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Herramienta de comunicación para expresar la identidad, el trabajo y la lucha por una Patria Para Todos: La Patria Grande

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NO HABRÁ NI OLVIDO NI PERDÓN!

Hace unos cuantos años alguien provocó que yo pasara 13 años en una prisión.

En enero de 1972 yo me aparté circunstancialmente del MLN - Tupamaros por tener una serie de discrepancias con la dirección. Tomé la decisión de irme clandestino a Buenos Aires, sin dinero ni relaciones. 

Como mi intención era tomar contacto con la Dirección del MLN para discutir, les mandé una carta con mis puntos de disidencia, y me proponía entablar una discusión. Estuve esperando 39 días. Ya desesperanzado, ya me proponía dar por terminado el asunto y comenzar a buscar un trabajo en la Argentina para sobrevivir. Pero el día 39 me llego una mensajera de la Dirección. Me trasmitió la orden de regresar a Uruguay por Carrasco. Me negué, y dije que regresaría por Colonia pues me parecía más seguro. Con la condición de que me fuesen a buscar en automóvil. Cosa que confirmaron. Estarían allí a las 19hs en punto.

Así lo hice y tome un avión a Colonia un domingo de febrero. Llegué puntualmente a las 19hs. Pero no había nadie esperando. Cerraron el aeropuerto y el personal se retiró. Y yo ahí solo.

A las 22hs decidí caminar hacia la ruta 1, situada a 3 km, para tomar un ómnibus. Y luego de esperar casi una hora tomé conciencia de que me habían abandonado. Hacer eso a un militante tan conocido como yo era enviarme a una muerte segura. 

Al fin apareció un bus hacia Montevideo, y me bajé en Juan Lacaze. Cuando llegué a la ciudad sabalera, me encontré que no quedaban compañeros en ella. La mayoría se habían pasado a la clandestinidad y vivían en los montes vecinos al arroyo Cufré. 
Como pude conecté con alguien que me acercó al lugar donde estaban esos compañeros.

Los responsables de este abandono, de este acto criminal de dejarme en las manos del enemigo, de enviarme a una muerte segura, eran los miembros de la Dirección.

Pero sobreviví y caí preso siendo torturado durante unos cuantos meses, fui pasado en octubre de 1972 al Penal de Libertad. 
Unos meses más tarde trasladaron al Mojarra* miembro cercano a la Dirección. Yo le pregunté por qué no habían contestado a mi carta y por qué me habían abandonado en el aeropuerto. Me dijo que no sabía pero que él había visto la carta y se la había pasado a Octavio**

Luego llevaron a Libertad a Octavio y le hice las mismas preguntas. Y el ignoró plenamente mis preguntas. 
Siempre eludió conversar conmigo.

Los años pasaron y 19 años después lo encuentro en Suecia y vuelve a suceder lo mismo. Nada de conversar, de aclarar el asunto. Con su silencio se hizo evidente para mí que alejaba el ser acusado de responsable.

Por fin abandoné la investigación pero no la olvidé ni perdoné.

Por eso cuando este personaje me abordó el otro día por Facebook lo mandé a pasear. Que no es tan violento como enviarlo a la muerte como él hizo conmigo. Pero como es un framgångsrik (exitoso) sueco-uruguayo se ofendió más por mis palabras que por sus propios hechos acaecidos en 1972.

Pero además de este abandono en el aeropuerto de Colonia, luego supimos de otras cosas terribles que también fueron responsabilidad de esa dirección. El más grave tiene nombre y se llama Pascasio Báez. Otro es haber acusado al gallego Mas Mas de la ejecución de Dan Mitrione. Eso fue lo que llevó a Antonio a sufrir un trato más inhumano -si cabe- que lo volvió loco y lo condujo a una muerte temprana.

Así que como a los otros les decimos que "no habrá ni olvido ni perdón". Yo hago esto extensivo a los enemigos en nuestras filas, No habrá ni olvido ni perdón!

Néstor

(Facebook de Nestor Peralta Larrosa 26/1/17)

NdeR posta

*Rodolfo “El MojarraWolf

**el doctor Henry Engler, Octavio en el MLN

- postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 21:23:06
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Educación en Uruguay, "ciudades inteligentes" y futuros muros. Legado del Frente Amplio

Preparando a la élite

International College de Punta del Este

Algunas veces tengo que recordar las palabras pronunciadas por el Presidente Tabaré Vázquez. 

Históricamente creo que sí es importante ya que marcan períodos que de alguna u otra forma han transformado la visión que teníamos de un Uruguay frenteamplista.

Ningún hecho humanamente transformador ha realizado el presidente (ni Mujica), a no ser que su política claramente ha marcado un destino diferente a los planeamientos básicos del FA. O, a lo que algún día se creyó

Durante su primera presidencia, y creo durante su primer viaje a Europa, sus palabras por ligeras que las hubiésemos tomado, marcaron la pauta. Palabras más, palabras menos dijo: Le daré a Uruguay un lugar en el mundo. Y, cumplió.

Quién imaginaría que seríamos tan famosos, tan llenos de prestigio que en la tan renombrada Punta, se instalaría un College Internacional. No colegio, college, la oferta educativa.

Este prestigioso college, está ubicado en el barrio Deauville, en una zona caracterizada por la presencia de barrios privados e instituciones educativas, es un colegio laico y bilingüe. El centro ocupará cinco hectáreas, contará con centros deportivos, al mejor estilo de Harvard.

El Consejo Académico conformado por cinco personas -dos argentinos, dos uruguayos y un brasileño- vinculados al mundo de la educación las finanzas. El presidente del Consejo Académico y representante de los inversores es Daniel Reta, un argentino que vive en La Punta y exdirector de varios colegios en Argentina y Uruguay.

Un dirigente judío fue quién puso en marcha International College, se trata del ex presidente de la comunidad judía de Punta del Este (CIPEMU), Rolando Rozenblum, quién afirmó en una entrevista realizada en marzo de 2017 la necesidad de mantener un alto nivel de excelencia educacional.

La enseñanza primaria hasta el tercer año está basada en el Método Singapur, una metodología cercana y amigable a los niños, basada en la resolución de problemas matemáticos. Además dispone de un departamento psicopedagógico formado por un equipo de psicólogos, psicopedagogos, psicomotricistas y consejeros que podrán evaluar a los niños desde su ingreso para detectar eventuales necesidades educativas y emocionales.

Como pueden apreciar a las élites hay que prepararlas desde la cuna, ya que el centro también dispone de kindergarten. (Guardería)

Por cuánto dinero compraron las cinco hectáreas?, forman parte de las áreas libres de impuestos?

Sin pasar por alto que el Ejército participa en la construcción de International College. (La República, 30 de enero 2017).

Existe una reglamentación que habilita la participación de las fuerzas armadas en obras de apoyo a la comunidad, estas deben ser ejecutadas bajo convenio firmado por el Ministerio de Defensa, algo que no sucedió, según información de La República.

Los vecinos denunciaron a La República de los trabajos del Ejército en esa institución privada llevan meses trabajando en la construcción, empleando maquinarias y vigilancia del predio. Además una foto de un cartel que dice: "Ejército Nacional, en apoyo a la comunidad".

La pésima memoria del pueblo uruguayo y los tapujos que luego se fueron sucediendo de parte de la izquierda, hacen pasar desapercibidos la verdadera figura de Tabaré Vázquez su afinidad a la dictadura y amor por el Estado de Israel.

Puede negar el Sr. Presidente que el 5 de octubre de 1982 el dictador Gregorio Álvarez lo designó como representante uruguayo para realizar un curso de investigación cancerológica en Israel?.

Aunque lo nieguen, aunque traten de ocultarlo, Tabaré Vázquez es fiel a su ideología, pro Israel. Sionista.

No es casualidad

El 3 de junio de 2016 en un convenio entre el Ministerio del Interior y la Intendencia de Maldonado se suscribió un convenio que dará inicio al proyecto "Maldonado ciudades inteligentes".

Se concretó el contrato con la firma israelí Elbit Systems Ltd.

Esta empresa está implicada en la instalación de sistemas y vigilancia en el Muro del Apartheid en Cisjordania Ocupada.

Las autoridades estadounidenses comandadas por Donald Trump eligieron Elbit Systems  para la construcción del muro en la zona fronteriza con México por su "elevada experiencia" en el mantenimiento de muros y barreras.

Elbit Systems cuenta además con el dron de ataque Hermes 450 utilizado en la Franja de Gaza y la guerra en Líbano en 2006.

Elbit es considerada como un símbolo que alimenta la guerra, la represión y el control en Palestina y en el mundo.

Es cuestión de tiempo en que en Uruguay se levanten muros para la protección de 'ciudades inteligentes'.

En su viaje por Alemania el presidente dio garantías a los inversores, seguridad, transparencia, en un país prácticamente sin corrupción. Las misma promesas que dará a otros inversores en su viaje por Europa. (No olviden que casi le declaramos la guerra a la Argentina, en la legítima defensa de la fábrica de celulosa.

Testigos.

La memoria y el conocimiento son imprescindibles.

Corrían los tiempos de mediados del año 2007, cuando el empresario uruguayo Isidoro Rozemblum y su hijo Ronaldo, estaban recluidos en la prisión de Curitiba por haber estafado al estado brasileño en 80 millones de dólares. Fueron detenidos por la Policía Federal (PF) durante la operación "Puesta de Sol", lo que los convirtió en un récord para el estado de Panamá.

Estos queridos compatriotas montaron un imperio de bicicletas y motocicletas Sundown. Ahora están aquí, cambiaron bicis por educación.

Arriesgando sus vidas, comenzaron a ingerir enormes porciones de comida que complicaron la salud de ambos, produciéndole obstrucción en las arterias coronarias. La recomendación del médico de prisión cayó en oídos sordos, engordaron, engordaron.

Isidoro sufrió un pre infarto lo que llevó a las autoridades carcelarias a que ambos reclusos fueran llevados al quirófano. Un anillo al redor del estómago que obliga al órgano a contraerse y rechace la comida.

Una complicación posoperatoria les obligó a permanecer en cuidados intensivos por casi dos semanas. Cuando los médicos y cinco policías se presentaron con la alta médica, habían desaparecido.

La justicia brasileña se mostró 'molesta', sabiendo que si llegaban al territorio uruguayo, improbablemente serían extraditados.

Y como una mano lava la otra, Brasil no extradita brasileros que cometen crímenes en el exterior después que éstos vuelven al país, y sería casi una 'falta de respeto' pedirle a la Justicia uruguaya que devuelva los fugados.

Interpol en su momento recibió los datos de los empresarios y aseguraron que de encontrarlos no podrían intervenir hasta que se libre una orden de arresto a nivel internacional. Nunca pasó.

En Uruguay los Rosenblum están completamente limpios.

Qué más garantías pueden tener los ladrones de guante blanco, los terroristas empresariales y de los bancos?.

Tanto los blancos como colorados se tiran contra el frente amplio, denuncian, pero bien que callan en estos casos. Disputan el poder, pero están de acuerdo en seguir estafando, mintiendo a los ciudadanos. A diferencia que ellos defienden sus propios intereses, como lo han hecho siempre y el FA defiende sus propios intereses, su nueva clase media, y sigue arremetiendo contra el pueblo que les creyó y votó.

Cuando Tabaré Vázquez asumió su segunda presidencia, habló de transformar la educación, un nuevo ADN

Deben estar elaborándolo en algún secreto laboratorio, ya que hasta el momento todo quedó en palabras vacías.

El método de Singapur, supera en mucho la tan mentada educación finlandesa, pero ni siquiera en ésta el Sr. Presidente se interesa.

Por qué no aplicar el método de Singapur en la escuela estatal?

Singapur es el tercer país con mayor renta per cápita del mundo, además de figurar entre los primeros países en las listas internacionales de educación, sanidad y competitividad económica.

Será la intención frenteamplista de convertir Uruguay en un Singapur?.

Pero no todo lo que reluce es oro. Las libertades civiles y de expresión están sumamente restringidas y se dan casos de censura por parte del Gobierno, se le suele clasificar una democracia autoritaria.

Hagan juego!, hagan juego!, se abren las apuestas electorales.

Gane quien gane el destino ya planificado. No hay buenos, malos, menos malos. Todo es igual.

Dale, nomás...! / Dale, que va...! / Que allá en el Horno, nos vamo'a encontrar...!

