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Uruguay: Resolución del PT, ante la respuesta de la U.P.

Rechazando el acuerdo propuesto para las elecciones

Resolución del Plenario del PT

  El Plenario del Partido de los Trabajadores recibió un informe sobre las conversaciones con la Coordinadora de la Unidad Popular (UP). De acuerdo a dicho informe:

1) El Comité Nacional del PT envió una carta y mantuvo entrevistas con diversos grupos, proponiendo a la UP unir fuerzas de caras a las elecciones de octubre

2) El PT propuso votar bajo el lema “Asamblea Popular”, dentro del cual se presentaría una lista a Senadores y Diputados del Partido de los Trabajadores

3) La respuesta de la Unidad Popular fue negativa a la propuesta, sin fundamentar las razones del rechazo, aclarándose que diversos grupos (aparentemente la mayoría) eran proclives a aprobar el acuerdo propuesto por el PT, en tanto algunos grupos lo habrían vetado

      Por otra parte, el Plenario valoró como sumamente positivo:

4) Que se han recolectado a la fecha 600 firmas para las listas de las elecciones internas (“convencionales”), por lo que son suficientes para la presentación del Partido de los Trabajadores bajo su propio lema, y siguen llegando nuevas papeletas con la firma de más compañeros

5) Que la experiencia del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en la Argentina, muestra que la izquierda combativa puede canalizar la creciente oposición obrera y popular a los llamados “gobiernos progresistas” –que defienden los intereses del gran capital y descargan la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Y que, sin traslados mecánicos, esta experiencia puede ser replicada en nuestro país, para constituir un bloque de izquierda de oposición al gobierno, rompiendo la falsa polarización entre el Frente Amplio y la oposición derechista –falsa porque ambos sectores comparten lo esencial de la política económica fondomonetarista

Ante lo expuesto, el Plenario del PT consideró que la resolución de la Unidad Popular constituye un serio revés a las aspiraciones de sectores de izquierda, de golpear en forma unida contra la política de sometimiento al imperialismo, que posterga todas las necesidades populares en aras del pago de la deuda externa. La propuesta unitaria del PT ha recibido un amplio apoyo de parte de muchos militantes, trabajadores y jóvenes, que rechazan la fragmentación en las elecciones de los sectores de izquierda combativa.

   No se puede entender esta respuesta sobre todo ante la enorme generosidad del planteo del PT, que no había colocado ni una sola condición para esta unidad. Menos aún se puede aceptar una respuesta negativa sin fundamento alguno, precisamente cuando se está colocando a las bases de la izquierda combativa ante un hecho consumado y aparentemente irreversible. Una negativa sólo puede estar basada en razones de fondo, y no en intereses particulares de tal o cual grupo político.

Pese a la gravedad de la respuesta recibida, el Plenario encomendó al Comité Nacional comunicar a la Unidad Popular y a sus diversos grupos, la disposición del Partido de los Trabajadores a mantener vigente la propuesta presentada hasta último momento, es decir, hasta el límite del plazo legal para presentar las listas para las elecciones internas.

El PT rechaza la dispersión del voto de izquierda, de oposición al gobierno capitalista del Frente Amplio y a la derecha burguesa tradicional, y por ello reitera el llamado a constituir un Frente de Izquierda. De concretarse la presentación de ambas fuerzas en forma separada, queda claro que la responsabilidad de esta división no será del Partido de los Trabajadores.

PARTIDO DE LOSTRABAJADORES

TEXTO DE LA CARTA

 Montevideo, 15 de abril de 2014.-

 Compañeros de la Unidad Popular

Presente

El Comité Nacional del Partido de los Trabajadores les solicita una reunión a efectos de discutir la posibilidad de un acuerdo de cara a las elecciones de octubre.

Tras dos períodos de gobierno, el Frente Amplio genera decepción en gran parte de los trabajadores y la juventud. El próximo gobierno –sea del partido que sea– llevará adelante un ajustazo contra los salarios y el gasto público, como reclaman las grandes patronales. Creemos que la mejor forma de canalizar este descontento y de preparar la respuesta de los trabajadores a ese ajustazo, es evitar la dispersión electoral en las elecciones, presentando una alternativa de izquierda anti-capitalista.

Sabemos que existen diferencias programáticas, y políticas, de distinto orden, que sin duda alguna no se van a resolver antes de las elecciones. Proponemos por ello un acuerdo –entre la UP y el PT– que permita votar bajo un mismo lema electoral, y así golpear juntos tanto a los partidos de la derecha burguesa tradicional como al Frente Amplio –que ha demostrado ser un instrumento al servicio de la dominación del gran capital–, evitando la competencia entre distintas opciones a su izquierda. La finalidad de este acuerdo es lograr la convocatoria de más amplios sectores obreros y populares que se sumen a la construcción de una oposición de izquierda al gobierno del Frente Amplio.

Creemos que la realización de esta unidad será una señal favorable para atraer a la acción política a sectores que se encuentran desencantados y descreídos, y que van a votar en blanco o anulado. Finalmente, este acuerdo puede facilitar la obtención de bancas parlamentarias para sectores de izquierda –que tengan como finalidad expresa la construcción de una alternativa al Frente Amplio. Sabemos muy bien que el régimen electoral favorece a los grandes partidos y genera inmensos obstáculos a los nuevos partidos –especialmente si no son financiados por capitalistas como los partidos tradicionales y el Frente Amplio. La dispersión de varias opciones refuerza esos obstáculos, por ello somos partidarios de un Frente de Izquierda en las elecciones para constituir la oposición de izquierda al gobierno.

Dada la proximidad de las elecciones internas, y en particular de los plazos para la presentación de listas para las mismas, consideramos que es urgente examinar la posibilidad de votar bajo un lema común y evitar así la dispersión del voto de izquierda.

Esperando una pronta respuesta, les saluda fraternalmente, en nombre del Comité Nacional del P.T.,

Rafael Fernández

posta - postaporteñ@ 1157 - 2014-04-29 10:36:22
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postalinas

Me permito un comentario a partir de los dos textos de

Rafael Uzcátegui que ya vi en p.p.

Perfectamente cubierto con su título de anarquista, la oenegé PROVEA que dice representar ha cultivado un estilo muy moderado y sobrio en la denuncia al chavismo.

No soy chavista, pero si hay algo que es inescindible de todo análisis del bolivarianismo es su enfrentamiento con las direcciones políticas estadounidenses, con los núcleos de poder enquistados en EE.UU. y que constituyen “la gobernanza global”. Y ESO, particularmente eso, no se le ve por ninguna parte a Uzcátegui: “denuncia” los excesos del estado venezolano, que no niego, pero lo hace, sistemáticamente, sin aludir a quienes tienen sumo interés en destruirlo.

Porque Chávez y el bolivarianismo, denunciando al ALCA, denunciando a Israel, denunciando a los transgénicos, se ha atraído el odio inconciliable de los mandamases USA.

Y yo sospecho de alguien o algo que critica al chavismo sin contextualizar la lucha. Los referentes y lobistas yanquis saben untar con miles de millones de dólares todas las “oposiciones” democráticas que pululan como hemos visto en Ucrania, pero que seguramente también actúan en Polonia, Afganistán, Pakistán, Venezuela… y para qué te voy a seguir enumerando…?

Esto empezó como una carta personal, pero pienso que puede resultar mejor una “carta de lector” a p.p. para todos sus integrantes (editores, colaboradores, lectores). Abrazo

Luis (Sabini)

@PostaPortenia - postaporteñ@ 1157 - 2014-04-29 10:33:13
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Venezuela ...?Desactivar el fascismo?

Roland Denis

19/2/14 - aporrea -

Si cabe una síntesis, el fascismo como movimiento reaccionario y contrarrevolucionario extremo, en el caso de Venezuela, en esencia no es más que una burbuja social que se expande, desinfla y vuelve a renacer, de acuerdo a la misma desesperación de los sectores tradicionales dominantes nacionales y transnacionales por controlar la totalidad de la renta energética y garantizar el ordenamiento tremendamente desigual de la sociedad que pueden sentir en peligro. Hoy se vuelve a activar, aprovechando el deterioro profundo que sufre este lento proceso revolucionario, tanto a nivel de gobierno como en sus bases populares. Su reaparición y entrelazamiento con la “sociedad civil democrática” es una advertencia clarísima al movimiento popular de que o convertimos este momento en una crisis creadora y reactivadora de la voluntad revolucionaria colectiva, o mejor empecemos a despedirnos de esta linda y traumática historia que hemos construido en los últimos 25 años.

Antes de abordar la situación veamos algunos elementos para entender el sujeto social proclive al violentismo-fascismo en la actualidad

El sujeto fascista

- Su agitación se centra en las capas medias y las clases trabajadoras estables, jugando a un discurso democrático y una acción que expande su propia necesidad de violencia, sustentada en odios simples nacidos del miedo a la igualdad y la pérdida de privilegios.

- El hecho violento es absolutamente necesario para estas franjas de la sociedad que viven de hecho en un ambiente interno por lo general pleno de prejuicios sociales y culturales: violencias familiares, encierro domiciliario y laboral, relaciones personales que tienden a centrarse en el interés material y la salvación personal; sublimada por la religión y valores tradicionales como identidad de grupo.

- Su “ideal de vida” lo absorbe el consumo alienado, buscando el espacio ordenado de la casa, el centro comercial, el hotel turístico, el placer mediático; siempre preestablecido y acatando el ordenamiento que se ofrece como salida, en función de hacer equivalentes las necesidades de placer social prometidas por la sociedad de consumo y la ganancia capitalista.

