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SOBRE RUSIA ? TEXTOS 3

EL PAÍS DE LA MENTIRA DESCONCERTANTE – de ANTE CILIGA

DICTADURA DEL PARTIDO Y  DICTADURA EN EL PARTIDO

A pesar de su punto de partida de líder leninista y su concepción oficialista, Cíliga, muy rápidamente comprenderá que la dictadura capitalista en Rusia contra el proletariado funciona al mismo tiempo al interior del partido, como dictadura del comité central y a su dentro del mismo como dictadura de su “líder máximo” Stalin (1) Ese es el valor fundamental de un militante como Ciliga que en vez de seguir la corriente observa, critica y comienza el proceso de ruptura. Resulta fundamental ver como el estalinismo sigue liquidando a todas las oposiciones proletarias y constituyéndose como un aparato dictatorial de arribistas que cooptaba a los más siniestros funcionarios, a quienes mejor supiesen reprimir e imponer los intereses del capital.El terror capitalista seguía cooptando a sus tiranos. El valor de la obra de Ciliga estriba también en la denuncia de los procedimientos del leninismo en la medida que los va captando.

En cuanto a las connotaciones y reflexiones más de entrecasa, confío en la sagacidad de algunos compañeros, en reconocer en el combate a los opositores y en la persecución de los fraccionalismos al método por excelencia de los aparatistas estalinistas rusos o criollos. No puede caber dudas del denominador común con los burócratas criollos estalinistas o tupamaristas. Unos y otros servían no sólo a la Orga y el Partido sino a torturadores en ejercicio o retirados, dentro y fuera de los cuarteles o campos de concentración.

Ricardo

EXTRACTOS:

En el otoño y el invierno de 1926 se produjo una aguda lucha en el interior del partido comunista. Desde mi llegada, fui admitido en el Partido Comunista Ruso y pude observar desde dentro la marcha de los acontecimientos.

Al llegar a Rusia, yo era partidario de la política que profesaba la mayoría del Comité Central. Mi primera toma de contacto con la Rusia de los Soviets aún no me había despertado dudas acerca de la justicia de esa política, al menos en lo que respecta al fondo de ésta. Pero lo que me dejaba pasmado eran los métodos que se empleaban contra la minoría. Bastaba con asistir a algunas reuniones del partido para darse cuenta de que las discusiones sobre las ideas

no jugaban más que un papel completamente secundario en esta lucha. El papel protagonista lo tenían las amenazas, los métodos intimidatorios y el terror. Se notaba que cualquier militante que se distinguiera por su cinismo y brutalidad contra la oposición en general, o contra algunos de sus miembros, tenía asegurado un ascenso inmediato y un futuro brillante. Desdichado aquel que exponía sus dudas, que declaraba que este o aquel punto de divergencia entre la oposición y la mayoría no le parecía aún lo bastante claro. A guisa de respuesta, se le reprochaba su falta de olfato revolucionario, se le acusaba de jugar a dos barajas, de ser un traidor camuflado. El orador oficial le interpelaba en voz alta: “¿No le parece bastante claro? Camaradas, X… dice que esto no está bastante claro; mirad, los fundamentos de la política del partido y el carácter pequeño-burgués de la oposición no le quedan

 claros… ¿A quién quiere engañar? Sabemos muy bien lo que oculta tras su hipocresía. El partido no tolerará ninguna vacilación, ninguna ambigüedad…” En estas condiciones, las ganas de “dudar” se disipaban. Quienes se habían atrevido a expresar sus dudas al principio de la reunión terminaban subiendo a la tribuna para disculparse por no haberlo entendido bien.

La actitud de la oposición agravaba aún más este sentimiento de malestar. Los pocos opositores que habían desarrollado sus opiniones en las células tomaban

La palabra algunas semanas más tarde en esas mismas células para declarar que renunciaban a su oposición. A menudo incluso llegaban a condenar las ideas de  la oposición. No era más que una táctica, conforme a las directivas de la mayor parte de los jefes de la oposición. Pero esta diplomacia bizantina desmoralizaba a los opositores y al poco tiempo ni ellos mismos sabían si las retractaciones eran simuladas o sinceras.

A comienzos de diciembre se celebró el “pleno ampliado” del Comité Ejecutivo del Komintern. La tarea esencial del congreso era condenar a la oposición rusa, apartar a Zinoviev de su puesto como presidente del Komintern, entregar a la oposición a merced de Stalin y Bujarin. “El círculo se ha cerrado” –escribía el Pravda– “todo el mundo, desde las células de masas al Comité Ejecutivo del Komintern, ha condenado a la oposición. Si ésta continúa la lucha, se arriesga a partir de ahora a enfrentarse a la legalidad soviética”. Esta frase, anodina para un europeo medio, equivalía en Rusia a una amenaza directa de aniquilación por la G.P.U. (policía política). Y la destrucción de lo que quedaba de la oposición de izquierda en el partido ruso, el triunfo de la reacción nacionalista y  burocrática en Rusia, que no aspiraba más que a entenderse con las clases dirigentes del viejo mundo, coincidía simbólicamente con la expulsión del Komintern del recinto del Kremlin. Ya no se celebraría ningún congreso de la III Internacional.

Siete años antes, en 1919, en la apertura del I Congreso de la III Internacional, Trotsky, en su manifiesto al Ejército Rojo, escribió: “¿Acaso no es simbólico ver cómo se reúne hoy la Convención de la Revolución Mundial en los palacios de los opresores seculares de los trabajadores de Rusia y los propagadores de la reacción europea?”

Ciertamente yo aún no había madurado lo suficiente como para comprender el profundo sentido de esta aniquilación de la oposición rusa. Como Clara Zetkin, pensaba que se trataba de “un episodio, no una catástrofe”…

La oposición no se daba cuenta de su debilidad, lo cual me sorprendió; llegaba incluso a subestimar la importancia de su derrota y despreciaba sacar las lecciones oportunas. Mientras la mayoría de Stalin y Bujarin maniobraba para lograr la expulsión total de la oposición, ésta buscaba constantemente el compromiso, el arreglo amistoso. Esta timidez de la oposición, si no le llevó a la derrota, sí que al menos hizo que su resistencia fuera débil.

Cuando más tarde Vuyovitch (que en la época de Zinoviev había sido secretario de las Juventudes de la Internacional Comunista) me dijo de pasada que la oposición vencería –a pesar de todo– en los próximos meses, pensé que todos los miembros de la oposición estaban ya condenados

Durante el congreso del Komintern, un pequeño incidente personal me ilustró de manera sorprendente cuál era la presente situación, así como el futuro que

me aguardaba. Estaba con un miembro del Comité Ejecutivo del Komintern que mostraba muy buenas disposiciones hacia mí. Queriendo atraer mi atención

sobre la excesiva libertad con la que yo abordaba las cuestiones relativas al partido, me dio un consejo amistoso: “No olvides, querido amigo, que no estás  en Yugoslavia, donde uno puede lanzar al Comité Central todas las chinas que quiera; no olvides que estás en Rusia, y aquí a menos de que formes parte del Comité Central del Partido Comunista, no eres absolutamente nada.”

Otro miembro del mismo Comité que estaba allí añadió con aire de convencido:

 “Que esto quede entre nosotros.” Y un tercer colega, más joven y precoz, se conformó con guardar un elocuente silencio. Yo repliqué impetuosamente que semejante situación estaba en flagrante contradicción con el principio marxista acerca de las relaciones entre la dirección y las masas del partido; que dado que en Rusia reina el bolchevismo en su forma más alta, tales relaciones no deberían existir en él. Desgraciadamente, es precisamente este tipo de relaciones entre las masas y el poder las que me llevaron directo a la prisión soviética…

En muchas células, los simples militantes trataron de poner en práctica las nuevas consignas de autocrítica y democracia obrera. Esperaban así desembarazarse de los defectos del burocratismo en sus propias organizaciones

y en sus propias fábricas. Pude comprobar que estos esfuerzos eran estériles a menos que se coordinaran con la acción de las instancias superiores. Para tener éxito, estas instancias tenían que dar el visto bueno en cada caso particular en que se intervenía contra personas o hechos determinados. Si los militantes de base, si los simples militantes del partido se permitían tomar la palabra por propia iniciativa, esta audacia bastaba –al margen de cualquier otra consideración– para asegurar su fracaso y ser acusados de “actividades desorganizadoras”.

Asistí a un caso verdaderamente paradójico. Dos miembros del partido, que no formaban parte de la oposición, se ganaron una severa reprimenda por parte de la comisión de control por haber acordado en su domicilio privado la actitud a adoptar para atacar a la burocracia local en la próxima reunión. La comisión de control del partido resolvió que los miembros sólo tenían derecho a decir lo que quisieran en las reuniones; consultarse entre sí y preparar sus discursos antes de pronunciarlos era una prueba de “fraccionismo”; lo cual era condenable, aunque las supuestas “fracciones” no tienen nada que ver con la oposición. El derecho a preparar las reuniones, a examinar con anticipación los temas de los debates, sólo lo tenían las diversas instancias de la administración. Así es como se conservaba y se sistematizaba también la distinción entre los derechos de la masa militante y los del aparato administrativo.

Mientras, la lucha contra la derecha, los partidarios de la reconciliación con los kuláks, seguía su curso. Pero se notaba que un director de orquesta invisible se encargaba de moderar el tono. Parecía que alguien conducía a la masa del partido como se lleva a un niño de la mano: adelante, un paso más, prohibido ir más lejos, detente.

¿Pero por qué se podía dar este paso y no aquel otro?, ¿dónde se quería llegar?, ¿cuál era la meta? Todo esto el “aparato” lo mantenía en secreto. Las masas ni siquiera se atrevían a plantear la cuestión. A pesar de las solemnes declaraciones de los periódicos respecto a la autocrítica y la democracia, no hubo ningún cambio real en la vida del partido y de las masas. ¿Qué sucedía?, ¿acaso era un colosal engaño?, ¿o es que la nueva política de

Stalin contra la derecha aún no podía –por razones de táctica interna del partido– desplegarse del todo? En la primavera de 1928 se celebró en Moscú el IV Congreso del Profintern (Internacional Sindical). En la delegación  yugoslava a este congreso me encontré con un viejo amigo, ferroviario y  probado militante revolucionario que había sido mi camarada desde mi actividad ilegal en 1919. Él ya había estado en Rusia en 1917-1918, como prisionero de guerra austriaco. Había podido observar los inicios de la revolución y había participado activamente en ella. Tras haber sido el huésped de los ferroviarios moscovitas, tras haber tenido tiempo de observar toda la vida pública y privada, me resumió sus nuevas impresiones sobre Rusia en los siguientes términos: “La situación hoy es completamente distinta a la de mi época; el obrero ha caído de nuevo en la trampa, los burócratas viven como vivían antes los burgueses, sus señoras se las dan de burguesas. Hace falta una nueva revolución.