PELUSA - postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 21:14:05
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CONTAMINAME MAS QUE ME GUSTA

Acción / Reacción –blog de Eduardo Gudynas

15/2/17


En Uruguay, la conocida playa de la localidad de Aguas Corrientes, en el Río Santa Lucía, vuelve a estar contaminada. Otra vez la calidad de las aguas en entredicho. Pero no sólo eso, sino que la sorpresa es que hay gente que paga por ir a bañarse a esas playas contaminadas. Protestan por tener que pagar pero no por la contaminación

Recientemente la prensa informó que las playas de la zona de Aguas Corrientes, sobre el Río Santa Lucía (en el departamento de Canelones), estaban inhabilitadas para baños por los altos niveles de coliformes. La referencia a esos “coliformes” alude a un indicador de bacterias propias de los efluentes cloacales. En las muestras de esa zona, se habían encontrado niveles de contaminación tres veces más altos que los permitidos para usos recreativos. De manera muy correcta, la Intendencia de Canelones informó sobre el hecho e inhabilitó ese sitio (1)

Queda en evidencia un primer problema: otra vez están contaminadas las aguas en la zona de la planta potabilizadora de OSE sobre el Río Santa Lucía. Todo ello a pesar de los repetidos anuncios de medidas de control.

Pero enseguida se sumó otro asunto, cuando un reporte en La Diaria ponía el énfasis en que los bañistas que deseen ir a la playa de Aguas Corrientes, y que no son de la zona, deben pagar 50 pesos por persona (los lugareños pueden tramitar un “pase libre” gratis) (2). Se instaló una pequeña polémica alrededor de ese pago y de los servicios en el sitio.

Sin embargo, a mi modo de ver, la noticia más impactante no estaba en el hecho que se cobrara para ingresar a una playa que es pública y sin servicios. La noticia, y más que eso, el asombro, está en que haya gente que quiere ir a bañarse a un sitio contaminado. Hay personas que desean tanto pero tanto una zambullida entre los millones de coliformes, que reclaman para que no les cobren

Eso es el mundo del revés, ya que lo más sensato sería que las personas protestaran por tener el río y sus playas afectadas por contaminantes cloacales, ya que las mayorías esperan poder bañarse en aguas limpias. Pero en esa discusión en Aguas Corrientes parecería que no hay muchas ambiciones sobre la calidad ambiental, y que hay unas cuantas personas que lo único que duele es el bolsillo.

Estamos ante un síntoma preocupante, ya que podría indicar que hay algunos, sin duda una minoría dentro de la sociedad uruguaya, que aceptarían una compensación económica por ser contaminados. Bajo ese modo de encarar la vida, no importaría si el suelo, el aire o el agua están contaminados, sino que la discusión apuntaría a los montos necesarios para tolerar la polución.

También es un síntoma que los vecinos vuelven a aceptar que las playas estén contaminadas, dando por un hecho que los controles ministeriales (especialmente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y del Ministerio de Ganadería y Agricultura, y la gestión de OSE, otra vez son ineficientes). Una aceptación de una mala calidad de vida que puede deberse a muchas razones, y entre ellas, seguramente está el cansancio de estar pidiendo por años y años que esos ministerios actuaran.

Todos estos extremos son malos para una gestión ambiental. No le quede la menor duda que siempre habrá alguien dispuesto a darle unos pesos por dejarle su contaminación. Son los emprendimientos que tiran residuos sólidos peligrosos, a los que descargan aguas con residuos químicos o cloacales. Y desde el otro lado, estarán aquellos que dirán, “contaminame un poquito más, pagame un pesito más, que me gusta”

Entretanto, la mayoría otra vez queda atrapada entre esas minorías, de quienes originan la contaminación y de aquellos que la aceptan. Esos círculos viciosos sólo se rompen con liderazgo político y otra actitud del Estado, la de genuinamente velar por la calidad de vida de todos. La polémica sustantiva no está en cobrar por acceder a la playa del río Santa Lucía, sino en exigir que deje de estar contaminada de una vez por todas.

(1) Autoridades determinaron que la playa del Río Santa Lucía se encuentra inhabilitada para baño, Hoy Canelones, 24 enero 2017. https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/1/vamos-que-se-puede/

(2) En Aguas Corrientes se cobra para ingresar a la playa aunque es pública y sin servicios, La Diaria, 26 enero 2017.

https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/1/en-aguas-corrientes-se-cobra-

para-ingresar-a-la-playa-aunque-es-publica-y-sin-servicios/

EG - postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 20:58:57
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El Centenario, Día Por Día

El historiador John Riddell viene haciendo desde hace semanas una serie de notas en las que sigue paso a paso los hechos de la revolución rusa de 1917, a medida que se llega a la fecha del centenario de cada uno de ellos. Vamos a transcribir aquí un fragmento de la cuarta nota, esta y las tres anteriores pueden consultarse en la revista Links, aquí está el vínculo a la cuarta nota. Vale la pena ver todas para tener un panorama completo de la situación. Esta reconstrucción minuciosa puede aventar muchos mitos. Por lo que puede verse, primero se movilizó un sindicato de trabajadores de la industria de guerra, después el "comité interdistrital" del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, organización intermedia entre mencheviques y bolcheviques que terminaría uniéndose a estos últimos, después los mencheviques, después los bolcheviques que a su vez tenían algunas contradicciones internas.

http://links.org.au/1917-view-from-streets-bolsheviks-

revolutionary-provisional-government-workers-poor-peasants

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Fragmento de la cuarta nota de John Riddell:


15 de febrero de 2017. Hace esta semana 100 años, en febrero de 1917, el Comité Bolchevique de Petersburgo del Partido de los Trabajadores Sociales Democráticos de Rusia emitió la siguiente proclamación como una respuesta a los llamamientos mencheviques a los trabajadores que salieran en apoyo de la Duma el día de su Convocatoria.
 
El comité bolchevique advirtió a los trabajadores de no confiar en los intentos de aliarlos con los liberales de la Duma, llamando en cambio a una huelga de un día el 23 de febrero para conmemorar el segundo aniversario del juicio de los diputados bolcheviques a la Duma. El Comité de Petersburgo había olvidado, sin embargo, que muchas fábricas estarían cerradas en ese día, porque coincidía con una festividad religiosa rusa.

El Buró Ruso del Comité Central Bolchevique, encabezado por Alexander Shlyapnikov, instó al Comité de Petersburgo a transferir la fecha de la huelga al 26 de febrero (13 en el viejo calendario) y a considerar la posibilidad de ampliar la acción para ir a la huelga general y tomar el control de la iniciativa planeada por el Grupo de Trabajadores de la Comisión Central de la Industria de Guerra para el 27 de febrero (14). El Comité de Petersburgo, sin embargo, siguió con su plan original, que fracasó debido a esa festividad. Tampoco los trabajadores respondieron al llamamiento de la Oficina Rusa para una huelga del 26 de febrero (13).
 
La Revolución de Febrero comenzaría cuando del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo (23 de febrero).

FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 20:54:00
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Ecuador elige al sucesor de Rafael Correa después de una década

RECTA FINAL HACIA LA PRESIDENCIA

Aunque Lenin Moreno aparece como ganador en todas las encuestas, sus números han bajado y ya todos dan por hecho que habrá segunda vuelta electoral. El escenario es confuso tanto para el oficialismo correísta como para la oposición.

Pablo Ospina Peralta

Nueva Sociedad |Febrero 2017

Ecuador entra en los últimos días de campaña electoral en medio de la apatía y el desinterés. Aunque es la primera vez desde 2006 que ronda la incertidumbre sobre los resultados, se percibe muy poca militancia o entusiasmo en la campaña. No debe extrañar. Luego de diez años monocromáticos, marcados por la iniciativa gubernamental y un bombardeo publicitario sin precedentes, una crisis económica que se profundiza y una creciente restricción presupuestaria en la que el servicio de la deuda ha vuelto a superar la inversión social, todos los candidatos evaden hablar del ajuste económico pero todos lo preparan. Priman el escepticismo y la desconfianza.

De los ocho candidatos en contienda, solo cuatro tienen opciones reales de triunfo. El candidato oficial es Lenin Moreno, primer vicepresidente de Rafael Correa, acompañado del actual vicepresidente, Jorge Glas Espinel, que busca la reelección. Moreno figura primero en todas las encuestas pero sus números caen sistemáticamente. Dada la tendencia existente, luce poco probable que gane en primera vuelta (para lo que necesita 40% de los votos válidos). Aunque Moreno se presenta como la «cara amable» del gobierno, mostrando un rostro de benevolencia, tolerancia y diálogo luego de un extenuante estilo de polarización, ataques y descalificaciones, Glas se muestra como una copia sin brillo de su mentor, el presidente Correa. Cuando preguntaron a Moreno al inicio de la campaña si su binomio había sido elegido por «convicción» o por «imposición», respondió «por ambas cosas». Y es que no solo expresan tendencias ideológicas dispares (más proempresarial Glas, más social Moreno) sino que Glas ha sido un terrible lastre para la campaña por su persistente implicación en escándalos de corrupción, hasta el punto de que casi no figura en afiches, spots publicitarios o recorridos. La estrategia de la campaña ha consistido en ocultar a Glas, al tiempo que evita la presencia de Moreno en debates o entrevistas intensas donde no se desempeña con fluidez.

La derecha política y económica se dividió en dos candidaturas que se disputan el discurso del «cambio». Enfatizan el protagonismo de la empresa privada, la disciplina fiscal y la reducción de impuestos. Por un lado, Cinthya Viteri, destacada parlamentaria del Partido Social Cristiano, surgida bajo el ala protectora del caudillo guayaquileño y alcalde de la ciudad Jaime Nebot Saadi. El binomio de Viteri es un conocido consultor económico ortodoxo que ya fue ministro de Economía durante el gobierno de Lucio Gutiérrez y se caracterizó por la inflexibilidad en la austeridad. La campaña de Viteri, aunque destila ortodoxia económica, se ha caracterizado por propuestas agresivas de subsidios: electricidad gratuita para hogares de bajos ingresos, viviendas gratuitas para los afectados por el sismo de 2016, devolución del aporte estatal al fondo de pensiones del Instituto de Seguridad Social del Estado retirado por el gobierno actual. Aunque claramente conservadora en temas económicos, Viteri es mucho más liberal en cuestiones morales y de género que su rival en la tendencia, Guillermo Lasso, un banquero numerario del Opus Dei.

Nunca se ha aclarado por qué Lasso y Nebot no pudieron mantener la alianza política que sellaron en el año 2013 y que naufragó en 2015. La división los debilita porque cosechan un electorado fundamentalmente costeño y compiten por los mismos votos. Lasso ha centrado su campaña en la oferta de un millón de empleos y la reducción de impuestos por más de 3.000 millones de dólares sin aclarar dónde hará los recortes para financiar tanto los ingresos faltantes como el déficit fiscal actual, cifrado en 6.000 millones adicionales. Su campaña ha logrado hasta ahora presentarse como la alternativa más viable al gobierno y como la oposición más radical. En la promoción de esa imagen ha sido apoyada por el propio gobierno, que se siente más cómodo enfrentando esta candidatura: no solo es un candidato asociado al pasado de atraco financiero, sino que tiene un altísimo «voto negativo» que puede costarle caro en una segunda vuelta. Lasso es, pues, el candidato que tiene más posibilidades de llegar a la segunda vuelta, pero el que es más probable que resulte derrotado en ella.

El cuarto candidato con opción de triunfo es el general Paco Moncayo, que agrupa a movimientos de centroizquierda y organizaciones sociales desencantadas con el correísmo, como el movimiento indígena y las principales organizaciones sindicales. Moncayo fue jefe del comando conjunto de las Fuerzas Armadas, jefe de operaciones militares en la guerra con el Perú en 1995 y alcalde de Quito por el partido socialdemócrata Izquierda Democrática. Se destacó como un administrador eficiente y un político respetable y decente. Pero no promete grandes cambios ni entusiasma a multitudes con propuestas movilizadoras

Su mayor oportunidad electoral reside en que es el principal candidato en la Sierra y en que resulta atractivo para los votantes que el oficialismo ha ido perdiendo. Su principal dificultad es que no logra arrebatar votantes a la oposición más radical al gobierno. Su opción es arriesgada y difícil: ofrecer una alternativa equidistante del gobierno y de la oposición de derechas. Su discurso de campaña enfatiza la recuperación de libertades civiles, de protesta y de expresión, la preservación de las conquistas sociales alcanzadas y el fin del despilfarro económico y la corrupción.

Los restantes cuatro candidatos tratan de presentarse como «nuevos» y «antipolíticos», con relativamente poco éxito. El próximo gobierno será sin duda un gobierno más débil: muy probablemente carecerá de mayorías estables en la Asamblea Nacional, tendrá enfrente una institucionalidad fragmentada y deberá enfrentar la impopularidad de medidas de ajuste fiscal.