- Un mundo tremendamente violento por lo reprimido que vive y la ausencia de todo goce colectivo realmente libre y abierto, donde el individuo se haga social en su descubrimiento del mundo y no lo “hagan social” a la manera de modus vivendi jerarquizado y encerrado de la sociedad de consumo y división social del trabajo.

- El “fascio” desde su nacimiento en la sociedad europea convulsionada por las rebeliones obreras del principio del siglo veinte supo entender, primero, que tenía que ser masivo y “popular”, ajeno aparentemente a las élites tradicionales. Y luego, que la respuesta no-aristocrática, es decir, la respuesta a una pulsión revolucionaria que haga puente con importantes franjas sociales, necesitaba situarse en sus propios miedos y odios y no sólo en el narcisismo de las élites y la orden de obediencia, que por lo general impulsaban los movimientos reaccionarios comandados por las noblezas o la alta burguesía.

- El “fascio”, en ese sentido, es un autentico movimiento social, un “movimiento de ciudadanos” dirían ahora, siempre inorgánico y hasta espontáneo en apariencia, pero terriblemente jerarquizado en su juego interno, promovido por cabecillas y jefes inapelables.

-Por ello, el fascismo no es sólo una expresión política de la violencia de las clases dominantes frente a un movimiento de transformación promovido por las clases subalternas. Eso siempre ha existido con la desigualdad social. Es un movimiento que se sitúa en la necesidad de orden y esperanza individualizada de una franja de la sociedad que ya ha sido totalmente amansada por el orden y los valores dominantes.

- Un movimiento donde el esclavo “sienta liberarse” del miedo que le produce la insurgencia “del otro” inferior que puede voltearle el mundo y poner en peligro sus estúpidos privilegios.

- Por ello, aunque parezca totalmente paradójico, el fascismo hoy reproduce exactamente la misma realidad del consumo. Es una maravilla placentera, pacífica, humana y democrática, un movimiento “de todos”. Es su cara comercial. Pero necesita a su vez ser terriblemente violento en su realidad interna, al igual que un centro comercial importante: lindo en sus fachadas, terriblemente represivo por dentro. La violencia reaccionaria dirigida contra la persona o el símbolo odiado (el médico cubano por ejemplo), y no contra el enemigo esclavizante como es el caso de la violencia revolucionaria, es el momento fundamental de éxtasis que necesita para desplegarse y sentirse fuerte.

- Así, el antecedente de toda movilización de orden fascista, apelando al odio y la imposición de un orden, es la violencia socio-política como acontecimiento inicial. Exactamente como viene ocurriendo estos días en su primera fase de calle, magnificada de una manera magistral por la manipulación mediática.

- Pero el movimiento social fascista (racista y excluyente) por sí solo es incapaz de lograr sus propósitos. Necesita de dos cosas primordiales:

Primero, de la acción de una fuerza superior (interna y externa), donde se desvele el verdadero contenido de clase y aristocrático de su revuelta. Es allí donde ha de actuar la fuerza bruta del golpe, de la invasión, de la promoción de verdaderos ejércitos paramilitares, de la guerra civil como estrategia. Combinando todos estos elementos, esto también está en camino. En caso de concretarse será la fuerza brutal e incuestionable que termine de arrastrar, bajo una pasividad de aceptación, el resto de los sectores conservadores de la sociedad no fascistas (no violentistas y sembrados en el odio social) ganando una aparente mayoría atemorizada por la violencia.

Y segundo, se apoya en una realidad material de gran inconformidad generalizada que le permita no sólo arrastrar sectores conservadores, sino de las propias clases trabajadoras o marginadas que en su desesperación acepten el orden de la brutalidad bajo la promesa de resolverles sus problemas inmediatos, estando ellos mismos atados a los elementos básicos de identidad y aspiración social promovidos por las clases dominantes. Esta es una clave muy importante para entender lo que hoy pasa.

Los movimientos fascistas del 2002 y de hoy

Situándonos en el año 2002, vemos como el movimiento golpista se monta sobre una subjetividad fascista (odio a la igualdad y al otro socialmente inferior) que se va acrecentando rápidamente y que nace de la enorme violencia social y mediática que se despliega desde finales del 2001 hasta arropar una inmensa mayoría de las clases medias y los restos del movimiento obrero sindical que aún manejaban los adecos. Es un movimiento en bloque desde su primer momento, que congrega a toda la burguesía y los sectores dominantes políticos, religiosos, militares, propios del orden de la cuarta república, con el apoyo evidente de los EEUU.

El movimiento es muy fuerte, arrastra todo un orden y una subjetividad social aún viva extensamente a pesar de la victoria de la rebelión popular simbolizada en la figura de Chávez y su victoria electoral del 98. La violencia burguesa de los paros empresariales, se une a una violencia de calle soportada en los sectores medios. Esto hace que el movimiento “ciudadano” necesario, dispuesto a aceptar cualquier brutalidad que proteja sus miedos y odios logre, en sólo algunos meses, acumular la suficiente fuerza para permitir que se quiten las caretas los factores militares que hacían falta, acompañada por una doctoral manipulación mediática el día del golpe sustentada en la sangre derramada por ellos mismos. Así tumbaron a Chávez el 11 de Abril.

Pero Chávez regresa el 13 porque hay un punto de la agenda que no tienen en su poder. El movimiento popular no sólo está lleno de fuerza y capacidad de autoorganización, para entonces producto de la fuerza acumulada de más de diez años de revuelta y victoria. Igualmente hay una situación de esperanza que convoca a las clases subalternas que no aceptan de ninguna manera cualquier orden de terror. La situación económica por el contrario tiende a mejorar, aunque nada todavía ha cambiado en lo sustancial. Más rápida es esta esperanza libertaria, material y justiciera que la imposición del terror golpista que se queda festejando. Es en este cuadro que vuelve Chávez.

De todas formas, como sabemos, el golpe continúa, esta vez tratando de unir la actividad golpista con la desesperación material que aún, con toda su agitación continuada, no la logran generar por el ciclo económico natural; por el contrario, sigue el buen ambiente económico. Por ello lanzan el paro petrolero como medida extrema para generar tal desesperación, y efectivamente lo logran. Pero se impone, por un lado la capacidad de respuesta que sigue acrecentándose dentro del movimiento popular, ya más exigente y con capacidad de organizar a una buena parte del pueblo esperanzado; y por otro, no aparece la fuerza militar complementaria como factor determinante en última instancia. Esto aunado a la enorme capacidad de liderazgo de Chávez, hacen fracasar todo el golpismo de entonces y sus restos en los años posteriores.

Hoy en día el violentismo fascista y el potencial golpismo que le sucede aparece en una situación muy distinta. Esa subjetividad fascista sembrada desde el 2002 siempre se mantuvo disminuida pero consolidada. De hecho López y Capriles, como personajes más representativos de este movimiento “ciudadano”, nunca se desligaron de ella, desde psicologías y patologías histéricas distintas, y divididos en su partido original Primero Justicia. Pero hoy aparecen como los líderes de la oposición compitiendo entre ambos por el liderazgo único.

Lo cierto es que la reaparición del elemento del “fascio” violentista y odioso, desde el año pasado se da fundamentalmente como continuidad de una subjetividad social construida desde temprano en las clases medias, y que sólo en Venezuela, en el caso de Nuestramérica, la han podido expandir en forma clara arropando al conjunto de la oposición, aunque una parte trate de desligarse del violentismo. No es el caso de ningún otro país, ni siquiera Colombia, donde la oligarquía actúa de manera descarada y dando la cara directamente como factor de chantaje asesino (estatal o paraestatal) frente a quien intente cuestionar el orden socio-económico que manejan a plenitud. No hace falta ningún “movimiento ciudadano”. Mientras en otros casos la derecha se maneja aún dentro de cánones pacíficos y representativos de las democracias burguesa, o meramente golpistas y tradicionales, como lo hemos visto últimamente en Honduras y Paraguay. Todo esto tiene que ver con la importancia particular de las capas medias y su cultura en una sociedad rentista como la nuestra.

Sin embargo, el desate del violentismo fascista hoy en día se da sobre un panorama que lo debilita por un lado y al mismo tiempo lo favorece enormemente hacia el futuro inmediato. El sujeto social de su acción se ha centrado particularmente en la juventud, cosa que no aparecía en el 2002, eso lo favorece por su capacidad de activismo permanente, sobretodo de estudiantes que no trabajan y sin ninguna responsabilidad social. Pero a su vez su componente de clase se ha debilitado. Aparentemente, por lo menos hasta los momentos, pareciera existir un desacuerdo importante entre las burguesías monopólicas y bancarias con la línea imperialista venida de los EEUU. Esta gran burguesía nacional ha vivido en los últimos años un paraíso de ganancias bajo el modelo corporativo-burocrático y de capitalismo de estado promovido por el esquema económico de gobierno.

El rentismo corrupto y de redistribución clientelar de la renta que han aplicado, las ha llenado como nunca de divisas y capitales, a ellos y sus pares de gobierno. Por esta razón no se desbocan a juntar de inmediato toda su fuerza (paros empresariales, saboteo abierto a la economía, golpe interno, etc.) para asaltar el poder. Le interesa la estabilidad y una transición que no ponga en juego su actual paraíso de ganancias. Mientras que los EEUU, más interesados en la base estratégica de apoyo que Venezuela pueda darle a nivel político, militar, y de base energética para su economía; promueven y financian la transición rápida bajo un esquema que se trasluce claramente: violentismo fascista “ciudadano”, actos golpistas y sangrientos que caoticen por completo la situación, negociación final y caída del chavismo por acuerdo de fuerzas.