¿Hemos llegado ya a ese punto?, me preguntaba yo…

En las luchas internas del partido, el papel de las masas se limitaba al de meros espectadores, o como mucho instrumentos. El destino del partido y del país se decidía en la sombra (2) las masas tenían que esperar a ver quién salía vencedor para sacarle a hombros. Mis camaradas y yo no comprendíamos cómo era posible semejante situación, pero sabíamos que sin embargo era eso lo que sucedía. Sabíamos que las masas permanecían en segundo plano y que fuese quien fuese el vencedor su papel social se reduciría.

 A. Ciliga


(1) La profecía de Trotsky que en sus tiempos jóvenes había previsto que la concepción leninista de  partido (la “teoría de ese abogado chapucero” -es decir Lenin- llevaba a la dictadura del comité central y dentro de este a la dictadura exclusiva del propio Lenin) llegaba a su total realización con Lenin y luego Stalin.

(2) también entonces todo lo importante estaba “compartimentado”, el “no hagan ola” y el “los trapos sucios se lavan en casa” eran parte de la rigidez y unidad sin principios del aparato. Lo que eso garantizaba era la peor de las evoluciones posibles la impunidad de los jefes y la total impotencia de las masas. (esta nota no es de Ciliga, sino criolla, “R”)

RICARDO - postaporteñ@ 1367 - 2015-03-18 18:19:08
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postalinas

Judas y el Marketing

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ARTOLA http://rostrazos.blogspot.com.ar/

 

CENA SHOW en Shangrila

EL SÁBADO 21 DE MARZO, ESTAREMOS REALIZANDO UNA CENA SHOW EN EL CLUB SANTA ANA. EL MOTIVO ES EL DE JUNTAR FONDOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN CENTRO CULTURAL EN SHANGRILA . 

DESDE LAS 19:30 COMPARTIREMOS UNA CENA ,CON PASTAS CASERAS HECHAS POR NUESTROS COMPAÑEROS Y POSTRE.

LA PARTE ARTÍSTICA CONTARA CON LA PRESENCIA DE JUAN D´OLIVERA (CANTANTE DE PLAGIO), Y SU PADRE CON TANGOS Y MILONGAS Y EL GRUPO ARTÍSTICO "LA 44" CON CANCIONES Y TEATRO.

EL COSTO DEL TICKET ES DE 190$ ,INCLUYE CENA Y POSTRE.

PODES RESERVAR TU LUGAR POR ESTE MEDIO O AL CELULAR 095503388 (CECILIA)

EL CLUB SANTA ANA ESTA AL NORTE DE AVDA. .GIANATTASIO TRES CUADRAS DESPUÉS DE PASAR EL PARQUE ROOSEVELT

- postaporteñ@ 1367 - 2015-03-18 18:16:47
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Recetas para salir de pobres. (O, hay para todos... para qué pelear ¡¡)

Mujica tenía ideólogos impensables en éste mundito uruguayo¡¡¡ 

Cualquier similitud con el "no sean nabos¡¡", es pura coincidencia ... de objetivos¡¡ 

MARCOS ROJO

Jeffrey Sachs y otra forma de fraude económico

Tomado de http://tiempo.infonews.com/

Enrique Mario Martínez

Jeffrey Sachs supo ser una joven promesa de divulgador económico neoliberal, para el cual el déficit fiscal y la inflación lo decían todo. En esa dura lucha del mundo central por adquirir notoriedad y acceder a honorarios por disertaciones y consultorías para los ganadores, que quieren recibir justificaciones de su victoria, la joven promesa dio una vuelta de tuerca a su carrera

Pasó a estudiar las economías pobres de África y Asia, intentando explicaciones generales a su desgracia. Llegó así a algunas conclusiones llamativas, como que una causa principal es la falta de litoral marítimo, que dificulta el comercio internacional y con ello bloquea el crecimiento económico. Por ese camino se fue ganando un lugar en el espacio del hipócrita círculo del mundo central que postula soluciones para los que menos tienen, las que pasan a ser expuestas en interminables y reiterados congresos y seminarios, mientras la realidad sigue avanzando en un sentido distinto, mucho más perverso.
El pasado 20 de enero, el gurú parece haber llegado a la cumbre. Ha publicado en su versión libro electrónico Theage of sustainabledevelopment –La era del desarrollo sustentable–, a la vez que se anuncia la pronta aparición del libro en papel y un curso mundial virtual para interesados en el tema. El libro ha sido prologado por el secretario general de Naciones Unidas y acompañado de elogios de buena parte de la cúpula de instituciones de ayuda como PNUD y similares.
En ese trabajo se nos explica que los pobres dejarán de serlo cuando hagan las cosas que hicieron antes los que ya salieron de esa condición. El desarrollo es presentado como un concepto lineal, en que la productividad agraria aumenta adoptando las tecnologías del mundo central, la educación y la salud pública mejoran cuando se copia a los que ya tienen buenos sistemas, los gobiernos deben dejar de ser corruptos e ineficientes y las empresas deben ayudar no corrompiéndolos, y así siguen los consejos.La paciencia del lector se ve tensionada a través de centenares de páginas que describen con aparente candidez el deber ser de una sociedad próspera, donde no hay otros conflictos a resolver que la falta de eficiencia social en el uso de todos los recursosque ya están disponibles por allí. De modo coherente, el término "corporación multinacional", o sus equivalentes y sus implicancias, no aparece ni en los bordes del libro. Los pobres son pobres porque así construyeron su destino, pero la buena noticia es que hay recetas instrumentales para corregir esa suerte, sin lastimar a nadie y para beneficio de todos.
Por supuesto, no es la primera vez que se intenta instalar estos conceptos. Sin embargo, hasta el rigor formal se va deteriorando a medida que pasan las décadas. Hace unos 60 años tuvo prestigio la tesis de Walt Rostow, catedrático del MIT que asesoró a John Kennedy. Se establecían seis etapas para pasar de la sociedad tradicional a una de consumo masivo. Esas etapas del crecimiento se consideraban un tránsito inexorable, donde el paso de una etapa a otra –una vez más– estaba vinculado a la capacidad de acumulación y organización internas, sin demasiada influencia del resto del mundo. El planteo era seductor y llevó a Guido Di Tella, en su etapa de economista académico, a trasladar la metodología a la Argentina, buscando identificar por cuál segmento andábamos.  
Los intentos de J. Sachs, y varios otros con menor autobombo que él, pero en la misma dirección, no tienen siquiera el barniz intelectual de aquellos tiempos

Constituyen simplemente un fraude edulcorado para las aspiraciones del mundo pobre, en tiempos de hegemonía del capital financiero; de paraísos fiscales; de concentración abrumadora de la producción y el comercio; de bloqueo al acceso al conocimiento más básico, que patenta vegetales y medicamentos como cosa corriente.  
Por supuesto que el mundo periférico debe hacer mucho mejor las cosas, incluyendo tener mejores y más comprometidos gobiernos. Pero eso sólo será posible cuando ese mundo se saque de encima aquellos que explotan sus recursos naturales y depositan sus beneficios en el mundo central, a la vez que bloquean las posibilidades de integración vertical de sus producciones. Si los economistas del mundo central quieren ayudar en ese camino deben hacer intentos como el de Thomas Piketty, pero no detenerse allí sino ir mucho más allá. Piketty demuestra, sin lugar a dudas, la agobiante tendencia concentradora del capitalismo y a continuación propone tibiamente aplicar impuestos a los beneficios y a las herencias, como forma de atenuar los efectos. Singular propuesta: no ocuparse de cómo se genera la riqueza, ni cómo es su distribución primaria, sino de tironear parte de lo que los ganadores ya disponen y para lo cual tienen cada vez más escondites y refugios.
Necesitamos que Bank Ki-moon deje de prologar guarradas como las de Jeffrey Sachs y que gente como Thomas Piketty se ocupe de la forma en que se genera la riqueza como causa central de la injusticia. Serán sólo unos pasos más, pero si quieren ayudar, allí está la tarea.

MR - postaporteñ@ 1367 - 2015-03-18 18:14:55
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Dirigente social boliviano: "Evo Morales ha perdido el contacto con el pueblo"

Oscar Olivera lideró en 2000 las protestas contra la privatización del agua que impulsó la carrera política de Morales. Hoy acusa al mandatario de traicionar sus ideales.

por J. Marcos y M. Ángeles Fernández, Cochabamba - 06/03/2015 La Tercera

Su pelea “ya no es mediática. Está muy en la base, muy abajo, ni siquiera en la calle, diría que en la chacra, en un huerto escolar a 50 kilómetros” de la ciudad, allí donde “las luchas urbanas han dejado de existir”. Lo explica, convencido de su importancia, Oscar Olivera, una de las voces y caras más visibles de la llamada “guerra por el agua de Cochabamba”, de la que se acaban de cumplir 15 años. Una revolución ciudadana que sacó a la transnacional Bechtel de Bolivia. La manifestación marcó un antes y un después. Aquellos días de protesta fueron el inicio del espaldarazo definitivo que impulsó a Evo Morales a un poder en el que sigue instalado.

En varias ocasiones ha afirmado que el partido de Evo Morales (Movimiento Al Socialismo) ha traicionado sus ideales, ¿por qué?

Al gobierno ahora no le interesa la lucha del agua porque no tiene plata detrás, le interesa la industria extractiva. Y lo más grave de este gobierno no es que establezca un modelo económico extractivista, lo más grave es que ha desmantelado las organizaciones sociales autónomas, hasta convertirlas en espacios de propaganda política partidaria del gobierno. Organizaciones como la Coordinadora del Agua, que fueron la base social para que Morales sea presidente, fueron destruidas, tentadas por el gobierno para que muchos de sus referentes sociales sean funcionarios públicos. Los que quedamos en la misma acera, los que no cambiamos, somos calumniados, estigmatizados, criminalizados, amenazados, agredidos. Se ha generado una especie de desconfianza en la misma población. Para nosotros, en 2000, la pelea no era por elevar nuestro nivel de consumo, sino para que la gente pudiera, desde abajo, tomar decisiones y establecer colectivamente un rumbo, dar un contenido a su vida, que decidan cómo quieren llevarla. Y otra vez hoy desde el Estado nos han expropiado la política, la democracia, nuestra voz, nuestra capacidad de decidir y construir.

¿Cuál es la actual situación en el país de los derechos del agua? 

Se ha avanzado muy poco (en ese tema), si bien tampoco hay que desconocer que las empresas públicas han hecho un esfuerzo, particularmente a exigencia de la población, para extender redes de agua. El agua llega a más gente. 