Luego de una década de estatismo disciplinario, de la gestión de la bonanza, de obsesión por el principio de autoridad y de un personalismo desbordante, los siguientes cuatro años carecerán de estos ingredientes del pasado reciente. En los contornos imprecisos del cambio por venir hay incertidumbre, pero también oportunidades.

NUSO - postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 20:51:11
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MVD | FESTIVAL SOLIDARIO DE MURGAS EN EL VELÓDROMO

 A beneficio de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

LUNES 20 - 19:45 hs. - VELÓDROMO MUNICIPAL

 ARACA LA CANA, LA MOJIGATA, DIABLOS VERDES, LA BUCHACA, LA TRASNOCHADA y CAYÓ LA CABRA

Los conjuntos se presentan colaborando con el grupo de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, que así difunde y financia su actividad en la búsqueda de Verdad, Justicia, Memoria y Nunca Más Terrorismo de Estado.

Será una gran oportunidad para encontrarnos aunados por la música murguera y esta causa solidaria, porque “Todos somos Familiares”.

Plateas $200 - Tribuna $160 - Promociones: afiliados a PIT-CNT, FUCVAM, FECOVI, TARJETA JOVEN Y JUBILADOS $100.

MENORES DE 12 AÑOS Y TARJETA VERDE: Entrada Libre.

Madres y Familiares agradece el apoyo de los artistas participantes, así como de la administración del Tablado del Velódromo, que solidariamente cede una fecha de su programación para el evento.

MADRES Y FAMILIARES DE URUGUAYOS DETENIDOS DESAPARECIDOS

- postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 20:45:02
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Socialismo Nuclear

Andrei Lankov, rablor.ru, diciembre 2015
http://rabkor.ru/columns/

[Este artículo tiene más de un año de escrito, pero la reciente prueba nuclear de Corea del Norte ha puesto de nuevo el tema en primer plano; tiene plena vigencia ya que su análisis es de larga perspectiva. Incluso en lo que pueda tal vez quedar atrasado respecto de los últimos hechos, su aporte tiene sugerencias sorprendentes] FM

?El 9 de octubre de 2006 las estaciones sismológicas registraron un fuerte sismo, que se produjo en una región montañosa en el extremo norte de la península de Corea, cerca de la frontera con China. Interpretar este evento sísmico no fue gran cosa: estaba claro que Corea del Norte había probado un arma nuclear. No se limita a una explosión: tronó otra en el mismo terreno en mayo de 2009 y en febrero de 2013.

En general, cuando se trata con el programa nuclear de Corea del Norte, a menudo hay que lidiar con un enfoque extremadamente unilateral. Algunas personas tienden a explicar todo lo que sucede por el militarismo maniático de los dirigentes de Corea del Norte y su deseo de permanecer en el poder a toda costa, mientras que otros dicen que el culpable es el deseo de Estados Unidos de mantener su posición de potencia hegemónica mundial.

Aunque que hay algo de verdad en estos dos puntos de vista, en realidad la situación es mucho más complicada. Una mirada cercana a la cuestión nuclear deja en claro que cada una de las partes principales en el conflicto, como se suele decir, "tiene su propia verdad". Los tres jugadores, Corea del Norte, Estados Unidos y China, tienen cada uno una cierta lógica, que define en el marco de sus intereses de Estado. El conflicto creado no viene solamente del "deseo maníaco de poder de los dictadores de Pyongyang", ni las "tendencias agresivas de los imperialistas estadounidenses", por no hablar de las "aspiraciones hegemónicas de Beijing." Todos estos factores juegan en sí un papel, pero es secundario. Estamos hablando de un caso casi puro de una colisión de intereses objetivos, con tal grado de colisión que un compromiso no resulta posible. Por lo tanto, para hablar del problema nuclear de Corea del Norte, tiene sentido examinar la lógica a que se adhieren a los países antes mencionados.


Mirada Pyongyang, primera etapa: las armas nucleares como objeto de prestigio (1945-1990)

Revisemos mejor el comienzo de Corea del Norte, de dónde viene su iniciativa sobre la cuestión nuclear, consecuencia de la resolución de los dirigentes de Corea del Norte en crear un potencial de misiles nucleares.

Los líderes de Corea del Norte estuvieron interesados en las armas nucleares durante mucho tiempo. Aunque para algunos no es muy fiable lo que se dice que Kim Il Sung estaba impresionado en las armas nucleares desde 1945.

Algunas personas que conocieron al primer jefe de la RPDC en aquellos días, cuando Kim Il Sung era el gran líder, el Sol de la Nación y el Generalísimo, pero también había sido capitán del ejército soviético, afirman que el joven oficial en el fondo no creía demasiado en lo que le decían sus instructores soviéticos, que la verdadera razón de la caída del Imperio de Japón había sido la fuerza del ejército soviético en la guerra, y no el uso de armas nucleares por Estados Unidos.

Eso sigue siendo una hipótesis. Sin embargo, no hay duda de que tanto Kim Il Sung como la mayoría de las personas de su entorno pertenecían a esa generación de coreanos que combinaban la creencia en el progreso científico con el nacionalismo, el estatismo y la confianza en el poder del estado centralizado. La juventud coreana de la década de 1920 (así como sus homólogos chinos y vietnamitas) estaban decepcionados de la ideología confuciana tradicional y querían modernizar el país, pero al mismo tiempo, el nacionalismo estaba imbuido de ideas que entonces eran nuevas para Asia. El país ideal que querían construir no sólo debía ser socialista, sino también con espíritu y cultura nacional, con una gran industria moderna y un ejército fuerte, y con una política exterior independiente. En otras palabras, la primera generación de comunistas de Asia oriental era al mismo tiempo reformador sociales radicales y modernizadores nacionalistas estatistas

Para las personas con tal sistema de valores, las armas nucleares podían ser un atractivo. Además, ni Kim Il Sung ni las personas de su entorno podían aceptar la idea de base del Tratado de 1968 de no proliferación de armas nucleares. En este Acuerdo tal se establece el derecho a una completa capacidad nuclear como el privilegio de un estrecho círculo: las cinco naciones más ricas y poderosas. Para Corea del Norte, este concepto es neo-imperial (y hasta cierto punto esto es cierto). Nacionalistas modernizadores, ¿podían Kim Il Sung y su entorno aceptar de hecho la hegemonía arbitraria mundial que negase a su país el derecho de crear las armas más potentes conocidos por la humanidad?

Por lo tanto, al final de la década de 1950, Corea del Norte comenzó a sentar las bases de su propio programa nuclear. En esto intervino la ayuda de Moscú

Desde el comienzo de la década de 1960, las ambiciones nucleares de Kim Il Sung y sus asociados comenzaron a causar preocupación a la dirección soviética, tanto más cuando la relación entre Moscú y Pyongyang se comenzó rápidamente a deteriorar. Sin embargo, la preocupación no estaba tanto en las posibles ambiciones nucleares de Pyongyang (ya que la implementación estaba muy lejos), sino la probabilidad de una estrecha cooperación entre la RPDC y China, que era mucho más molesta para la Unión Soviética, porque China estaba ya logrando sus propias armas nucleares. Sin embargo, la Unión Soviética decidió proporcionar asistencia técnica a Corea del Norte, basada en que dicha asistencia mantendría el programa nuclear de Corea del Norte bajo su control. Es por ello que la Unión Soviética proporcionó asistencia técnica en la construcción de (fabricación soviética-) del primer reactor de investigación de Corea del Norte en Yongbyon, a unos 70 kilómetros al norte de Pyongyang. El reactor comenzó a trabajar en 1965, y la ciudad ?nb?n estaba destinada a convertirse en la capital del proyecto nuclear de Corea del Norte.

La aceleración adicional del proyecto nuclear de Corea del Norte incidió en los acontecimientos de la década de 1970. Pocas personas recuerdan hoy, pero una carrera de armas nucleares en la península tuvo su origen no en Corea del Norte sino en el Sur.

Durante el tiempo del presidente Nixon bajo la influencia del llamado "síndrome de Vietnam" Estados Unidos acentuó significativamente las tendencias aislacionistas y el esfuerzo para reducir el ejército estadounidense y la participación política en los asuntos asiáticos. En este contexto, a principios de 1970 Estados Unidos decidió retirar gradualmente las tropas estadounidenses de Corea. Bajo Reagan la decisión se canceló, pero a principios de 1970 Washington estaba a punto de salir de Asia

Para Seúl, fue una noticia muy desagradable. En su capacidad militar Corea del Norte y era al menos igual a Corea del Sur. Además, la presencia militar de Estados Unidos significaba que los EE.UU. subvencionaban los gastos militares de Corea del Sur, lo que permitía redirigir los fondos liberados a la ejecución de programas de desarrollo económico.

En estas circunstancias, el régimen general Park Chung Hee en Seúl decidió desarrollar sus propias armas nucleares. El proyecto nuclear de Corea del Sur se llevó a cabo en un profundo secreto, ocultándolo en el primer lugar de los americanos.

No sirvió de nada: pronto, como era de esperar, aprendió acerca del proyecto en Washington y bajo la presión de los EE.UU., que se  reduce al mínimo. Por cierto, todavía parte de los nacionalistas de Corea del Sur creen que la muerte del general Pak Chung Hee en octubre de 1979 (muerto por el jefe de su propio servicio de inteligencia) fue el resultado de una intriga de Estados Unidos. Los norteamericanos, dicen, temían que Corea del Sur desarrollase con éxito las armas nucleares, y quería evitarlo a toda costa.

Si tenemos en cuenta que Corea del Sur es transparente para los servicios de inteligencia de Corea del Norte, es difícil dudar de que la información sobre el programa nuclear de Corea del Sur llegara a Pyongyang, no menos que a Washington, y causó una reacción predecible. Desde el comienzo de 1970, el trabajo sobre instalaciones nucleares en Corea del Norte se acelera notablemente, provocando en la Unión Soviética un nuevo ataque de ansiedad.

A ese problema la URSS decidió abordarlo de la misma manera que en la década de 1960. Dado que no existían oportunidades reales de detener el programa nuclear de Corea del Norte, la Unión Soviética decidió ponerlo bajo control. Por ello la Unión Soviética en 1985 firmó con el acuerdo de la RPDC para construir la primera planta de energía nuclear. Una de las condiciones más importantes de este acuerdo fue que Corea del Norte se comprometiese a unirse a la NATO y firmar el Tratado de no proliferación de las armas nucleares, lo que Corea del Norte hizo en 1987. Moscú esperaba de esta manera evitar un demasiado rápido desarrollo del programa nuclear de Pyongyang.

Estos planes no se materializaron, en primer lugar debido a la inició en el cambio URSS. A finales de la década de 1980 se hizo evidente que en las nuevas condiciones la RPDC ya no podía contar con el "paraguas nuclear" soviético. Eso ha sido durante mucho tiempo la base de la estrategia militar de Corea del Norte.

 
Mirada Pyongyang, segunda etapa: las armas nucleares como garantía de supervivencia (1990-2015) 

Las relaciones entre Pyongyang y Moscú desde finales de 1950 eran muy incómodas, basta recordar por ejemplo que la URSS (por iniciativa personal de Yuri Andropov, y apoyado explícitamente por Brezhnev) concedió asilo político a intelectuales y funcionarios norcoreanos que huyeron después de 1956 a Moscú. Por su parte, Corea del Norte desde la década de 1960 controlaba estrechamente las actividades de los diplomáticos soviéticos y trataba muy duramente a sus ciudadanos que fuesen sospechosos de simpatías pro-rusas o pro-soviéticas.

La dirección soviética de entonces temía que acciones unilaterales y arriesgadas de la RPDC podrían llevar a la Unión Soviética a aumentar su conflicto con los Estados Unidos. Sin embargo, en el caso de que si Corea del Norte fuese víctima de un ataque por los EE.UU. o sus aliados, la Unión Soviética, tendría que apoyarla firmemente. Y esa creencia estuvo en la política de Corea del Norte, hasta finales de los 80. Pero al final de esa década esta confianza comenzó a desaparecer rápidamente.

Curiosamente, como los dirigentes de Corea del Norte sabían que la Unión Soviética no veía bien la perspectiva de un mundo con una Corea del Norte nuclear, trataron de usar su programa nuclear propio como instrumento de chantaje suave

Se organizaron fugas de información para crear del lado soviético la impresión de que el programa nuclear de Corea del Norte está a punto de finalizar. La esperanza era que la Unión Soviética, por temor a la aparición de una Corea de del norte de plena capacidad nuclear, no avanzase en el establecimiento de relaciones diplomáticas con Seúl, y conservar el cumplimiento de las garantías de seguridad que Moscú había dado a Pyongyang como parte del Tratado de amistad en 1961.

