello será necesario para ven­cer

 Notas

1/ Evidentemente que esta huelga, en la que la "derecha" movilizó para sus fines a pequeños burgueses y también a masas obreras (que no tenían ninguna razón para estar conformes con la izquierda), tiene como objetivo decla­rado la lucha contra la "izquierda" en el Gobierno. Un análisis de las luchas entre las fracciones de la burguesía debería hacer hincapié en estos factores. Nosotros nos interesamos aquí solo en lo que fueron los efectos principales en la clase obrera, porque estamos considerando fundamentalmente (lo que es fundamental y por ello más encubierto) la contradicción burguesía proletariado

2/ Tal vez sea bueno recordar que este tipo de "socialistas" amigo de Allende y que murió fiel al allendismo en la Moneda, era de los dirigentes encargados de repartirles armas a los trabajadores si venía el "golpe fascista". ¿Ironía o tragedia?

3/En el número del 15 de agosto del 72 se dice; "El culpable directo de este grave hecho es el reformismo, cuyo papel negativo llega al extremo de utilizar para sus propios fines un aparato represivo que du­rante largos años se ha cebado en la carne del pueblo..." Y en el mismo texto se dice: "... nos referimos al factor contrarrevolucionario que significa el reformismo".

4/ Ídem 5/ Ídem 6/ Ídem.

7/ Algunos surgieron con anterioridad y fueron casi clandestinos. Su re­producción y afirmación social se da en estas circunstancias.

8/ El MR había lanzado ya antes la consigna de "consejos comunales de los trabajadores

 9/ Punto Final 7/11/72. Los subrayados son de la Redacción de Punto Final los SIC nuestros

10/ Ídem 11/ Ídem

- postaporteñ@ 1823 - 2017-09-19 20:23:16
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ARG | Viaje al corazón de Vaca Muerta

¿Del «consenso de los commodities» al «consenso antiindígena»?

Los proyectos hidrocarburíferos, junto con el acaparamiento de tierras, son algunas de las fuentes del agravamiento del conflicto indígena.

Maristella Svampa/ Nueva Sociedad Septiembre 2017

El no reconocimiento de la responsabilidad de la Gendarmería nacional en la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y más aún, la negación sistemática del hecho, ocurrido en una solitaria ruta de la Patagonia argentina el pasado 1º de agosto, en el marco de una protesta en reclamo por la liberación del lonko (líder) mapuche Facundo Jones Huala, ha generado en el gobierno de Mauricio Macri una inesperada crisis política. Por un lado, la desaparición puso en el tapete no solo el endurecimiento del contexto represivo, sino también el desconocimiento y la indiferencia del actual gobierno respecto de los consensos forjados en la sociedad argentina en torno de los derechos humanos, luego de la experiencia del terrorismo de Estado y la desaparición forzada de miles de personas bajo la última dictadura. Por otro lado, en medio de una enorme campaña política mediática de carácter antiindígena, la crisis terminó por dar visibilidad a los reclamos de los mapuches sobre la propiedad de las tierras, hoy en disputa.

Vaya a saber cómo evolucionará la indagación de la justicia, ante el llamado a declaración de los gendarmes presentes en la represión que culminó con la desaparición de Maldonado y cómo esto impactará en las elecciones parlamentarias de octubre, que –supuestamente– confirmarían el triunfo del oficialismo a escala nacional. En lo que respecta a los reclamos mapuches, desde el principio el oficialismo dejó en claro una estrategia política que retoma y potencia las lecturas demonizadoras de los grandes propietarios rurales, que asocia a los mapuches con la violencia e incluso el terrorismo, además de desempolvar viejas acusaciones como aquella de que «los mapuches no son argentinos, sino chilenos» o que «han exterminado a los tehuelches», los supuestamente verdaderos «originarios» de la región. La campaña de demonización está ligada a la apuesta explícita que el gobierno de Macri hizo por la profundización del modelo extractivo, basado en la explotación de combustibles no convencionales, la megaminería a cielo abierto, la multiplicación de represas hidroeléctricas y la expansión de cultivos transgénicos, a lo cual hay que añadir los emprendimientos inmobiliarios, emplazados en territorios que defienden comunidades indígenas y no indígenas, muchos de ellos en manos de propietarios extranjeros.

El caso es que desde fines de 2015 la situación de las comunidades indígenas que reclaman tierras ancestrales ha empeorado. Ha habido numerosos desalojos y varios dirigentes indígenas encarcelados en situación irregular, entre ellos el wichi Agustín Santillán, detenido y encarcelado en la provincia norteña de Formosa, contra quien se reactivaron causas anteriores, así como el dirigente mapuche Facundo Jones Huala, a quien se le atribuyen crímenes de una enorme gravedad y está en proceso el pedido de extradición de Chile. La agresiva campaña político-mediática que apunta a asociar a grupos mapuches con la violencia política, supuestamente articulada por el grupo radicalizado Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), del cual se sabe poco y se inventa mucho sin rigor investigativo alguno, arrancó a principios de año y fue nota central de dos de los principales diarios del país.

Las comunidades mapuches están repartidas por el inmenso territorio patagónico, en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. Después de la llamada «campaña del desierto», en 1878, que exterminó a una parte de los indígenas del sur, muchos de los sobrevivientes fueron reclasificados como «trabajadores rurales», considerados ciudadanos de segunda y arrinconados en la estepa y la cordillera, en territorios en ese entonces no valorizados por el capital.

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar Añelo y Campo Maripe junto con la Confederación Mapuche de Neuquén. Se trata de una de las organizaciones indígenas más solidas y de mayor trayectoria en la Patagonia. Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales, ha venido desarrollando un trabajo social y político que apunta a lograr un mayor ejercicio de los derechos, así como el fortalecimiento y la difusión de su cultura. Las relaciones de la Confederación Mapuche con el poder político, económico y judicial de la provincia siempre han sido tensas. En 2006, logró un triunfo histórico, al incorporar en la reforma de la Constitución neuquina un artículo que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, así como el reconocimiento jurídico de las comunidades por parte del Estado provincial. Sin embargo, la realidad de los territorios atravesados por la lógica del capital extractivista está lejos de la promesa de la interculturalidad. En 2013, el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas (ODHPI) destacaba que, solo para el caso de Neuquén, había 42 juicios penales (25 de ellos por el delito de usurpación), que criminalizaban a 241 mapuches por sus acciones. Estas luchas están ligadas a derechos reconocidos jurídicamente, como los reclamos de tierras y territorios, que se hallan amparados por la normativa nacional y provincial existente

Mi presencia en el corazón de Vaca Muerta, junto con organizaciones sociales, activistas e intelectuales de variados países, estuvo vinculada a la realización de un «acto de desagravio» por el cuarto aniversario de la firma del convenio entre la multinacional Chevron y la empresa argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), el cual abrió las puertas al fracking a gran escala en la provincia de Neuquén. Quizá pocos lo recuerden, pero la aprobación de ese convenio por parte de la Legislatura neuquina (que debía refrendar lo firmado por el gobierno nacional entonces presidido por Cristina Fernández de Kirchner) rompió con todos los protocolos democráticos e incluso tiró por la borda la intensa retórica nacional-popular y latinoamericanista desplegada por el oficialismo de entonces. El 28 de agosto de 2013, mientras los diputados neuquinos votaban afirmativamente sin conocer la letra del convenio, fuera del recinto se desarrollaba una interminable represión –una de las peores del ciclo kirchnerista– sobre una nutrida movilización compuesta por organizaciones sociales y ambientales, comunidades mapuches, partidos políticos de izquierda y estudiantes.

Sin embargo, el kirchnerismo no estaba solo: tanto la oposición de centro como la de derecha acompañaron su decisión. Más allá de las desprolijidades, el «Consenso de los Commodities», como hemos caracterizado este periodo, proyectaba a Neuquén como la nueva «Arabia Saudita». En gran medida gracias a la imagen proyectada por Vaca Muerta (la más grande formación de shale o roca de esquisto de Argentina), tuvo la particularidad de mostrar el resistente hilo negro que une en una misma visión sobre el desarrollo a progresistas, conservadores y neoliberales. Como consecuencia, y al igual que con la soja y la megaminería, Argentina apostaría a convertirse en un laboratorio a gran escala en la implementación de una técnica tan controversial a escala global, a través de un marco regulatorio claramente inconstitucional y muy favorable a las inversiones extranjeras

La historia no es sin embargo lineal. A partir de 2014, la caída de los precios internacionales del petróleo habría de poner freno a la fiebre eldoradista en Vaca Muerta, lo cual no impidió el inicio de un proceso de reconfiguración social y territorial, con sede en Añelo, localidad ocupada por las grandes operadoras transnacionales. Ciertamente, en Añelo todo está listo para (volver a) arrancar, cuando se dé la señal de largada; esto es, apenas aumente el precio el petróleo y proyecte un horizonte de rentabilidad la esperada inversión de las grandes corporaciones globales

La región de Vaca Muerta está lejos de ser un «territorio vacío», tal como es concebido por las autoridades provinciales y nacionales. Allí se asientan de modo disperso unas 20 comunidades indígenas. Y en función de los derechos colectivos reconocidos por la Constitución nacional y las normativas internacionales, los mapuches están lejos también de ser meros «superficiarios», como los tildara sin sonrojarse uno de los directores de YPF, en un debate reciente. Así, a raíz de las protestas llevadas a cabo por la Confederación Mapuche, en 2014 el gobierno del Neuquén debió reconocer a la comunidad de Campo Maripe, asentada en la zona desde 1927. El territorio en disputa, señala el Observatorio Petrolero Sur, son 10.000 hectáreas, aunque el gobierno solo acepta como parte de la comunidad unas 900. Pero en esta extensión es imposible realizar las tareas de pastoreo extendido y agricultura, las dos actividades de las que viven las 120 personas que forman parte de ella

Desde 2015, los conflictos se agravaron y son muchos los dirigentes mapuches judicializados: en julio de este año, la Gendarmería irrumpió en Campo Maripe, por pedido de YPF, para sitiar y resguardar la zona de explotación de YPF-Chevron; y hace unos días, un fiscal declaró en rebeldía a seis integrantes del lof Campo Maripe, sobre quienes pesa la acusación de «usurpar» un camino privado que conduce al yacimiento Loma Campana

Este es un ejemplo, pero son muchos más los territorios en disputa, hoy recuperados por comunidades mapuches que alertan sobre una extendida cartografía del conflicto frente al avance de las diferentes modalidades del extractivismo y el acaparamiento de tierras. Cierto es que compañías como Chevron o Halliburton, propietarios como el británico Joseph Lewis o el grupo Benetton, se expandieron notablemente durante el ciclo progresista, pero en aquellos años el avance de la lógica depredadora del capital debía convivir con una narrativa oficialista de los derechos humanos que, aun en contra de lo que las propias políticas del kirchnerismo impulsaban, también incluía los derechos de los pueblos indígenas. No por casualidad, en 2006 y en un contexto de creciente conflictividad, se sancionó la ley 26160, que prohíbe los desalojos de las comunidades indígenas de las tierras que ocupan y ordena la realización de un relevamiento territorial

Sin embargo, hoy el doble discurso, sus tensiones y contradicciones, parecen parte del pasado. El racismo contra los indígenas no solo sigue operando como dispositivo disciplinario y fuertemente criminalizador en las ciudades, sino que cobra nuevas dimensiones en las crecientes disputas por los territorios. La campaña antiindígena contra los mapuches es una clara ilustración, pues elimina matices y complejidades, lo que es facilitado por la mirada simplificadora y agresiva de ciertos grandes medios de comunicación. Su objetivo es claro: se trata de disociar los reclamos de los mapuches del discurso de los derechos humanos, asociándolos a la violencia y creando las bases de un consenso antiindígena que avale ante la sociedad el avance del capital sobre los territorios en disputa. A este contexto de creciente demonización se agrega que hace unos días el Senado de la Nación, con el voto activo del oficialismo y la abstención de una parte de la oposición (que incluyó al kirchnerismo), rechazó tratar con urgencia la prórroga de la ley 26160, que vence a fines de 2017

Hoy más que nunca la prórroga de esa ley exige el fin de la indiferencia y la adopción de un compromiso decidido de la sociedad civil en apoyo de los pueblos indígenas. Esta intervención no solo permitiría desmontar el consenso antiindígena que se pretende instalar; también habilitaría un diálogo necesario y democrático con las comunidades indígenas sobre el lugar que estos pueblos deben tener en el Estado argentino. Al mismo tiempo, la intervención de la sociedad civil posibilitaría abrir el esperado debate sobre el avance de modelos de mal desarrollo en los territorios y el rol que las resistencias sociales hoy existentes tienen en defensa de la vida

- postaporteñ@ 1823 - 2017-09-19 20:12:49
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Heinz Dieterich: "Venezuela está a un paso del abismo, va hacia un desenlace trágico"

El prestigioso sociólogo alemán, ex asesor de Hugo Chávez, señala que el gobierno de Nicolás Maduro es hoy una dictadura socialdemócrata. Pero que se está acercando a una dictadura militar.