Más allá del agua, ¿cuál es la fortaleza del Ejecutivo de Morales?

La gente votó por Evo Morales y va a seguir apoyando a este gobierno porque hay una especie de estabilidad económica, basada fundamentalmente en el dinero del gas y del petróleo, también de los minerales. Se nota que se está consumiendo y eso es lo que le importa a la gente hoy. Y al gobierno le interesa porque está en el poder. Evo Morales ha perdido el contacto con el pueblo; el vínculo que tiene con él es a través de gente absolutamente servil.

¿Qué responsabilidad tiene el ‘pueblo’?

Nos han expropiado la política y nosotros nos hemos dejado. No quiero echar sólo la culpa al gobierno, porque muchos de los compañeros con los que luché se han cambiado de vereda y ahora están muy bien. Mientras, la mayoría de la gente, hoy desorganizada, está viviendo como antes, en las angustias que siempre tuvieron.

¿Tiene esperanza en el futuro de Bolivia?

Sabemos y conocemos cómo echar a un gobierno, a una dictadura militar o civil. Sabemos y podemos. Y lo vamos a hacer seguramente, cuando el tiempo lo disponga y la gente esté decidida. Lo grave es reconstituir y reconstruir ese tejido social; eso exige años, esfuerzos, sacrificios, sangre.

- postaporteñ@ 1367 - 2015-03-18 18:11:30
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Brasil: Tres preguntas y tres respuestas breves sobre un domingo triste

Valerio Arcary *

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

1. ¿Cuál fue el significado de las manifestaciones del 15 de marzo?

El martillo de la historia puede ser cruel. Doce años después de la elección de Lula para la presidencia, la fatiga del lulismo abrió camino para la reorganización de una derecha con base social ampliada en la clase media. Ocurrió en este triste día 15 de marzo la mayor manifestación reaccionaria del último medio siglo. Muy grande y muy reaccionaria.

Convocada por internet, originalmente, por grupos de una nueva derecha y extrema derecha, sin trayectoria, ganó repercusión por la divulgación favorable en los medios escritos, en las radios y televisoras. Recibió apoyo del PSDB, a través de un video improvisado de Aécio Neves. El giro del PSDB, in extremis, presionado por la disputa de su base social y electoral por la nueva derecha, sugiere que la política del chantaje del principal partido de la oposición burguesa puede haber cambiado de tono.

Fue tan reaccionaria que la única comparación razonable remite a las Marchas de Familia con Dios por la Libertad que antecedieron el golpe de Estado de 1964. Desde el fin de la dictadura las mayores movilizaciones políticas de masas, aunque de diferentes proporciones, fueron progresistas: las Directas Ya en 1984, el Fuera Collor en 1992, y las Jornadas de Junio de 2013.

Aunque las encuestas divulgadas antes del día 15 indicaban que el tema de la corrupción sería la principal motivación para aquellos que pensaban ir a los actos, las consignas que tuvieron mayor eco fueron, inequívocamente, por el derrumbe del gobierno Dilma.

Un proyecto de golpe “a la paraguaya”, como fue la destitución de Fernando Lugo en 2012, sería una salida reaccionaria a la crisis política. Un impeachment (destitución) de Dilma Roussef realizado por el Congreso Nacional recién electo, en el contexto de una campaña de calles apoyada en la movilización del resentimiento de la clase media, desembocaría en el mandato de Michel Temer, y la formación de un gobierno de coalición del PMDB, probablemente, con el PSDB y DEM, que aprovecharía el mandato para iniciar una ola de ataques anti-sociales brutales, un ajuste fiscal impiadoso, con secuelas recesivas imprevisibles.

El contenido social y político de las manifestaciones fue antidemocrático, antipopular y, en algunas parcelas, directamente anticomunista, y expresaban un odio exacerbado contra el PT y, también, contra toda la izquierda. Las pancartas pidiendo “intervención militar”, los muñecos de Lula y Dilma ahorcados, carteles que se vanagloriaban de que “comunista bueno es comunista muerto”, o “queremos sólo Ministerio Público y Policía Federal”, la amenaza contra la vida de João Pedro Stédile, fueron parte de los episodios lamentables.

Pese a que el impeachment haya sido la principal consigna del 15 de marzo, las reacciones inmediatas a las manifestaciones no indican que la política de la burguesía en relación al gobierno se haya alterado. No está prevaleciendo, por ahora, una línea “venezolana”. Los pesos pesados de la clase dominante no están apostando en boicotear la gobernabilidad. Tampoco esta es la política de Obama en Washington. En la vísperas del domingo, Dilma Roussef recibió una reconfortante llamada de Joe Biden, y la confirmación de la reunión de la Cumbre de Panamá.

Por línea “venezolana”, debemos entender un proyecto de campaña en las próximas semanas con nuevos actos para cercar al Congreso Nacional exigiendo el impeachment.

Pero la nueva derecha, apoyada en los exaltados de la extrema derecha, fortalecidos por el éxito del 15 de marzo, y por la adhesión de última hora del PSDB, cediendo a la presión, insistirá en la misma táctica. Ya probaron que no deben ser subestimados. Intentarán nuevamente recoger en las calles el sentimiento de rechazo al gobierno que crece, sobre todo en la clase media.

Si la política burguesa dominante fuera a cambiar, la situación política será, evidentemente, distinta. La posibilidad de unidad de acción contra el impeachment estaría colocada, sin dudas. Si hubiera peligro inmediato o real de golpe “a la paraguaya” toda la izquierda deberá unirse contra el impeachment. Pero la política tiene sus ritmos. El pueblo de izquierda debe tener la sangre caliente, manteniendo la cabeza fría.

Mientras la situación no cambie, no debemos ceder un milímetro a la presión gubernamental. Mantenemos nuestra posición: CUT, MST, UNE, Consulta Popular, rompan con el gobierno, únanse en la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores y de la juventud. Ninguna legitimación al gobierno.

2. ¿Quién estuvo en las calles?

Las manifestaciones del 15 de marzo fueron una protesta hegemonizada por el resentimiento de las clases medias. En Porto Alegre, donde ocurrió una de las mayores movilizaciones del país, fue publicada una encuesta sobre la composición social de las protestas: 40,5% de los entrevistados ganan más de 10 salarios mínimos; 31,9% de 6 a 10 salarios mínimos; 22,7% de 3 a 5 salarios mínimos; y apenas 5% de 1 a 2 salarios mínimos. No parece imposible que ésta composición social haya predominado en todo el país. La corrupción fue, evidentemente, el motivo principal.

Pero el malestar en las capas medias se viene acumulado desde hace años, y ya se había expresado durante las elecciones de 2014. La crónica inseguridad de la vida urbana, con aumento de robos, asaltos, y la permanencia de índices muy elevados de homicidios, alimenta un profundo descontento. El aumento de los alquileres, de los planes de salud, de las mensualidades escolares, de los estacionamientos, de todo y cualquier tipo de esparcimiento, del impuesto a los ingresos, en fin, de todos los servicios, golpea duramente a la clase media, que se resiente por no recibir casi ningún beneficio por parte del Estado.

La repercusión dramática de la operación Lavajato, un escándalo de desvío de dinero público que supera en escala a todos los anteriores, pudiendo alcanzar un billón de dólares, inflamó la furia de la clase media. Eso no debe impresionarnos demasiado. El sueño de consumo de la clase media y tener un gobierno honesto y técnico. Corresponde a su visión del mundo y a una ideológica meritocrática de que la desigualdad social no es sí misma algo malo, porque tendría fundamentos “naturales”. Por eso, la clase media es atraída por la idea de un gobierno iluminado, hasta de un déspota, si con eso logra ser competente y encontrar buenas soluciones para todos.  

Ocurre que el estancamiento económico, la presión inflacionaria, la desvalorización de la moneda, los despidos en masa en la industria, tienen fuerte impacto, también entre los trabajadores. La clase media es muy heterogénea. Se puede dividir, si la clases trabajadora entra en escena con todo su potencial social. Esa es la esperanza. Una parcela de la clase media puede correrse hacia la izquierda.

3. ¿Por qué se va agravar la crisis política?

Existe una tendencia a que la crisis política del gobierno aumente. El gobierno está paralizado por la resistencia organizada del bloque liderado por Cunha y Calheiros, apoyados por la oposición burguesa en el Congreso Nacional. La apuesta de la dirección del PT y de Lula de rifar a Pepe Vargas (ex ministro de Desarrollo Agrario), convocar a los siniestros Michel Temer y Eliseu Padilha del PMDB, al espantoso Kassab para ayudar a Aloisio Mercadante no será bastante. Cambiar la composición del núcleo duro del gobierno Dilma, incluyendo a un sector más colaboracionista del PMDB, no corresponde a la gravedad de la crisis luego del 15 de marzo.

Es increíble que la única respuesta del gobierno hay sido una evaluación defensiva sobre las protestas: una movilización de masas “legítima” y “pacífica”, y una exaltación de la democracia. No tuvieron mejor idea de que anunciar un paquete de medidas contra la corrupción. O sea, están suplicando una tregua a la clase dominante. El problema es que la crisis se va agravar.

Nuevamente hablan como salida de una reforma política y un programa contra la corrupción, pero ya no hay cohesión en la coalición gubernamental en el Congreso Nacional para apoyar cualquier salida. Al mismo tiempo, la crisis económica se profundiza, y los compromisos con el ajuste fiscal van aumentando la insatisfacción popular con el gobierno. Dilma y su gobierno de colaboración de clases, menos de cien días después de asumir el mandato, tiene a la aplastante mayoría de la clase media en la oposición, y resuelve mantener los ataques contra la clase trabajadora y la juventud. Camina a estar suspendida en el aire.  

La nueva derecha y la extrema derecha intentarán volver a la calles. Y saben que no pueden esperar mucho. La cuestión central es para donde irá el PSDB. ¿Se unirá a la escalada promovida por la nueva derecha y apoyará el impeachment? ¿O retrocederá?

El lugar de la oposición de izquierda deberá ser el de impulsar, con firmeza y coraje, la movilización social contra los ataques que golpean a los trabajadores y la juventud.

* Integra el Consejo Editorial de la revista Outubro, y es militante del PSTU (Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado)

EH - postaporteñ@ 1367 - 2015-03-18 18:08:24
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EL CAMINO AL CIELO

Se nos dice “el camino al cielo está lleno de espinas”. En consecuencia, debe ser transitado con sacrificio, con abnegación, con estoicismo frente al dolor y toda clase de contingencias adversas o difíciles. Por ejemplo hay que portarse bien y renunciar a serle infiel a su esposa, no robar, no matar, no caer en intolerancias etc. Para los millones de cristianos,-católicos, evangélicos pentecostales, bautistas, mormones, y demás grupos que los agrupa en virtud a sus matices diferenciadores- esto surge de las enseñanzas de Cristo, plasmadas en los Evangelios. Textos a los que recurren para consolidar su fe y su camino por la vida en sociedad. Por tal motivo, en la Biblia encuentran las respuestas buscadas para resolver sus angustias existenciales o de sus almas. Cada uno entonces, encuentra su guía, su transitar.