No funcionó. En septiembre de 1990, la Unión Soviética estableció relaciones diplomáticas con el gobierno de Corea del Sur, y pronto cesó la ayuda directa e indirecta a Corea del Norte. A partir de ese momento era previsible que los norcoreanos tuviesen que continuar el comercio y la cooperación económica con Rusia en condiciones comerciales normales, pagando los bienes y servicios a precios del mercado mundial. Para Corea del Norte, cuya economía no estaba lista para ser competitiva, la cancelación de la ayuda soviética condujo a un desastre económico.

En esa situación, en la que entró Corea del Norte a principios de 1990, el valor del programa nuclear cambió en parte. En épocas anteriores se lo veía como un símbolo de viabilidad militar y política del país, en respuesta a la posibles (y en algún tiempo bastante reales) aspiraciones nucleares de Corea del Sur. Pero en el período posterior a la Guerra Fría, el programa nuclear se ha convertido en una de las herramientas más importantes para la supervivencia del Estado de Corea del Norte en su forma actual.

En general las armas nucleares de Corea del Norte son necesarias por tres razones. En primer lugar, un factor en la disuasión militar-estratégica. En segundo lugar, una importante herramienta diplomática. En tercer lugar, su presencia contribuye a la legitimación del poder existente y reforzar así la estabilidad política en el país.

Está claro que la situación en torno a Corea del Norte no se mantendrá sin cambios, y esos cambios serán en el entorno de la importancia relativa de los tres factores, pero lo que no es probable que cambie en un futuro previsible es esa lista de tres.

La primera y principal es el papel de las armas nucleares como un elemento de disuasión. Los dirigentes de Corea del Norte tienen todas las razones para temer que el país pueda ser atacado por Estados Unidos u otras fuerzas extranjeras. Baste recordar que en su momento el presidente Bush lo incluyó en un lugar en la extraño lista de países que forman una especie de "eje del mal". Recordemos que el único país en el mundo moderno donde un régimen autoritario renunció a su programa nuclear (aunque no tan avanzado como Corea del Norte), fue Libia en la era Gadafi. Los medios de comunicación de Corea del Norte señalan en repetidas ocasiones (y en cierta forma con razón) que el destino de Gadafi fue sellado en el momento en que, bajo influencia de Occidente, acordó recortar su programa nuclear. Hay muchas razones para creer, por último, que si Saddam Hussein hubiese desarrollado un programa nuclear, y todavía estaría viviendo en su palacio.

Es interesante que en el período 2003-2005, poco después de que se alcanzó el acuerdo sobre el programa nuclear de Libia, los políticos estadounidenses, incluyendo, por ejemplo, el representante de Estados Unidos ante la ONU, John Bolton, aparecieron en la prensa con una serie de artículos en los que pidió a Pyongyang "explorar cuidadosamente la lección de Libia y seguir el ejemplo de Gadafi”. No hay duda de que Pyongyang estudió cuidadosamente la lección de Libia, aunque el resultado final resultó, por así decirlo, no ser lo mismo que lo hace diez años decía Bolton.

En Corea del Norte actualmente no existen medios para transportar armas nucleares, y es poco probable su creación en los próximos años. Sin embargo, para el uso de armas nucleares como elemento de disuasión Corea del Norte ni siquiera necesita tener un potencial nuclear pleno, aunque tenerlo sin duda les sería deseable. Sin embargo, incluso el simple hecho de tener una cierta cantidad de las armas nucleares, aunque en forma imperfecta, es un buen elemento disuasorio. Si se cuenta con tiempo, la bomba nuclear no necesariamente debe llegar a la meta en ojivas de misiles, se la puede, por ejemplo, esconder en la bodega de uno de esos barcos de pesca comunes y corrientes, que en grandes número surcan los mares de Asia oriental, y luego con calma ir a algún lugar como San Francisco, Tokio o Busan [Corea del Sur].

Contar en que Corea del Norte renuncie a las armas nucleares de Corea del Norte como un elemento de disuasión, no sería serio. El destino de Gadafi y Saddam Hussein muestran claramente lo que en el mundo moderno le puede pasar a un país que entra en este tipo de transacciones.


La posición de la dirigencia de la RDPC en el tema quedó demostrada, por ejemplo, en marzo de 2011, cuando un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores de la RPDC, dijo: "La crisis de Libia ha enseñado a la comunidad internacional una lección seria. Demostró a todo el mundo que el desarme nuclear Libia, ampliamente publicitado, terminó en una agresión de Estados Unidos. El artero ataque tuvo lugar después de las dulces promesas que los agresores de garantías de seguridad y la mejora de las relaciones que convenció a su víctima para desarmarse, y luego se la aplastó por la fuerza. Lo que demostró al mundo una verdad histórica sencilla: un país puede salvarse sólo si tiene suficientes fuerzas propias de disuasión”

El segundo factor que hace que Corea del Norte desarrolle armas nucleares, es el papel que desempeña (o, más bien, desempeñado hasta hace poco) en su diplomacia.

Para el público en general no es demasiado conocido el hecho que durante el período 1996-2011 Corea del Norte era el principal receptor de la ayuda humanitaria internacional, con una parte que sorprendentemente proviene de países que formalmente están en relaciones hostiles con ese país. Según la ONU, en el bienio 1996-2011 recibió en total 11,8 millones de toneladas de ayuda alimentaria gratuita, lo que representó aproximadamente el 15% del consumo total de alimentos del país.


China, con una (relativamente) amistosa relación con Corea del Norte aportó 3 millones de toneladas de alimentos, y estaba en el segundo lugar entre los proveedores. En primer lugar estuvo Corea del Sur (3,1 millones de toneladas), en tercer y cuarto, respectivamente, los EE.UU. (2,4 millones) y Japón (0,9 millones).

Las ayudas de Estados Unidos y Japón comenzaron alrededor de 1995, es decir, después de la firma del Acuerdo Marco en 1994. Según este documento, Corea del Norte accedió a suspender su programa nuclear a cambio de que Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y otros países lo ayudasen a construir reactores no miliares de agua ligera, y enviasen 500 toneladas anuales de petróleo hasta la finalización del reactor (el acuerdo funcionó hasta 2002). Si bien los temas de abastecimiento de alimentos no se mencionan en el Acuerdo Marco de 1994, es difícil dudar de la existencia de una relación entre esa ayuda y el Acuerdo. No es casualidad que tanto Japón y los Estados Unidos hayan cesado sus envíos después de que el Acuerdo Marco de 2002 se dio por terminado

El tercer factor, que no es tan importante como los dos primeros pero tampoco debe ser ignorado por completo, es el papel del programa nuclear en la propaganda interna. Está claro que la mayoría de la población en gran parte de los países del mundo (especialmente en los países donde el nacionalismo es un potente factor en la política interna), tienen una actitud positiva hacia la idea de crear su propio potencial nuclear. Para los habitantes de Corea del Norte que su país tenga armas nucleares es una cuestión de orgullo, y el hecho de que el régimen de la familia Kim haya logrado desarrollar este tipo de armas, aumenta mucho su credibilidad en el país.

Todo esto, por supuesto, no significa que Corea del Norte no está dispuesta a ceder en el tema nuclear. El problema es que los acuerdos que serían aceptables para Corea del Norte son inaceptables para al menos el más importante de los actores extranjeros, los Estados Unidos.

Corea del Norte ha subrayado en repetidas ocasiones, que no va a renunciar a las armas nucleares en cualquier circunstancia. Sin embargo, sus dirigentes están dispuestos a congelar su programa nuclear en el nivel actual. Según los expertos, Corea del Norte cuenta actualmente con entre 15 y 20 cargas de plutonio y uranio. Los expertos militares de Corea del Norte entienden que aun un aumento significativo en el número de cargas (digamos, a 100 o 150) no daría lugar a un aumento de diez veces en el poder de disuasión. De modo que, ahora, cuando ya se han creado la fuerza básica de disuasión, la RPDC está dispuesta a negociar una renunciar a una expansión mayor. Estamos hablando de lo que es normal en el esquema de la diplomacia de Corea del Norte: la voluntad de Pyongyang es hacer concesiones políticas que sean compensadas por sus interlocutores para que esas concesiones sean hechas. Este esquema fue elaborado en el momento por la Unión Soviética y China, y se utiliza desde entonces en todo interlocutor relevante de Pyongyang.

En términos generales en este enfoque, a la larga, sobre lo que esperan en Corea del Norte, simplemente no hay alternativa. Más pronto o más tarde (si, por supuesto, el régimen de la familia Kim sigue en el poder) se logrará algún tipo de compromiso sobre la congelación nuclear. Sin embargo, por el momento tal compromiso está fuera de la cuestión. Y la razón aquí es la posición de Estados Unidos, que es también, a su manera, lógica, tanto como la posición de Corea del Norte.


Mirada Washington: Corea del Norte como amenaza al régimen de no proliferación


Mientras que el programa nuclear de Corea del Norte es para ella básicamente una garantía de supervivencia, el problema nuclear de Corea del Norte para Estados Unidos es parte del problema mundial de control de la propagación de las armas nucleares. De conformidad con el Acuerdo de 1968, Estados Unidos se convirtió en una de las cinco potencias nucleares oficialmente reconocidas del planeta, un lugar con la Unión Soviética / Rusia, China, Francia y Gran Bretaña. Todos estos poderes "oficiales" tratan de mantener el status quo, porque entienden que con la existencia de armas nucleares se les garantiza casi por completo contra ataques desde el exterior y, además, les da una posición dominante en el mundo. Por lo tanto, desde el punto de vista de todos estos poderes el intento de Corea del Norte de desarrollar armas nucleares provoca una gran preocupación, ya que es un desafío directo.

A menudo podemos encontrar la afirmación de que las acciones de Corea del Norte -dicen- no son fundamentalmente diferentes de las acciones de otras "nuevas" potencias nucleares - Israel, India, Pakistán y Sudáfrica. Todos estos países, como sabemos, llegaron a crear sus propias armas nucleares, a pesar de Sudáfrica más tarde renunció voluntariamente.

Sin embargo en general se olvida que entre Corea del Norte y el resto de las "nuevas" potencias nucleares hay una diferencia importante. Ninguno de estos países ha firmado el Tratado de 1968 relativo a la no proliferación de las armas nucleares. [India, Pakistán e Israel nunca lo firmaron, Corea del Norte lo firmó y renunció en 2003].

Todos ellos son desde el principio, directa o indirectamente denunciaron ese acuerdo como una especie de conspiración hegemónica dirigida a reforzar la posición dominante de un pequeño grupo de grandes potencias en el orden mundial. Por lo tanto, el hecho de que la India, Pakistán y otros países "nuevos" nucleares hayan desarrollado sus propias armas nucleares, estrictamente hablando, no es una violación del Tratado de No Proliferación, ya que ninguno de estos países había participado de él.

La situación con Corea del Norte es diferente. Como recordamos, en sus intentos de impedir la militarización del programa nuclear de Corea del Norte, la Unión Soviética en su momento insistió en la adhesión oficial de Corea del Norte al régimen de no proliferación y la firma del Tratado. El resultado de estos esfuerzos fue que la RPDC es actualmente el único país en el mundo, que en un principio firmó el Tratado de 1968 relativo a la no proliferación de las armas nucleares, obteniendo de este modo el acceso a tecnologías importantes, y poco después llevó a cabo pruebas nucleares.

Está claro que desde el punto de vista de todas las potencias interesadas, principalmente los Estados Unidos, tal acto es un desafío directo al status quo. Reconocer Corea del Norte como una potencia nuclear, tal como se hizo con India o Pakistán, es en la práctica difícil y plagada de problemas. Se crea un precedente peligroso, porque entonces siempre se podrá dar que un país pueda utilizar el Tratado de 1968 para obtener tecnología nuclear, y después de descartar este tratado como un innecesario pedazo de papel.

Menos probable es que la parte estadounidense acepte la opción en la que ahora insiste en Pyongyang, es decir, que esté de acuerdo en pagar por la suspensión del programa de misiles nucleares de Corea del Norte. Desde el punto de vista de los Estados Unidos y otros países interesados en la preservación del régimen de no proliferación (incluyendo Rusia y China), tal acto sería demasiado parecido al pago de un chantaje. Con este giro de los acontecimientos, Corea del Norte recibiría ventajas sustanciales y geoestratégicas y recompensas financieras significativas por el simple hecho de que violó con éxito el Tratado. Está claro que tal acción se incrementaría significativamente las posibilidades de que la experiencia de Corea del Norte sea recibida por muchos otros países como un ejemplo a seguir.