Esta doble estrategia divide actualmente la oposición, y es donde López aparece como la pieza más clara de los intereses EEUU-Uribe y capital global, aunado a la desesperación de las capas medias; mientras que Capriles le juega al “nacionalismo” de la burguesía local, con una mano en la conspiración, pero cautelosa. El fascismo en este caso está obligado a forzar por dentro de ellos los acontecimientos y obligar al resto del bloque burgués a juntarse, por ello su activismo, al contrario del 2002, tiene el componente de la violencia de calle, permitir que se desborde la situación, jugar al enloquecimiento odioso de la subjetividad social fabricada, ahora centrada en la juventud y sus aliados inmediatos, respaldados en su retaguardia por una presencia paramilitar importante no presente en el 2002 y que ya ha penetrado los organismos de seguridad de Estado y militares. Sincretismo que se probó en acción con los hechos del 12 de febrero y su saldo de sangre.

Existe una situación que pareciera favorecer esta posibilidad, antes que se desgaste el juego caótico y violentista actual. Primero, al contrario del 2002, la esperanza ha mermado de manera tremenda y el participacionismo socio-político de antes ahora tiende a disolverse, agarrando a un movimiento popular en gran parte fatigado, burocratizado, administrado desde las oficinas de Estado y clientelizado. En fin, un movimiento popular castigado a más no poder (con sangre o retaliaciones) en todos sus impulsos rebeldes y resistentes más importantes por este esquema corporativo-burocrático, que ha forzado la desactivación de la lucha de clases y la tarea emancipatoria permanente

Por ello, el “pacifismo” del gobierno se recoge abajo sin mayores contradicciones, aunque con muchas dudas e incomprensiones de la realidad que vivimos. Es una “paz” que no produce, que no activa un movimiento de renovación interna y radicalización del proceso, que no crea nuevos retos y nuevos niveles de movilización, simplemente apoya a la figura victimizada de Nicolás y su gobierno dando claros signos de debilidad y ausencia del sentido épico que ha de tener toda revolución. Es finalmente un lenguaje tan pequeño-burgués como los carajitos que se la pasan quemando basura y destrozando el metro de Altamira.

Esta debilidad interna dentro de las vanguardias colectivas del pueblo y el gobierno que han elegido, juega evidentemente muy a favor de esta maldición fascista. Pero hay algo que lo favorece aún más, se trata del modelo de un capitalismo de Estado rentista y parásito, que bajo sus políticas de control, concentración de poder y sustitución del control social por el funcionariato tecnócrata o burocrático; no sólo ha hecho a los ricos más ricos, a pesar de sus dádivas y políticas de justicia social, sino que ha aplastado a las fuerzas productivas y creadoras de una sociedad obrera y de pequeños productores privados y cooperativos. Ese es un modelo que a estas alturas está en quiebra, como ha quebrado la moneda y monetarizado todos los reflejos económicos de una vasta población que sólo en el “tracaleo” de divisas o contrabando ve futuro. Un modelo que en el corto plazo si no se cuestiona totalmente y se toman las medidas radicales de fondo, nos lleva a un desabastecimiento e inflación continuada, donde ningún control va a servir para nada, así estaticen toda la economía si les da la gana, y hagan todas las leyes y decretos que quieran.

Ese modelo sí que es el granero perfecto del fascismo. Desespera a las clases medias productoras, vuelve loca toda la demanda de consumo cada vez más insatisfecha, evidencia su incapacidad de responder por vía de la economía de Estado (sea de importación o de producción, las empresas de Estado están siendo quebradas por esta mentalidad inútil dedicada a destrozar la productividad social). Reactiva la curva de empobrecimiento por la inflación, y pronto de desempleo, por la improductividad económica, mermando día a día el valor del trabajo, cualquiera que sea el salario nominal.

El fascismo, a pesar de su irracionalidad absoluta, mantiene una perversidad lúcida. En este caso se trata no sólo de forzar el acompañamiento explícito de imperios, burguesías y todo el bloque dominante, esta vez también mira hacia abajo, tratando de lograr su gran objetivo: que la desesperación por el quiebre total del ciclo productivo les permita venderse como salida ante una mayoría popular, convirtiéndose él mismo en un gran “movimiento popular”, de unión de “amos y esclavos”. Fenómeno que le permitiría ganar adeptos dentro de un oficialismo de gobierno corrompido y cada vez más tensionado por esta situación de deterioro político y económico, adelantando la salida del “golpe o autogolpe” (no teniendo una fuerza militar significativa en estos momentos, al menos a esos niveles) con suficiente impacto como para crear el caos total que se busca en la estrategia yanqui, hasta lograr la negociación de derrota.

Eso aún está todavía lejos de darse. La sociedad, el pueblo mayoritario, se mueve como puede, alejado por completo de la fachada de éxtasis violentista del fascismo que sigue reducido a sectores medios y el anticomunismo militante de los jóvenes. Pero esto puede no ser así en poco tiempo. Están abiertas las puertas de la desesperación material, con un movimiento popular pasivo y una vanguardia de izquierda rentista, que no se lo ocurre otra cosa que pedir más controles estatales, sin acordarse que el ABC de toda revolución social está en el sujeto productivo, hoy aplastado o empleado en un trabajo explotado pero ligado a cadenas económicas cada vez más improductivas y de mero servicio.

La revolución se sitúa en la subjetividad proletaria, jamás en la subjetividad que sólo se remite a la supuesta justicia que ofrece el derecho al consumo y la tarjeta de crédito, administrado además por una burocracia corrompida e inútil. El consumidor, y mucho menos clientelizado, no sirve jamás para transformar absolutamente nada. Su revuelta es la más individualista de todas, totalmente contraria a la revuelta del “nosotros”, los obreros, verdaderos productores de este mundo. En un cuadro así la tendencia se mueve hacia la posibilidad de un puente en el corto plazo entre el fascismo y el pueblo desesperanzado, individualizado y desesperado, absorbiendo en sus planes una gran franja delincuente que aprovechará la oportunidad caótica, acentuando el terror colectivo. El peligro fascista de hoy tiene allí su principal futuro.

La desactivación del fascismo

Desde que este proceso comenzó hemos visto la salida al fascismo desde el punto de vista del “plan de contingencia” y la movilización de apoyo. Si esto es aún una necesidad permanente, se trata de un reflejo aprendido cada vez menos efectivo y real como mecanismo de desactivación de todo el potencial contrarrevolucionario que vuelve a insurgir. La denuncia de planes imperialistas, que los hay, la información interna y la movilización, los puntos de unidad cívico-militar, ya no resuelven en absoluto la tamaña crisis a la cual nos enfrentamos como pueblo en lucha y como país.

La respuesta tiene que ser de fondo, porque todo esto se debe a un proceso que pierde día a día su vitalidad original y capacidad de transformación. La voluntad transformadora y de verdadera rebelión en favor de la reactivación de la capacidad productiva y socializada que potencialmente tenemos y abunda, es la única salida. Es la lucha de clases pura y dura contra todos los elementos de opresión capitalista y burocrática que viven del festín de la renta que ahora se pelean a muerte. Lo demás es dejar correr la arruga, jugar al desgaste y la división del enemigo, a la movilización controlada, pero guardando un cáncer final que está a punto de acabar, no con un gobierno que sería lo de menos, sino con la esperanza revolucionaria en sí, e instalarnos un gobierno de cualquier cosa y cualquier gentes, donde hasta la presencia yanki puede aparecer de un momento a otro.

Hay medidas de gobierno a proponer

La ingenuidad y la ilusión todavía nos llevan a adelantar algunas:

- Renovar por completo los cuadros dirigentes y llevar a juicio la cantidad de bandidos hoy en altos cargos desde ministros para abajo, incluidos los poderes judiciales, legislativos y militares.

- Renovar todo el gabinete, empezando por el económico, pero bajo el consenso de una gran asamblea bolivariana que proponga nombres.

- Reactivar la comisión de transformación del Estado abandonada desde el 2003, ampliada a nivel nacional y regional.

- Acordar en el plazo de un mes la formación de un sistema de planificación de abajo a arriba por localidades y regiones, que ponga todo el énfasis en la reactivación productiva y en la medida de lo posible socializada del país.

- Descentralizar todo el sistema de abastecimiento de Estado poniéndolo en manos de organismos de base y sobretodo de productores directos que venderían directamente sus productos allí.

- Sustituir el actual sistema de control de precios por precios consensuados entre productores distribuidores y consumidores, establecidos a través de los consejos populares de precios.

-Acabar de inmediato con ese desastroso, corrupto y monopólico, control de cambio actual y sustituirlo por un sistema de bandas flexibles, generando una ganancia cambiaria que tiene que devolverse a un sistema bancario comunal, que debe crearse lo más pronto, y se ajuste a las decisiones de planificación de abajo a arriba.

- Promover de inmediato una nueva ley de impuesto sobre la renta que ponga a pagar a los ricos.

- Formar un centro de crédito para la obtención inmediata de divisas necesarias para la activación de la producción comunal y socializada.

- Poner bajo control social y de agentes de producción todos los organismos que en estos momentos condensan el crédito, semilla, fertilizantes, etc.