Andrea Sosa Cabrios y Denis Düttmann/DPA-Clarín 15/9/17

[Nota previa de El Libertario: Reproducimos esta reciente entrevista al intelectual alemán radicado en México creador de un cuento que el "Comandante Eterno" promovió con entusiasmo. Entendemos que H.D. expone acá opiniones que es de interés conocer sobre la coyuntura venezolana, aunque dejando claro que no compartimos para nada de intento que hace de separar tajantemente a Chávez de su sucesor, como si no hubiese suficiente evidencia de la continuidad que los une.](posta comparte el concepto de  esta nota de Libertario)

El sociólogo alemán Heinz Dieterich conserva una boina roja que le regaló Hugo Chávez en 1999. Eran tiempos de cercanía entre el impulsor del “socialismo del siglo XXI” y el entonces presidente venezolano, que adoptó esa idea como impronta. La boina dedicada a Mirna, su pareja, luce intacta en su departamento de Ciudad de México, donde vive desde 1976. La amistad con Chávez, en cambio, se resquebrajó a partir de 2005, cuando Dieterich dijo que en Venezuela en realidad no había socialismo en el sentido histórico del término. A Chávez le molestó. Hoy Dieterich, de 74 años, es duro crítico del presidente Nicolás Maduro, al que considera una “mala imitación” de Chávez, y vaticina para el país un “desenlace catastrófico”.

- ¿Cómo describe lo que está pasando ahora en Venezuela?

-Con la decisión de estrangulamiento financiero de Donald Trump, la situación se acerca a un desenlace catastrófico. Siendo Estados Unidos el centro financiero del mundo, la medida de Trump tiene impactos mucho más allá de la simple posibilidad de contraer nueva deuda vía nuevos bonos. Todas las corporaciones privadas se orientan en lo que hace no sólo Wall Street sino el Tesoro de Estados Unidos. Ni China ni Rusia tienen una logística mundial comparable. Esto es un regreso a los años 60, a la Guerra Fría. Es lo que pasó con el bloqueo de Cuba: o estás con nosotros o eres nuestro enemigo. Maduro y su tropa no entendieron que tenían que buscar la solución negociada.

-¿Qué sigue?

-A mi juicio, esa medida financiera, junto con algunas otras medidas que vemos en la reconquista conservadora proestadounidense de América Latina, inician esa espiral de violencia en la cual a Maduro no le va a salvar que trate de equilibrar geopolíticamente con China y Rusia lo que Washington no le va a dar. No entendieron que si bien iban a perder una elección, podían negociar con el futuro gobierno el control de la fuerza armada y la policía, que quedara en sus manos para que no hubiese violencia. Esa fue la solución en Nicaragua cuando los sandinistas perdieron las elecciones. Esa era la única posibilidad de que la cosa en Venezuela no se convierta en una guerra civil o de paramilitares, como los “contras” en Nicaragua. Y ahora están a un paso del abismo.

-¿Qué es el abismo?

-Es la repetición de Nicaragua. Fuerzas paramilitares organizadas en Colombia, en sectores de la Amazonia de Perú y Brasil, que empiezan a destruir la infraestructura. Y eso lleva entonces a una situación más represiva todavía. Ya está prácticamente cerrada la Asamblea Nacional y la involución democrática interna en Venezuela se enfoca cada vez más hacia un desenlace trágico, sangriento. Y con las medidas de Trump ahora pienso que hemos pasado el rubicón y no veo cómo se pueda arreglar esto pacíficamente. Se podría todavía, pero eso implicaría un cambio de software del grupo en el poder. Y no hay ningún indicio de que estén dispuestos a reconsiderar la situación.

¿El objetivo de las sanciones financieras de Estados Unidos cuál es?

-El objetivo de la política de Washington en Venezuela es romper la unidad monolítica de los militares, porque como el gobierno sólo se sostiene por los militares, si logras dividir esto, el gobierno cae de inmediato. Todos los factores se enfocan en los militares: el gobierno tiene que mantener la unidad, la oposición tiene que lograr la división de los militares, Washington también. Es el centro del poder del sistema.

-¿No ve otra alternativa?

-Cuando tú analizas científicamente una sociedad, en el centro del poder está el Estado. Y el Estado es como una cebolla, que tiene diferentes estratos, pero en el núcleo está la fuerza armada. Por eso, una revolución nunca ha terminado mientras no se destruya al Ejército del enemigo. Y eso vale en tiempos de paz. El último criterio del éxito es la fuerza armada. En Venezuela eso es muy característico porque el Gobierno está ya con las manos vacías. Hay diferentes formas de poder en una sociedad: las masas, los medios de comunicación, el carisma, los dólares. ¿Pero con 20 por ciento de apoyo, a Maduro qué le queda? Sólo los militares. Todo intento de cambiar al sistema, desde la izquierda, desde la derecha, se dirige a ese punto

-¿Hay alguien que esté asesorando a Maduro?

-A mi juicio él no tiene un equipo de calidad. Cuando encabezas una empresa o un gobierno lo que puedes hacer depende de la calidad de tu equipo. El que realmente tiene el poder es Diosdado Cabello (número dos del chavismo), que en el levantamiento de 1992 era un teniente de la fuerza armada ideológicamente derechista. Pero luego se convirtió en la eminencia gris, a través de sus dossiers que comprometían, porque cuando era ministro del Interior espiaba a otros ministros. Es un mago de la guerra sucia palaciega. Maduro ha sido la fachada cómica de la política que Diosdado Cabello manda. Él tiene toda la información para comprometer a gente, es magistral en intrigas. Un Montesinos, para usar el ejemplo peruano

-Hace unos meses usted escribió que si la crisis se agravaba el próximo paso sería la dictadura militar. ¿Ve a Venezuela en esa ruta?

-A mí me parece que Venezuela es una dictadura socialdemócrata. No es una dictadura fascista, pero se justifica hablar de dictadura porque la voluntad de la mayoría es absolutamente clara: que quiere un cambio en la política y un cambio de gobierno. El gobierno ha bloqueado y saboteado sistemáticamente todas las fechas de elecciones, ha bloqueado al Parlamento con mayoría opositora. Esto para mí es una dictadura basada en las bayonetas. El paso a una dictadura militar abierta es muy corto

-¿Y qué pasaría entonces?

-Los militares son muy pragmáticos. Cuando vean que esto no tiene más futuro, entonces ellos mismos van a dar el golpe. Es lógico porque ellos van a ser los salvadores de la Patria. Toman el poder, convocan a elecciones y salvan el pellejo porque van a decir: nosotros les devolvemos la democracia formal con la condición de que nadie de nosotros va a la cárcel. Y Maduro va al exilio. Cuando la solución se vuelva desesperada es el paso que van a dar, pero ese momento no ha llegado todavía

-Un golpe militar, pero no para instalarse en el poder

-La idea de una dictadura militar estable sería absolutamente descabellada. Los militares sólo pueden gobernar en determinadas condiciones y en Venezuela no hay condiciones. Ellos saben que una prolongación de un régimen de facto no tendría posibilidad de consolidarse porque el gran problema es la economía. ¿Qué saben los militares de economía? Nada. No lo pueden arreglar. ¿De dónde consiguen el dinero? Ellos no pueden resolver el problema de fondo, pero podrían ser el puente hacia el regreso a la normalidad de la democracia burguesa.

-¿Eso es bueno o malo?

-Sería mejor la presión de China, Rusia y Cuba para que se negociara la “solución sandinista” de 1990 cuando fueron las elecciones. Eso sería la solución óptima, pero si no, la segunda, muy arriesgada y con desenlace poco previsible, es la división de los militares y un golpe militar de una fracción. Al inicio, habrá muertos.

-Una “solución sandinista” para Venezuela. ¿Qué significa?

-Cuando los sandinistas pierden las elecciones, hay dos fracciones. Una que dice “nosotros no entregamos el poder” y otra fracción, la de Daniel Ortega, que dice “eso no tiene futuro, vamos a quedar aislados”. Ortega va con Violeta Chamorro y le dice: “Ustedes, después de esta guerra criminal de agresión, ganaron. Pueden tener el gobierno, pero nosotros controlamos la fuerza armada y la policía por un tiempo”. Los contras tuvieron que aceptar porque los “gringos” aceptaron. Y eso funcionó y no hubo más sangre. Ni de un lado ni de otro lado corre la sangre. Es la única solución razonable en esta situación. En la medida que pase el tiempo, en la medida que Washington se mete más, ya no puedes hacer esto porque el próximo paso son los paramilitares.

-¿Qué opina del papel de la oposición reunida en la MUD (Mesa de la Unidad Democrática)?

-La oposición está fragmentada. Es un conglomerado heterogéneo, unido por un solo interés de sustituir el gobierno de Maduro y quedarse ellos. Cuando ganan las elecciones en 2015, piensan que lograron lo que querían. Subestimaron al grupo de Maduro. Han perdido la iniciativa estratégica. Maduro y su grupo, a su vez, la han tomado al inventarse la Asamblea Constituyente. Cuando Washington ve que va a ganar Maduro arma una estrategia hemisférica para Venezuela a través de Brasil, Argentina, México y algunos otros, para aislarlo políticamente y, cuando esto no es suficiente, decide el estrangulamiento financiero.

-¿Se mantendría unida la Mesa de Unidad Democrática en caso de llegar al poder?

-Eso depende de quién se imponga. Si esa coalición ganara elecciones entonces tendría que negociar internamente quién ocupa las posiciones de poder real. Lo demás es secundario. No sabemos cuáles serían realmente las fuerzas decisivas dentro de la coalición y no sabríamos cómo sería la correlación de fuerzas en Estados Unidos, porque a Trump le importa un carajo Venezuela. Yo dudo inclusive que sepa dónde queda, pero tienes una fuerza en el Congreso que es extremadamente reaccionaria, fuerte y violenta, como Ted Cruz de Texas, Marco Rubio en Florida. Eso va a decidir si esa transición puede ser medianamente pacífica o no

-¿Hay espacio todavía para una salida negociada?

-La gente solo negocia cuando piensa que no puede ganar por otra vía, pero el gobierno de Maduro no ha llegado todavía a la convicción de que su estrategia lo va a llevar al abismo. Lo hemos visto en Colombia: 50 años de guerra hasta que todo el mundo aceptó que militarmente nadie podía ganar. Y cuando llegan a esa conclusión, entonces negocian. Los que podrían hacérselo entender serían los chinos y los rusos. Pero China no está todavía con el software de una potencia mundial de ese tipo, Rusia lo tiene, pero no tiene el poder que tiene China. A uno le falta el poder, al otro le falta el software

"Maduro es una mala imitación de Chávez"

-Se dice que usted es el ideólogo de Hugo Chávez. ¿Cómo se autodefine?

-Siempre definí la relación con él como una amistad. Una noche en el Palacio de Miraflores tocamos el tema de si uno es asesor o no. Y le dije: “Mira, un asesor cobra y un asesor es un empleado. Yo soy tu amigo porque yo quiero decirte lo que yo pienso y eso no lo puede hacer un empleado”. Y por lo tanto dejamos nuestra relación en el concepto de amistad

-¿Cuánto influyeron sus ideas en Chávez?