Por otro lado, los líderes de Estados Unidos, en general entienden que no hay necesidad de acelerar para llegar a un acuerdo sobre la cuestión nuclear. Pese a todo lo dicho sobre la "amenaza nuclear de Corea del Norte", en general está claro que ya sea ahora o en el futuro previsible, Corea del Norte no va a atacar a nadie, no quiere, y lo más importante, no puede.

Durante mucho tiempo, desde aproximadamente la década de 1990 hasta principios de los años 2010 en el establishment de Estados Unidos era muy apasionado el debate entre "halcones" y "palomas", partidarios de un estilo duro o blando hacia Pyongyang. En primer lugar, se calculó que a través de sanciones y amenazas que se podría poner la economía de Corea del Norte en una situación totalmente intolerable, por lo que los dirigentes de Corea del Norte, por temor a las consecuencias políticas que puedan conducir a dificultades económicas, se verían obligados a hacer concesiones y renunciar a las armas nucleares. Los partidarios del enfoque suave creían que con Corea del Norte se debía negociar, e incluso, si es necesario, hacerle una cierta compensación en forma de ayudas directas e indirectas. Por lo tanto, se consideró que las "palomas", serían capaces de convencer a Corea del Norte para que no se vea amenazada, que la posesión de armas nucleares crea más problemas de los que resuelve.

En la actualidad ambos puntos de vista son rechazados. La experiencia de las dos últimas décadas demuestra de manera convincente que las sanciones sobre Corea del Norte no tendrán un resultado significativo; a pesar de que muchos miembros de la derecha y los círculos conservadores todavía se niegan a creerlo, en general, esto ya es un hecho evidente. Por otro lado, el mismo experimento demostró claramente que Corea del Norte no cree en Estados Unidos, y no va a renunciar a las armas nucleares a cambio de dulces palabras y promesas de Washington, que, como muestra la triste experiencia de Gadafi, tiene sus propias lógicas.

En esta situación, en Washington se impuso tercer enfoque, que puede ser descrito como el incumplimiento deliberado de la cuestión de Corea del Norte. Teniendo en cuenta que el régimen de sanciones sigue existiendo formalmente pero su influencia sobre Corea del Norte es muy, muy limitado; sobre todo porque ni los EE.UU. ni los países de Occidente, que harían estas sanciones no son socios comerciales importantes de Corea del Norte; su comercio con estos países, ahora es nada.

China, que en los últimos años prácticamente ha monopolizado todo el comercio exterior de Corea del Norte, aplica sólo aquellas sanciones que estén directamente conectadas con el acceso de Corea del Norte a tecnología militar. Esto no es sorprendente, ya que China, como una de las potencias nucleares "legalmente reconocidas", no está interesada en el desarrollo del programa nuclear de Corea del Norte, y esto se refiere al hecho mismo de la existencia de un programa de este tipo le es muy, muy hostil.

Por otra parte, en condiciones en que la amenaza directa para Estados Unidos no existe hace, en Washington no hay necesidad especial de negociar con Corea del Norte. Esto se debe en parte a los intereses de carrera de los funcionarios encargados de Asia en el Departamento de Estado y otros organismos oficiales.

La experiencia previa ha demostrado que el intento de tratar seriamente el problema nuclear de Corea del Norte, plagado de problemas considerables, sería un exceso de celo para diplomático de carrera. Resolver estos problemas no es posible, y el fracaso de tales esfuerzos conduce a acusaciones de incompetencia y falta de carácter. Eso pasó por ejemplo con Chris Hill, que en el período 2006-2008 buscó activamente llegar a un acuerdo de compromiso con Corea del Norte para que suspendiese su programa nuclear. Después de las negociaciones que no llegaron a nada, Hill fue acusado de suavidad y flexibilidad sin escrúpulos, y perdió su alto cargo en el Departamento de Estado y ahora trabaja como decano en una universidad de segundo orden. Quienes se pongan a participar activamente en resolver problemas muy difíciles, sea en el Departamento de Estado o en otros cargos políticos en Washington, no se mantienen.

Por lo tanto, la situación es en realidad un callejón sin salida. Salir de ella, puede ser tal vez sólo en el caso de que la parte norcoreana mostrase la capacidad de crear armas que pudieran suponer una amenaza real para los Estados Unidos. Por ejemplo, un impacto considerable en la situación produciría una serie de pruebas exitosas de misiles balísticos intercontinentales y misiles lanzados desde submarinos. Sin embargo, esto todavía está muy lejos. A pesar del hecho de que los ingenieros de Corea del Norte están trabajando para desarrollar misiles balísticos intercontinentales, y de vez en cuando hacen pruebas, sólo uno de los seis lanzamientos de prueba finalizó con éxito. Por otra parte tampoco probó ser un misil intercontinental en el sentido estricto de la palabra, y es un rústico prototipo. Es evidente que, en esta situación, del lado de Estados Unidos no hay prisa.


Mirada Pekín: la estabilidad regional o la estabilidad global

La posición de China en el conflicto por el programa nuclear de Corea del Norte es bastante peculiar. Por un lado, es China quien tiene en sus manos, en gran medida, la llave del problema. Él es el único país que es capaz de proporcionar a Corea del Norte una fuerte presión económica. Por otro lado, el apoyo inequívoco de China puede crear las condiciones para un crecimiento económico rápido, y que la RPDC pueda cambiar radicalmente todo el equilibrio de fuerzas en la región.

Sin embargo, China se encuentra en una encrucijada y muy probablemente por eso no hizo uso de todo su potencial. La relación de China con el problema nuclear de Corea del Norte está determinada por la contradicción entre la necesidad de prevenir la proliferación de armas nucleares, y el deseo de mantener la estabilidad en la zona de proximidad inmediata de la frontera con China.

Por una parte, Corea del Norte es fuente constante de problemas para China. Una retórica formal respecto de la solidaridad socialista sigue siendo dicha de vez en cuando por Pekín, lo que desde hace tiempo ya nadie se toma en serio. Por el contrario, la actitud hacia la RPDC de parte de China es hostil e irónica. Corea del Norte es también para los chinos una reminiscencia de páginas de su pasado, que les gustaría olvidar. Está claro, sin embargo, que las relaciones entre los estados están determinadas por sus intereses y no los sentimientos. Pero en el caso de Corea del Norte, los intereses de China producen alguna mixtura.

Por un lado, en condiciones de creciente rivalidad geopolítica con los EE.UU., China tiene como objetivo mantener la península coreana dividida. Es demasiado alta probabilidad de que una unificación del país daría lugar a la absorción del Norte por el Sur (y, en consecuencia, las fronteras de China serían con un país con una orientación pro-estadounidense). Además, los líderes de China prefieren el status quo, porque tiene miedo de una crisis en Corea del Norte que lleve el caos en las fronteras de China. Corea del Norte es relativamente estable, y es una zona de amortiguación, uno de los supuestos estratégicos que le permiten mantener a los estadounidenses a cierta distancia de las fronteras de China. Por último, las contradicciones entre Seúl y Pyongyang crean muchas oportunidades para la hábil diplomacia china

Por otro lado, China, como una de las potencias nucleares "oficiales", no es entusiasta de las acciones de la RPDC, que ponen en peligro todo el sistema para prevenir la proliferación de armas nucleares. El colapso de este sistema en el largo plazo traería a China probablemente más problemas que la unificación de la península de Corea bajo los auspicios de Seúl.

Por lo tanto, China llama todo el tiempo a negociar, y periódicamente intenta jugar el papel de mediador. Debido a las razones anteriores, nada sale de estos esfuerzos: en hacer concesiones en la cuestión de vital importancia de mantener las armas nucleares de Corea del Norte, no se va a ninguna parte.

De vez en cuando, China trata de ejercer presión sobre Corea del Norte, lo que tienen que hacer con cuidado, porque un exceso de presión puede provocar una crisis en Corea del Norte, que no es lo que Pekín quiere.

Por lo tanto, China está muy estrechamente relacionada con el cumplimiento de la prohibición de la transferencia de tecnología militar a Corea del Norte, pero en la violación de los aspectos restantes de las sanciones de la ONU, se ve que, en general, deja pasar. Y Corea del Norte incluso obtiene una pequeña ayuda económica de China, lo que ayuda a mantener el país a flote.


Por otra parte, China ha participado periódicamente en todo tipo de gestiones sobre el misil nuclear de Corea del Norte nuclear, e incluso trata de castigar a Pyongyang por retos demasiado abiertos al régimen de no proliferación, por ejemplo, la reducción del volumen de ayuda después de una prueba nuclear.


Punto muerto

Cuando se trata de la cuestión nuclear de Corea del Norte, los diplomáticos de todas las partes interesadas afirman que conocen la respuesta. Como era de esperar, esa es siempre la solución propuesta por ese gobierno, y su diplomacia en particular. Sin embargo, en el panorama no hay todavía solución visible. La razón, el principio de Estado-nación de la organización de la sociedad humana global, en el que los estados soberanos, por definición, ponen sus propios intereses por encima de todo y en el que no existe un mecanismo eficaz de coordinación de estos intereses (esto es, de hecho, el aspecto principal del concepto de soberanía). La posición de cada lado es bastante lógica, cada una de las partes persigue sus intereses racionales, pero estos intereses son incompatibles, por lo que el problema sigue sin resolverse

FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1728 - 2017-02-15 20:41:52
postaporteñ@_______________________________

"LA IZQUIERDA ES UNA HISTORIA DE DERROTAS"

Entrevista a Enzo Traverso

06/02/2017 | Sonya Faure / Viento Sur

Enzo Traverso ha publicado dos libros casi al mismo tiempo, que considera partes de una dilogía. En Nouveaux visages du fascisme (“Nuevos rostros del fascismo”, que publicará la editorial Textuel en febrero), el historiador de las ideas formula su definición del concepto de “posfascismo” en un intento de destacar la naturaleza cambiante de las nuevas corrientes populistas y xenófobas de Le Pen a Trump.

En Left-Wing Melancholia. Marxism, History and Memory (“Melancolía de izquierdas, marxismo, historia y memoria, Columbia University Press, enero de 2017) explica por qué la izquierda debe partir de su melancolía intrínseca, utilizar esa fuerza para su propia reinvención. Nacido en Italia, Enzo Traverso –antiguo militante de extrema izquierda y ex profesor universitario en Francia, actualmente profesor en la Universidad Cornell en EE UU– sitúa las pasiones políticas francesas de nuevo en el centro de debates globales, desde la reconstrucción de la izquierda hasta la tentación populista.

¿Cómo analiza usted el resultado de las primarias del Partido Socialista francés?

No creo que la renovación de la izquierda francesa venga del Partido Socialista. Esto lo hemos visto, de hecho, con la emergencia de Jeremy Corbyn y Bernie Sanders: movimientos externos a los organismos políticos tradicionales que simplemente utilizan a estos partidos. En EEUU, una tendencia ascendente, que se había encarnado particularmente en el movimiento Occupy Wall Street, aprovechó las primarias del Partido Demócrata para hacerse notar en el campo político votando por Sanders… pero no en todos los casos por Hillary Clinton contra Donald Trump unos pocos meses más tarde. En el Reino Unido, Corbyn ha sido capaz de reunir una masa de jóvenes que se apuntaron al Partido Laborista para votarle a él como líder… sin hacerse ninguna ilusión sobre el partido como tal. Esta es una de las características de los nuevos movimientos de izquierda: ya no creen en los partidos, pero los “utilizan”.

Sanders y Corbyn encarnaron una dinámica que surgió fuera de estos partidos. No veo nada parecido en el caso del Partido Socialista francés. La victoria de Benoît Hamon en las primarias expresa el malestar de lo que queda de este partido; refleja un cambio de su equilibrio interno, pero no es un signo de su renovación. Si Hamon es proclamado candidato, quedará atrapado entre el neoliberalismo confeso de Emmanuel Macron y el antineoliberalismo de Jean-Luc Mélenchon, quien tiene decididamente más credibilidad en su oposición de izquierda a Hollande.

¿Bastará esto para crear una alternativa? ¿Deberíamos esperar otra cosa de la izquierda?

En Europa, al igual que en EEUU, la izquierda se halla inmersa en un cambio histórico. El ciclo que comenzó con la Revolución Rusa concluyó en 1989, y los efectos de su agotamiento en ese momento salen a la superficie ahora. La izquierda aborda un mundo totalmente nuevo con los instrumentos que ha heredado del siglo XX.