- Comenzar la subida progresiva del precio de la gasolina hasta racionalizar su precio a niveles de costo.

- Devolver a la clase trabajadora el control sobre las empresas tomadas y nacionalizadas, pero asumiendo el compromiso de su productividad y rentabilidad en un plan de acuerdo a los casos.

- Hacer un inventario de todas las empresas, maquinarias, galpones, en manos públicas o privadas que han sido abandonadas y devolverle su control a unidades sociales productivas convocadas desde ya a su constitución.

- Declarar el país en emergencia productiva, convocando a todas las redes de pequeños y medianos productores industriales y agrarios a reactivar la producción bajo compromiso social y de mercado justo, obligando a la banca privada a ajustarse a las medidas de este decreto.

- Articular todo el sistema educativo medio y universitario a colaborar directamente con este plan general bajo la participación concreta de estudiantes, investigadores, docentes y empleados.

Medidas como estas, aunque sean medias u otras mejores, lo más probable es que no se tomen y ojalá estemos totalmente equivocados, eso se sabrá muy pronto. Por ello pensemos desde la perspectiva de “otra política” de lo que hoy se puede hacer bajo esta situación: fuera del Estado y la representatividad del Estado burgués. Es imposible estar dando líneas en ese sentido.

Lo cierto es que el fascismo o la movilización contrarrevolucionaria se monta sobre la disminución progresiva del poder revolucionario del pueblo organizado, subsumido por la burocracia institucional y corporativa a ser un mero sujeto administrado en favor de sus intereses.

En ese sentido, ante una situación así, no queda otra salida que el diálogo y la asamblea por la iniciativa revolucionaria que acuerde acciones de defensa, comunicación, tomas institucionales y medios de producción, que sin duda nos llevaría a una confrontación superior, donde es la exigencia sin condiciones y no la negociación, mucho menos la sumisión, lo que se imponga frente al gobierno, sea cual sea y quien sea ese gobierno. Eso muy probablemente haga que la enorme masa potencial que pueda unirse hoy a las clases medias liderizadas por la subjetividad fascista, se unan más bien a la insurgencia revolucionaria, incluidos sectores conscientes y progresistas de la clase media.

¿Podrá ser posible? Me guardo mi escepticismo personal y pongo toda mi credibilidad en el espíritu original del 27F y del 13 de Abril. Lo cierto es que “llegamos al llegadero” como tantas veces repetimos. Todo proceso necesita de un desenlace donde se confronten en una batalla inevitable. Toda esta situación nos toma en una gran debilidad aparente, pero es precisamente sobre ella que se prueban históricamente los pueblos victoriosos

Roland Denis. Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012)

aporrea - postaporteñ@ 1157 - 2014-04-29 10:31:39
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Paul Auster: ?Nos guste o no el marxismo, el hecho es que dio esperanzas?*

...] Tenemos grandes problemas pero no estamos encarándolos, así que el país se está derrumbando literalmente: puentes, carreteras, desastres ecológicos... la brecha entre los pobres y los ricos es la mayor en los últimos cien años. Al menos un 30% de los chicos estadounidenses viven bajo el umbral de la pobreza, y ahora también les sacaron los vales de comida. Lo cierto es que están matando gente, si les sacas la comida y el sistema de salud a los pobres, van a morir, y está pasando, y no les importa.

[...] Para los republicanos, la palabra “libertad” significa que uno debe poder llevar un arma a donde quiera, o darle 25 millones de dólares a un candidato para que gane las elecciones.

[...] los jóvenes tomaron la calle para decirles a sus padres: “el mundo no funciona, lo hicieron todo mal, tenemos que cambiar el modo en que vivimos”, pero tras las protestas espontáneas se volvieron a su casas deprimidos. ¿Por qué? Porque no tienen detrás una filosofía ni una organización política, saben que hay que cambiar pero no saben cómo ni hacia qué, viven en una sociedad que está rota. Con el final de la Guerra Fría y la muerte del marxismo como idea alternativa quedamos indefensos, porque no hay ninguna teoría que discuta con el capitalismo. Nos guste el marxismo o no, el hecho es que le dio a la gente esperanza. Pensaban: “cuando venga la revolución estaremos bien”. ¿Qué esperanza hay ahora? Son problemas globales y habría que tomar decisiones políticas, pero nadie lo hace. Vivimos un momento de gran confusión, pero no significa que vaya a durar siempre, nada lo hace.

[...] cada cambio conseguido –la abolición de la esclavitud, el voto femenino, por ejemplo– es consecuencia de la lucha de miles de personas que dejaron la vida en el intento y no llegaron a ver los resultados. Pero cada tanto, las siguientes generaciones toman algo y alguna cosa cambia para mejor. Por eso no debemos dejar de pelear.

*http://www.clarin.com/sociedad/guste-marxismo-hecho-dio-esperanzas_0_1127287403.html

Juan del Sur - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:42:01
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De Brasil 2014 a las MISERIAS de la AUF

Por Izquierda Socialista de los Trabajadores - LITCI 
26/4/14 -  

OPINIÓN PARA EL DEBATE

Hace algunas semanas, con el detonante de los incidentes en el partido de Nacional – Newell’s por la Copa Libertadores, se desencadenó un proceso que terminó con el comité de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) presidido por Sebastián Bauzá, destituido. Todos los dirigentes y políticos que se rasgan las vestiduras contra la violencia en el fútbol, mientras nada hacen para solucionarla de fondo, utilizaron esto como excusa para dar lo que muchos periodistas han denominado, de forma justificada, como un “golpe” a favor de Paco Casal y el grupo Tenfield que una vez más se sale con la suya.

Con la decisión improvisada de Mujica de no enviar policías a los partidos que se jugasen en el Centenario o el Parque Central, como “castigo”,  con un discurso “contra la violencia”,  terminó dejando en manos de Casal (o en los dirigentes a su servicio), para que resolviesen todo a favor de la empresa. Y luego de varias semanas pasadas del hecho, todo continúa igual que antes, sin que Mujica volviera a intervenir. Esto deja más aún en evidencia que lo de Mujica, lejos de ser una preocupación por la violencia, era una maniobra que en los hechos, fue 100% funcional a los intereses de Casal-Tenfield.

Por supuesto que ni Lescano, ni ahora Bauzá, pretendían una verdadera “soberanía de la AUF”. Sus tibias medidas se limitaban a simplemente querer licitar los derechos de las eliminatorias, y el valor de venta -que van en alza fruto del buen momento futbolístico de la selección uruguaya- en “igualdad de condiciones”, donde también se le abría el paso a empresas como Full Play y Fox Sports. Pero la omnipotencia de Casal –que incluso llegó a amenazar a Bauzá en una reunión-[1], apoyado en los hechos por el gobierno, no podía permitir ni siquiera eso.

Así, finalmente la AUF quedó presidida por un “hombre de Casal”, Wilmar Valdez –ex presidente de Rentistas- luego de varias reuniones donde participaron dirigentes de clubes sumisos a Tenfield, representantes de esta empresa, y hasta representantes del gobierno como Homero Guerrero. El problema de la violencia quedó muy de lado, ya nadie hablaba de ello, y Casal quedaba con su negocio a salvo.

El fútbol y el deporte como mercancía para pocos

Así es, que mientras unos poderosos como los Casal y los Francescoli se llenan los bolsillos con sus negocios corruptos en la miseria de nuestro fútbol: la inmensa mayoría de los jugadores tiene serios problemas para desarrollar su profesión. Los jugadores de Central Español (equipo campeón de primera división en 1984, hoy en segunda división) se manifestaron hace poco en el campo de juego, previo al partido con Atenas, mostrando una pancarta: “7 meses sin cobrar!!” Esto que sucede hoy a Central Español, es algo muy recurrente en muchos clubes de nuestro país.

También se conoció hace poco la noticia de que “por falta de dinero”, 350 jugadores podrían quedar sin jugar, es decir, sin su trabajo, ya que los jugadores no tienen garantizados los $11.000 que cobra un futbolista como salario mínimo en la segunda división [2].  Este desmembramiento del fútbol no ha sido, ni ha querido ser, resuelto por ninguna directiva de la AUF, sean estas más o menos enfrentadas al grupo Tenfield.

Los Blatter, los dirigentes de la FIFA en general, la CONMEBOL y a nivel local Casal, se enriquecen a costa de la miseria de la mayoría de los futbolistas. Mientras un puñado de jugadores logra alcanzar el “éxito” y la “fama”, millones, y muchos miles en nuestro país, quedan expulsados del fútbol y el deporte. Esta es la lógica capitalista que tenemos que destruir, si queremos recuperar el fútbol y el deporte para el pueblo, sin mafias, sin corrupción y sin FIFA. 


La violencia en el deporte


La violencia que muchas veces es noticia en todos los medios, que indigna a todos, es un reflejo y consecuencia de la violencia que vivimos en esta sociedad capitalista. Los gobiernos y los dirigentes de clubes, no tienen respuesta, pues ellos son participes directo del negocio. Los barras bravas están conectados directamente con los dirigentes, y los distintos gobiernos no solo no han hecho nada para terminar con ello, sino que los favorecen continuamente.

El empresario de fútbol y gerente de la empresa Tenfield, Edward Yern, fue procesado en el 2008, por el delito de asistencia financiera al narcotráfico en reiteración real. Paralelamente, tres policías, entre ellos un subcomisario, también fueron procesados por recibir una coima de Yern de US$ 1.000

Uno de los abogados de Yern, Víctor de la Valle es dirigente del Club Nacional, estuvo procesado por trata de blancas (comercio de mujeres para la prostitución). Por su parte el otro dirigente y abogado tricolor, Alejandro Balbi ha reconocido públicamente, que saca de la cárcel a integrantes de la barra porque es abogado.