-Él era teniente coronel y tenía cierta cultura general. Lo que le faltaba era el contacto con la política y la cultura global. En esto yo podía ser útil. La segunda cosa era algo más inmediato: la política en cierto sentido es empresarial. Cuando lanzas un producto, necesitas un “brand name” (marca) y un discurso de marketing. Le encantó el concepto de socialismo del siglo XXI. Entonces se apropió de ese concepto. La tercera aportación era que yo le advertía sobre ciertas ilusiones de gente que lo rodeaba y que no sabía de economía y que pensaban que se podían modificar sistemas tan complejos como la economía de mercado moderna simplemente por deseo ideológico

- ¿En qué son diferentes Chávez y Maduro?

-La diferencia es que Chávez era extremadamente inteligente. Y tenía una vitalidad que le permitía trabajar 18 horas, 20 horas al día. La tercera cosa es que aprendía muy rápidamente. Hugo tenía un tipo de pensamiento dialéctico, veía un fenómeno desde distintos puntos de vista. Maduro no tiene nada de esto. Tiene un pensamiento dogmático. Es incapaz de aprender y eso tiene que ver con que no lee. Chávez igual que Fidel (Castro) siempre estaba leyendo. Eso explica en gran modo la catástrofe que estamos viendo. El dialéctico ve más allá de ciertas estructuras mentales. Maduro es incapaz de abrirse a nuevas visiones de los fenómenos. Él se llama maoísta porque, según su autodefinición, su ideología lo es, pero si algo caracterizaba a Mao es el pensamiento dialéctico.

-Muchos dicen que Chávez tenía más carisma

-El carisma en la política es fundamental. Cuando tienes carisma, puedes convencer y entusiasmar. Los grandes líderes generalmente tienen ese atributo. Maduro no lo tiene. Es una mala imitación de lo que era Chávez, pero es tan mala que es caricaturesco. Carisma viene del griego y significa don. Y Chávez lo tenía, como Fidel lo tenía también, Kennedy, George Washington. Ese atributo facilita la comunicación con la gente y el respeto de la gente, que es fundamental para seguir las orientaciones estratégicas del líder. Maduro, cuando imita a Chávez, y en todo lo imita, enseguida ves que es “fake”, que es una falacia, que es una imitación barata, una tira cómica. Es una gran hipoteca que él lleva consigo

-¿No tiene otra fuente de respaldo Maduro más que los militares?

-Si solo 20% de la población te apoya y tienes una tasa de inflación este año como del 700%, si en los últimos tres años el producto interno bruto ha caído un 35%, si la producción de petróleo de 2016 a hoy ha caído 20%, en una situación así, donde tú no tienes la mayoría contigo, en la cual la economía no está contigo, en la cual tú gobiernas sobre una mentira, lo único que te mantiene en el poder son los aparatos de seguridad. La gran narrativa de que el desastre es el resultado de la agresión imperialista es como que el capitán del Titanic diga que no chocó contra un iceberg porque todos estaban borrachos, sino que una potencia hostil hundió el Titanic con un torpedo. Tal es la magnitud de la falsificación

- postaporteñ@ 1823 - 2017-09-19 20:03:02
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Argentina / Santiago Maldonado y la democracia asesina

POR ·la Hoja Socialista  14/09/2017

El 1º de agosto, tras la brutal represión en la lof de Cushamen en Esquel (Chubut), la Gendarmería se llevaba a Santiago Maldonado. Desde entonces, su paradero es desconocido y recientemente, la causa tomó el estado de “desaparición forzada”. Contra esa decisión, se alzaron entonces las voces del gobierno, excusándose ridículamente de lo sucedido. El kirchnerismo, por su parte, pretende alimentarse del reclamo. De cara a octubre, claro.

Vayamos a lo concreto. ¿Quién lo desapareció? Algunos dirán que fue la Gendarmería, otros dirán el gobierno. Sin embargo, ninguna de las dos respuestas logra explicar el asunto. A Santiago Maldonado lo desapareció el Estado capitalista. El mismo Estado que desapareció a Jorge Julio López, que mató a Luciano Arruga, que reprimió y asesinó en múltiples ocasiones en protestas sociales y que carga sobre su espalda los más de 5000 casos de gatillo fácil desde 1983. Es el mismo Estado que desapareció, torturó y mató a nuestros compañeros en los ’70. Es el mismo Estado que pone palos en la rueda en todas las investigaciones como esta o la de López. Es el mismo Estado que mantiene ocultos sus archivos secretos

Como ya sabemos, el Estado trasciende a los regímenes (dictadura, democracia) y a los distintos gobiernos. En ese sentido, su aparato represivo sobrevive a los cambios, aun con ciertas variaciones. De hecho, en la historia sobran ejemplos de represiones salvajes en democracia: los asesinatos durante el Argentinazo, los fusilamientos del Ejército bajo el gobierno de Yrigoyen en la Patagonia y Semana Trágica, la Masacre de Rincón Bomba en 1947, por instrucciones precisas del Poder Ejecutivo a cargo de Perón. Incluso hay que decir que el peronismo hizo escuela en el uso de la Gendarmería en las protestas sociales.

Ya luego de la dictadura, la burguesía debió adecuar la represión para los nuevos tiempos y mostrarse como un aparato enteramente legal. Eso no significó, sin embargo, que en los hechos descartara formas ilegales (y brutales) de reprimir y encubrir sus actos. Hay numerosas muestras de que a la burguesía, en el fondo, el asunto de los “derechos” ciudadanos y las libertades democráticas le tiene sin cuidado, sobre todo cuando se trata de liquidar una lucha obrera o de tapar los “excesos” de su aparato estatal. Allí entran a jugar represiones a cargo de patotas (como la que asesinó a Mariano Ferreyra en 2010), actos encubiertos de tortura y causas truchas (como la que armaron a los petroleros de Las Heras en 2006) o hasta el uso de sicarios.

De este modo, para exigir la aparición de Santiago Maldonado, tenemos que denunciar todos los crímenes y represiones del Estado. ¿Eso significa exculpar al gobierno de Macri en particular? No. Todos los gobiernos son los conductores del Estado. Por ende, son responsables y tienen que pagar, con renuncias o con la cárcel. Pero si nos limitamos tan solo a denunciar al gobierno, caemos en la ficción K: “si cambia el gobierno, estas cosas no suceden”

El reclamo debe además denunciar al kirchnerismo, porque también son responsables. No solo porque hicieron cosas semejantes en el pasado que hoy prefieren olvidar, sino porque muchos de esos actos tienen su efecto en la actualidad. Pensemos en las leyes antiterroristas que le regalaron con moño a Macri para que ejerciera la represión a gusto. Pensemos en el reforzamiento de la Gendarmería, vía Berni, que fue entrenada, usada y probada en cada corte obrero. Como se ve, no se puede estar con dios y con el diablo. Si queremos quitarle el disfraz al Estado, no podemos dejarnos poner la mordaza K ni entregarle a Cristina la dirección de nuestra lucha. Debemos poner en pie un plan de lucha y una comisión independiente que ponga al Estado y sus personeros en el banquillo.

- postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 12:23:30
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POSTALINAS

Prontuario de un Torturador

Eduardo Augusto Ferro Bizzozero, uruguayo

Divorciado. C.I. 1.113. 451 -7. Alias: “Oscar”, “Guillermo” “El Toto”

Nació en Montevideo el 10 de abril de 1947. Gran parte de su adolescencia y juventud transcurrió en la zona de El Prado. En 1964 ingresó al ejército como cadete en el arma de Ingenieros. Tres años después realizó un curso en la Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y dependiente del Ejército de los EE.UU. De los datos biográficos consignados en el libro “A todos ellos – Informe de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos”, surge que en 1967 Ferro egresó como alférez y en 1970 ascendió a teniente segundo.

En 1975, ya en dictadura, pasa a desempeñar “tareas” en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (O.C.O.A.) y en el centro clandestino de detención y torturas ubicado en los fondos del Batallón Nº 13 de Montevideo, llamado “300 Carlos”. Esta dependencia clandestina e ilegal funcionó antes en una casa ubicada frente a la rambla de Punta Gorda y allí también estuvo Ferro.

En el año 1977 operó en Argentina. En noviembre de 1978, otra vez en el marco del Plan Cóndor, participó del secuestro de dos militantes del PVP, Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez Díaz junto a los dos hijos de Lilián, de sus domicilios en la ciudad de Porto Alegre. Esta familia se salvo de ser asesinada gracias a la movilización y denuncias internacionales realizadas por el abogado Jair Krischke y el Movimiento Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre. Esa denuncia derivó en el único juicio que finalizó con una condena en Brasil a los participantes de un operativo realizado en el marco del Plan Cóndor.

Pero Ferro demostró luego que su patología era grave. Durante un tiempo el secuestrador persiguió y acosó a Celiberti por todo Montevideo, pretendiendo mantener con ella una relación amorosa. Harta de la situación la valiente mujer citó al militar en un bar y en presencia de muchas personas lo abofeteó reiteradamente provocando la huida del cobarde sujeto.

Luego fue jefe de operaciones de la Compañía de Contrainformación e integrante del Departamento III del Servicio de Inteligencia de Defensa (SID). Y después de la dictadura perfeccionó su currículo realizando cursos de paracaidismo (1986), de inteligencia en Alemania (1989); de seguridad electrónica (1991); de información ante problemática de drogas; y, ya en 1997, de buzo táctico militar. Ferro reside en la parada 36 del barrio Pinares de Maldonado y se desplaza en una camioneta 4×4 Ford Ranger, gris metalizado, con vidrios polarizados y cuya matrícula es SAD-3871 – Uruguay, registrada en la Intendencia Municipal de Montevideo.

Suele acompañarlo un gran perro ovejero-alemán. Involucrado en los casos de: UNO DE LOS ASESINOS DE MARÍA CLAUDIA IRURETA DE GELMAN Una investigación realizada en el año 2002 por el periodista Roger Rodríguez – publicada en el matutino La República – sobre las circunstancias en que fue asesinada María Claudia Irureta Goyena de Gelman, nuera del poeta argentino Juan Gelman, demostró que Ferro fue partícipe en el crimen de la joven argentina.

CONVOCATORIA MVD: 2ª COORDINACIÓN ABIERTA

A todos/as compañeros/as el próximo martes 19 nos convocamos a la 2ª coordinación para realizar actividades en el marco del 50 aniversario de la caída en combate del Comandante Ernesto Che Guevara.

Recordamos que esta coordinación es abierta a organizaciones sociales, sindicales, políticas, militantes dispersos, etc.

La realizaremos en el local sindical de ADEOM – Canelones 1330 esquina Ejido – a las 18.30 horas.

Esperamos a todos/as

Militantes Guevaristas

Sobre la izquierda argentina y los araucanos

A pesar de un aporte inteligente, documentado y contundente, el compañero Alejandro se equivoca en casi todos los planos.

Solo para mencionar un punto: dónde está esa revolución socialista triunfante?

De paso, para temas sobre desarrollo pre-capitalistas , atrevidamente le recomendamos remitirse - por ejemplo - al material de Mariátegui.

Muchas veces, la lectura calcada de los clásicos, una interpretación lineal, nos puede llevar a conceptos falsos, conclusiones erradas, creyendo seguir su orientación.

Respetuosamente, creo que el compañero incurre en tal error.

Por lo demás, igualmente me parece un aporte teórico positivo.

Un saludo sinceramente revolucionario, y a no olvidar que la revolución es materia viva, cambiante, contradictoria.

J.C.I.

- postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 12:18:27
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Concentración Económica y Apologética Burguesa

Rolando Astarita

En una nota anterior (aquí) hemos presentado datos sobre la concentración del capital. Concentración que es la base de la creciente desigualdad de riquezas e ingresos. Así, según Oxfam, las ocho personas más ricas del mundo acumulan una riqueza neta que asciende a 426.000 millones de dólares; equivale a la riqueza que posee la mitad más pobre de la humanidad, 3600 millones de personas. De acuerdo al Credit Suisse, el 50% más pobre de la población mundial posee menos del 0,25% de la riqueza neta mundial.