Me parece que lo del camino espinoso, no es más que producto de lecturas apresuradas y equivocadas interpretaciones. En lo que a mí respecta, los evangelios, son absolutamente claros y no deberían llevarnos a confusión.

Cuando Cristo predico sus enseñanzas de libertad para los hombres, se acompañó de gestos que respaldaban su prédica. Gestos conmocionantes y sobrenaturales que llamamos milagros. Entonces, en cada uno de ellos hay una enseñanza, un mensaje y nos indica el “verdadero camino”. Resucitó muertos, curo enfermos, multiplicó panes y peces. Pero tal vez el más importante o el que más debe llamarnos a la reflexión, fue su primer milagro registrado. Porque fue el primero, estamos obligados a preguntarnos ¿Cuál fue el sentido de tamaño gesto?¿qué es lo que nos quiso decir?. De una tranquila lectura evangélica, vemos que todo está claro- Para más dato fue su madre la que le pidió que lo haga, respondiendo Jesús que no había llegado su hora. Pero lo hizo.

El texto de San Juan en la biblia dice: “Al tercer día hubo unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Jesús también fue invitado a estas bodas, como asimismo sus discípulos. Y llegado a faltar vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le dijo: “¿Que nos va en esto, a Mí y a ti mujer? Mi hora no ha venido todavía”. Su madre dijo a los sirvientes cualquier cosa que El os diga, hacedla”.

Resuelto a ejecutar el pedido materno, no pidió una jarra de las que se usaban en la época para servir el vino. Con una pequeña vasija, repleta de agua hubiera bastado para realizar el milagro y convertir el agua en vino y dar testimonio de poder a grandeza. Pero no fue eso lo que hizo. Y los evangelios, en esto son muy escrupulosos con los detalles y así expresan:”…Había allí seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, que contenían cada una dos o tres metretas –una metreta, contenía 36,4 litros-, si fuera por tres son algo más de cien litros por tinaja ¡Estamos hablando de 600 litros de vino!!!

Esto es necesario entenderlo, porque para una pequeña aldea, recibir tal cantidad de vino era algo conmocionante, y sin dudas la intención no era llevar la ingesta de los invitados, con sabor a pocos y pequeñas cantidades, el mensaje se dio con demasiada abundancia. Esto es, beber vino en cantidad, es la clara enseñanza de este milagro. Pero para que no queden dudas, se nos aportaron otros detalles.

Cuando el maestresala –continúa San Juan- probó el vino…llamó al novio y le dijo:”Todo el mundo sirve primero el buen vino, y después, cuando han bebido bien, el menos bueno; pero tú has conservado el buen vino hasta este momento…”

De lo expuesto, podemos extraer dos reflexiones, la primera es que había vino suministrado por el dueño de casa, pero que este no alcanzó, aunque habían bebido bien y ya se lo habían tomado. No sabemos si era poco o mucho, pero sí, que se habían tomado todo el vino previsto para la boda. La segunda era que el maestresala era conocedor y supo apreciar la calidad. Acá tenemos la segunda enseñanza del milagro referido en el evangelio: El verdadero camino al cielo, indica entonces que no solo debemos beber vino en abundancia, sino que este además, debe ser de muy buena calidad. Como se ve esto no tiene nada que ver con la infidelidad conyugal, y es nada más ni nada menos que el primer milagro. En signo demasiado fuerte para no prestarle atención.

Pero la cosa no termina acá. El sustento de esta clarísima enseñanza de vida para ir al cielo, encuentra mayor apoyatura en la misma Biblia.

Próximo a su muerte, Cristo hace una última cena con sus apóstoles. Es pues un momento, solemne. Y dos de los cuatro evangelistas, refieren las mismas palabras. Esto es importante porque permite asomarnos al futuro. El futuro indica que cuando morimos, vamos si todo anda bien, al reino del Padre. Pero ¿Qué hay en este reino?¿que se nos ofrece? Ello es casi un misterio, porque no hay muchos datos. Encontré sólo uno, que con absoluta certeza nos permite echar una mirada al futuro inexorable de todos, los que sepan transitar el camino correcto.

Luego de indicar el sentido del cáliz, en la última cena, agregó Jesús-San Mateo-:” Os digo: desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el reino de mi Padre…”

No sabemos entonces si en el cielo, habrá panes o peces, muebles o instrumentos musicales. Lo que sabemos con certeza es que habrá vino y lo podemos disfrutar tomándolo con amigos

Producto de estas sabias enseñanzas, no llegó la hora de preguntarse ¿muchos camaradas de nuestra llamada izquierda, no habrán elegido este camino de santidad?

ISMAEL ALMUDENAS - postaporteñ@ 1366 - 2015-03-17 09:01:56
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*De Idas y Contramarchas...y Anteriores Bamboleos

Coincido en lo esencial de ésta crítica* ( nota de c.e.r. postaporteñ@ 1365 - 2015-03-14 ) a la actitud gobernante y su prensa, y la caracterización del rol de las burocracias tecnocráticas "izquierdosas", ofrecidas en auto-seducción -sin ropa interior ni exterior- al imperio, y temerosas de la intervención potencial, no pactada, de organizaciones populares. Éstas aun no se ven, pero ese temor está bien definido. 

Es menor lo de "fraudeamplismo", Fidel y su oratoria. Son títulos, resquemores, y defraudaciones, que aun duelen, con legitimidad, a algunos exfrentemplistas. 

Lo de la "democracia social", en oposición a ésta de las semicolonias, está en la teoría de todo lo que queda para hacer

Sobre la UNASUR, Las dos Declaraciones, no van más allá de contentar y enviar mensajes políticos que, intranquilizan o tranquilizan, o marcan algunos límites. 

Pero parecen ser de cal y de arena. "Te damos... pero nos das". 

Pero tal vez pueden ayudar, por algo está tan enojada la jauría derechosa y su "prensa".  

Por otro lado, "Raulito" ?, no se habrá enterado de que EEUU "injiere" -- o trata de injerir siempre, siempre-- en la política, en la cultura, en la militarización, en la dedocracia, o en la milicracia del planeta entero? No pudo enterarse a tiempo, antes de abrir su bocota infradotada, de que sus agentes, su dinero, sus portaviones, sus drones, pueblan los cielos, las oficinas, los calabozos, tratando de determinar el curso de las cosas, en A Latina desde el siglo XIX, y en el resto del mundo, desde las bombas atómicas en adelante??. 

No le llega la prensa a su buró de privilegio? O no lee, ni vivió en Cuba?. Y no tuvo padre? ...

No se enteró de Aristide, de Honduras, de Panamá, de Nicaragua, del Plan Colombia, de las bases en el Perú, de Allende?? ‘?

Tan estúpido es? O es un agente simplón y torpe hasta para declarar algo??.

Debería dedicarse a hacerle los deberes a Tabaré, con alguna aplicación más elaborada de lo que ha mostrado. 

Ya aprenderá, tiene tiempo. Cuenta, en la coyuntura, con la quietud popular uruguaya.  

MARCOS ROJO - postaporteñ@ 1366 - 2015-03-17 08:56:35
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Uruguay: Debate con la Unidad Popular sobre Venezuela

¿Hay en marcha un golpe como en 2002?

¿Cuál es el carácter de clase del gobierno del PSUV?

Los compañeros de la Unidad Popular –UP- han obtenido un importante logro con el ingreso al parlamento del diputado Eduardo Rubio, lo que marcó de forma clara un corrimiento a la izquierda de sectores que -aunque minoritarios- comienzan a romper con el Frente Amplio. Es por esto que queremos abrir un fraternal debate entre las posiciones de UP y las nuestras con respecto a la construcción de una herramienta política para los trabajadores al servicio de la Liberación Nacional y el Socialismo.

La UP viene compartiendo y defendiendo desde hace años a nivel latinoamericano gobiernos como el de Maduro en Venezuela, Evo en Bolivia y Correa en Ecuador, que son los modelos que ellos nos proponen. En esta primer nota nos queremos referir a la discusión abierta sobre el gobierno de Maduro en Venezuela.

En su edición del 27 de febrero el diario la Juventud en su editorial afirma que “El intento constante de frenar estos procesos de liberación y restablecimiento democrático hoy se ha centrado en Venezuela, donde la derecha en forma constante intenta desestabilizar por diversas vías el proceso popular bolivariano de cambio social.”

Gonzalo Abella, ex candidato a presidente, afirmaba en la misma edición: “Y en ese marco esta confrontación que está al borde de la guerra civil en Venezuela, el intento de golpe de Estado, tiene dos realidades (…) Una es la situación interna en Venezuela, adentro se acabaron las marimbas, se acabó la contrarrevolución abierta, pueblo, milicias, fuerzas armadas, gobierno bolivariano, ahí se acabó el juego. Pero el desabastecimiento feroz, el sabotaje y la campaña internacional de aislamiento. Entonces, no sólo hay que defender a Venezuela, hay que estudiar Venezuela (…)”

Estamos plenamente de acuerdo que hay que estudiar lo que pasa en Venezuela y no solo compartimos, sino que nuestros compañeros de la UST LITCI en Venezuela están al frente en la defensa de las libertades democráticas, si existiera la posibilidad de golpe de estado como en 2002. Pero opinamos que para estudiar Venezuela no hay solo que escuchar al gobierno de Maduro y sus amigos, entre los que se encuentran parte de los dirigentes del FA, los burócratas de la dirección del PIT-CNT y el propio Mujica.

¿Hay en marcha un golpe?

Desde nuestra visión “parece extraño que el imperialismo impulse un golpe de estado al presidente Maduro, cuando todas las medidas económicas que se están aplicando, han sido consensuadas  con el Bank of América por parte del Ministro de Finanzas. Y previamente con representantes del Trend Capital (financiera con sede en Bs.As.), Van Eck Global (Fondos de inversión, agronegocios, minería, con negocios en Rusia, China, Indonesia, Polonia), Aberdeen Group,(Servicios financieros), Stone Lion Capital (fondos buitres) con sede en Nueva York, Investec y Mangart y el propio Bank of América.”

“Estas denuncias – de golpe- tienen como objetivo real desviar la atención de la verdadera preocupación que tiene todo el pueblo trabajador venezolano, que se pregunta: “Ahora comenzarán a aparecer los productos?”, ¿El salario me alcanzará?  ¿Bajará el dólar paralelo? ¿Se terminarán las colas? (…)" Ya se prevé que la inflación del 2015 rondará el 110%.