Es oportuno también recordar que en la sentencia por la muerte de Da Cunha, en la salida del partido Cerro - Peñarol, el juez Julio Olivera Negrín destacó la connivencia (acuerdo o complicidad) entre hinchas y dirigentes de Peñarol.

Estos son solo unos pocos ejemplos de las reales causas de la violencia en el deporte, podríamos llenar páginas con más ejemplos. Por eso cuando hablamos de intentar ver las causas que generan estos hechos, otra vez debemos reconocer grandes millonarios del deporte, alentando a sectores que esta ellos mismos condenaron a la miseria y la ignorancia a que realicen el trabajo sucio por ellos.

No vemos ningún medio acusar a los verdaderos instigadores intelectuales de estas muertes. Solo muestran a los posibles autores materiales. A los otros la prensa en general los sigue llamando señores, doctor o contador. Vivimos en una sociedad que tiene en manos de los poderosos los medios de comunicación y una “Justicia” que solo encarcela pobres, trabajadores y muy de vez en cuando algún delincuente o asesino de guante blanco.

Por ello, no será con el aumento de policías o leyes retrogradas que piden “más represión” que se logrará erradicar la violencia de los espectáculos deportivos.

El Frente Amplio apoyado por Tenfield

La noticia de la conformación de una agrupación política “Espacio Celeste”, en el seno del MPP compuesta entre otros, por personajes tales como el “Pato Celeste (Gustavo Torena), Oscar Moglia (quien supo estar cercano a Magurno), Oscar Dourado (explotador de la patronal del Taxi), Carlos Schneck, y el dirigente del Partido Colorado en San José, Mariano Tucci (entre otras figuras y figuritas), muestra de manera cada vez más evidente que la unidad de los trabajadores y los patrones en un mismo partido político, solo lleva a la desmoralización y a la derrota de los trabajadores, mientras los empresarios continúan sus negocios millonarios.

Solo hace falta recordar quiénes financiaron el acto de asunción de Mujica en Marzo de 2010, que “para financiarlo, Mujica solicitó U$S 15.000 a las siguientes empresas: Hípica Rioplatense, Tenfield, Grupocine, Redpagos, ABITAB, Banca de Quinielas, FRIPUR, Cousa, Aeropuerto de Carrasco y Buquebus.”

Este fracaso del Frente Amplio debe ser analizado desde allí, desde la política de conciliación de clases que desde su fundación marcaría este trágico camino, ese dinero que las empresas ponen, luego es devuelto en favores políticos como todos los que vemos ahora.

Una historia de favores


No era sorpresa que durante años, bajo gobiernos blancos y colorados, se beneficiara a este tipo de mafiosos, que lucran con la miseria de nuestro fútbol local, y mantiene el monopolio de los derechos desde hace décadas, apropiándose de un bien cultural como es el fútbol en nuestro país. Pero quizás lo sorprendente para muchos, es que desde que el Frente Amplio es gobierno no solo no se ha combatido para nada a uno de los más repudiados empresarios, conocido por sus prácticas mafiosas y su omnipotencia, sino que se le ha favorecido en forma vergonzosa

Solo para recordar algunos episodios durante el gobierno de Mujica: en 2009, Casal viajó junto al Pepe para reunirse con el presidente del Real Madrid, para buscar inversiones en el área energética en nuestro país en UTE y ANCAP. También la reunión entre Mujica, Nelson Gutiérrez (representante de Tenfield) y los presidentes de los equipos “grandes” para charlar lo “conveniente” de extender el contrato a la empresa de Casal. Hace poco, Mujica laudó a favor de Casal en su deuda millonaria con la DGI y le dio un canal de TV digital. También se cesó de su cargo en 2013 al ministro Lescano, quién había tenido alguna tímida declaración de querer la “soberanía” de la AUF.

[1] Bauzá detalla encuentro con Casal y negociación con Tenfield  http://www.180.com.uy/articulo/21416_Bauza-detalla-encuentro-con-Casal-y-negociacion-con-Tenfield

[2] http://www.republica.com.uy/350-jugadores-sin-trabajo/

@PostaPortenia - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:39:54
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Acuerdo YPF?Repsol

" REPSOL llegó ganando y con el acuerdo votado en Diputados se va ganando”

25 de abril de 2014, por Prensa FeTERA  Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina

La Cámara de Diputados aprobó en la madrugada de ayer la ley de indemnización a la empresa Repsol por la expropiación del 51% de las acciones de YPF. José Rigane, secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía (FeTERA) y Adjunto de la CTA Nacional, expresó que “Repsol, como tantas otras empresas multinacionales, llegó al país ganando millones de dólares y ahora se va del país también ganando millones”

“De esta forma, el Gobierno le está haciendo un regalo de despedida después del desastre que hizo la petrolera española en el país”, expresó.

El dirigente de la CTA criticó las 42 abstenciones que hubo en Diputados y enfatizó que “no conducen a nada, no aportan nada al debate y no expresan una postura a favor o en contra de la soberanía o de las multinacionales”.

Rigane, quien fue uno de los invitados de la oposición para intervenir en los debates de las comisiones de “Energía y Combustibles” y “Presupuesto y Hacienda” de la Cámara de Diputados de la Nación, agregó que “a Repsol le resulta económicamente ventajoso este acuerdo, porque se lleva de la Argentina una compensación sustanciosa después de haber vaciado y destruido la empresa, perder innumerables pozos petroleros y haber entregado un pasivo que todavía hoy no sabemos cuánto perjudicará al país”.

Además, manifestó que “el pueblo argentino necesita participar, debatir y ser protagonista de los temas estratégicos si es que queremos ser un país con un pueblo soberano. De lo contrario las multinacionales, junto con las políticas de los gobierno de turno, intentarán torcer siempre la balanza a favor de sus intereses”.

El dirigente de los trabajadores de la energía finalizó diciendo que “entendemos que debe ser un objetivo y una fuerte política la recuperación de YPF, en pos de una empresa petrolera que sea pública, 100 por ciento nacional, que sea Sociedad del Estado, no por repetir experiencias pasadas, pero sí que esté socializada e integrada, con representación de los que defienden el medio ambiente, con representación de los trabajadores y, por supuesto, del Estado Nacional”.

acta - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:33:16
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¿Hacia dónde van los gobiernos de izquierda y progresistas?

Roberto Regalado

El auge de los movimientos sociales y la elección de gobiernos de izquierda y progresistas, son dos de los grandes acontecimientos ocurridos en América Latina en las postrimerías del siglo XX y los albores del XXI. Pese a la aún hoy no resuelta tensión entre «lo social» y «lo político», es decir, entre las formas de organización y lucha social, y las formas de organización y lucha política, la relativa convergencia de ambas fue la que contuvo y desaceleró la avalancha reaccionaria que azotó a la región en las décadas de 1980 y 1990, festín de la concentración y transnacionalización de la riqueza y el poder político, con su correlato de agravamiento de la pobreza, la miseria y la exclusión social.

Cuando en el mundo se enseñoreaban el desconcierto y el abatimiento provocados por el colapso de los paradigmas comunista y socialdemócrata europeos, en América Latina, la irrupción de los nuevos movimientos sociales y la determinación de un amplio espectro de fuerzas políticas de izquierda de emprender lo que se conoció como búsqueda de alternativas al capitalismo neoliberal, abrieron nuevos caminos en sustitución de los que cerraban. Por esos caminos hemos avanzado desde entonces, pero al adentrarnos en segunda década del siglo XXI, ya no basta con hablar de «nuevos» movimientos ni de «búsqueda» de alternativas.

En rigor, los llamados nuevos movimientos sociales surgen en los años sesenta (¡hace ya más de cinco décadas!) en los Estados Unidos, Europa Occidental y América Latina, con características derivadas de la situación de cada región. En la nuestra, su identificación y reconocimiento generalizado como tales data de los años ochenta (hace ya más de tres décadas) porque hasta entonces habían estado entremezclados con los movimientos clandestinos e insurgentes surgidos bajo el influjo de la Revolución Cubana.