Dice Oxfam: “…muchas personas afectadas por la pobreza en todo el mundo están experimentando la degradación de su principal fuente de riqueza –la tierra, los recursos naturales y sus hogares– a consecuencia de la inseguridad en la tenencia de la tierra, los acaparamientos de tierra, la erosión y fragmentación de la tierra, el cambio climático, los desalojos urbanos y los desplazamientos forzados. (…) La propiedad de la tierra en manos del quintil más pobre de la población se redujo en un 7,3% entre la década de los noventa y la de los 2000. (…) Los ingresos del 10% más pobre de la población se incrementaron en 65 dólares entre 1988 y 2011, lo cual equivale a menos de 3 dólares adicionales al año, mientras que los ingresos del 1% más rico aumentaron 182 veces más, 11.800 dólares

La investigación de Oxfam ha revelado que, en los últimos 25 años, el 1% más rico de la población ha obtenido más ingresos que el 50% más pobre en conjunto, y que casi la mitad (el 46%) del aumento total de los ingresos ha ido a parar al 10% más rico de la población. 80 Se trata de un dato importante, ya que el 10% más pobre de la población mundial sigue viviendo por debajo del umbral de la pobreza establecido en 1,90 dólares al día” (https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp-economy-for-99-percent-160117-es.pdf).

En la nota anterior también señalamos que hay más de 200 millones de desocupados y que 1400 millones de trabajadores tienen empleos precarios y sin acceso a la seguridad social.

Estos datos contradicen entonces el discurso que afirma que el capitalismo es sinónimo de igualdad, fraternidad, libertad y de gobiernos representativos del pueblo. La realidad es que el capitalismo engendra desigualdad, antagonismo social y gobiernos favorables al capital –en primer lugar, al capital más concentrado. La acumulación de riqueza en un polo tiene como contrapartida la falta de libertad, la alienación, la deshumanización, la miseria y pauperización de miles de millones. Lo importante es entender por qué estos males son sistémicos

La esfera del mercado

El punto de partida del análisis es la compra y venta de la fuerza de trabajo, entendida esta última como el conjunto de las facultades físicas y mentales que el ser humano pone en movimiento cuando trabaja. En el mercado de trabajo por un lado está el poseedor de dinero, por el otro el propietario de la fuerza de trabajo. Son dos personas jurídicamente libres. Es la primera condición para que haya intercambio y el propietario del dinero pueda adquirir la fuerza de trabajo. Y la segunda condición es que el propietario de la fuerza de trabajo no disponga de los medios para producir y esté obligado a vender su fuerza de trabajo, so pena de morirse de hambre. La ideología burguesa, naturalmente, pone el acento en la primera condición, a saber, que el poseedor de la fuerza de trabajo es propietario libre de la misma. Y pasa por alto que el propietario de la fuerza de trabajo no tiene el poder de negarse a venderla, si quiere seguir viviendo.

En cualquier caso, en este acto de compra-venta se intercambian equivalentes: el trabajador vende su mercancía por su valor (determinado por el valor de los medios de consumo necesarios para reproducir la fuerza de trabajo y a su familia) y el capitalista adquiere el derecho a disponer de ella durante el tiempo que dure la producción. Por eso Marx dice que la circulación es “un verdadero Edén de los derechos humanos innatos” (véase cap. 4 t. 1 El Capital). Es el reino de la libertad, la igualdad, la propiedad, y también del utilitarismo. Libertad porque el comprador y el vendedor de la fuerza de trabajo solo actúan por su libre voluntad, como personas libres, jurídicamente iguales. Igualdad porque solo se relacionan entre sí como poseedores de mercancías, e intercambian equivalentes. Propiedad porque cada uno dispone lo suyo. Y utilitarismo (Bentham) porque cada uno se ocupa de sí mismo, y actúa guiado por su interés egoísta. El hecho de que la transacción aparezca como un intercambio de propietarios libres es la base del discurso apologético burgués.

De la circulación a la producción

Como señalamos en el apartado anterior, el valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de la canasta de subsistencia. Sin embargo, su valor de uso es el acto mismo de trabajar. Y el capitalista solo contrata al obrero con la condición de que trabaje más allá del tiempo que le insume generar el equivalente al valor de la fuerza de trabajo. Ese exceso, o plus es, lógicamente, la plusvalía. Así, mientras que en el acto de compra-venta de la fuerza de trabajo se intercambian equivalentes, en el proceso de producción reina el intercambio de no equivalentes. Por eso, el paso desde la circulación a la producción es el paso desde la esfera de los derechos y la libertad formales, a la esfera de lo desigual, caracterizada por la explotación. Aquí ya no hay equivalencia, sino apropiación de trabajo impago por parte del capitalista. Es el ámbito del poder del capital sobre el trabajo, el lugar donde el obrero está obligado, si quiere conservar su empleo, a entregar más trabajo del que está contenido en el valor de su salario. De aquí la contradicción entre la forma y el contenido, entre la exaltación burguesa de la igualdad y la fraternidad (las formas de aparición), y la realidad de la desigualdad y la explotación (el contenido social profundo).

Se agudiza la contradicción 

Pero la contradicción entre la forma aparencial y el contenido se hace más aguda cuando se tiene en cuenta la reproducción ampliada del capital. Es que la plusvalía producida por el obrero A sirve para contratar al obrero B, quien a su vez genera más plusvalía. Así, constantemente el obrero reproduce su fuerza de trabajo, y al mismo tiempo reproduce el capital en escala ampliada. Esto es, se reproduce en tanto fuerza de trabajo desprovista de medios de producción; y reproduce en escala creciente el capital que compra más fuerza de trabajo y más medios de producción. Por eso, el obrero “pertenece al capital aun antes de venderse al capitalista” (p. 711, t. 1, El Capital). Es una “servidumbre económica” siempre renovada, encubierta por el intercambio de equivalentes (véase ibíd.). Con lo cual no queda nada del derecho al fruto del trabajo, supuesto fundamento de la propiedad burguesa. En palabras de Marx:

“La relación de intercambio entre el capitalista y el obrero, pues, se convierte en nada más que una apariencia correspondiente al proceso de circulación, en una mera forma que es extraña al contenido y no hace más que mistificarlo. La compra y venta constantes de la fuerza de trabajo es la forma. El contenido consiste en que el capitalista cambia sin cesar una parte del trabajo ajeno ya objetivado, del que se apropia constantemente sin equivalente, por una cantidad cada vez mayor de trabajo vivo ajeno. Originariamente, el derecho de propiedad aparecía ante nosotros como si estuviera fundado en el trabajo propio. (…) La propiedad aparece ahora, de parte del capitalista, como el derecho a apropiarse del trabajo ajeno impago o se su producto; de parte del obrero, como la imposibilidad de apropiarse de su propio producto” (p. 721, t. 1, El Capital).

En definitiva, en el apartado anterior dijimos que el capital produce plusvalía; ahora, vemos cómo la plusvalía genera capital, y en escala creciente. Un resultado central del análisis marxista es que las fortunas de los capitalistas no se originan en su propio trabajo, sino en el trabajo no pagado a los explotados. Por eso Marx dice que la riqueza actual “se funda en el robo de tiempo de trabajo ajeno” (Grundrisse, p. 228, t. 2).

Apologética burguesa

A pesar de las dimensiones que ha alcanzado, el discurso apologético del capitalismo no puede dar cuenta de la polarización social creciente. No es casual que el fenómeno ni siquiera se menciona en los manuales ad usum de las carreras de Economics. Los modelos de crecimiento económico neoclásicos ni rozan el asunto; tampoco los tratados de Macro o Microeconomía. En los extremos de la abstracción, encontramos los “modelos” del equilibrio general. Como botón de muestra, citemos el de Gerard Debreu (Premio Nobel), que supone una economía en la que todos los ciudadanos son propietarios por igual de todas las empresas (véase Teoría del valor. Un análisis axiomático del equilibrio económico).

El marxismo, en cambio, explica por qué la tendencia a la polarización está inscrita en la lógica del capital, y su razón última: la propiedad privada de los medios de producción. Nunca se enfatizará lo suficiente que la base de la distribución del ingreso es la distribución de la propiedad de los medios de producción. Y a su vez, la distribución desigual del ingreso refuerza la distribución cada vez más desigual de la riqueza.

Poder social y político del capital

La propiedad privada del dinero y de los medios de producción da derechos y poder social y político al capital. Derechos y poder de usar, o no usar, los medios de producción; de contratar o no contratar trabajadores; y de trasladarse a otro país o región si las condiciones de explotación del trabajo no lo satisfacen. No se trata de tal o cual ley, de tal o cual artículo del Código Penal, sino de un poder social (pero que también se expresa en el derecho burgués) que es inherente a las relaciones de propiedad y se sintetiza en el poder del dinero: “… el poder que cada individuo ejerce sobre la actividad de los otros o sobre las riquezas sociales, lo posee en cuanto es propietario de valores de cambio, de dinero. Su poder social, así como su nexo con la sociedad, la lleva consigo en el bolsillo” (Grundrisse, p. 84, t. 1). Un poder social que está muy por encima de cualquier poder que pueda suponer el voto de los ciudadanos cada x número de años para elegir un gobierno, o una cámara legislativa.

Agreguemos que una interacción similar ocurre en el plano político: la propiedad de los medios de producción permite concentrar poder político; que a su vez refuerza la propiedad concentrada de los medios de producción.

Como corolario de lo anterior, se desprende que la proclamada fraternidad de la civilización burguesa es, en su contenido, explotación de una clase por otra. De la misma manera, la igualdad es creciente desigualdad de riquezas y de ingresos. Y la justicia es derecho a apropiarse de trabajo ajeno. La forma proporciona la letra para que la clase dominante justifique el modo de producción y distribución que la beneficia y le permite acumular riqueza. El contenido es este mundo civilizado en el cual ocho individuos poseen tanta riqueza como 3600 millones de personas

- postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 12:10:17
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La película de las respuestas pendientes

02 • sept. • 2017 Lucas Silva en la diaria

“Un absurdo grande en un pueblo pequeño”, dice Julián Goyoaga, el director de Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas. La película –que documenta la detención y la muerte por tortura del médico Vladimir Roslik en 1984– acaba de estrenarse y por eso conversamos con sus dos protagonistas: Mary Zabalkin (MZ) y Valery Roslik (VR), sobrevivientes de una tragedia a la vez familiar y colectiva de la que todavía no hay justicia.

¿Cómo ha sido esta experiencia de verse como protagonistas de una película?

MZ: Son un montón de cosas juntas. Tampoco es que ahora porque esté el documental uno vaya a cerrar tal o cual página. Se fueron dando circunstancias. Durante todos estos años hemos hecho muchas cosas: la Fundación [Vladimir Roslik], el trabajo social y la tarea de mantener a Vladimir en la memoria colectiva, pero nunca habíamos pensado en una película. Hasta que se dio esta oportunidad, hasta que los conocimos a ellos [los responsables de la productora Rain Dogs] y realmente estamos muy contentos con el resultado. Ellos trabajaron con mucha humanidad, porque es un tema sensible, delicado, que manejaron muy bien.

Hace unos días la proyectaron en San Javier, y pudieron verla junto a otros protagonistas

MZ: Y estamos como en shock todavía. Realmente fue muy fuerte. A la gente que sufrió torturas junto a Vladimir y que sobrevivió a la dictadura, y que con gran esfuerzo brinda testimonios, le voy a estar agradecida toda la vida. Estar con ellos en la misma sala, compartiendo, fue algo muy fuerte para todos. Parecía el final de [la película] Los unos y los otros, que se juntan las diferentes generaciones y lloran todos abrazados. Lo único es que en este reencuentro estábamos nosotros, los familiares, los vecinos, los pacientes de Vladimir.

VR: A mí me quedó la impresión de que la gente quedó impactada en el buen sentido. Cuando terminó vino todo el mundo a saludarnos, abrazarnos, lloramos mucho. La hemos visto varias veces, y es medio imposible no derramar una lágrima en cierto momento.

Respecto de mantener la memoria colectiva, en la película se habla de una posta que le pasa una madre a un hijo

VR: En realidad, ya hace años que la vengo acompañando a mamá. Ella se refiere a pasarme la posta a mí porque ya está con algún problema de salud, de la columna, y ya no tiene las mismas energías que antes. Y cae en mí un poco lo de seguir adelante con el tema de que se sepa la verdad.