El modelo aportado por la Revolución Rusa, que dominó el siglo pasado, ha dejado de funcionar. En cuanto a la socialdemocracia, no hace otra cosa que gestionar la regresión social. El colapso del comunismo ha paralizado el proceso por el que la izquierda transmite su memoria, y su cultura ha entrado en crisis. Los nuevos movimientos, como Podemos, Syriza, los Indignados, Occupy Wall Street y Nuit Debout no solo surgieron en un mundo sin un “horizonte de expectativa”, para adoptar la expresión del historiador Reinhart Koselleck, y no solo son incapaces de proyectarse al futuro, sino que también son huérfanos: no pueden inscribirse en una continuidad histórica

Así que 1989 acabó con la memoria de la Revolución Rusa, pero también con las de otros posibles modelos: la Comuna de París, la guerra civil española…

Durante un breve periodo, el fin del socialismo realmente existente creó la ilusión de una liberación para la izquierda. Por un tiempo creímos que nos habíamos quitado un peso de encima y que iba a ser posible un socialismo diferente. En realidad, el naufragio del comunismo soviético se llevó consigo toda una serie de otras corrientes heréticas: antiestalinistas, libertarios… La historia del comunismo se vio reducida a su dimensión totalitaria.

Usted escribe que “la cultura de la izquierda se ha quedado vacía, lisa y llanamente”…

La izquierda no ha sido capaz de reinventarse. Al mismo tiempo, estamos comenzando a ver de otra manera ciertos elementos del pasado. Usted ha mencionado la Comuna de París. Durante un siglo se convirtió en un icono, como la primera etapa de un movimiento que llevó a las revoluciones rusa, china y después cubana. Hoy la redescubrimos bajo una luz diferente: la historia de la Comuna es una historia de autogobierno, que a fin de cuentas parece cercana a lo que tenemos hoy con los movimientos de izquierda. Los comuneros no eran obreros de la fábrica de Renault en Billancourt, sino trabajadores precarios, artesanos, los subalternos, inclusive muchos intelectuales bohemios y artistas. Era un perfil sociológico heterogéneo, similar a la pulverización social de la gente joven que se moviliza hoy.

Pero la Comuna también fue una derrota. ¿Podrá la izquierda inspirarse alguna vez en algo que no sea un fracaso?

¡Sí, la izquierda es una historia de derrotas! Incluso cuando los revolucionarios lograron derribar los poderes establecidos, las cosas casi siempre se torcieron… Por eso la melancolía es una dimensión fundamental de la cultura de izquierda. Durante mucho tiempo fue reprimida por una visión dialéctica de la historia: por dolorosas que fueran las derrotas, nunca pusieron en tela de juicio la idea de que el socialismo era el horizonte inevitable. La historia nos pertenecía. Esto nos permitía superar las derrotas. Hoy en día, estos recursos se han agotado y la melancolía de la izquierda vuelve a salir a la luz. Se trata de una tradición oculta que ya encontramos en las memorias de Louise Michel, en los textos de Rosa Luxemburgo en vísperas de su asesinato, o en Un entierro en Ornans, el cuadro de Gustave Courbet que constituye una extraordinaria analogía de la revolución de 1848, a modo de funeral. Era una melancolía consoladora, inseparable de la esperanza, que incluso podía reforzar sus convicciones.

¿Cómo puede ser esa melancolía una fuente de inspiración y no solo de resignación?

Existe una visión freudiana de la melancolía que solemos simplificar. La melancolía se considera una pesadumbre patológica, como una incapacidad de separarse uno mismo del objeto amado y perdido, y como un obstáculo para seguir adelante. Por el contrario, creo que la melancolía puede ser una forma de resistencia, alimentada por una sensibilidad reflexiva. Para Koselleck, la historia escrita por los vencidos es una historia crítica, lo contrario de la historia apologética de los vencedores. La melancolía es un recurso para conocer, comprender e intervenir en el presente. A veces hay en la izquierda una tendencia a decir que “hemos de comenzar nuevamente desde cero”. Esta falta de memoria nos debilita. Una cosa fue inventar el socialismo en el siglo XIX, pero otra muy distinta es reinventarlo a comienzos del siglo XXI, como si no hubiera pasado nada.

Y los nuevos movimientos de izquierda no logran converger

Antes, la unión solía ser obra de los aparatos políticos. En 1968 hubo una convergencia objetiva entre las barricadas de París, la Primavera de Praga y la ofensiva del Têt en Vietnam, por mucho que los protagonistas de estos movimientos no tuvieran ninguna experiencia de diálogo entre ellos. Actualmente, los activistas en El Cairo, Estambul y Nueva York pueden comunicarse entre ellos, es más, lo hacen espontáneamente. Sin embargo, hay una diferencia cultural tan grande… En la década de 1960, un pensamiento crítico común alimentaba las luchas sociales. Lo que escribía Sartre se leía en Asia y en África. Hoy, los nombres de las grandes figuras críticas del poscolonialismo no les dicen nada a los activistas de la Primavera árabe. Reinventar el tejido que une una cultura alternativa mundial no es tarea fácil.

Los partidos de extrema derecha saben cómo ganar. Usted los agrupa en la categoría de “posfascismo”. ¿Por qué?

El concepto de “posfascismo” trata de reflejar un proceso de transición. Nos ayuda a analizar estas nuevas fuerzas contemporáneas de la derecha, que constituyen un fenómeno cambiante y heterogéneo, en plena mutación. Algunos son neofascistas, como Jobbik en Hungría o Amanecer Dorado en Grecia; otros, como el Frente Nacional francés, han iniciado una metamorfosis. La mayoría de estos partidos tienen una matriz histórica fascista. Es el caso del Frente Nacional original, a mi modo de ver. Sin embargo, el Frente Nacional actual ya no puede calificarse de fascista; la retórica de su dirigente se ha vuelto republicana. En cuanto a Trump, es un líder posfascista sin fascismo. Es la imagen ideal de la personalidad autoritaria, tal como la definió Theodor W. Adorno en 1950. Muchas de sus declaraciones públicas también recuerdan al antisemitismo fascista: las virtudes de un pueblo arraigado en el terruño contra las élites urbanas, desarraigadas, intelectuales, cosmopolitas y judías (el mundo financiero de Wall Street, los medios de Nueva York, los políticos corruptos de Washington). Sin embargo, su programa está lejos del estatalismo y del expansionismo de los partidos de extrema derecha de la década de 1930. Y sobre todo, no tiene detrás un movimiento fascista.

¿Por qué no hablar de movimientos populistas?

Desconfío mucho de la noción de “populismo” –que vendría a ser una forma de antipolítica–, pues el uso común de este término junta ideologías políticas contrapuestas como si fueran una y la misma. Para la mayoría de comentaristas, populismo es tanto el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo como la Liga Norte, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, Trump y Sanders.

El movimiento Podemos reivindica la palabra “populismo”…

En los países de habla española, el término “populismo”, tomado prestado de la izquierda latinoamericana, tiene un significado distinto: a saber, la reincorporación de las clases sociales populares en un sistema político que las excluye. Desde el punto de vista de Podemos, el populismo le permitirá superar la anticuada división entre izquierda y derecha. Esta palabra no puede emplearse de la misma manera en otros lugares de Europa. El populismo de los movimientos posfascistas trata, en efecto, de unir a las masas contra las élites, pero sobre la base de la exclusión: la exclusión de las minorías procedentes de la inmigración. Esto supone unir al pueblo mediante la exclusión de una parte del mismo.

¿Dice la palabra “populismo” más de quien la pronuncia que del designado?

Es un ardid que pretende evitar la indagación sobre las causas del populismo. ¿Por qué crecen tan rápidamente movimientos que hacen uso de la demagogia y la mentira? Ocupan un vacío creado por quienes detentan el poder. El rechazo de la política comenzó a finales del siglo XX, cuando la política se vació de su sustancia ideológica, convirtiéndose así en una pura y simple gestión del poder. Cuando la política quedó reducida a la “impolítica”. A lo largo de estos últimos años, todos los países de Europa Occidental han conocido cambios de gobierno, pero sin que sea posible diferenciarlos claramente, por ejemplo, en materia de política económica. Esta idea de la política solo puede despertar oposición, y en ausencia de “horizontes de expectativa” y utopías de izquierda, han sido partidos posfascistas los que han ocupado este espacio. ¡Y tienen una larga experiencia en el rechazo de las instituciones!

Escribe usted que, en el discurso posfascista, la “identidad nacional” ha sustituido a la “nación”

La nación es una forma históricamente datada: hoy en día, todo el mundo puede experimentar el mundo global. En el periodo del fascismo, el nacionalismo era agresivo y procedía mediante el expansionismo militar y la conquista territorial y colonial. Las fuerzas de la derecha radical reconocen ahora implícitamente el carácter arcaico de ese discurso. Su xenofobia apunta contra minorías de origen poscolonial, no contra otras naciones. Todas ellas aceptan asimismo que no podemos volver al Estado-nación tal como solía existir. En el plano retórico, la nación se reformula ahora como “identidad nacional”.

Una de las particularidades del posfascismo, según usted, es que no sabemos adónde conduce…

El posfascismo tiene un contenido ideológico fluctuante, inestable y a veces contradictorio… Todavía no ha cristalizado. El Frente Nacional trata ahora de presentarse como un cambio político “normal”, como un gobierno alternativo, más que como una fuerza subversiva. Pero si el día de mañana se colapsa la Unión Europea y el continente entero se sume en una crisis económica, en un clima de profunda inestabilidad política, los partidos posfascistas como el Frente Nacional podrían radicalizarse, o incluso adoptar los rasgos del neofascismo…

31/01/2017

La entrevista de Sonya Faure con Enzo Traverso sobre el posfascismo, la melancolía de la izquierda y la memoria de la derrota se publicó originalmente en el diario Libération.

Traducción: VIENTO SUR

VS - postaporteñ@ 1727 - 2017-02-12 20:44:37
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¿Viaje O Remate?

La izquierda estadounidense y Trump


Boris Kagarlitsky – Rabkor.ru – febrero 2017


Editor Jefe de Rabkor.ru, director del Instituto de Globalización y Movimientos Sociales (IGSO), historiador y sociólogo. http://rabkor.ru/columns/editorial-columns/2017/01/24/protests-against-trump/

Viendo eventos que se desarrollan actualmente en los EE.UU., y las deliberaciones entre la izquierda estadounidense sobre Trump, recuerdo una famosa anécdota. La señora para el coche en la calle y le pregunta: "¿Este auto es un taxi?". Y el chofer contesta - "Depende señora, qué quiere usted, ¿viajar o comprarlo en un remate?".

Numerosos activistas de grupos de izquierda que participaron en las protestas de enero contra el nuevo presidente de Estados Unidos, dejaron claro: no importa a donde van ni los cambios necesarios. Lo que importa es tener un discurso de rectitud política, que la puerta del auto esté pintada “a cuadros".

Mientras tanto, en Estados Unidos está cambiando no sólo el enfoque global, también se satisfacen los reclamos que durante un cuarto de siglo se han hecho organizando protestas y manifestaciones masivas. ¿Acaso la Izquierda no hizo la crítica más severa al NAFTA, demostrando (con toda razón, pues lo confirmó la experiencia) que perjudicaría a la industria de los Estados Unidos, a los trabajadores y a la clase media? ¿No lleva un año y medio criticado con mayor dureza aun la firma de un acuerdo similar para el Pacífico, y no se opuso a cualquier Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea?

El presidente Trump promete simplificar el registro electoral para facilitar el acceso al voto a los sectores bajos de la sociedad estadounidense. Descuida por completo el papel tradicional de Estados Unidos como “líder del mundo libre", y no sólo no muestra interés alguno en la promoción de los principios liberales, también se refiere a la OTAN como “organización moribunda”. Pocos días antes de asumir, dijo también dijo que apoya un seguro de salud universal y limitaciones al precios de los medicamentos. En otras palabras, repite las demandas expresadas durante las primarias demócratas por Bernie Sanders, el más a la izquierda de la política estadounidense de hoy en día.

Dio a entender que reformará la educación, aunque no dijo nada definido. Si este programa se convierte en una realidad, estamos hablando de la mayor reforma social radical en Estados Unidos desde la época de Franklin D. Roosevelt.

Mientras tanto gran parte de la izquierda estadounidense va en marchas de protesta pacífica, organizadas con el apoyo del establishment liberal-conservador, repitiendo acusaciones contra el presidente que no ha estado en su puesto ni un día cuando en Washington y otras capitales comenzaron las manifestaciones de masas. La protesta pública no es contra una decisión del Jefe de Estado o su política en general, sino contra su personalidad. Trump es racista, homófobo y odia a las mujeres, ya lo sabemos. Se le quiso agregar además antisemitismo pero no se pudo sostener por las protestas de los familiares judíos del presidente. Los activistas no han podido formular cualquier reclamo político al nuevo jefe de la Casa Blanca.