Ese es el momento en el cual: 1) el cambio en la situación internacional y regional provoca el declive de la lucha armada, y relega a las organizaciones sociales y políticas tradicionales a planos secundarios y hasta marginales; 2) los nuevos movimientos sociales demuestran ser inmunes al efecto de la crisis terminal del «socialismo real» y el advenimiento del mundo unipolar; y, 3) se evidencia su condición de protagonistas principales de la lucha contra el neoliberalismo y contra las más diversas formas de opresión, explotación y discriminación. En lo referente a los gobiernos de izquierda y progresistas, a más de trece años de la victoria de Hugo Chávez en la elección presidencial venezolana de 1998, ya son diez los existentes en América Latina continental, parte de los cuales está en su tercer período consecutivo, otra en el segundo y el resto en el primero

Es conocido que los procesos históricos, como el tránsito de una formación económico social a otra, por ejemplo, del feudalismo al capitalismo, tardan siglos y atraviesan por etapas de avance y retroceso. No está de más recordar los setenta y cuatro años en la fracasada experiencia de la Unión Soviética. Visto desde esta perspectiva, las cinco décadas transcurridas desde el nacimiento de los «nuevos» movimientos sociales, las tres décadas transcurridas desde que se les reconoce como tales en América Latina, y el poco más de una década transcurrido desde el inicio de la elección de los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas, son lapsos incomparablemente breves. Pero, desde otra perspectiva, en esos largos procesos históricos se abren y cierran «ventanas de oportunidad», cuyo aprovechamiento los acelera y cuyo desperdicio los derrota o, al menos, los retrasa. Es en esta perspectiva en la que tenemos que ubicarnos

Marx afirmaba que capital que no crece, muere. En forma análoga podemos decir que proceso de transformación social revolucionaria o de reforma social progresista que no avanza, muere: abre flancos a la desestabilización del imperialismo y la derecha local, y fomenta la desmovilización, el voto de castigo y la abstención de castigo de los sectores populares defraudados. Por eso es que debemos preguntarnos en qué medida los «nuevos» movimientos sociales, que en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa estuvieron a la altura de las circunstancias, se han convertido en movimientos social-políticos, es decir, han logrado desarrollar la vocación y la capacidad de luchar por una transformación social revolucionaria. Y también, por las mismas razones, debemos preguntarnos si los actuales gobiernos de izquierda y progresistas están enrumbados hacia la edificación de sociedades «alternativas» o si serán un paréntesis que, en definitiva, contribuya al reciclaje de la dominación del capital

 El objetivo de estas preguntas no es calificar o descalificar a una u otra fuerza política o social-política, o a uno u otro gobierno de izquierda o progresista, sino recordar una sentencia del siglo XX que no pierde vigencia en el XXI: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario

Como es lógico, entre la izquierda de épocas anteriores y la actual, hay similitudes y diferencias. Una similitud es que, como ocurrió de manera periódica en los siglos XIX y XX, el comienzo de una nueva etapa histórica obliga a la izquierda a formular nuevos objetivos, programas, estrategias y tácticas. Una diferencia es que, tanto las corrientes revolucionarias, como las corrientes reformistas del movimiento obrero y socialista nacido en el siglo XIX, habían elaborado y debatido sus respectivos proyectos políticos mucho tiempo antes de que la Revolución Bolchevique en Rusia (1917) y la elección del primer ministro laborista Ramsey McDonald en Gran Bretaña (1924), llevaran al gobierno, por primera vez, a representantes de una y otra, mientras que la izquierda latinoamericana actual llegó al gobierno sin haber elaborado los suyos. La izquierda latinoamericana llega al gobierno sin descifrar la clave para dar el salto de la reforma social progresista a la transformación social revolucionaria, sin la cual quedará atrapada en el mismo círculo vicioso de reciclaje del capitalismo concentrador y excluyente que la socialdemocracia europea. Este es el problema pendiente: construir la imprescindible sinergia entre teoría y praxis revolucionaria

Los denominados gobiernos de izquierda y progresistas electos en América Latina desde finales de la década de 1990, son en realidad gobiernos de coalición en los que participan fuerzas políticas de izquierda, centroizquierda, centro e incluso de centroderecha. En algunos, la izquierda es el elemento aglutinador de la coalición y en otros ocupa una posición secundaria. Cada uno tiene características particulares, pero es posible ubicar a los más emblemáticos en dos grupos. Estos son: a) gobiernos electos por el quiebre o debilitamiento extremo de la institucionalidad democrático neoliberal, como ocurrió en Venezuela, Bolivia y Ecuador; y, b) gobiernos electos por acumulación política y adaptación a las reglas de juego de la gobernabilidad democrática, caracterización aplicable a Brasil y Uruguay. Además, están los casos de Nicaragua, El Salvador, Paraguay, Argentina y Perú, sobre los cuales el espacio no nos permite siquiera unas escuetas palabras de referencia

¿Cómo se explica la elección de gobiernos de izquierda y progresistas en el mundo unipolar donde imperan la injerencia y la intervención imperialista?

Se explica por cuatro razones fundamentales, tres de ellas positivas y una negativa. Las positivas son:

1)    El acumulado de lucha de las fuerzas populares libradas en la etapa abierta por el triunfo de la Revolución Cubana, en la cual, aunque no alcanzaron los objetivos máximos que se habían planteado, demostraron una voluntad y capacidad de combate que obligó a las clases dominantes a reconocerles los derechos políticos que les estaban negados.

2)   La lucha en defensa de los derechos humanos que forzó la suspensión del uso de la violencia más descarnada como mecanismo de dominación

3)   El aumento de la conciencia, la organización y la movilización social y política registrado en la lucha contra el neoliberalismo, que sienta las bases para la participación política y electoral de los sectores antes marginados.

Como contraparte, la razón negativa es la apuesta del imperialismo norteamericano a que la unipolaridad le permitiría someter a los países latinoamericanos a los nuevos mecanismos transnacionales de dominación, motivo por el cual dejó de oponerse de oficio a todo triunfo electoral de la izquierda, como había hecho históricamente

A todo lo anterior debe agregarse un factor volátil: el voto de castigo a las fuerzas políticas de derecha por los efectos socioeconómicos de la reestructuración neoliberal, es decir, un voto no ideológico, ni político, y mucho menos cautivo de la izquierda, que ésta puede perder si su ejercicio de gobierno no satisface las expectativas

¿Por qué fuerzas políticas y social-políticas de la izquierda latinoamericana llegan al gobierno sin siquiera haber esbozado las líneas gruesas de sus proyectos estratégicos o, aún peor, en algunos casos sacrifican sus proyectos estratégicos para llegar al gobierno?

Ello es resultado de cuatro factores que ejercen una influencia determinante en las condiciones y características de las luchas populares en el subcontinente:

1.   El salto de la concentración nacional a la concentración transnacional de la propiedad, la producción y el poder político (la llamada globalización), ocurrido en la década de 1970, tras un proceso de acumulación de premisas finales que se desarrolla durante la segunda posguerra mundial, que cambia la ubicación de América Latina en la división internacional del trabajo y modifica la estructura socioclasista

2.   La avalancha universal del neoliberalismo, de la década de 1980, desarticula las alianzas sociales y políticas construidas durante el período nacional desarrollista y establece las bases de la reestructuración de la sociedad y la refuncionalización del Estado sustentadas en función de la concentración y transnacionalización de la riqueza

3.   El derrumbe de la URSS y el bloque europeo oriental de posguerra, entre 1989 y 1991, que le imprime un impulso extraordinario a la reestructuración neoliberal, provoca el fin de la bipolaridad estratégica, que actuó como muro de contención de la injerencia y la intervención imperialista en el Sur durante la posguerra y tiene un efecto negativo, a corto plazo, para la credibilidad de todo proyecto social ajeno al neoliberalismo, no solo anticapitalista, sino incluso apenas discordante con él, efecto que llega a ser devastador para las ideas de la revolución y el socialismo

4. La neoliberalización de la socialdemocracia europea, en sus dos grandes vertientes, la Tercera Vía británica y la Comisión Progreso Global de la Internacional Socialista, en la década de 1990, que recicla la doctrina neoliberal cuando su inducida credibilidad se desploma, la encubre con una presentación humanista, «light» y «progre»

Téngase en cuenta que los primeros triunfos de fuerzas de izquierda y progresistas en elecciones presidenciales latinoamericanas, el de Chávez en Venezuela (1998) y el de Lula en Brasil (2002), se producen cuando el efecto acumulado de estos factores está en su apogeo, en particular, es el momento de mayor impacto en América Latina de las ideas de la Tercera Vía y la Comisión Progreso Global. Esos factores combinados ejercen una influencia determinante en los gobiernos de Brasil, Uruguay, Argentina y otros, y una influencia menos evidente, pero también efectiva, en los de Venezuela, Bolivia y Ecuador

Tras el derrumbe de la URSS, el desaparecido dirigente revolucionario salvadoreño Schafik Hándal empezó a repetir una idea que parece simplona, pero es más profunda que un sinnúmero de doctas reflexiones: «Habrá socialismo –decía Schafik– si la gente quiere que haya socialismo».

Las preguntas que se derivan de esta idea son: ¿Quiere que haya socialismo la gente de Venezuela, Bolivia, Ecuador, los países cuyos procesos políticos se corresponden con la definición de revolución entendida como acumulación de rupturas sucesivas con el orden vigente? ¿Quiere que haya socialismo la gente de Brasil, Uruguay, Nicaragua u otros países latinoamericanos gobernados por fuerzas de izquierda o progresistas?

A estas preguntas tenemos que añadir otras: ¿sabe la gente de esos países qué es socialismo? ¿Comparten los líderes de esos países nuestro concepto de socialismo que, al margen de las diferentes condiciones, características, medios, métodos y vías, implica la abolición de la producción capitalista y del sistema de relaciones sociales que se erige a partir de ellas y en función de ellas? ¿Hay en esos procesos fuerzas políticas capaces de concientizar a la gente para que quiera que haya socialismo? ¿Lo están haciendo? Todas estas preguntas son cruciales, pero las definitorias son las dos últimas

Planteada en términos teóricos, la idea, en apariencia simplona, de Schafik implica que para avanzar en dirección al socialismo los procesos de reforma o transformación social de signo popular que hoy se desarrollan en América Latina necesitan:

teoría revolucionaria; organización revolucionaria; bloque social revolucionario, basado en la unidad dentro de la diversidad; y solución del problema del poder, este último entendido como la concentración de la fuerza imprescindible para producir un cambio efectivo de sistema social.