MZ: Además de la verdad, nosotros todo lo que hacemos lo hacemos pensando también en la búsqueda de justicia, que es la gran ausente en estos 32 años. Si bien logramos instalar la figura de Vladimir en la memoria colectiva, no hemos logrado que se haga justicia.

¿Cuál es la situación de la causa judicial?

MZ: Está todo en el Observatorio Luz Ibarburu, que nos viene asesorando. Pero para resumirlo: no hay avances de ningún tipo, como que de cierta manera el caso está cerrado. Pero es un caso de lesa humanidad que se tendrá que seguir investigando, hasta que se sepa la verdad. Los gobiernos van pasando, no importa de qué color sea el partido, y no pasa nada. Con los colorados no se supo, con los blancos no se supo y con el Frente Amplio tampoco. La realidad es que estamos en la mitad del tercer gobierno y tampoco se mueve nada. Por eso lo de la mochila: si no soy yo la que logra avances en la justicia, de repente Valery o los hijos de Valery, pero algún día, en el transcurso de la historia, de repente se va a saber.

En este caso y en su presentación pública jugó un papel importante el periodismo de investigación

MZ: Cuando pedí la segunda autopsia, que se hizo en Paysandú, empecé a pelear enseguida para que se conozcan esos resultados, que son los verdaderos. Y hubo todo un empujón del periodismo, que trabajó conmigo para destapar todo. Yo me apoyé en ellos y ellos se apoyaron en mí. [Juan Miguel] Petit, [Alejandro] Bluth y [Manuel] Flores Silva, las publicaciones en JaqueAquíConvicción... Todo ayudó para que el caso tuviera trascendencia nacional e internacional.

Otro asunto importante es el rol de los médicos

MZ: Sí, fue fundamental. Siempre recuerdo al doctor Gregorio Martirena, ex presidente de FEMI, que fue el primero en impulsar la Comisión de Ética Médica y que nos ayudó muchísimo. Porque a partir de ese momento se empezó a saber que en otros cuarteles también pasaba, que no había sido sólo en Fray Bentos. Siempre pienso que, en realidad, sin la segunda autopsia hubiera quedado todo quieto.

En una primera instancia, los militares hablaron de un paro cardíaco. ¿Cómo surgió la idea de la segunda autopsia?

MZ: Es que era una mentira demasiado grosera, era imposible de creer. ¿Cómo una persona sana iba a morir así? Teníamos, además, los antecedentes de lo que había sufrido antes en las sesiones de torturas.

En la película contrasta mucho esa tranquilidad del pueblo y de las aguas del Río Uruguay con las características trágicas del caso

MZ: Fue todo muy irracional. No te olvides que ellos hablaban de submarinos, avionetas, armamentos... Todo cosas que no tenían nada que ver con la realidad que vivíamos en un pueblo como San Javier, en el que todos nos conocíamos. Allá ibas al baile y hasta te dabas cuenta si la camisa que tenía Fulano era la misma que tenía en el baile anterior. Sabíamos hasta con qué ropa andábamos, cuando eran los cumpleaños de casi todos, era una comunidad muy chica. O sea, cualquier cosa rara la hubiéramos visto. ¿Dónde ibas a ocultar un submarino? Era absurdo.

¿Y por qué pensás que decían esas cosas, a esa altura del partido?

MZ: Era una manera de perpetuarse un tiempo más en el poder. Estaba todo tranquilo, ya se venía la democracia, y a ellos no les servía. Nunca mostraron las armas, nunca mostraron el submarino, nunca mostraron la avioneta. Nada.

VR: Yo era muy chiquito, apenas tenía un mes. Pero después te hacés la cabeza con los cuentos, después vas armando, conociendo, vas viendo cómo era, mirando documentos, lo que sea. Pero es cierto, no te cierra; cómo puede ser que en un pueblo como San Javier, tan tranquilo, haya pasado algo tan terrible como lo que pasó

¿Qué esperan que pueda pasar con la película?

VR: Uno no planifica mucho. Yo por lo menos nunca pienso “el año que viene voy a estar acá en el juzgado tratando de ver qué pasa con el caso”. Capaz se da, capaz que no. Y además creo que va mucho más allá de eso. Pienso que los libros que han salido, tanto el de Luis Udaquiola como el de Virginia Martínez, sirvieron para el documental, y que sería bueno que el documental, al mismo tiempo, despierte interés y se generen nuevas cosas, como una especie de bola de nieve.

MZ: Y ojalá que esa bola de nieve sea para bien. A mí me gustaría que vaya mucha gente joven a ver la película, que se genere algo, que haya algún movimiento y que finalmente la justicia pueda responder las preguntas que todavía están pendientes. Sería lo ideal.

Metal ruso | Valery es ingeniero en sistemas de información y trabaja como programador para una empresa de software financiero. Pero en la película aparece en otra de sus facetas: como guitarrista de Vademécum, una banda de metal de Paysandú. “Desde los 17 años que ando en la vuelta de la música, siempre en el ambiente del metal. Hay una fuerte movida de metal en Paysandú”, asegura. Antes de Vademécum, tocó en Ritual de Nacimiento, Ariman y Pariah. ¿Y de metal ruso conocés algo? Arkona, que me gusta mucho. Es una mezcla de metal con cantos típicos rusos.

Animaciones

Julián Goyoaga, director de los cortos El hombre muerto (2009) y Matrioshka (2008), estuvo a cargo de la película Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas. Fue un proyecto de largo aliento: empezaron a trabajar con Mary y Valery en 2010, a instancias de una idea que tuvo una sobrina de Vladimir Roslik, obtuvieron los primeros fondos en 2011 y arrancaron con el rodaje en 2013. La historia personal de Valery deteminó el uso de animaciones como recurso estético para contar la historia. “Para él, de niño, era como una especie de cuento que le hacían, las cosas que le contaban sobre su padre, sobre la historia del caso. Y él de alguna manera iba armando ese cuento, en el que él era también un personaje. Ese fue un poco el disparador para usar la herramienta del dibujo animado”. La película se estrenó el jueves. En Montevideo, es posible verla en Movie Montevideo Shopping, Life 21, Torre de los Profesionales y sala B del Auditorio Nelly Goitiño del SODRE; también se proyecta en cines de Paysandú, Fray Bentos, Minas y Daymán

- postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 12:10:07
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Revolución, partido, estado, burocracia: el ejemplo ruso

Guillermo Almeyra - SinPermiso -03/09/2017

Más que presentar los ensayos que forman este valioso y oportuno libro deseo subrayar algunos puntos fundamentales que nuestra época poco informada en lo fundamental tiende a ver sólo a la luz de lo sucedido posteriormente en la victoriosa Unión Soviética o teniendo en cuenta los actuales datos demográficos, culturales, económicos y las técnicas de información.

No me referiré por consiguiente a los importantes ensayos que integran esta obra los cuales hablan por sí mismos,  y en su pluralidad, salvo en algunos detalles, presentan una poderosa y unitaria versión coral.   

Recordemos: Rusia, coloso de pies de barro, con su zarismo, la Corte corrupta y despótica en la que reinara Rasputín hasta 1916 y el despotismo asiático de la dinastía de los Romanov, aparecía ante un mundo occidental conquistado por los ideales de la Revolución Francesa como una supervivencia del anacrónico absolutismo monárquico que ésta había combatido y los bolsheviks (o ala bolchevique de la socialdemocracia rusa) eran escasamente conocidos fuera de los reducidos ámbitos de las direcciones socialistas.

La revolución rusa de febrero fue por eso celebrada jubilosamente por socialistas, liberales y demócratas por igual mientras que la de octubre, para un mundo informado por las agencias Reuters (británica) y Havas (francesa) en guerra con Alemania, fue presentada como una maniobra del Káiser contra los aliados. Sólo más tarde los trabajadores de todo el mundo empezaron a reconocerse en lo que hacían y decían los revolucionarios rusos dirigidos por Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) y Lev Davidovich Bronstein (Trotsky).

Algunas condiciones que favorecieron el estallido revolucionario

La revolución en la inmensa Rusia centralizada por el poder del Zar y de la Iglesia ortodoxa fue posible porque, pese a los intentos de reforma, como la de Stolypin, ese poder chocaba no sólo con los revolucionarios marxistas sino también con una naciente burguesía condenada por el régimen a ser socio menor del capitalismo anglo-francés, con una intelectualidad europeizada, con sectores liberales y democráticos de la nobleza  y era resistido por las nacionalidades reprimidas y combatido por todas las tendencias socialistas, que influenciaban sectores obreros y estudiantiles. El zarismo era duro, brutal y capaz de infiltrarse en las organizaciones revolucionarias pero escondía una gran fragilidad que se había revelado ya en 1905 y que la entrada de Rusia en la guerra de 1914-1918 agravó de golpe.

La enorme y dispersa base campesina del país, dispersa en miles de aldeas y dividida por nacionalidades, culturas y religiones, se convirtió en 1914 en una sola masa al ser enviada al ejército como carne de cañón y se encontró durante años en las trincheras con los intelectuales y obreros socialistas convertidos en suboficiales y oficiales. Esa doble educación –por un lado, sobre los horrores del capitalismo y, por otro, sobre la posibilidad de una alternativa socialista- hizo posible la alianza con los campesinos de un proletariado poco numeroso pero muy concentrado y esa unión, a su vez, cambió radicalmente la política agraria de Lenin y de los bolcheviques que pasaron a exigir tierra para los campesinos y paz y pan para todo el país logrando así inmensa popularidad

Otra particularidad rusa que hizo posible la revolución consistía en su reciente historia. La revolución de 1905, que formó parte de un ciclo de revoluciones democráticas, había sido una especie de ensayo de la de 1917 y en ella habían nacido los soviets (consejos obreros) como instrumento de autoorganización de los obreros. Tras un duro período de reflujo político y de reacción desatada las masas rusas se reorganizaron y la agitación social y las huelgas con manifestaciones se sucedieron desde 1912 hasta la entrada en la guerra y sobre esa base reaparecieron los consejos obreros en 1917.

Por su parte, el partido bolchevique, que en 1905 se había opuesto a  los soviets porque veía en ellos una competencia con su organización, no sólo los reconoció entre la revolución de febrero  de 1917 y la de octubre sino que también incorporó a sus filas a Trotsky, presidente de los soviets en 1905, y a un grupo numeroso de amigos de éste.

La revolución democrática antizarista, por otro lado, al producirse durante una guerra de las grandes potencias capitalistas por el reparto de un mundo ya unificado por el capital, integró la lucha por las tareas democráticas –paz, tierra, democracia, libertad, eliminación de los privilegios de la nobleza y del clero e independencia de los pueblos oprimidos por el imperialismo ruso- con el combate por las tareas anticapitalistas (igualdad, fin de las discriminaciones de todo tipo, expropiación de los expropiadores mediante la eliminación de la propiedad privada de los instrumentos de producción, control obrero en la industria estatizada, instalación de un nuevo Estado obrero para empezar a construir el socialismo). De ahí la transformación ininterrumpida de la revolución democrática en revolución socialista y el carácter permanente de la revolución (que implicaba igualmente la extensión de la misma a algunos de los países más desarrollados).

Los soviets (consejos obreros) en 1905 y en 1917 eran un instrumento de todas las capas de los trabajadores pues eran pluralistas ya que estaban integrados por todas las tendencias existentes en el movimiento obrero desde los laboristas hasta los socialistas revolucionarios, los revolucionarios o reformistas marxistas y los anarquistas. La influencia de las diferentes organizaciones evolucionaba se medía cotidianamente en la acción directa de la clase obrera y determinaba los cambios en la dirección de los consejos.

Ese pluralismo caracterizó también al primer gobierno de los soviets dirigido por Lenin, Trotsky y los bolcheviques, e integrado por 14 bolcheviques, siete social-revolucionarios de izquierda, tres mencheviques y un menchevique internacionalista (Mártov) y sólo las vacilaciones ulteriores de los s-r y mencheviques hicieron que el Consejo de Comisarios del Pueblo (nombre de los ministros tomado de la Revolución Francesa propuesto por Trotsky) quedase formado únicamente por bolcheviques).