El gobierno de Maduro intenta confundir

“Antonio Ledezma, -alcalde de Caracas que fuera detenido- es el representante político de un sector de la burguesía pro imperialista, histórico responsable de ataques al movimiento obrero y los sectores populares al servicio de las multinacionales y la gran burguesía. Nada tenemos que ver los trabajadores y luchadores con este personaje.” Sin embargo, aprovechando esta situación, el gobierno de Maduro comenzó a reprimir todo intento de protesta como el que llevo a la muerte de un estudiante durante una movilización contra el gobierno en la ciudad de San Cristóbal, estado de Táchira.

El recorte de las libertades democráticas y la represión contra los trabajadores

El gobierno de Maduro afirmó que la muerte del estudiante era “fruto de la influencia de los grupos de ultraderecha envenenando a unos muchachos”. Pero bajo este discurso se esconde el ataque contra “dirigentes, activistas y luchadores de las organizaciones sindicales, políticas y populares; Rubén González, dirigente sindical de Ferrominera, estuvo preso 17 meses. Hoy están presos  trabajadores de Sidor, Rederick Leiva , Heberto Leinys Quijada Bastardo. Trabajadores y dirigentes petroleros han sido despedidos o encarcelados por manifestarse  por sus derechos y hay una larga lista de atropellos antidemocráticos.”  No hemos visto en ningún diario, ni en la radio, ni en las  palabras de Abella, estudiar y denunciar esta realidad de los trabajadores en Venezuela, sino más bien limitarse a la versión oficial de Maduro y el PSUV

El socialismo del siglo XXI vs el socialismo de Marx

Abella y la AP afirman que la “liberación nacional y el socialismo pasa por Venezuela” y  lo toman como un modelo. Gonzalo Abella critica a la “izquierda bonsái” que reclama hacer de Venezuela lo que hizo la Cuba revolucionaria del 1959, que socializó los medios de producción, ya que estaríamos “en un contexto totalmente diferente”.

Pero frente al “el desabastecimiento feroz, el sabotaje y la campaña internacional de aislamiento”, ¿por qué Maduro no avanza en el camino de la Cuba del 59?, ¿no estaría planteado la expropiación sin pago de todos los burgueses que acaparan los alimentos y realizan el “sabotaje”,  incluso la expropiación de las empresas imperialistas que controlan gran parte del negocio del petróleo en Venezuela? Abella no puede o no quiere ver que en Venezuela lo que existe es un gobierno burgués, el de Maduro, que tomó algunas medidas de nacionalización pagando a los capitalistas hasta más de lo que valían sus propiedades. Si tiene alguna comparación no es con el socialismo, sino con gobiernos burgueses, como por ejemplo el de Perón en la Argentina.

Es cierto que en Venezuela hubo y hay un proceso de luchas, pero intentar confundir esto y atribuirle al PSUV un carácter “socialista” es confundir a los luchadores y activistas. El socialismo de Marx, el único socialismo científico existente, es aquel donde las fábricas, los bancos y las tierras están en manos de los trabajadores, así fue en la Cuba revolucionaria del 59 y la Rusia de 1917, más allá de las diferencias de sus procesos.

Izquierda Trabajadores

IST - postaporteñ@ 1366 - 2015-03-17 08:53:07
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Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (10)

La política exterior, expresión del régimen burocrático

Rolando Astarita [Blog]

En las partes anteriores de la nota hemos puesto el foco en la política interior de la dirección cubana. Ahora el análisis se centra en la política exterior, que está orgánicamente vinculada con la naturaleza del régimen burocrático que rige en la isla: la política exterior de la dirección cubana es la continuación de su política interior, pero a su vez refuerza el régimen burocrático. Por eso también esta vinculación constituye elelemento de unidad que subyace en posiciones de política exterior que, a primera vista, aparecen como opuestas, y hasta contradictorias. Para ejemplificar lo que queremos significar, veamos el siguiente pasaje en el que Guillermo Almeyra describe, críticamente, la política exterior de Cuba. Dice:

“¿Quién puede negar la necesidad de apoyarse en la entonces Unión Soviética para reducir el costo del bloqueo estadounidense? ¿Pero era necesario decir que Brezhnev era un gran marxista, apoyar la invasión a Checoeslovaquia en 1968 o considerar que los consejos obreros húngaros o la movilización de la clase obrera polaca en 1980 estaban instigados por la CIA? ¿Quién podría oponerse a la intervención revolucionaria en África? ¿Pero era necesario apoyar al sangriento dictador Teodoro Obiang, de Guinea Ecuatorial, declarar gran marxista al somalí Siad Barre, agente de Estados Unidos, sostener la dictadura etíope de Haile Mariam, que oprimía a los eritreos? ¿La necesidad de romper el aislamiento en el campo diplomático latinoamericano imponía necesariamente reconocer el fraude en México y reconocer antes que nadie a Salinas de Gortari en medio de la movilización popular que lo resistía o apoyar como “antiimperialista “al dictador argentino Videla? ¿La necesidad de recurrir al turismo debe por fuerza llevar a construir lujosos campos de golf o marinas exclusivas? ¿No habría que preguntarse sobre los efectos políticos y morales de esa línea en escala internacional y en la misma Cuba? (“Notas a la “Epopeya Cubana” de Claudio Katz” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193372)

Esta descripción es acertada, ya que todos estos elementos opuestos los encontramos en la política exterior del castrismo. Sin embargo, no se trata de opuestos sin conexión de identidad, porque entre “ayudar a los sandinistas en su lucha contra la dictadura de Somoza” y “amparar a la dictadura de Videla en los foros internacionales”, para tomar dos posiciones polares del castrismo, existió una  unidad de contenido que no debería soslayarse. La misma consistió en una política que fue contraria a promover el poder autónomo de las masas trabajadoras, y favorable a la estabilización de regímenes capitalistas o burocráticos que se acomodaran a las “razones de Estado” de la dirigencia cubana, alineada, a su vez, con los soviéticos. Por eso, la afirmación “Cuba ayudó a los sandinistas a derrotar a la dictadura de Somoza” es unilateral si no se agrega que, una vez derrotado Somoza, la dirección castrista contribuyó a bloquear y anular toda tendencia anticapitalista que apuntara a desbordar por izquierda al FSLN. Una orientación que coincidió con la de varios gobiernos burgueses de la región, como México y Costa Rica; que también fue funcional a la estrategia de la socialdemocracia internacional; y principalmente, coincidió con los intereses de la URSS, opuesta a cualquier intento de “desestabilización socialista” en América Latina. En este punto es necesario subrayar la relevancia que tuvo el giro, en los años 1960, de Cuba hacia la órbita soviética.

Alineamiento con el stalinismo soviético

Ya en los años 1930 Trotsky decía que la burocracia stalinista buscaba preservar la URSS manteniendo un statu quo internacional, que pasaba por neutralizar (y reprimir, si era necesario) a los movimientos revolucionarios al interior del capitalismo, a cambio de que los Estados capitalistas no atacaran a la URSS. Así, refiriéndose a la burocracia soviética, Trotsky escribía: “Ahogando la espontaneidad y la iniciativa de las masas populares en su propio país, no puede suscitar en el mundo el pensamiento crítico y la audacia revolucionaria. Por otra parte, ella aprecia mucho más la ayuda y la amistad de los radicales burgueses, de los burócratas sindicales de Occidente que la de los obreros separados de ella por un abismo” (La revolución traicionada)

Por eso, el principio rector de la “construcción del socialismo en un solo país” decía que las “razones de Estado” de la URSS estaban por encima de cualquier otra consideración. Se convirtió entonces en práctica corriente presentar a gobiernos burgueses como “amigos de la paz”; y aconsejar a los PC que no los atacaran si esto contribuía al sostenimiento de un acuerdo comercial o diplomático. Una práctica que, con sus variantes, se mantuvo a lo largo de décadas. Por ejemplo, en la inmediata posguerra, y en aras de sostener los acuerdos firmados en Yalta y Postdam con EEUU e Inglaterra, la dirección soviética presionó a los partidos Comunistas de Francia e Italia para que colaboraran con la reconstrucción burguesa de sus países. Y por este camino se llegó a que, en nombre del socialismo, la URSS y el PC argentino (y Cuba, véase más abajo) defendieran a la dictadura de Videla. No fue un rayo en día sereno, sino el fruto necesario de una política de larga data. Miles de comunistas fueron educados en esa lógica de la “razón de Estado”; lo que explica, por otra parte, la obediencia ovejuna con que se aceptaron semejantes posiciones en las organizaciones stalinistas

En este respecto, es imposible entender la política exterior de Cuba si no se la ubica dentro de la estrategia del stalinismo soviético, por lo menos desde fines de la década de 1960. Por aquellos años Cuba abandona posiciones radicalizadas -que buscaban extender la revolución a nivel continental a través del accionar de vanguardias armadas- y adopta una postura coincidente, en lo esencial, con la orientación soviética. El proceso fue relativamente rápido. A comienzos de 1966 Castro rompe públicamente con la dirección maoísta (considerada ultraizquierdista). Ese mismo año denuncia, en el cierre de la Conferencia Tricontinental, por “trotskistas” y “agentes del imperialismo y de la CIA”, a líderes, militantes e intelectuales de izquierda; entre ellos, al dirigente de la guerrilla guatemalteca Yon Sosa. En 1967 se realiza la Conferencia de la OLAS, que si bien se pronuncia por extender la revolución a América Latina, Asia y África, no cambia el curso en que ya estaba embarcado el castrismo. En octubre de ese año el Che, que había quedado aislado en Bolivia, es asesinado. Por aquel entonces el movimiento comunista oficial consideraba a Guevara un "aventurero irresponsable", por decirlo suavemente (desde 1965, por lo menos, el Che había adoptado una postura muy crítica hacia los soviéticos). Por fin, en 1968 se produce la toma de posición que marca un hito: Castro apoya la invasión de los países del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia. Los intelectuales castristas que hoy quieren pasar por “radicales” e incluso “semi-trotskistas”, evitan referirse al asunto, pero el impacto que tuvo este pronunciamiento en el movimiento comunista mundial fue muy grande.

Uno de los resultados del giro fue que los grupos guerrilleros que habían sido apoyados en los 1960, dejaron de recibir asistencia material de Cuba, o tuvieron menos asistencia (aunque se siguió ofreciendo refugio en Cuba y entrenamiento militar). En 1970 el líder guerrillero venezolano Douglas Bravo acusó a Castro de abandonar la revolución continental para favorecer el desarrollo económico de la isla. A su vez, la guerrilla guatemalteca dirigida por Yon Sosa dejó de recibir cualquier tipo de asistencia, ya que no quería resignar su independencia. Los cargos por “trotskistas” y “provocadores de izquierda” por parte de los cubanos (dirigentes del PC o delegados de su Comité Central en países extranjeros) a militantes de izquierda que se resistían a sus orientaciones, se hicieron frecuentes.