Podemos hablar de protoformas de esos cuatro elementos en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y quizás en algunos otros gobernados por fuerzas de izquierda y progresistas, pero en ninguno se puede hablar de formas acabadas

Nada de esto es nuevo. De todo ello habla desde hace años y, quizás, hasta de manera sobredimensionada, porque a esos elementos se atribuye el papel determinante en la formación de la identidad del futuro socialismo latinoamericano. Sin dudas, su papel será crucial, pero lo determinante es cómo, cuándo, dónde y en qué condiciones tendrá lugar el acceso al poder político, sea mediante su conquista o construcción. Sin estas respuestas, no puede hablarse de Socialismo del Siglo XXI Socialismo en el Siglo XXI, Vivir Bien, Buen Vivir, o cualquier noción similar, más que como una utopía realizable de contornos aún muy difusos.

- Roberto Regalado  es Doctor en Ciencias Filosóficas, profesor-investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana y coordinador de varias colecciones de la editorial Ocean Sur. En este artículo se esbozan algunas ideas contenidas en su libro La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿alternativa o reciclaje?, Ocean Sur, México D.F. 2012 (259 pp.).

Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en 

http://alainet.org/publica/475.phtml

envió MANDRAKE - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:31:23
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Las Manos de Filippi - Crisis Internacional (adelanto de "Marginal y Popular")

"Hacen negocios con la BarricK Goldy te convencen que el cianuro es lo mejor..."

http://youtu.be/G8_lNO_85mM

CRISIS INTERNACIONAL

Crisis Internacional
Vacían los Estados para salvar al Capital
Y todos los Gobiernos Nacionales y Popular
Nunca van a querer ver a la gente luchando en la calle
Con un planteo independiente de La Mafia o de La Patronal.

Van a meter a la gente en la casa
Que por la tele se entere de lo que pasa
Con un discurso copado de izquierda
Te venden flores
Te entregan mierda

Nacional y Popular
La Masacre de Once
Quién la va a pagar?

Nacional y Popular
Cuando se tiene que optar
Primero la Burguesía Nacional

Crisis Internacional...

Leyes Antiterroristas para Andalgalá
Pero a Cirigliano
No se lo puede tocar

Todos los boludos
Apoyando el Modelo
Que la Crisis la pague el Obrero

Crisis Internacional
Que la pague el Capital
El Gobierno me la quiere aplicar
(Repite)...

envió FACUNDO - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:19:00
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Venezuela- ?El debate hoy es cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal?

Entrevista al politólogo Franck Gaudichaud

 Valeria Ianni (Argentina)

Publicado el 19 marzo, 2014 /Revista La Llamarada

Venezuela se debate entre los intentos desestabilizadores de la derecha, los límites propios del proceso bolivariano y la posibilidad de que sea la clase trabajadora y el movimiento popular los que hagan avanzar un proyecto no exento de tensiones y contradicciones.

Entrevista a Franck Gaudichaud, miembro del equipo editorial de Rebelión.org, doctor en Ciencia Política y autor de varios libros sobre América Latina, con una investigación -dirigida por Michael Löwy- sobre Poder Popular y Cordones Industriales bajo el gobierno de Allende en Chile (1970 -1973).

¿Cómo caracterizas la situación actual en Venezuela? ¿Qué es lo que se dirime allí?

Franck Gaudichaud: Como punto de partida, hay que reconocer que estamos en medio de una tremenda guerra mediática global en contra del proceso bolivariano. Por eso es fundamental crear espacios de contrainformación. Para comenzar, frente a tanta desinformación, hay que volver a subrayar que el proceso bolivariano es un proceso de largo plazo de amplias conquistas sociales (salud, educación, reducción de la desigualad), democratización (nueva Constitución), de creciente empoderamiento e inclusión política de las clases populares, en una relación muy tensa con el líder carismático que ha sido Chávez. También que este proceso ha sido clave en la constitución de nuevas soberanías nacional-populares y en la creación del ALBA, UNASUR y CELAC. Así que un importante retroceso en Venezuela y el regreso del neoliberalismo en ese país tendrían importantes e inmediatos efectos colaterales en toda la región. Todo esto parece obvio, pero es indispensable subrayar lo esencial y las relaciones de fuerzas geopolíticas en momentos en que los medios de comunicación dominantes -y la oposición venezolana- hablan de “dictadura castro-comunista” y de “genocidio en Venezuela…

La situación actual es sumamente tensa debido a que el sector más reaccionario de la oposición apostó a la violencia y la desestabilización desde la calle.  En tal contexto, hay una tendencia dentro de las filas de las izquierdas a descomplejizar nuestro entendimiento de la coyuntura, diciendo que se está contra el imperialismo o a favor del golpe de estado “fascista”. Esta lectura binaria me parece nefasta

Por supuesto, hay que denunciar y oponerse de manera unitaria a la intentona “insurreccional” de la derecha. Sabemos que los EE.UU. tienen claros intereses geopolíticos en esta desestabilización; los lazos entre los “Halcones” de Washington y la fracción de la oposición encabezada por Leopoldo López en Venezuela, no son una teoría de complot, sino información objetiva. También hay una intervención real desde Colombia y el “uribismo”, así como incursiones paramilitares, sobre todo en el estado fronterizo de Táchira. Estos elementos son importantes

 Ahora, ¿estamos ante un golpe de estado, estilo abril de 2002? Se puede hablar de “fascismo”, sin con ello conseguir definir la dinámica de la oposición al chavismo. Yo creo que no: primero porque las relaciones de fuerza reales son distintas a 2002. El estado mayor y las Fuerzas Armadas apoyan claramente al gobierno, sin fisura por ahora; la gran burguesía no apuesta a la violencia y a una salida extra constitucional. Fedecámaras y los principales patrones (como Mendoza de la Polar) participaron de la conferencia de paz con Maduro y condenaron la violencia en las calles. Es decir, los elementos claves de la coyuntura de abril de 2002, no están al día en la coyuntura actual. Eso sí, hay un sector de la derecha en torno a Leopoldo López que apuesta claramente a la violencia callejera, haciendo un llamado a derrocar a Maduro. Y lo preocupante: este sector logró movilizaciones muy importantes. En el estado de Táchira, en Mérida con el movimiento estudiantil, pero también en las calles de Caracas. Es cierto que los participantes de esas movilizaciones provienen esencialmente desde los barrios altos, desde la clase alta, media alta pero también de clase media ya no tan alta. Sectores violentos de la derecha están ganando espacio en la sociedad, haciendo uso de la violencia en contra de trabajadores y militantes barriales, edificando barricadas (las “guarimbas”): son responsables de la gran mayoría de los asesinatos de las últimas semanas. La oposición neoliberal está parcialmente fragmentada, pero a la vez cada uno ocupa su papel en contra del proceso: desde Henrique Capriles o COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente), que dicen apostar al diálogo después de sucesivas derrotas electorales hasta partidos como Voluntad Popular de Leopoldo López o como la asociación Súmate y la diputada María Corina Machado, que apuestan a crear un clima semi-insurreccional, sin esperar las próximas elecciones. Algunos analistas como Ignacio Ramonet han destacado la existencia de un “golpe de Estado lento”, basado en las teorías de desestabilización de Gene Sharp.

Pero, yo creo que desde la izquierda anticapitalista, el tema clave no es solo denunciar todo eso, sino también seguir pensando “abajo y a la izquierda” para entender -de manera crítica y dialéctica- cuáles son los elementos dentro del propio espacio del chavismo que permiten que se exprese tanto descontento en varios estratos de la sociedad, y no solo desde parte del movimiento estudiantil. En este sentido, tenemos que indagar también las contradicciones y debilidades de la “revolución bolivariana” y escuchar las voces críticas del movimiento popular y revolucionario dentro y fuera del chavismo. En Rebelión hemos publicado también varios autores venezolanos que van en esa dirección: Roland Denis, Simón Rodríguez P., Javier Biardeau, Gonzalo Gómez, etc.

¿Cuáles son esas principales debilidades propias del chavismo?

Primero habría que diferenciar el chavismo gubernamental del pueblo trabajador bolivariano. Yo entiendo que hay tensiones ahí, sobre todo a un año de la partida de Hugo Chávez que fue un gestor central del proceso, capaz de oscilar entre lo vertical del líder y la horizontalidad de la participación popular. En la era del “chavismo sin Chávez”, Maduro tiene la legitimidad democrático-electoral: ganó la elección presidencial, de manera justa, y las municipales confirmaron esa nueva victoria bolivariana en las urnas (con 17 victorias sobre 18 elecciones). Pero Maduro no tiene el liderazgo carismático de Chávez, mientras, al mismo tiempo hay una degradación económica acelerada. Por supuesto, se habla mucho de inseguridad, la derecha en particular, pero representa también una gran preocupación diaria para las clases populares. Es en el plano económico donde afloran más los problemas últimamente: el Banco Central de Venezuela reconoce un desabastecimiento a una altura del 28% de los productos y una inflación de 56% en el 2013 que corroe los salarios de los trabajadores.