Otra peculiaridad rusa era la existencia de un partido revolucionario fuerte, probado y seleccionado durante decenios de duras luchas. Dicho partido unía la organización clandestina con el flexible y audaz aprovechamiento de cada espacio democrático por mínimo que fuese, como la participación en la elección para la Duma (el Parlamento) y libraba constantemente la batalla de las ideas con los libros teóricos y los ensayos y artículos de sus principales dirigentes y con la participación de los mismos en los congresos socialistas internacionales, a diferencia de lo que sucedió posteriormente en todas las revoluciones posteriores, como las fracasadas en Hungría y en Alemania en la inmediata postguerra o, más cerca de nosotros, en la boliviana de 1952, la cubana de 1959, la argelina de 1954, la sud yemenita en 1967-1990 o las revoluciones nacionalistas y antiimperialistas en Mozambique, Angola y Guinea Bissau.

Un partido revolucionario con una dirección revolucionaria

El  partido bolchevique tenía una vida intensa y en su seno coexistían diversas tendencias, que discutían públicamente sus respectivas posiciones. En el momento de la revolución era un partido de jóvenes- Lenin tenía 47 años, Trotsky, 38, Preobrajensky, 41, Zinoviev, 34 al igual que Kamenev- pero ellos tenían décadas de luchas y además la experiencia revolucionaria de 1905.

Lenin, como todos los marxistas de su época, consideraba que el partido, por importante que fuera para la lucha por la revolución,  era sin embargo sólo un instrumento transitorio en la lucha por la supresión de las clases en el socialismo, al igual que el Estado de nuevo tipo que había que construir sobre nuevas bases para empezar a superar el capitalismo.

Creador del partido, estaba lejos de ser fetichista respecto a una organización que consideraba al servicio de los trabajadores y que, si no cumplía su función, podía ser reemplazada por otra más adecuada. Política y moralmente estaba en las antípodas de esa hechura totalitaria inventada por Stalin y la burocracia soviética y cristalizada en el dogma “marxista-leninista” con su culto del Líder, su partido único y monolítico fusionado con el aparato estatal y con el nacionalismo estrecho de una casta conservadora y parasitaria que vive de los privilegios que arranca a la sociedad sobre una base nacional y que una revolución mundial pondría en peligro.

Como Trotsky y todos los revolucionarios rusos educados en el exilio europeo Lenin era un ferviente internacionalista y jamás pensó que la revolución rusa pudiese subsistir si no se producía una revolución en los países más industrializados, sobre todo en Alemania, que ayudase a superar el terrible atraso cultural y técnico ruso. Creía tan firmemente que la revolución rusa era sólo un peldaño en una lucha internacional permanente y que la tarea de los rusos era aguantar defendiendo la revolución hasta que otra u otras más importante tomasen el relevo que bailó y saltó de júbilo bajo la nieve del duro invierno moscovita cuando la recién nacida república soviética superó los dos meses y diez días (desde el 18 de marzo hasta el  28 de mayo de 1871) de duración de la Comuna de París.

Lenin, descendiente de rusos, alemanes, calmucos, judíos, era profundamente ruso por su cultura y su conocimiento del país (su primera obra importante a los 29 años -en 1899- fue un estudio de la realidad nacional titulado El desarrollo del capitalismo en Rusia), pero no se consideraba ni revolucionario ruso ni menos aún estadista ruso: por el contrario, se veía a sí mismo como un revolucionario internacionalista que luchaba en una parte del frente de la revolución mundial y, en lo inmediato, se oponía con toda su energía a la opresión del nacionalismo gran ruso sobre las nacionalidades asiáticas oprimidas por el Zar, después por Stalin y hoy por Putin que, como el zarismo y el stalinismo, se apoya sobre la visión imperialista gran rusa y sobre la Iglesia Ortodoxa rusa, que es profundamente chauvinista.

La burocratización del Partido y del Estado

El antiestatismo de Lenin desarrollado en El Estado y la Revolución, su última obra antes de octubre de 1917, chocó sin embargo con la realidad de un país devastado por la guerra mundial de 1914-18 y la guerra civil que duró hasta 1923. Rusia, en efecto, tenía antes del conflicto bélico casi 126 millones de habitantes pero perdió en él 3 500 000 habitantes y otros 7 millones en la terrible guerra civil que comenzó poco después de la incruenta toma del poder. En 1923, después de esa sangría, el país estaba además en ruinas: con respecto a 1913, el año anterior a la guerra mundial, la tierra cultivada equivalía a 62 por ciento de la antes productiva, la cosecha era 40 por ciento menor, sólo quedaban vivos 16 millones de caballos de los 35 millones anteriores y 37 millones de vacas sobre 58 millones antes de la guerra. Los ferrocarriles, esenciales para las largas extensiones rusas, estaban destruidos y la clase obrera estaba prácticamente aniquilada (contaba con poco más de un millón de trabajadores industriales sobre los tres millones anteriores) o, como comprobaba Lenin mismo, se había desclasado pues  había sido la columna vertebral del Ejército Rojo sufriendo enormes bajas mientras los sobrevivientes se convertían en cuadros militares o estatales. Por último, para hacer frente a la reconstrucción y a sus gastos el naciente Estado obrero y campesino debía emitir sin respaldo un 98 por ciento de su moneda y una inmensa hambruna arrasaba Ucrania.

El partido había sufrido daños similares y aún mayores. La pequeña cohorte de militantes bolcheviques, formada en la vida clandestina, el internacionalismo activo, la discusión y la elaboración teórica fue diezmada por la guerra mundial y la guerra civil. Muchos de sus miembros principales se convirtieron en militares y los nuevos miembros o eran jóvenes obreros sin preparación cultural o soldados campesinos y suboficiales acostumbrados a mandar o, incluso, oportunistas que se arrimaban al poder.

Los sobrevivientes de la preguerra que habían hecho la revolución quedaron en minoría en ese mar de militantes que jamás habían salido de Rusia ni habían participado en las grandes polémicas entre mencheviques y bolcheviques y en el seno de los bolcheviques mismos. La mayoría del  Partido, como la clase obrera y toda la población rusa, después de los esfuerzos realizados y de los terribles sacrificios realizados quería gozar la paz tan duramente conquistada. La incultura y la barbarie de los mujiks rusos y la grosería brutal de la vida cuartelera entraron a formar parte de las costumbres cotidianas en el mismo Partido.

Al mismo tiempo, al conquistar el poder estatal, el partido fue absorbido por el aparato del Estado, al cual quiso controlar pero que terminó imponiéndole su forma de funcionamiento a pesar de los esfuerzos –sobre todo de Trotsky- por innovar, quitándole poder a la Iglesia ortodoxa, eliminando grados y jerarquías en las fuerzas armadas y convirtiendo a los omnipotentes ministros en Comisarios del Pueblo, entre otras medidas democratizadoras.

La difusión del analfabetismo, la destrucción de las bases materiales de la economía y el escaso desarrollo industrial impidieron pues la socialización de los medios de producción que, estatizados, dieron base a lo que Lenin calificó de Capitalismo de Estado con fuertes deformaciones burocráticas.

Hay una base económica y tecnológica para el desarrollo de la burocracia en la Unión Soviética muerto ya Lenin y bajo la dirección de Stalin. La escasez, en efecto, exige alguien que racione los bienes y controle su distribución (sirviéndose siempre y antes de los demás, por supuesto). Pero esa burocracia no se habrá extendido al poder soviético y al partido si éste no hubiese suspendido transitoriamente la existencia pública de las fracciones internas que siempre habían existido, si la clase exhausta hubiese podido mantener el poder de los soviets como control sobre el partido y sobre el Estado y si el cansancio de las masas no se hubiese transmitido al partido bajo la forma de una burocracia incontrolada, conservadora y despótica que en pocos años elevó a Stalin como su representante.

Partido único y sin vida democrática interna, fusión entre partido y Estado aún capitalista aunque sin representantes de la burguesía, formas de vida, costumbres, cultura  burguesa atrasada en la burocracia, imitación del capitalismo monopólico de los países más industrializados para tratar de superarlos, regionalismo y nacionalismo, fueron las condiciones esenciales para el desarrollo de la burocratización soviética, que comenzó con Lenin cuando éste combatía una batalla contra la enfermedad que le impedía intervenir como quería en los asuntos del partido y del Estado.
Los requisitos para combatir contra el poder y hacer frente armas en mano a múltiples y numerosos enemigos no son siempre iguales que los necesarios para escuchar a los trabajadores y a las bases del partido, intervenir paciente y didácticamente, convencer y aprender en la construcción del socialismo. Muchos líderes campesinos eran caudillos y, en la guerra civil, muchos militantes obreros se acostumbraron mandar y ser obedecidos pues eso impone la necesidad de ser eficaces frente a un adversario superior en medios y en experiencia.

Vencida la reacción, la administración de empresas complejas, de enteras ramas económicas y de las diversas instituciones estatales requería conocimientos nuevos y una preparación técnica especial que pocos revolucionarios tenían. Era frecuente, por lo tanto, que éstos se informasen preguntando cómo se hacían anteriormente las cosas a quienes las habían hecho antes bajo el zarismo (más de dos tercios del personal técnico del nuevo Estado habían servido al viejo, incluso en el ejército, lleno de ex oficiales zaristas) o cómo trabajaban empresas del mismo tipo o los servicios estatales en los países capitalistas más industrializados. Como decía Lenin y como había sucedido en la antigüedad en China con todos los conquistadores bárbaros - tibetanos, mongoles, manchúes- los burgueses vencidos en Rusia imponían su cultura superior a los vencedores.
Lo único que habría permitido acortar este forzoso aprendizaje, formar nuevos cuadros revolucionarios superiores a sus antecesores y controlar y depurar constantemente, sobre la marcha misma, a los aparatos del partido y del Estado, era precisamente lo que había impulsado poderosamente a hacer la revolución pero no existía ya en el momento de la construcción del socialismo: una esperanza en el triunfo de la revolución en los países más industrializados de Europa, un fuerte apoyo internacional.

Rusia, destruida y agotada, dependía de sí misma para la superación de su atraso, de la hambruna, de la miseria generalizada. Eso acentuaba el cansancio de las masas, su nacionalismo atrasado e influía en la burocratización del partido la cual, a su vez, interactuaba con las masas retirándolas de la participación, paralizando su control y sus iniciativas. Si Lenin hubiese sobrevivido habría retrasado por un tiempo el triunfo de la burocracia expulsando a Stalin de su puesto de secretario general que le permitía fomentarla y organizarla pero no habría podido impedir el proceso objetivo de burocratización. Probablemente, como dijo Nadezhda Krupskaia, su compañera de lucha, al pasar a la oposición, Lenin habría terminado asesinado o encarcelado, como sus compañeros y discípulos que hicieron la revolución de Octubre.

Por eso, consciente de la fuerza de un proceso objetivo desfavorable, Lenin esperaba ardientemente que el poder soviético en construcción y ya burocratizado pudiese nadar contracorriente frenando la degeneración burocrática con una audaz utilización del factor subjetivo o sea, mediante una depuración del partido mediante una acción unitaria del grupo dirigente reformado. Esa esperanza idealista no pudo concretarse porque Trotsky vaciló y sobrepuso la defensa de su imagen al pedido de Lenin de acabar con Stalin y éste tuvo tiempo para capear el temporal y afirmarse en el aparato apenas murió Lenin.

Todo lo que nace, muere, incluso los procesos revolucionarios. Pero lo que sucedió en Rusia debe ser tomado como lo hizo Lenin cuando el gobierno revolucionario superó la corta e intensa vida de la Comuna de París. “El camino de la victoria está empedrado de derrotas” dijo Rosa Luxemburgo.

De los errores de los jacobinos franceses aprendieron los heroicos comuneros que “asaltaron el Cielo” y también la falange de bolcheviques aniquilada por el terror de Estado stalinista. De la experiencia de la Revolución Rusa aprenderán las nuevas generaciones revolucionarias de otros países si el capital financiero no destruye la civilización actual y las clases existentes con una guerra mundial atómica o con un desastre ecológico terrible.