Luego, en los años que siguieron, se consolidó la identificación política e ideológica del castrismo con la burocracia soviética. Por eso, en 1972, en ocasión de su viaje a la URSS, Castro podía declarar, sin despertar asombro, que “nuestro pueblo tiene absoluta confianza en la política de principios de la Unión Soviética” (27/06/72). Reafirmando esta orientación, Cuba otorgó la Orden José Martí, entre otros gobernantes stalinistas, a Nicolae Ceausescu de Rumania, a Erich Honecker de Alemania Oriental y a Leonid Brezhnev. Incluso Fidel Castro calificó de “gran líder” a Kim Il Sung, y declaró que “la Corea del socialismo” era un país de “trabajadores liberados, del pueblo soberano y digno, de los científicos creadores, de los niños felices…” (11/03/86; sobre Corea del Norte, aquí).

Gobiernos “amigos” y conciliacionismo patriótico

Coincidente con la orientación estratégica de mantener buenos términos y no molestar a los países “amigos”, y al calor del giro hacia la línea soviética, la dirección cubana embellecía a gobiernos burgueses, y disimulaba sus crímenes, cuando lo creía conveniente. En 1968, esto es, el mismo año del apoyo a la represión en Checoslovaquia, el PC cubano se mantuvo en silencio frente a la masacre de estudiantes en la plaza de Tlatelolco, por parte del gobierno mexicano. Y los gobiernos del PRI eran calificados por Cuba de “patrióticos” y “anti-imperialistas”. Por eso también, el castrismo pasó a apoyar el programa stalinista de revolución por etapas y de alianzas con las burguesías progresistas. Tal vez el ejemplo más destacado, a principios de la década de 1970, fue el consejo de Fidel Castro a los trabajadores chilenos de defender  “la unidad nacional” detrás de Salvador Allende.

Efectivamente, en la extensa gira que realizó por Chile en 1971, Castro explicó que el objetivo fundamental de los trabajadores debía ser, en esa fase, conseguir la independencia de Chile del imperialismo, y que eso se lograba “con la unión del pueblo patriota” (discurso en el estadio Rancagua, 25/11/71). Con el mismo sentido, convocó a los mineros a mantener la disciplina para elevar la producción, ya que las minas pertenecían al Estado, por lo tanto había cesado “la contradicción fundamental entre los trabajadores y los propietarios” y había que “trabajar para la patria chilena” (discurso en la mina El Teniente, 24/11/71). Ante los universitarios de Concepción, sostuvo que en Chile se había iniciado un camino revolucionario, no reformista (18/11/71). Por último, aconsejó al pueblo chileno que confiara “en el hombre que hoy lo representa” y explicó que incluso se podía conversar provechosamente con los militares (2/12/71)

Este conciliacionismo cubano con las burguesías “progresistas y antiimperialistas” se reafirma en 1975, en ocasión de la Conferencia de partidos Comunistas de América Latina, realizada en La Habana. Un caso ilustrativo es el de Argentina. Recordemos que el partido Comunista argentino había llamado a votar, en 1973, al gobierno del general Perón, al que caracterizaba como “popular” y de “corte anti-imperialista y anti-oligárquico”. La realidad es que Perón alentó las bandas parapoliciales y de derecha (la llamada Triple A), que asesinaban impunemente a militantes de izquierda. A su muerte, el gobierno de Isabel Perón profundizó esa orientación semi-fascista. La Triple A se cobró miles de víctimas. Sin embargo, los delegados cubanos en Argentina se oponían a que el PRT de Santucho continuara su enfrentamiento con el gobierno de Isabel Perón (según comunicación personal de un ex militante del PRT que participó en esas discusiones, en 1975). Por supuesto, el argumento de los castristas no tenía que ver con alguna crítica al vanguardismo militarista del PRT, sino con la posición política de no atacar al gobierno argentino (que había cerrado muchos negocios con Cuba). Por eso acusaban a quienes se les oponían de tener “influencias trotskistas”. Esa tensión entre el PRT y la dirección cubana habría alcanzado un nivel muy alto a raíz del fracasado ataque al cuartel de Monte Chingolo, en Buenos Aires, en diciembre de 1975 (siempre según la misma fuente). De todas maneras, el hecho cierto y públicamente comprobable es que los crímenes de la Triple A no eran condenados por Cuba. Todo un antecedente para la posición que adoptarían la URSS y Cuba frente a la dictadura de 1976

En definitiva,  la estrategia del stalinismo soviético pasó a constituirse, entre fines de los 1960 y principios de los 1970, en la guía directora de la política exterior cubana. Por supuesto, pudo haber matices en interpretaciones, o tensiones por alguna acción de Cuba no aprobada por los soviéticos (lo veremos más abajo en el caso de Angola). Sin embargo, Cuba nunca cuestionó la orientación de fondo del movimiento comunista oficial

La ayuda a movimientos anticolonialistas, o antirracistas, tuvo como contrapartida el apoyo político (y muchas veces material) a regímenes y gobiernos democrático burgueses reformistas, a capitalismos de Estado “anti-imperialistas" e incluso a dictaduras militares de Estados capitalistas, si ello era funcional a las “razones de Estado” de Cuba, y por detrás, de la URSS. El prestigio y la autoridad política que ganaba la dirección cubana con sus intervenciones internacionales, fueron puestos, una y otra vez, al servicio de estabilizaciones burguesas o burocráticas que, en definitiva, debilitaron mortalmente el programa del socialismo a nivel mundial. Observemos que también en esto existe un paralelo con lo realizado por el stalinismo “clásico”. Por ejemplo, puede pensarse en el prestigio y la autoridad del PCUS dirigido por Stalin, luego de Stalingrado, que fueron utilizados para bloquear la revolución en Europa Occidental, y consolidar regímenes burocráticos en Europa Oriental.

Rolando - postaporteñ@ 1366 - 2015-03-17 08:45:33
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SOBRE RUSIA: FALSIFICACIÓN DE LA HISTORIA

Insisto, la polémica sobre la transición y sobre Rusia en particular, está dominada por la ideología estatal de ese país. Tanto por las fuentes citadas como por los hechos que se cuentan los mismos resultan deformados y tergiversados por la ideología Estatal dominante. A pesar de los esfuerzos de Moyano por explicar lo honesto de sus fuentes lenino/trotskistas cae en todos los mitos ideológicos de esas fuentes.

No es que la idea prime sobre los hechos (como se pretende atribuirme, para descalificar lo que expongo), sino que los hechos contados por el leninismo, están filtrados por la obra ideológica de la socialdemocracia y el Estado ruso. Nada fue ni es como cuenta la socialdemocracia y el leninismo

Se sabe y se conoce que el estalinismo y el leninismo construyeron la historia según los intereses del Estado Imperialista ruso. Todos conocen el libro de Orwell 1984 que escribió en 1948 en el que retrata la sociedad Rusa como si fuera una ficción para el 1984. En fondo describe lo que ya existía y como se falsificaban los hechos históricos (hasta cambiando citas, fotos y hechos del pasado) en función de los dictámenes del Gran Hermano (Stalin) y el Ministerio de la Verdad

Pero a pesar de eso se repiten todos los grandes mitos que ese Estado construyó sobre “la revolución”. Todas las fuentes leninistas, estalinistas, trotskistas repiten un conjunto grosero de mentiras sobre el desarrollo mismo de la lucha revolucionaria en Rusia, descalificando las luchas históricas del proletariado revolucionario durante todo el siglo XIX y principios del XX y sobrevalorando hasta el absurdo el papel del partido bolchevique como si hubiese sido un partido revolucionario cuando en realidad nunca lo fue

Moyano me acusa de partir de ideas para analizar la historia y en realidad toda su visión de la historia rusa reproduce la construcción ideológica y mentirosa que el Estado ruso construyó citando fuentes Estatales: es él que solo parte de ideas del Estado como si fuesen hechos.

No solo se disimuló el terrorismo de Estado y la justificación ““marxista leninista” de ese terrorismo en nombre del “socialismo”, sino que toda la historia de Rusia fue armada en función de inflar el papel supuestamente proletario y revolucionario de los bolcheviques distorsionando todo el resto. Si se quiere realmente discutir sobre hechos, lo primero que tendría que hacerse es buscar fuentes NO ESTATALES…, utilizar como fuentes las de los perseguidos, de los presos en los campos, de los luchadores sociales revolucionarios. ¡Y no de los leninistas! ¡no de los defensores del Estado ruso!

¿o no pensamos lo mismo de “nuestra experiencia” en el Cono sur…? ¿Se puede confiar en la versión de los milicos o la de las oposiciones democráticas a ellos que están hoy en el poder? ¿Por qué no aplican eso a Rusia?

Así se ha constituido el mito de que los bolcheviques fueron el “partido de la insurrección” y el “partido proletario”, cuando en realidad no fue ni lo uno ni lo otro: hasta el 17 fue un partido de intelectuales burócratas y arribistas que abiertamente declaraban llevarle la ideología socialdemócrata a los obreros y reclutarlos en base a ello. Frente al zarismo como todos los socialdemócratas siempre habían sido una oposición exclusivamente oscilante, democrático burguesa, y reformista y su horizonte era la “Asamblea Constituyente”. Por eso hasta los presos socialdemócratas eran tratados en forma privilegiada frente al calvario que sufrían los presos revolucionarios, no se los torturaba, desaparecía y ejecutaba como a tantos revolucionarios sociales.

Pero todo ha tenido “final feliz” en el mito bolchevique que acomodó la historia en función del resultado (el PODER LENINISTA) como en “1984”

Así, si ese partido se opuso a la insurrección como en junio/julio de 1917 cuando el proletariado salió a las calles dispuesto a derrocar al gobierno provisorio bajo la consigna de “todo el poder a los soviets” y Lenin y Trotsky lograron frenar el movimiento y salvar a los ministros de ser linchados, la historia oficial dirá que se trataba de la estrategia genial de un Lenin porque no “el proletariado no estaba pronto”. La actuación contra la revolución es desde entonces un problema de “táctica leninista”: cada vez que se ponen del lado del poder dirán que es una cuestión “táctica”. Como en la defensa del parlamentarismo, el sindicalismo y las Asambleas Constituyentes

Cuando siguiendo las consignas revolucionarias y anarquistas que contradecían las consignas bolcheviques, el proletariado armado disuelve por la violencia, ese centro de la contrarrevolución democrática que era la Asamblea Constituyente, los bolcheviques dirán que en realidad esa acción no la dirigieron los anarquistas porque Zhelezniakov (revolucionario que a la cabeza de un grupo decidido dirigiera la acción)antes de morir, unos años después, ¡habría confesado haber roto con el “anarquismo pequeño burgués,” y adherido al “marxismo leninismo”! Por supuesto que de tal “confesión” solo hubo testigos policiales y del aparato del Estado. Detalle tras detalle se han construido las versiones oficiales: estalinista, trotskista, que es la que divulgan personajes como Broué, repiten y amplifican pintando de revolucionario a los bolcheviques.