La mala gestión económica y del tipo de cambio refuerza la especulación, el mercado negro y al acaparamiento por parte de la burguesía compradora a una escala mayor. Algunos economistas marxistas como Manuel Sutherland o Víctor Álvarez hablan de la fuga de capitales más grande de América del Sur. Son varios “planes Marshall” que se fugan así hacia Miami. Es cierto, la inflación y el desabastecimiento son producto de la ofensiva de las clases dominantes, pero también de una política económica ineficiente. La corrupción es otro tema de fondo después de 15 años de proceso bolivariano: ¿cómo pretender construir “socialismo del siglo XXI” en esas condiciones de corrupción burocrática? Frente a las dimensiones del fenómeno, ligado al modelo del capitalismo petro-rentista todavía hegemónico(1) no basta con tener un ministerio del “poder popular”… No veo otra solución que crear fiscalización desde abajo, democracia participativa y consejos de trabajadores, reforzar los consejos comunales existentes. En caso contrario, ¿cómo parar durablemente la ofensiva de la derecha? ¿Con diálogo y paz con los sectores patronales, con la Mesa de Unidad Democrática, con Cisneros y la boliburguesía?

Por otra parte, recordemos la impunidad hasta hoy para los responsables del golpe de abril de 2002 o de los asesinatos de abril de 2013. También es muy preocupante la impunidad frente al sicariato anti-sindical que existe en el país, los niveles de represión en contra de algunas huelgas obreras o la creciente militarización de algunos territorios (lo que provocó malestar y distanciamiento público por parte del gobernador bolivariano del estado de Táchira). En estos días, el presidente Maduro y la fiscalía han reconocido la responsabilidad de la guardia nacional y de la policía bolivariana en la muerte y maltrato a varios manifestantes, ojala eso no quede impune, porque el Estado tiene que ser el garante de los derechos fundamentales.

Te referiste críticamente al camino que se está tomando desde el gobierno para frenar la ofensiva de la derecha: ¿Cuál sería, para vos, el camino más efectivo para enfrentar a la derecha?

Sin duda, como lo proponen algunos sectores anticapitalistas venezolanos, la mejor manera de defenderse es la profundización de la revolución y de las conquistas del proceso; es reforzar una visión crítica y popular, independiente de la burocracia o de la boliburguesía, apuntando a un empoderamiento desde abajo. Yo creo que está perfectamente justificado el intento por parte del gobierno de poner paños fríos a la violencia callejera, el llamado al diálogo y a la paz. Ahora, diálogo y paz sí, pero ¿para qué y con quién?

Ojalá el diálogo prioritario sea hacia los sectores populares movilizados, los trabajadores organizados que buscan los caminos del poder popular, el campesinado que quiere reforma agraria, el pueblo indígena, junto con más anuncios concretos para mejorar la situación económica. Por supuesto, Maduro ya hizo anuncios frente a la “guerra económica”, pero además de la “ley de precios justos”, positiva, fueron medidas de ajuste y devaluación. Al contrario pequeñas corrientes como Marea Socialista y otras fuera del chavismo (libertarias, marxistas, trotskistas) proponen hacer frente a la derecha neoliberal tomando medidas revolucionarias: por ejemplo, tomar el control del comercio exterior, pero con fiscalización ciudadana (para evitar la corrupción); combatir fuertemente la especulación y centralizar las divisas extranjeras; intervenir el sistema bancario bajo control social para que la renta petrolera ya no sea captada en parte por los acaparadores; apoyar con más decisiones los consejos comunales, la producción nacional de alimentos y un sistema de planificación nacional democrático, etc. Insisto, solo estoy retomando declaraciones de colectivos bolivarianos y anticapitalistas venezolanos. Por cierto avanzar en esta dirección significa también comenzar a pensar las contradicciones internas al movimiento popular, asumir sus debilidades e limitaciones, como también el peso del bonapartismo político presente en el PSUV por ejemplo.

¿Qué analogías y qué diferencias encontrás entre el proceso de Chile durante el gobierno de Allende y el de Venezuela? Más que nada, en función de la relación entre los espacios de organización popular y un Estado que, a pesar de todos los cambios, sigue siendo un Estado capitalista.

Primero, eso me parece esencial: en Venezuela, todavía existe el estado capitalista, aunque con una nueva institucionalidad mucho más democrática. Predomina el capitalismo estatal-rentista y más del 70% del PIB está en manos del sector privado. Ubicarse estratégicamente significa primero saber dónde estamos parados. En 1973 en Chile, la Unidad Popular significó como en Venezuela grandes conquistas democráticas, sociales, empoderamiento desde abajo, apoyadas además en una clase obrera muy organizada en el plano sindical y político. De hecho, en Venezuela una gran deficiencia es que no se logró construir un movimiento obrero y sindical clasista y democrático, autónomo de la burocracia estatal. Otro elemento interesante de la experiencia chilena es la relación tensa entre movimiento popular y el gobierno Allende. Yo estudié los cordones industriales (2) como organismos sui generis de poder popular y, en varios momentos, los cordones fueron capaces de pararse frente a Allende y reclamar medidas revolucionarias. Otro punto de debate es justamente hasta qué punto podemos confiar en la institucionalidad, en la posibilidad de “usar” el Estado para reformar desde arriba la sociedad: es decir, si construimos socialismo desde el estado o si construimos socialismo desde el poder popular constituyente, el control obrero y la participación ciudadana. Cuando en Venezuela, por ejemplo, experiencias de cogestión como en SIDOR han sido rápidamente ahogadas. Lo mismo con el complicadísimo  tema de la violencia política, del papel del imperialismo y de las FFAA: lo cierto es que en Venezuela, a diferencia de la vía chilena, se ha pensado el proceso como “pacífico pero armado”. Hay en Venezuela una dinámica cívico-militar bien diferente de la experiencia chilena. Más allá de eso, la “revolución bolivariana” actualiza un debate pendiente de la Unidad Popular: ¿qué podemos hacer con el Estado y con qué tipo de Estado? ¿Hasta qué punto el gobierno, las elecciones, son una herramienta de conquista democrática y cómo apoyarse decididamente en formas de poder popular para avanzar? ¿Cómo enfrentar desde la mejor relación de fuerza posible a las derechas y el imperialismo?

- Valeria Ianni es historiadora argentina, integrante del colectivo “Hombre Nuevo”http://agrupacion-hombrenuevo.blogspot.com.ar/

Notas:

1  Ver: F. Gaudichaud, “Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista”, Rebelión, dic. 2012, www.rebelion.org/noticia.php?id=160554.

 2  Ver: F. Gaudichaud, Poder popular y cordones industriales en Chile, Santiago, LOM, 2004.

enviado X ELANO - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:17:09
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La lucha automovilística por la abolición del peatonado

Luis E. Sabini Fernández

En primer lugar, debemos comprobar que las formas más radicales y revolucionarias para cumplir semejante objetivo han ido siendo dejadas de lado; el arrollamiento directo, por ejemplo, hoy día únicamente a cargo de algunos ortodoxos que siguen reclamando el uso exclusivo de las calles y avenidas para el automovilismo.

Nos hemos ido dado cuenta que esa postura no tiene buena prensa y por eso nos hemos ido enriqueciendo con un arco de posibilidades mucho mayor, y que podemos alojar no sólo directamente en la liza en disputa sino en muchos otros ámbitos, algunos totalmente abstractos o administrativos, pero que tienen mucho peso a la hora de obtener nuestros objetivos.

Sin agotar su enumeración: seguir manteniendo cruces con semáforos solo para autos. El peatón allí es ignorado por completo y dado que todavía existen, tienen que arreglárselas por sí mismos para cruzar en los intersticios entre rojas y verdes, con márgenes de error que siempre cargarán en su contra si finalmente son atropellados;

Hay cada vez más ejemplares del peatonado que están haciendo conciencia de que al cruzar caminando derecho deberían tener preferencia sobre automovilistas si éstos doblan. Ese poder, que muchos peatones usan descaradamente no hacen sino atrasar nuestra marcha y nos despoja de un derecho que legítimamente habíamos obtenido por el uso, hasta un pasado bien reciente.

Es una lucha difícil. En la capital estamos a punto de perder definitivamente esa batalla. Pero en el GBA, nuestros derechos siguen imponiéndose. Y tenemos que estar particularmente alertas para que el peatonado bonaerense no contraiga los procederes porteños, porque en tal caso el retroceso nuestro será muy costoso.

En las zonas que no están destinadas a hacer caja para la policía y las redes empresarias que controlan el negocio de los estacionamientos, es decir prácticamente en todo el AMBA, salvo el microcentro, Recoleta, Barrio Norte y poco más, es importante defender nuestros derechos al estacionamiento libre incluyendo los bordes de las rampas, por ejemplo, ya que el automovilismo ha perdido ya mucho espacio con la aparición de los molestosos contenedores de residuos.

Igualmente, en veredas particularmente estrechas, es nuestro derecho estacionar en ellas transversalmente haciendo que los peatones bajen el cordón aunque anden en sillas de ruedas, con changuitos, en bici o se muevan con dificultad.

Un fenómeno nos está cercenando a nosotros, a quienes con sus impuestos sostenemos prácticamente toda la estructura vial urbana: el avance del bicicleterío. No sólo molestan todo el tiempo; eso se podría decir hasta de los motociclistas, pero ésos al menos están motorizados, como nosotros y hacemos un culto común a la velocidad. Los ciclistas ni eso. Apenas al aire puro  y excusas para no gastar en gimnasio. El aire más puro se consigue con aire acondicionado, como lo sabe cualquier automovilista que haya tenido la fortuna de conducir un vehículo de los modernos. Y el físico se cuida óptimamente en un gimnasio con entrenadores que nos guían científicamente.

¡Viva el automovilismo rey de rutas, calles, senderos… y avenidas! 

LSabini - postaporteñ@ 1156 - 2014-04-27 11:02:31
postaporteñ@_______________________________
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