Para salir de la barbarie en la que el capitalismo ha hundido ya al mundo, habrá que retomar y terminar la obra iniciada por Lenin, Trotsky y sus compañeros de destino.

Marsella, 31 de agosto de 2017

envió

FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 12:01:07
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LA IDEOLOGÍA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

EL SINDICALISMO DE ANDRÉS NIN (3)

Esto es lo que escribe Nin:

+ Los partidos socialista y comunista, en vez de aprovechar la lección de Octubre impulsando la Alianza obrera, que tan espléndidos resultados había dado en Asturias,

+En el terreno político, deben surgir los órganos de unidad adecuados a las circunstancias. A fines de 1933 aparecieron las Alianzas obreras, destinadas a desempeñar en nuestro país el mismo papel que desempeñaran los soviets en la revolución rusa. Dichas Alianzas demostraron su magníficaeficacia revolucionaria durante la insurrección asturiana de octubre de 1934

Esto es exactamente historia oficial, la historia contrarrevolucionaria. La burguesía socialdemócrata desde Largo Caballero a la prensa oficial de la República siempre trató de hacer creer que las grandes luchas en los años 20 y 30 dependieron de los sindicatos y partidos socialdemócratas (incluyendo la CNT) cuando en realidad NUNCA fue así.

Lo que reivindica Nin aquí es en realidad el sindicalismo y más concretamente la alianza de todo el sindicalismo que la socialdemocracia y en general los partidos estatales, llamaban Alianza Obrera. Por eso Nin reprocha a esos partidos burgueses (que para él son sagradamente “proletarios”) el no constituirse en unidad obrera, en Alianza obrera. Concretamente hace referencia a la unidad de la UGT y la CNT “en la base”, a la unidad formal entre ambos sindicatos (como también a la unidad PS y PC), que efectivamente habían realizado algunas veces en el pasado. En esto Nin sigue funcionando en simbiosis total con “la línea” de los agentes de Moscú, con lo que busca imponer Vittorio Codovila y Palmiro Togliatti que dictaban la política oficial del PCE y mucho más todavía con sus coterráneos leninistas en Cataluña[1]

Si eso no se desarrolló, fue porque la CNT perdía su función histórica aliándose con la UGT, que siempre había sido un sindicato de Estado. En efecto en la medida que la CNT asumía prácticas más sindicalistas se disociaba de los grupos de acción directa y éstos terminaban pasándole por arriba y cuestionando toda esa práctica sindicalista: la unión con la UGT, la ideología sindicalista propiamente dicha de los “trentistas”  (Peiró y Pestaña), el colaboracionismo populista y gubernamental. Cada vez que eso sucedía el proletariado desarrollaba estructuras propias “comunistas libertarias” cuya práctica se contraponía siempre al sindicalismo y a la ideología del partidismo sindical (efectivamente una parte importante de la dirección de la CNT quería crear un “partido sindical”)

Ahora bien, esos sindicatos, como en casi todas partes del mundo fueron (¡y son!) estructuras burguesas burocráticas, un tipo de organización y estructuración de la fuerza del trabajo que le sirve a la burguesía y permite una buena gestión del capital y su tasa de ganancia (y explotación). Tanto es así que en muchos países el sindicalismo se fue transformando en una organización oficial del Estado (hasta imponerse como obligatorio en muchos países) y por eso mismo, el proletariado y sus organizaciones más claras fueron rompiendo con esas estructuras y proclamando la necesidad de organizaciones clasistas y finalistas (como la FORA en Argentina que define como objetivo el “comunismo” rompiendo con la FORA camaleónica o sindicalista o los IWW en varios países). Justamente la ruptura con el sindicalismo y el parlamentarismo fue la primera gran causa de ruptura internacional de los grupos revolucionarios que llamaban a organizarse afuera y contra los sindicatos (Partido Comunista Obrero Alemán) tanto contra el sindicalismo oficial de la Internacional “Comunista” (21 condiciones) como de la Internacional misma. Esa posición, que arrastraría a lo mejor del proletariado mundial, se forjaría en ruptura con la posición oficial de Lenin/Trotsky que buscaba la unidad sindical con toda la contrarrevolución,  y de la cual surgiría esa putrefacta y reaccionaria Internacional Sindical Roja (¡en realidad estatista!). Justamente es de este nefasto aparato de maniobra del Kremlin que Nin será uno de sus más importantes jefes

En España, el sindicalismo y la ideología de las alianzas obreras eran el fondo de comercio de la socialdemocracia, de los partidos socialistas y comunistas oficiales así como de los “libertarios” más socialdemócratas (Pestaña, Peiro, Marianet,…) que habían adherido a las Internacionales sindicales (tanto a la clásica socialdemócrata como a la Internacional Sindical Roja)

Las luchas históricas del proletariado en España siempre se habían desarrollado con otras estructuras que en los hechos nunca habían tenido mucho que ver con esos sindicatos. Esas luchas habían tenido como estructuras la vieja resistencia del comunal, los pequeños grupos de afinidad anarquistas o anarquistas comunistas,así como comités específicos formados en grandes centros industriales en donde, proletarios de procedencia muy diversa, eran centralizados por el capital (La Canadiense, mineros asturianos, obreros de la construcción de Madrid, etc.). Fueron en estos centros urbanos o mineros que el proletariado agrícola se hacía fuerte para enfrentar al capital y el Estado. Sus formas de acción se basaban en la acción directa,  en acciones armadas contra los centros de poder local, en la coordinación de insurrecciones en pueblos y ciudades que proclamaban el comunismo libertario al mismo tiempo que atacaban violentamente a las fuerzas del orden republicano

Diversas investigaciones recientes han probado (contra la historia oficial), que todas las grandes luchas durante la Segunda República (y antes), habían sido desarrolladas al margen de los partidos políticos y los sindicatos y que la mayoría de ellas estaban centradas en la resistencia histórica del proletariado agrícola que se seguía basando en la histórica resistencia a la expropiación del comunal en las ciudades y pueblos de toda España. Las grandes huelgas, así como los movimientos insurreccionales locales que pautan todos los años 30 no son nunca organizadas por los sindicatos o “alianzas obreras” sino por estructuras creadas afuera y en contra de esos aparatos, ligados al poder republicano, que era la fuerza represiva decisiva.

Como puede ver el lector, el ejemplo de “alianza obrera” por excelencia que utiliza el oficialismo (Nin, en total acuerdo con José Díaz secretario general del PC español que en todos los discursos citaba ese mismo ejemplo) es el de Asturias (aunque es lógicamente más evidente que es Nin que está plagiando a José Díaz sin decirlo). Según la historia oficial (en la que se consagra como paladín del sindicalismo triunfante al Lenin español: Largo Caballero) la revolución de octubre en Asturias se la debemos a la alianza del “sindicalismo socialista” con el “sindicalismo anarquista”. En realidad esa fue una fantástica creación ideológica que sirvió para promocionar a esa fracción socialdemócrata (clave del Frente Popular) hacia el poder del Estado. Pero no es más que eso y no resiste al más mínimo análisis histórico que muestra siempre a esa izquierda burguesa y sindicalista frenando el movimiento real y cuando el mismo se desarrolla haciendo todo lo posible por reprimirlo. En Asturias el movimiento social tanto de los mineros, como de los poblados, urbanizaciones y ciudades se desarrolló y estructuró en base a estructuras diferentes y contrapuestas al sindicato. Evidentemente buscaron unificarse y coordinarse pero para eso debieron recurrir no solo a otras estructuraciones locales sino a una estructura coordinativa que intentaron expandir por doquier y que denominaron “UHP” (uníos hermanos proletarios)

Fue esa estructura organizada clandestinamente (y que evidentemente la historia oficial desconoce) en todas partes que las grandes batallas sociales fueron libradas. A pesar de la clandestinidad organizativa UHP fue durante años un saludo y signo de reconocimiento de los proletarios en lucha en todas partes y contaba con estructuras armadas, canciones, banderas, comités territoriales, enlaces regionales… y sus banderas flameaban en los ayuntamientos y otros centros del poder tomados por las decenas de movimientos insurreccionales locales. En la revolución de octubre en Asturias (1934) esa fue la bandera principal que aparecía en los combates y grandes gestas proletarias, lo de la Alianza obrera solo aparecía en los periódicos oficiales, en las noticias para la exportación y luego en la historia oficial. Viejos militantes españoles siempre dicen que para saber si algo es oficial o no, si vale la pena leerlo o, es más de lo mismo que hay que ver la importancia que le dan a los sindicatos: ¡es el Estado el que cuenta la historia en función de los sindicatos!

Por eso Nin podía encerrar su planteo contrarrevolucionario vistiéndolo en lo que oficialmente se suponía en otras partes (¡en Asturias nadie creía eso!) como una táctica sindicalista exitosa, gracias a la “Alianza obrera”. En Barcelona incluso militantes proletarios creyeron ese milagro sindicalista, tanto es así que en el Congreso de Zaragoza los viejos grupos de acción anarquistas radicales (Ascaso, García Olivier, Durruti…) aceptaron de nuevo a los sindicalistas oficialistas de la CNT (Pestaña, Peiro…), que habían expulsado por traidores a punta de revólver unos años antes. Incluso hubo una ola sindicalista y unitarista hacia hacer la alianza obrera con la (abiertamente contra revolucionaria) UGT y en los momentos decisivos se unificaron con ellos en la misma medida en que la CNT se constituía en organismo estatal y represor. Esa ola sindicalista y unitarista que se verifica en el Congreso de Zaragoza fue sin duda un paso decisivo contra la revolución social, que en los hechos fue aislando a la vanguardia proletaria que luchaba “por el todo” y constitutivo del Frente Popular que conduciría al triunfo del Estado y la Guerra

Pero antes de esa fecha, ni en Barcelona, ni en el resto de España el movimiento real del proletariado se dejaba domar por el sindicalismo. El proletariado organizaba la lucha en todo tipo de estructuras clandestinas que declaraban abolido el dinero y proclamaban el comunismo libertario en los pueblos y ciudades de toda España. Y cuando la República se fue sintiendo acorralada por el movimiento insurreccional y empujó al golpe de los Generales para ganar una batalla que ella perdía desde hace tiempo, fueron esas estructuras centralizadas en los comités regionales, de barrio, de fábrica clandestinos todos que se habían armado y preparado al enfrentamiento los que pudieron imponerse enfrentando con la violencia revolucionaria a la violencia contrarrevolucionaria del ejército

Del mismo modo que al proletariado autónomo, triunfante y armado en julio del 36, le habían propuesto someterse al Gobierno y al Estado burgués español y Catalán, todas las organizaciones de izquierda continuaban intentando en el 37 reencuadrarlos en la estructura sindical unitaria UGT/CNT que impulsaban los leninistas como Largo Caballero y Nin. Todo el sindicalismo de Nin obedece a esta necesidad estatal (sin olvidar que como hombre del Estado ruso había hecho lo mismo). En Cataluña lo más difícil había sido lo que ya habían hecho Companys, Largo Caballero, Nin…con la cooptación de algunos dirigentes de la CNT de hacer pasar el Gobierno Republicano como un Mal Menor frente a la “amenaza fascista”. No se puede olvidar que el propio Nin había colaborado abiertamente no solo con la reimposición de ese gobierno, sino con la disolución represiva de las estructuras organizadas afuera y en contra de los sindicatos que el proletariado había ido creando

Nin como hombre de Estadohabía defendido por todos los medios posibles a los sindicatos frente a los grupos armados organizados y a los comités regionales que habían coordinado la insurrección victoriosa. Como jerarca Estatal había reprimido los comités y tratado de restaurar la autoridad estatal. Como denunciamos en esta misma serie A propósito de Andrés Nin

(Nota numero 2)Como Ministro de Justicia, Nin hizo más fuerte la posición del Gobierno de la Generalidad, para disolver y reprimir los comités locales y todas las formas barriales o comunales de organización autónomas del proletariado” y (Nota número 6) el 9 de octubre de 1936 con la participación Nin y la CNT el Gobierno de la Generalidad de Cataluña… dicta  el decreto decisivo de disolución total de los comités locales (proletarios) para sustituirlos por Ayuntamientos Frentepoplulistas

Por lo que ahora solo trata de justificar lo actuado…pero en forma cínica y doble. No podía defender directamente a tal o tal sindicato tal como les había pasado por arriba el movimiento del proletariado (como a los de la UGT) y mucho menos luego de que se hubieran transformado en órganos oficiales del gobierno republicano (tanto los de la UGT como los de la CNT) que desde hacía un año se habían concentrado en dirigir la producción capitalista y organizar el trabajo para el Frente Popular y la guerra[2]. Ahora que los sindicatos eran abiertamente represivos de toda lucha contra el trabajo, el capital y el Estado y, tenían por función, imponer violentamente la colaboración con el Gobierno y la Guerra lo hace haciendo la apología de las “Alianzas obreras” como si estas, en vez de ser el viejo ensopado sindicalista que asquea a los proletarios en lucha, fuera algo propio del movimiento radical que hubiese surgido del movimiento mismo (nueva falsificación)

Resumiendo Nin sigue defendiendo la vieja unidad sindicalista de todos los “socialistas”, “comunistas” y “anarquistas” (y en el fondo la unidad entre los principales partidos del Frente Popular PS, PCE, CNT, catalanistas) con un lenguaje doble, oportunista, presentando a las nefastas “alianzas obreras” como si fuese una innovación del movimiento mismo

¡Cómo si esto pudiese esconder el sol con el dedo, que Nin y el CE del POUM habían contribuido a liquidar todas las estructuras autónomas del proletariado autónomo!