Hoy se lee toda la historia en función de un pasado distorsionado y deformado por los leninistas que dicen que antes que ellos sólo existía una oposición populista, cuando en realidad el socialismo en Rusia desde un siglo antes se define como revolucionario, anarquista, comunista, etc.

Moyano defiende el punto de vista estatal y socialdemócrata leyendo toda la historia pasada del socialismo revolucionario en función de esa visión. Esta es la prueba irrefutable de ello:“Es decir, todos los actores políticos esperaban una revolución burguesa anti-absolutista del tipo del que estaban acostumbrados a ver a partir de la Revolución Francesa…” ¡textual de Moyano!

Esto es absolutamente falso, los únicos que pensaban así eran los socialistas demócratas, pero no los socialistas que se habían definido a sí mismos como revolucionarios

Moyano agrega: Con presencia de masas obreras, por supuesto, como lo fueron todas, pero en el papel de tropa de fuerzas políticas de conducción de tipo burgués. Así fueron las revoluciones del S XIX y así se trato de interpretar también a la revolución rusa de 1905, sobre la que hubo una aguda polémica, que nunca se terminó de saldar.

La discrepancia que había entre las corrientes marxistas era solamente sobre el grado de protagonismo político de clase obrera, como queda muy claro en este título de Lenin: Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”

En realidad esta versión, que es la oficial del Estado ruso, se basa en la visión eurocentrista de la socialdemocracia Europea: para ella todo lo anterior es populista, pre-socialista y no suficientemente “proletario” (visión obrerista e industrialista). Para el “marxismo leninismo” luego todas las luchas anteriores eran “atrasadas”, “campesinas”, “antifeudales”… Hasta la consigna finalista “tierra y libertad”(1) es leída por la socialdemocracia como populista y como reformista: según ellos no se pelea por la tierra y la revolución sino por el reformismo agrario. En función de esa revisión de la historia llegarán incluso a suprimir el calificativo de revolucionarios, de comunistas con que se designaban quienes peleaban por “tierra” y serán designados por la historia posterior, la historia oficial leninistas como “populistas”

Los socialdemócratas rusos, muy lejos de las luchas sociales en su propio país, sostenían lo mismo que sus pares de Europa: ¡eran tan eurocentristas como ellos!

Pero van más lejos la historia posterior construida por el “marxismo leninismo”  (incluido Broué y lo que repite Moyano) oculta y desfigura un siglo de guerra social contra el capital y el Estado en Rusia

¡Borraron de la historia a los miristas (comunismo histórico ruso), a los bakuninistas, a los terroristas, a los maximalistas, a los anarcoscomunistas, a los socialistas sin partido y revolucionarios que tomaban las armas contra el poder y que habían marcado la lucha histórica contra el zarismo! ¡Es como si nunca el zarismo hubiese tenido que soportar, por ejemplo, la guerra social de Bialystock que conmovió en 1905 no sólo a Rusia sino a todo el viejo imperio de la Gran Rusia,  en aquella confluencia histórica de los anarquistas comunistas, los socialistas revolucionarios de izquierda y todo tipo de maximalistas (sinónimo de los revolucionarios que rechazaban el programa mínimo) que duró meses, superó fronteras nacionales y radicalizó las juventudes proletarias de innumerables pueblos y grandes ciudades (entre ellas: Ekaterinoslav, Odesa, Varsovia, Bakú…)

La diferencia histórica real entre Europa y Rusia fue que la nefasta influencia de la socialdemocracia como partido histórico de la burguesía para el proletariado empezó a tener una fuerza mucho más tarde. Justamente por eso durante un siglo los socialistas en Rusia no se definían como demócratas, ni socialdemócratas, sino como revolucionarios, designándose a sí mismos como “revolucionarios”, “internacionalistas”, “terroristas”, “maximalistas” “partidarios de la Alianza” ,“anarquistas”, “comunistas”, “comunistas anarquistas”, “socialistas revolucionarios de izquierda”, etc.

Es totalmente falso lo que dice Moyano de que todos los actores políticos esperaban una revolución burguesa antiabsolutista.  Al contrario SOLO los socialdemócratas (sus mencheviques y bolcheviques) tenían esa concepción tan mecanicista, limitada y contrarrevolucionaria, porque eran totalmente ajenos al movimiento mismo del proletariado contra el Estado.

¡Sólo quienes habían desarrollado la ideología de las tareas democrático burguesas esperaban las tan mentadas tareas democráticas! La enorme mayoría de los luchadores sociales, los que soportaron todo el peso de la guerra abierta contra el zarismo, se definían abiertamente por la revolución destructora de toda opresión (incluida la capitalista) y  de todo Estado.

Para negar el papel histórico del socialismo no democrático (¡no burgués!) la socialdemocracia impone la historia formal, en vez de “entender” el socialismo revolucionario como contraposición histórica y viviente al socialdemocratismo reduce todo a los partidos formales y nos dice con Moyano: “A la tesis de Ricardo de que el verdadero partido proletario en esa coyuntura es el Socialista Revolucionario,no le encuentro sentido. Los SR sostuvieron e integraron el Gobierno Provisional”

¡Cómo le vas a encontrar sentido si la deformás!

Si transformás lo histórico social sobre el socialismo revolucionario y no democrático en lo que hace en un momento dado una parte del partido formal de los “socialistas revolucionarios”. Justamente una parte ínfima democrática y burguesa que nunca fue considerada parte del socialismo revolucionario (sino definido como parte de la socialdemocracia estatista) y que cuando se constituye en Gobierno para parar la revolución, como harían los bolcheviques unos meses después, es considerada traidora y contrarrevolucionaria por todo el movimiento social del proletariado:

¡El socialismo revolucionario llamó desde el principio a continuar la lucha revolucionaria contra ese gobierno!

El proletariado con y sin partidos, los revolucionarios sociales y los socialistas revolucionarios continuará luchando abiertamente contra todos los Gobiernos y derrocarán a todas las instituciones estatales hasta octubre/noviembre 1917 y ni siquiera contentos con ello llamarán a la “tercera revolución” por un verdadero socialismo revolucionario contra los bolcheviques, que como Kerensky antes frenaban la revolución(2) 

También se falsifica a Marx

Bakunin y “Stepniak”, Nechaiev y Kropotkin… así como sus miles de compañeros, sus escritos, manifiestos y bombas, sus insurrecciones urbanas y sus guerrillas rurales, la más impresionante guerra social ejemplo de lucha revolucionaria mundial hasta 1917, nunca existieron. La historia oficial leída desde el punto de vista socialdemocrata y leninista y llevada a su extremo por Moyano declara que antes de los bolcheviques el movimiento social era sólo democrático y no tenía más horizonte que la democracia

Pero como si esto no fuese suficiente, también la historia filtrada de la socialdemocracia falsifica a Marx, diciendo que éste no concebía la revolución socialista en un país atrasado. Moyano también repite esta falsedad e incluso escribe varios artículos tomando esa falsedad como fundamento de todo las elucubraciones que realiza después: “Marx se equivocó…” etc. (3)

Es verdad que, dada la dominancia de la ideología socialdemócrata en Alemania y Europa entonces, el punto de partida de Marx sobre Rusia era una la visión según la cual en Rusia no se luchaba por la revolución social, aunque contradijera lo que decían las acciones y sus compañeros de la AIT en Rusia y otros países de Europa del Este (con los que Marx y Engels tenían correspondencia) y , así como sus contrincantes internacionalistas como Bakunin (¡ paradoxalmente éste tampoco creía que el socialismo revolucionario pudiera prosperar en Alemania!) y sus compañeros de la Alianza.

Marx al principio no veía en la lucha del MIR (es decir la comunidad agrícola) contra el zarismo y el capitalismo, una tendencia al comunismo. Pero en base a cientos de discusiones con los militantes internacionalistas rusos (concretamente con muchos que se reivindicaban de la AIT y particularmente con algunos que difundían y traducían la obra de Marx al ruso, de lo cual hoy hay varios volúmenes publicados) Marx fue comprendiendo el contenido directamente comunista de esas luchas

En forma cada vez más rotunda y contra toda la socialdemocracia eurocentrista, Marx afirmará la posibilidad de la revolución internacional generalizada en Europa del Este y del Oeste. Incluso hará, más de una vez, la previsión de la confluencia de esa resistencia comunista del MIR y las luchas proletarias de Europa occidental. Es decir que Marx afirmará abiertamente la posibilidad de la revolución directamente comunista en lo que la socialdemocracia considera “países atrasados”. El propio Marx se referirá a ese movimiento como comunista y en varios textos define a los del MIR como “viejos comunistas rusos”

Esa afirmación contiene la aceptación de la tesis socialista revolucionaria rusa, que era muy común en ese país, de que la resistencia de la comunidad agrícola en Rusia no pertenecía solo al pasado sino al futuro revolucionario, que esa resistencia es directamente comunista y que la vida comunitaria de esa parte del proletariado lo prepara para una lucha que no requiere pasar por la fase democrática porque ya contiene el proyecto de futuro socialista

De más está decir que todo esto ha sido sistemáticamente ocultado por el leninismo  en su manipulación de la obra de Marx y Engels…Roger Dangeville denunciaba en los años 70 que la mayor parte de la obra de Marx no publicada concierne... Rusia (¡más de 20 por ciento decía!) y explicaba que se había censurado porque lo que Marx dice de Rusia, como centro del despotismo europeo, nunca le gustó a Stalin. En realidad el marxismo leninismo como conceptualización ideológica es demasiado contradictoria con lo que dice el propio Marx. Han mentido demasiado, no se puede olvidar que la lectura que se hace de Marx es estatista, la crítica de todo Estado por parte de Marx se ha ocultado, así como sus textos más claros.  En cuanto a Rusia el marxismo leninismo ha ocultado sistemáticamente  las múltiples declaraciones y cartas de Marx sobre Rusia porque eran a favor del socialismo revolucionario en la que no esconde en absoluto su simpatía por la acción directa contra el zarismo. El apoyo de Marx de la lucha revolucionaria del proletariado en Rusia nunca fue condicionada por la ideología democrática y etapista que desarrollaría, ya en esos años Plejanov, padre ideológico de la socialdemocracia rusa y del propio Lenin.