Y en lo que respecta a las mujeres, afroamericanos o gays, Trump no ha dicho nada nuevo salvo una conversación privada de hace años, en que contó a un amigo de un intento fallido de abuso sexual de una mujer. Pero lo que dijo o no dijo Trump no importa. Sus opiniones, declaraciones o acciones o posición política. No es lo que dice o hace, sino lo que diga sobre eso el editorial del Nueva York Times

A su vez, los medios comenzaron a mostrar simpatía sin precedentes hacia las protestas. Muchos fueron por primera vez a una protesta en enero las marchas en Washington y otras ciudades en enero de 2017. Otros han participado en las manifestaciones antiglobalización o en el movimiento Occupy Wall Street, los principales periódicos y canales de televisión ignoraron sus acciones o los calificaron de retrógrados, agresores y marginados. Ahora, por el contrario, los medios de comunicación mostraron simpatía por los sucesos. No es sorprendente, los medios también juegan un papel crucial en la organización de las protestas, la producción de su ideología, la información sobre los próximos eventos, y coordinarlos.

Algunos representantes de la izquierda estadounidense hacen que se hacen preguntas a sí mismos. Pero no todos. Sorprendentemente, la mayoría de intelectuales "pensamiento crítico" son presa fácil de la manipulación, sin tener una opinión propia. Incluso los escépticos no dan prioridad a analizar lo que está sucediendo en términos socio-políticos de clase. En parte se parecen a sus compañeros más ingenuos, los mismos que ahora están en la calle pero hace apenas unos meses recurrieron a todo tipo de trucos sucios para evitar que el candidato de izquierda Bernie Sanders ganase las primarias demócratas.

Esto que decimos es cierto, pero no explica nada. Mejor es lo que dijo Anatoly Chubais [político ruso que fue vice-primer ministro y lideró, el proceso de privatizaciones de la ex-URSS, entre 1992 y 1994 organizó la venta de 120 mil empresas estatales] hablando de sus impresiones sobre el Foro Económico Mundial de Davos. De acuerdo con la ideología de los neoliberales rusas, la victoria Trump despertó en este foro de la élite mundial una sensación de horror. El único aspecto alentador fue el discurso del líder chino:

"Davos se abrió el discurso del secretario general del Partido Comunista Chino. Xi Jinping, que fue simplemente precioso, una oda a la economía de mercado con vivas apelaciones a la necesidad de eliminar las barreras comerciales entre los países, reducir los impuestos, e incluso en el final el anuncio que China abre ahora toda una línea de mercados que antes estaban cerrados. Es decir, un súper liberalismo hecho en la mejor tradición de la Escuela de Chicago”.

En cuanto a Trump y de acuerdo a Chubais la actitud de los participantes Davos se expresó en una fórmula sencilla: "o se retracta de todo lo que se ha dicho hasta ahora, o nos conducirá a una catástrofe."

La imagen que surge de acá es muy paradójica, pero lógica en el fondo: la amenaza al orden capitalista mundial proviene de los Estados Unidos, y toda la esperanza de la burguesía mundial está puesta en la China comunista

Sin embargo, Trump no es de manera alguna un oponente al capitalismo. Su amenaza no es hacia el orden burgués como tal sino a su versión neoliberal, el sistema establecido en todo el mundo después del colapso de la Unión Soviética. El 45º presidente de los Estados Unidos está firmemente comprometido con los principios de proteccionismo, protegerá a los mercados y puestos de trabajo de Estados Unidos. Y, lo más importante, anima a otros países a hacer lo mismo, incluso sin tener en cuenta los intereses de las empresas multinacionales con sede en los Estados Unidos. Peor aún, considera a estas empresas la principal amenaza para Estados Unidos.

La ansiedad de los representantes de la élite financiera transnacional reunidos en Davos, es comprensible. Realmente los amenaza de una catástrofe. Después de todo, los acuerdos comerciales que ya está empezando a desmontar el nuevo presidente de los Estados Unidos, no son, de hecho, sobre comercio. El objetivo de éstos es restringir la soberanía de los gobiernos, la reducción de los derechos democráticos y sociales de los ciudadanos, y otorgar privilegios a las grandes empresas transnacionales. Subsiste, sin embargo, una pregunta: ¿acaso el multimillonario estadounidense Donald Trump es el único enemigo de estos acuerdos; no lo ha sido también el programa político alternativo de anti-globalización?

El hecho es que Trump y su entorno - aunque fabulosamente ricos, no pertenecen a la élite empresarial y financiera multinacional que ha desarrollado y establecido su dominio durante el último cuarto de siglo. Los capitales de Trump y sus colaboradores llegan a 3-4 mil millones de dólares. En la escala del capitalismo estadounidense e internacional a comienzos del siglo XXI, no es tanto. Las compañías multinacionales controlan recursos diez veces mayores, a menudo cien veces más, cientos de miles de millones. Donald Trump es un representante bastante típico de las empresas de tamaño medio, centradas en el mercado local y para el desarrollo del sector real. Esta parte de la burguesía se rebela contra las empresas transnacionales que se han unido a los bancos más grandes, y en un cuarto de siglo han utilizado su posición dominante en Washington para cambiar a su favor las normas y reasignar recursos, socavando no sólo a los trabajadores y la clase media, sino también una parte significativa de los empresarios.

Al rebelarse contra las oligarquías transnacionales, el empresariado medio se ve obligado a buscar aliados. Y las clases bajas de la sociedad, durante décadas a su vez sufrieron las políticas neoliberales, se unieron a la revuelta. Semejante alianza no puede ser muy fuerte, pero no es accidental. Para el movimiento obrero que se reconstruyó y cobró impulso, es necesario el desarrollo de la industria, el mercado interior, la política social, es necesario fortalecer la posición de los trabajadores, dándoles confianza. En pocas palabras, necesitamos proteccionismo

Históricamente, fue en un contexto de aumento de las políticas proteccionistas que creció la socialdemocracia alemana, y que la clase obrera rusa pudo sostener a los bolcheviques. Sin el desarrollo industrial y el mercado interior, no habría habido revolución de 1917.

Mientras que los trabajadores necesitan empleos y salarios decentes, las empresas operar en el mercado interno, los consumidores necesitan poder adquisitivo, y todo debe funcionar en conjunto. En su momento, Henry Ford formuló el principio bien conocido: Mis trabajadores tienen que poder comprar los autos que ellos fabrican

La realización política de ese principio fue el "New Deal" de Franklin D. Roosevelt en 1930. Eso fue aproximadamente el tiempo en que "Estados Unidos fue grande" que Trump recuerda a sus votantes. Pero no fue sólo una era de la transformación social y fortalecimiento de la industria nacional, también la edad de oro del movimiento obrero estadounidense. Para detener el avance de la izquierda y los sindicatos, en el contexto de la Guerra Fría el anticomunista de McCarthy impulsó purgas y persecuciones contra la intelectualidad radical que, habiendo perdido el contacto con los trabajadores, se refugió en la comodidad del ghettoacadémico.

A mediados del siglo XX, muchos estrategas en Occidente hablaron de la necesidad de una alianza con las empresas de tamaño medio contra el gran capital monopolista. Paradójicamente, ahora es una alianza así lo que espontáneamente se ha formado en torno a la figura de Trump, con eran trabajadores, agricultores, pequeños empresarios, intelectuales provinciales. Este bloque no incluyó intelectuales de izquierda, sino al grosero y políticamente incorrecto burgués de Manhattan.

En vez de culpar a Trump, los intelectuales deberían verse a sí mismos cuando rechazaron despectivamente la "anticuada" política de clase , apostando en cambio al lobbyismo liberal, y la protección de las minorías representándolas como una especie de masa socio-homogénea "sufriente"

El hecho de que estas minorías sean a menudo construidas artificialmente, y que, en todo caso, está internamente dividida por diferencias de clase, es deliberadamente ignorado por los intelectuales, porque de otro modo se echaría al balde su estrategia de un bloque con los liberales ilustrados, es decir, el aparato del capital financiero.

De hecho, Trump viene a satisfacer demandas que durante un cuarto de siglo levantó la izquierda en EE.UU. y en Europa Occidental. Sin lugar a dudas, la ideología del 45º presidente de los Estados Unidos es un tejido de contradicciones, su programa provisorio formado en torno a una coalición de fuerzas sociales, está centrado en un punto absolutamente fundamental, socavar la oligarquía financiera. Y entonces Washington parece decidido a poner en práctica lo que los activistas radicales levantaron, al menos desde la época de las protestas en Seattle en 1999.

¿Qué deben hacer en esta situación los activistas radicales? Se quejan de que el vocabulario de Trump no es políticamente correcto. Responden a la llamada de los medios conservadores-liberales, actúan como infantería para preparar un golpe de Estado contra el presidente. ¿Creen lo que ellos mismos dicen? ¿O simplemente son rehenes y mercenarios de la élite liberal?

Por supuesto, no todos los izquierdistas americanos están dispuestos a jugar este juego. Bernie Sanders, por ejemplo, tratando de sentarse en dos sillas a la vez. No quiso boicotear la asunción de Trump y escribió varias cartas al presidente para que cumpla las promesas progresistas que hizo durante la campaña electoral. Al mismo tiempo Sanders aparece en manifestaciones de protesta, se encuentra al frente de los oponentes de Trump, pero por las dudas evita el protagonismo en estas acciones.

Muy sofisticadas maniobras tácticas. Sólo tiene un defecto, no tiene ninguna estrategia. Y tarde o temprano tienes que tomar una decisión. Y cuanto más tarde lo hagas, menos libre y eficaz será.

El establishment liberal se ha fijado el objetivo de lograr el derrocamiento de Trump en el próximo año y medio, antes de las próximas elecciones para llevar a cabo en el Congreso en que Presidente tratará de movilizar el apoyo popular para poner allí a sus seguidores. El Impeachment a Trump será un objetivo estratégico clave para la élite de Washington. Tratarán de lograr su objetivo por métodos legales, pero en el escenario global de desestabilización ya hemos visto que no es muy diferente de lo que las agencias de inteligencia de Estados Unidos hacen cuando derrocan o tratan de derrocar un gobierno extranjero. El conflicto abierto, que ya se ha establecido entre Trump y la dirección de la CIA, sugiere que todo sucederá exactamente en un escenario de ese tipo.

Hay, sin embargo, una diferencia importante: el presidente de Estados Unidos es muy consciente de con qué se enfrenta, a qué deberá atenerse. Se verá obligado a buscar la movilización y organización de las clases más bajas. En esta situación, nadie ayudará salvo la clase obrera.

En este sentido, la demanda por el seguro de salud universal apoyada por el 60% de los estadounidenses pero rechazada por unanimidad por los miembros del Congreso de ambos partidos, podría ser uno de los factores decisivos en la confrontación política. Para Trump será importante mostrar que estaba a favor de una clara, necesaria y mayoritaria aprobación de la reforma, mientras que el Congreso no está simplemente bloqueando sus iniciativas, sino que también actuando contra el pueblo estadounidense. La gente deberá tomar las calles y para forzar el resultado de este tema caso en el momento crucial, cuando el enfrentamiento entre el presidente y el Congreso llegue a un punto culminante.

En esta situación, la izquierda sigue enfrentada a una opción: promover organizaciones de base y al mismo tiempo proponer demandas significativas y movimientos sociales que defienden la independencia en relación con la administración de Trump, o participar en la conspiración de las élites, como peores movidos por una mano extraña en el tablero político

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FERNANDO MOYANO - postaporteñ@ 1727 - 2017-02-12 20:43:34
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"Los Gobiernos Progresistas De La Región Pactaron Con El Gran Capital"

A punto de lanzar su nuevo libro, “Del cambio de época al fin de ciclo”, en el que analiza lo que llama el posprogresismo en América Latina, la socióloga argentina Maristella Svampa postula la necesidad de una nueva izquierda que incorpore la lucha anticapitalista, el discurso antipatriarcal y sobre todo la agenda de crisis socioambiental

FABIÁN KOVACIC / Brecha 10 febrero, 2017

— ¿Cuál es su mirada sobre el actual gobierno de Macri después de 12 años de kirchnerismo?

—Tanto Argentina como Brasil vienen dando cuenta del final del ciclo progresista y un pasaje hacia gobiernos más conservadores. En los dos países da la impresión de que el progresismo dejó de ser una lingua franca con la cual nos entendíamos todos más allá de las disidencias, y hemos abierto paso a gobiernos que introducen un nuevo lenguaje político. Vuelve un neoliberalismo que tiene que ver con la manera en que se piensa la sociedad en algunos temas clave como la seguridad, el mercado, la economía, los derechos sociales y las relaciones laborales. En ese marco también está el extractivismo.