¡Cómo si en ese mismo momento de 1937 Nin y el CE no siguieran haciéndolo oponiéndose a la insurrección proletaria (¡rechazo de la propuesta de Rebull!; represión de los “incontrolados”) en nombre de la lucha unida “antifascista”!

¡Cómo si esta historia del antifascismo no implicase la total liquidación del proletariado como clase autónoma y no fuese la mejor defensa del Frente Popular, del Estado y de la Guerra imperialista!


[1] Los estudios actuales muestran que Stalin desconfiaba mucho de la expresión leninista del PC catalán (Partido Socialista Unificado de Cataluña) justamente por los acuerdos y amistades de este partido dirigido por Comorera, con Nin y “los trotskistas”. También muestran que los agentes de Moscú cuando intentaron alinear totalmente el PSUC en la línea del PCE, la IC y el propio Stalin empujarán a la purga del PSUC obligándolo a romper con todo ese autonomismo y “trotskismo”. El alineamiento total se producirá justamente cuando el PSUC pruebe su obediencia completa a Stalin expulsando a Nin y Largo Caballero de puestos gubernamentales. Pero todas esas historias son para nosotros, contradicciones menores entre leninistas: tanto las que hubieran podido haber entre el PSUC y el PCE/IC, como las rupturas entre personas (Largo Caballero y Nin), que efectivamente llevarán a la purga de todos los leninistas, que no juren fidelidad absoluta a Stalin.

[2] Ver al respecto la resistencia del proletariado al sindicalismo laboral de la UGT y la CNT en “Los obreros contra el trabajo” de Michael Seidman

RICARDO - postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 11:57:38
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SASKIA 176

Cada vez que miro a Saskia veo la preciosa muñeca, en rumano papusa, que casi pierdo hace unos meses. A mi vuelta al Cerro me enteré de la difícil situación de salud que algunos vecinos pasan y el fallecimiento de alguno de ellos. Miro al Gola, el borrachito de la esquina, sucio, decadente y pillo, que más de una vez preguntó por mí al Papo Luis. También a Alba le conto como el barrio me extrañaba y me alegré de que a lo mejor no sólo yo extrañé El Cerro, sino que también fui extrañada por los vecinos. (Roligt). Tuve que pensar en los misterios de la vida.

Los días son grises, muchas lluvias y vientos, tengo mucho tiempo para estar con mis perritas cimarronas y mi lorito creo que cuáquero, muy querido. Saskia en lo intenso de nuestra cercanía muestra muchos celos. Tiene celos del Papo a quien trata de acaparar y controlar. De Loke contra el que ya ha atentado un par de veces. Y por supuesto de mí, es casi una humana perfecta por el grado de neurosis que demuestra. (Svartsjuka.) De la única que no tiene celos es de Freja, su retoño para siempre. Igual que cualquier madre uruguaya.En una siesta sin sueño me puse a mirar viejas fotografías y en una se veía a Saskia mirando una cosita chiquitita, alargada con una manito blanca, Freja bebé.

En el paisito mucha lluvia, mucho viento, mucho gris y mucha neurosis, enfermedad del sistema nervioso central capaz de producir desadaptación y creación de realidades que no existen. Por ejemplo Pompita con el asesinato de tres personas inocentes, conducir borracho, hablando por teléfono, huyéndole a la cárcel, de la que su padre lo salvo cambiándola  por unos estudios universitarios que parece nunca le importaron, un titulo que compro y que le dieron  a este niñato malcriado y odiado por Botana, el Guapo, Alonso y la gran mayoría de su partido el derecho de ser el designado por su partido, el blanko, a competir para ser presidente de la república. Hijo de Lacalle ex-presidente culpable del affaire Banco Pan de Azúcar este engendro hablando de ética, moral, lo bueno y lo malo. 

Pedrito, hijo de dictador al que le renunció su vice presidente Jorge Sapelli. Pedrito hombre de estancias en Durazno y en Paraguay, abogado que maneja a la perfección papeles en Panamá, como forma de no pagar impuestos en Uruguay. Señor de tendencias autoritarias propias de su familia, abogado que siempre defendió la dictadura. Escuché esta mañana el lío de comprensión que tiene, de cualquier cosa, este retoño de dictador en vías de desaparición. Pide a una determinada instancia de un partido que no es el suyo que haga algo que a él se le antoja después de haber querido demostrar que no era la instancia adecuada. (Sjukt.)

Son dos casos típicos de problemas de neurosis. Neurosis es un término acuñado por un médico escocés llamado William Cullen en 1769. Se refería a trastornos sensoriales y movimientos causados por enfermedades del sistema nervioso. Yo pensé en esto cuando recordé a toda una jauría de neuróticos de calidad vestidos todos con impermeables a lo Maigret (George Simenon) yendo a denunciar algo en barra ante el poder judicial, que siempre está de su lado y de los milicos. En sicología el término se refiere a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y no permite a los afectados hacerse cargo de la realidad. Se aplica como síntoma de un conjunto de trastornos mentales que participan de mecanismos creados a partir de la ansiedad. Simon Freud a fines de siglo XIX, estudiando la histeria y trastornos obsesivos, utilizó el término psiconeurosis y distinguió entre varios tipos de neurosis. La que mayor atención provocó a Freud fue la que llamó neurosis de angustia que provoca una elevada excitabilidad sobre las que el sujeto elabora expectativas de futuro. Ejemplo paradigmático el de Mieres, se arrastra en cualquier fango imaginando resultados aprovechables. (Psykproblem.)

Me he decidido hablar un poco de la psiquis porque en  materia ideológica todos los componentes de esta escena parecen responder a lo mismo. La defensa a ultranza de los intereses y beneficios de las clases dominantes. Claro que si fuera el sector de Pompita o de Pedrito el hegemónico ya a esta hora hubiesen acatado la orden de los que exponen en la Rural del Prado, socios de la Asociación Rural. O en el caso de Pedrito la Cámara de Industria, la de Comercio además de la Asociación Rural. 

En el caso de Mieres él vota al que le ofrezca un puesto (Me lo imagino vestidito de gaucho, chapaleando en bosta, empujando una vaca gorda, bajo la mirada de un toro bravo). En el caso del partido de gobierno quedan evidentes los trastornos para sacar ventajas y tratar de posicionarse hundiendo competidores. 

Ejemplo el de Castillo del partido comunista en muchos aspectos comparable a Mieres, posando, claro está, de izquierda. Este vecino hincha de Rampla ha jugado en casi todos los puestos medianos y aspira a ser empleado con funciones de más responsabilidad. He escuchado que sus trastornos son muy serios, consumos superiores y gran capacidad para la intriga. Yo no lo veo como futuro caudillo de nada, pero bueno el hombre imagina que sí. Cualquier cosa volvería a tomar la presidencia de Rampla, desarrollando su gran amistad con el discípulo de Magurno, el Ronco López.(Politikerna.)

Nosotros no estamos mejor. La clase obrera agrupada en el PIT-CNT está como ausente, sus dirigentes están a la espera de poder visualizar, quienes parten con ventaja después de las últimas novedades políticas. Siempre están dispuestos, por ahora, a seguir apoyando el poder de los burgueses y los burócratas con puestos dirigenciales. Aspiran a consolidarse como traidores a las órdenes de los capitalistas sin importarles los obreros. 

En el mundo los vientos siguen soplando entreverados. La Unión Europea se sigue preparando para las elecciones en Alemania que serán el 24 de setiembre. Merkel, desde que dejó de ser cuadro de la Alemania Oriental, casada con un alto funcionario del estado y partido comunista de la Alemania Oriental, es la gran batalladora  y esperanza europea del capitalismo financiero. Ahora pertenece al partido demócrata cristiano y mira con preocupación lo poco que le sirve su amistad con Obama y su simpatía por los Clinton. Desde su sillón de primer ministro alemán observa los resultados europeos de su política de austeridad, de haber puesto la economía europea en manos del Banco Central alemán, (recordar cuando quería expulsar a Grecia de la Unión Europea.) 

Hoy, de la unión europea ya se ha retirado el Reino Unido. La pobreza y el neofascismo se extienden a lo largo y ancho de Europa. Yo me pregunto cuánto más durarán los buenos resultados económicos en Alemania. Merkel, que cuenta con menos de la mitad de los votos alemanes, tendrá que disputar el gobierno con el partido neonazi. (Tyskland.)Las noticias dicen que en Francia el gobierno de Macron pierde puntos a favor de Mari Le Pen.  España hace más de un año que no tiene gobierno. Italia no se decide por seguir ninguna política y está en el aire y Merkel duda si seguirá a Trump o buscará apoyo y respaldo en Rusia. 

Ayer lunes 11 de setiembre Catalunya reafirma con una manifestación con más de un millón de personas que irá a Plebiscito  para separarse de España. Ayer 11 también el gobierno noruego sigue en manos de la derecha, volvió a ganar las elecciones. El partido neonazi a su vez, volvió a crecer en su número de votos.  Y creo que aquí en el paisito  se sigue esperando la firma del tratado de libre comercio entre Mercosur y UE. 

En Medio Oriente parece que a EEUU le queda muy poco por hacer en Siria. Arabia Saudita sigue bombardeando Yemen asesinando niños, pobres, mujeres y viejos. Israel sigue matando palestinos y amenazando a todo su entorno mientras sigue colonizando la Patagonia Argentina. Su primer ministro visita a Macri. En Birmania los budistas cortan el cuello a los niños de las otras etnias y aquí en casa al Papo parece haberle sentado bien mi vuelta y ya ha subido unos kilitos más. Corea sigue en su lugar. Venezuela también (På tapeten.)

Freja ya no es aquella rayita negra con su manito blanca que Saskia cuidaba atentamente. Hoy es muy grande sensual, frívola y casi una papirusa. (Palabra lunfarda que viene del yiddish, en lunfardo mina.) Yo todavía la veo como mi bebé y me sorprende ver el buen resultado de la educación de Saskia para reproducirse a sí misma. No tengo ninguna duda de que Freja va a ser tan alfa como su madre. Aunque es mucho más dulce eso no hace más que resaltar su carácter cimarrón cuando se enoja. Sólo espero que Loke, el divino, que yo dudo que sea cuáquero por algunas manchas rojas en sus alas no vaya a ser ofrendado al poder. El es muy inconsciente y ahora que baila y canta me recuerda a Vadiño él de “Doña Flor y sus dos maridos” la novela de Jorge Amado, por lo que tiene de badulaque. Badulaque sí, pero capaz de enternecer infinitamente a Claudio nuestro, amigo, compañero y osco carpintero de Tacuarembó que fue quien me lo regaló

SALUD  Y  R. S. 

BITTAN - postaporteñ@ 1822 - 2017-09-17 11:37:45
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