Hay continuidades y rupturas con el gobierno anterior de Cristina Fernández. Por un lado, salimos de ese populismo de alta intensidad que había conllevado una fuerte personalización del poder y entramos en la era de un gobierno neoempresarial. Pero el extractivismo ha sido una característica de todos los gobiernos latinoamericanos, más allá del color político que tuvieran. Esto está asociado al consenso de los commodities, al modelo de desarrollo al que han apostado por las ventajas comparativas de exportar materias primas. Estamos asistiendo al cercenamiento de los derechos sociales básicos en nombre de la flexibilización laboral y la atracción de capitales. Esto es claro y no se puede negar.

— ¿Cuál es su concepto de la herencia recibida del kirchnerismo?

—Es difícil sintetizarlo. No podemos ser lineales. Primero porque es un momento en el cual el kirchnerismo está en la picota. Es algo que le conviene al gobierno de Macri para seguir promoviendo la polarización política y hay una tendencia a reducir al kirchnerismo a una pura matriz de corrupción y no es así. Hubo también un lenguaje de derechos expresado en numerosas medidas, desde los juicios a los genocidas, la asignación universal por hijo, la ley de matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y los derechos a los mayores jubilados. Hubo medidas concretas y un lenguaje de derechos con ciertas políticas de inclusión que fueron parte del kirchnerismo. Pero por otro lado el kirchnerismo propició toda una agenda ligada al avance del extractivismo y la precarización laboral. Como los populismos y los transformismos, combinó políticas de inclusión social con un pacto de gobernabilidad con el gran capital

—Uno puede pensar que no había otra salida en Argentina después del incendio de 2001

—Eso sería reducir el escenario político que se dio con la crisis. Argentina se reveló como un gran laboratorio social donde emergieron nuevas movilizaciones sociales que buscaron reconstituir el tejido social del trabajo. Las asambleas barriales, el movimiento piquetero, las fábricas recuperadas por los trabajadores y los innumerables colectivos culturales buscaban recomponer el vínculo político desde abajo pero rechazando de manera muy radical las formas de representación política. A fines de 2002 hay un debilitamiento de ese campo por diferentes razones: por la falta de conexión entre lo social y lo político, pero también por la gran represión del puente Pueyrredón de junio de 2002. Fue un golpe muy fuerte a las fuerzas sociales movilizadas y que puso de relieve la gran asimetría existente entre los movimientos sociales y el poder del Estado. Y vino el peronismo de la mano de Néstor Kirchner. El peronismo se caracteriza históricamente por tener una gran productividad política.

—A eso me refería: Kirchner captó un mensaje, aunque con el tiempo terminó aliado al gran capital.

—Hubo tres aciertos de Néstor Kirchner en el inicio. Por un lado, captó el mensaje de las organizaciones sociales y lo cristalizó en la política de derechos. Es en ese momento que se consolida el consenso en las fuerzas sociales movilizadas acerca de que era necesario castigar a los culpables de los delitos de lesa humanidad. No es un consenso que construye Kirchner. En segundo lugar, emerge en un período particular: la suba de los precios de los commodities y el surgimiento de un espacio regional con un discurso latinoamericanista novedoso. Kirchner ve la posibilidad de insertarse como una fuerza nueva en ese marco. Y el tercero es que el kirchnerismo, en tanto populismo, combina las políticas sociales, de apertura, de inclusión, del discurso latinoamericanista, con el pacto con el gran capital en una época en la cual la transnacionalización de la economía se hace cada vez mayor y más presente. En la época de Kirchner hubo mayor concentración económica que en el menemismo

— ¿Podemos incluir al kirchnerismo entre el progresismo latinoamericano?

—Por supuesto, a condición de hacer una lectura más fina de lo que ha sido el progresismo a nivel latinoamericano. En Del cambio de época al fin de ciclo reúno varios de mis artículos sobre América Latina ligados a los temas de progresismo, extractivismo y movimientos sociales. Allí trato de reflexionar sobre estas dimensiones del progresismo latinoamericano que es necesario leer en términos de dinámicas recursivas e históricas. Se trata de un ciclo que se abre en el año 2000, quizá podríamos decir 1999, con el ascenso de Hugo Chávez. Yo tiendo a identificarlo con la inflexión que supuso la guerra del agua en Bolivia, una acción importante porque significó la expulsión de una gran multinacional y el inicio de un ciclo ascendente de lucha. Y progresivamente se va cerrando en 2016, con el viraje hacia gobiernos conservadores en Argentina y Brasil, y también con el descalabro político en Venezuela.

Hay gente que tiende a asociar al progresismo con la izquierda. En realidad, en términos etimológicos, apunta a la idea de una fuerza de cambio que cree en el progreso, en el avance de las fuerzas sociales. Es una designación muy amplia y genérica que congregó diferentes experiencias políticas. Por eso hablo de una lingua franca, porque fue una especie de lengua común para experiencias diferentes. Inicialmente muchos pensamos que era la expresión de las nuevas izquierdas, que además podrían hacer converger y nuclear a distintas tradiciones de la izquierda: la populista, la clasista, la comunitaria indígena y la autonomista, que son las más importantes en América Latina. Sin embargo, lo que vimos fue el desacoplamiento entre izquierdas y progresismo

— ¿El kirchnerismo entonces hizo estallar el concepto de progresismo?

—No diría que lo hizo estallar. El kirchnerismo produjo el desacoplamiento de ese progresismo y las expectativas de izquierda que abrigaba al comienzo del ciclo. Por eso hay que leerlo en perspectiva histórica.

—¿Podemos tomar a Bolivia como un ejemplo de cambio sostenido frente a una Venezuela que está en serios problemas, un Chile que nunca ingresó a ese eje progresista, Argentina y Brasil que ya salieron hacia la derecha, y Uruguay con un Tabaré Vázquez más hacia la derecha?

—En Bolivia reconozco grandes avances en derechos pero también hay grandes problemas. Por efecto de la movilización hubo reparto de tierras, políticas sociales, y sobre todo lo simbólico que significa combatir la discriminación étnica y colocar a los indígenas en el lugar de la dignidad. Eso es uno de los aportes mayores del gobierno de Evo Morales y que va a marcar un antes y un después.

Pero hay una imagen muy romantizada del gobierno boliviano como gobierno indígena. A partir de 2008 hubo fuertes conflictos con grandes organizaciones indígenas rurales, varias de las cuales habían formado parte del Pacto de Unidad. No hay que olvidar que ese pacto fue el proyecto político indígena que ocho organizaciones indígenas rurales presentaron en la Asamblea Constituyente y que fueron la base de la creación del Estado plurinacional y sobre todo de las autonomías. Lo que se consolidó en Bolivia, como bien sostiene Luis Tapia, es un Estado plurinacional débil donde las autonomías no ocupan ningún lugar en la agenda. Y donde lejos del lenguaje ambientalista o por los “derechos de la Pachamama”, se consolidó el extractivismo, que además no viene sólo de la mano de la expansión de la frontera energética sino del agronegocio.

— ¿Hubo algún gobierno de la región que lograra evitar el pacto con el gran capital?

—Estos gobiernos progresistas buscaron estabilizar una relación con el gran capital. Hubo enfrentamientos también, por las expropiaciones en el caso de Morales, con los hidrocarburos. Hubo políticas de estatización que confrontaron con los grandes capitales. Pero el extractivismo conlleva un pacto. De hecho hay un giro híper extractivista en Bolivia, donde se quiere construir grandes represas hidroeléctricas. Chávez también confrontó con los sectores petroleros y debió enfrentar un golpe de Estado. Nicolás Maduro firmó ahora un decreto para crear en la zona del arco minero y petrolero un polo sin estudios de impacto ambiental y donde el derecho de consulta de los pueblos originarios no existe.

—No hay cómo luchar contra el gran capital, entonces. Ni en América Latina ni en Europa, donde Podemos en España y Syriza en Grecia se mostraron como buenas banderas de rebeldía ante el capital pero insuficientes para generar propuestas aplicables a políticas de Estado alternativas…

—No lo sabemos en el caso de Podemos porque no accedió aún al gobierno. Es lamentable en el caso de Syriza porque se suponía que tenía un plan B para instrumentar con relación a la Unión Europea.

Todo esto se da en un contexto geopolítico que cambió mucho. En Europa hubo una profundización de las políticas de derecha con xenofobia y nacionalismo. En el año 2000, cuando se creó la moneda única, los ensayos que leíamos hablaban de una expansión de la frontera de derechos. Diecisiete años después es una Europa replegada sobre sí misma, con crisis económica y niveles de exclusión importantes hacia distintos niveles sociales y una crisis humanitaria mayor rechazando a los refugiados. La verdad es que queda poco de la Europa utópica con derechos. Mucho más ahora, después del Brexit y la emergencia de Donald Trump. Los partidos socialdemócratas no tienen respuesta para eso. Forman parte del establishment, como lo fue el Partido Demócrata con Hillary Clinton en Estados Unidos. Entonces tenemos la emergencia de esas derechas populistas, xenofóbicas, racistas que prometen soluciones mágicas a problemas tan complejos.

— ¿Esa centroizquierda es parte del establishment?

—Uno lo ve con claridad en Francia, donde el Partido Socialista ha generado una elite política comparable a la derecha. Son sectores que se han enriquecido, con un alto nivel cultural, que desconocen los problemas que se viven en la calle, con exclusión especialmente para los hijos de inmigrantes africanos y de Oriente.

— ¿Por qué no pensar en construir una izquierda en lugar de reconstruir a la centroizquierda? ¿La palabra izquierda genera miedo y es preferible hablar de centroizquierda para no asustar a los votantes?

—Yo hablo de izquierda. Podemos pensar en una centroizquierda que mira a la izquierda, que no es el caso de lo sucedido en los últimos años. En Argentina, la explosión del campo de la centroizquierda fue aprovechada por el kirchnerismo

Hay que repensar a las izquierdas en un contexto posprogresista que implica tratar de conjugar las distintas tradiciones. Debe concebirse como una izquierda anticapitalista y laborista, pero por sobre todo ecológica. Si no incorpora la crisis socioecológica que tiene alcance civilizatorio no hay posibilidad de recomposición alguna de ese espacio político e intelectual llamado izquierda. La izquierda que se viene, si es que se viene, es clasista, antipatriarcal pero profundamente ecológica.

—Con Trump, Macri, el brasileño Michel Temer y la derechización europea, ¿cuál es el camino para una alternativa de izquierda o progresista?

—Hay que ver las cosas sin ese resentimiento que anida en quienes quedaron fuera del poder. Quizá el PT brasileño tenga más derecho a quejarse de eso. No estoy segura de que podamos dialogar amigablemente con aquellos sectores que adhirieron tan acríticamente al progresismo en la década pasada, pero sin embargo es necesario. La dificultad está en que esas heridas están abiertas. Esto que ocurrió en Argentina también ocurrió en toda la región. En Bolivia tengo muchos amigos que fueron parte del gobierno de Evo Morales en sus comienzos y hoy están afuera, al punto de ser considerados enemigos de Evo.

— ¿No hay alternativa en Bolivia a Evo Morales?

—Sí la hay y además está construida. Lo que pasa es que ellos juegan con la idea de tierra arrasada. No permiten el surgimiento de nuevos liderazgos. Los populismos no pueden construir sucesión porque están basados en la concentración de poder en un líder. Evo cree que no puede ser remplazado por nadie. Lo que ha hecho además es expropiar esa energía social fabulosa que había en Bolivia diseminada en diferentes expresiones sociales y que ahora sólo parece estar concentrada en su persona. Eso es lo que hicieron los progresismos también y en algún punto es imperdonable: expropiaron la energía social, que quedó concentrada en esos liderazgos tan fuertemente personalizados.

En Bolivia había dos tendencias. Una era personalizar el poder en Evo Morales y la otra democratizar ese poder y buscar formas colectivas de expresión. Esta última perdió espacio en el medio de un proceso de polarización con la guerra de baja intensidad que hubo con las oligarquías de Oriente. El proceso hay que entenderlo con las capacidades que retomaron los estados y esta identificación entre los liderazgos personalistas y el Estado. El populismo es fetichización del Estado en la persona del presidente. Esta idea de que las conquistas sólo se pueden preservar si se conserva el liderazgo personalista es una idea muy negativa en América Latina. Implica una gran desconfianza en las dinámicas colectivas de acción, que es lo que debemos recuperar. Los movimientos están muy fragmentados por el momento, pero son la base para pensar una nueva alternativa. Es un tiempo perturbador, no solamente a nivel regional por el giro a la derecha que supone, sino a nivel global, por lo que genera el ascenso de las derechas xenófobas y racistas como las representadas por Donald Trump.

- postaporteñ@ 1727 - 2017-02-12 20:43:08
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