La falsificación histórica es tremenda. Moyano no parece tener ni idea de la fuerza de la ideología socialdemocrática. Al reducir eso a una simple cuestión de idea que no puede primar sobre la materia (¡!!) termina repitiendo toda la falsificación histórica que la socialdemocracia ha construido, como si fueran ellos los que habrían comenzado a luchar verdaderamente por la revolución proletaria. ¡Cómo si la ideología socialdemócrata y la falsificación leninista fuese sólo una idea!

Hasta es falso que alguna vez los bolcheviques tuvieran más obreros en Petrogrado y Moscú que el socialismo verdaderamente revolucionario, como también es falso que fueron los bolcheviques los que hicieron “la revolución de octubre”… Esos son leyendas, cuentos, historietas fomentados por la historia oficial, pero no hechos. Lo que realmente hicieron los bolcheviques es inscribirse en ese movimiento para afirmarse como Gobierno del Estado zarista o dicho de otra forma su principal actuación en el proceso insurreccional fue subirse al carro y apropiarse del Gobierno para inmediatamente llamar al fin de la insurrección

Pero la revolución de octubre fue mucho más que eso, el mismo derrocamiento de Kerensky y la disolución de la Asamblea Constituyente se hizo a pesar de la enorme mayoría de los bolcheviques, que obedecían a los Kamenev, Zinoviev…. La historia oficial bolchevique miente dándole un protagonismo que los bolcheviques no tuvieron y oculta sistemáticamente que su papel trascendente viene por el reconocimiento pre insurreccional que los socialdemócratas rusos tienen en el campo de la diplomacia internacional. Así se ocultan y se disimulan sistemáticamente el papel fundamental que las negociaciones en nombre del Estado Ruso con Alemania tuvieron antes y enseguida después de la insurrección fue lo que más facilitó la consagración de los bolcheviques internacionalmente como Gobierno de Rusia. No debe olvidarse que de ese mismo reconocimiento y consagración, así como del llamado a parar la revolución social, surge la consolidación nacional y las paces imperialistas, así como la represión del proletariado revolucionario que llamaba a continuar la lucha por la revolución social.

¡No debe olvidarse que hasta lo más elemental de rechazar toda paz imperialista y separada era traicionada por las negociaciones bolcheviques, desde antes del derrocamiento del Gobierno provisorio!

La socialdemocracia y sus tareas democrático burguesas

Esa falsedad histórica, de que el proletariado en lucha en 1917 sólo aspiraba a una revolución burguesa (“todos los actores políticos esperaban una revolución burguesa anti-absolutista”),que sigue repitiendo hoy la socialdemocracia leninista es, hay que reconocerlo un triunfo de la contrarrevolución, logrando esconder con esa ideología la verdadera historia de la lucha proletaria. Es en base a esto que se dice que “la revolución es igual al poder bolchevique”, cuando en realidad el poder bolchevique fue el principio del fin de la revolución social en Rusia

En efecto, el movimiento histórico del proletariado ruso NUNCA partió de las tareas democrático burguesas, sino de la lucha contra la explotación y la opresión capitalista: en realidad siempre la lucha proletaria parte de esa necesidad vital y no de las ideas. Pretender que el proletariado deba pasar primero por la democracia es ya en sí la mayor de las mentiras y falsificaciones: ¿cuándo la lucha contra la explotación tuvo ese punto de partida?

Fue la socialdemocracia que al decir de Kautsky y Lenin, introdujo esa ideología de los intelectuales burgueses en el proletariado…En las dos primeras décadas del siglo XX las organizaciones de los proletarios se dividieron en base a ello entre quienes no aceptaron esa ideología burguesa y proclamaron la necesidad de luchar por el socialismo revolucionario y los socialdemócratas que sostenían la necesidad de hacer una revolución exclusivamente burguesa

En esto la socialdemocracia, mencheviques y bolcheviques, fue coherente proclamando que los proletarios no eran socialdemócratas y que no entendían nada del “socialismo” de ellos (Kautsky, Lenin…), que sólo luchaban por sus intereses materiales (‘“economicistas” falsificaban ellos!) y que la socialdemocracia les debía explicar lo que era el socialismo, que ellos como “intelectuales burgueses” (¡no lo digo yo sino Lenin!) “debían introducir en la clase la consciencia socialdemócrata”, es decir la necesidad de las etapas, de la democracia, de las tareas democrático burguesas…, “para aprender a luchar por el socialismo”. También es coherente el hecho de que los bolcheviques mismos se definían como intelectuales burgueses que organizarían a los proletarios, en contraposición con los partidos proletarios de entonces que luchaban contra el capitalismo y el Estado. El circulo histórico real se cierra de esa manera: fue la socialdemocracia, es decir los intelectuales burgueses, reformistas y estatistas quienes impusieron en el proletariado esa ideología de hacer las tareas democrático burguesas, desarrollando el capitalismo y apoyando al Estado en vez de luchar contra ellos

HECHOS E IDEAS

Ninguno de estos procesos históricos de revolución y contrarrevolución parte de la idea (¡como alguno de los contrincantes me quiere hacer decir!), sino de la práctica social. Claro que, el desarrollo de las contradicciones del capital determina las luchas revolucionarias y la reacción contrarrevolucionaria. Pero las ideologías no se encuentran solo en el mundo de las ideas como cree el materialista vulgar, sino que son una fuerza material y social y parte decisiva de la contrarrevolución efectiva, real, material

El partido de la contrarrevolución no parte de ideas, parte de relaciones de fuerzas, pero esas relaciones de fuerza son también y fundamentalmente ideológicas. ¡Sin la cohesión ideológica todo el edificio del capital se vendría abajo! No es por la fuerza numérica que la contrarrevolución se impone, sino porque una parte importante de los proletarios, incluso la mayor parte de ellos, están dominados por la ideología dominante y por eso son utilizados por el Estado contra sus propios compañeros.

La ideología dominante no es un conjunto de ideas, sino que “cuando se apodera de las masas (Marx)… es una fuerza material” que explica por ejemplo el leninismo y el estalinismo hayan incorporado a miles de proletarios al Estado al servicio del orden del capital; o para dar un ejemplo más cercano a nosotros, que hace que la mayoría de proletarios uruguayos se interesen más, en hablar de futbol y votar a Mujica/Tabaré que leer a Moyano, e interesarse por la liquidación de la revolución en Rusia. ¡Subrayar la potencia contrarrevolucionaria de la ideología no tiene nada de Hegeliano y de hacer primar la idea sobre las relaciones de fuerza y las relaciones de producción! ¡Sostener lo contrario es una maniobra oscurantista que lejos de contribuir a la discusión la confunde!

La ideología socialdemócrata de que la revolución social contra el capital y el Estado es imposible y que son las tareas democráticas burgueses, se mama desde chico en la escuela y la familia. Esa ideología sigue todo el proceso en Rusia y actúa contra la revolución durante todo el proceso. Fue también el argumento de Lenin para hacer la apología  del capital, de las medidas capitalistas y de la defensa del capitalismo de Estado (que para Lenin es lo mismo que el socialismo de Estado). La historia de los socialdemócratas (mencheviques y bolcheviques) es la historia de la imposición de esa idea entre los proletarios, como lo es su pata complementaria ¡el terrorismo del Estado zarista! En base al atraso siempre defendieron el capital como un progreso.

En el momento más álgido todo ese proceso esa ideología se resquebraja y hasta los socialdemócratas consideran necesario adoptar el programa revolucionario (Lenin quiere imponer las tesis maximalistas a su propio partido socialdemócrata por lo que envía sus tesis de abril), pero en última instancia esos mismos socialdemócratas lograrán imponer al proletariado su tesis de que el socialismo no es posible por el atraso ruso, que destruir al Estado tampoco y en base a ello se acoplarán con sus pares imperialistas: acuerdos de paz Brest- Listovsk, Rapallo, pacto con Hitler…etc.

Así por ejemplo la fuerza de la socialdemocracia en Rusia y de los bolcheviques en particular, no viene de la cantidad de obreros industriales como sostiene el materialismo vulgar y la historia oficial (forma parte de la falsificación del poder el decir que los bolcheviques eran más “obreros”) sino por la potencia histórica del partido socialdemócrata internacional y sus relaciones con el resto de partidos burgueses, por la educación y cultura burguesas, por las relaciones con el zarismo (la represión zarista siempre trató diferente a los socialistas democráticos) y con el Imperio alemán, hasta llegar al extremo de que en plena guerra imperialista se haya impuesto el acuerdo de la extraterritorialidad del tren que condujo a Lenin a Rusia y el financiamiento imperialista de las publicaciones socialdemócratas gracias a las cuales ganarán mucha fuerza entre los proletarios: ninguno de las organizaciones revolucionarias del proletariado tuvo tal entrada de dinero fácil. La fuerza del bolchevismo fue fundamentalmente la fuerza del imperialismo y capitalismo mundial en transformar, la guerra social contra todos los imperialismos, en paz separada e imperialista y desarrollo del capital.

También eso fue camuflado, desfigurado diciendo que eran historias que contaban los reaccionarios y por supuesto que las tesis de abril de Lenin pasaron a ser una adaptación genial del líder máximo al espíritu revolucionario del proletariado, ocultándose el hecho de que si para el proletariado las mismas eran tan “normales” era porque las conocían perfectamente por ser un plagio de las tesis de los maximalistas como sostiene Jacques Baynac en su monumental obra “LOS SOCIALISTAS REVOLUCIONARIOS” que permitió conocer una parte fundamental de la lucha de clases en ese país totalmente enterrada por el leninismo

* * *

Hubiese querido entrar de lleno en el tema de la transición pero la lectura ideológica (socialdemócrata, leninista, estatista…) de mis contribuciones provocan un conjunto de tergiversaciones y deformaciones, confundiendo la revolución con la contrarrevolución lo que me han obligado a aclarar antes:

-       este asunto previo sobre la falsificación de la historia social de Rusia por parte del Estado leninista.

-       Y responder a esa falsificación según la cual el denunciar el carácter contrarrevolucionario de la socialdemocracia y el leninismo sería no ver la revolución en Rusia, sería desconocer la lucha revolucionaria del proletariado en Rusia como groseramente se ha permitido escribir Moyano: “Ricardo que sólo ve en la revolución rusa una contrarrevolución capitalista”…”

Como desarrollaré en una próxima nota, sostengo POR EL CONTRARIO que en Rusia fue necesaria una contrarrevolución capitalista internacional por la importancia histórica de la revolución social en ese país

Justamente en eso estriba la importancia contrarrevolucionaria del leninismo y el estalinismo que resulta imprescindible denunciar. La clarificación de ello también requiere una nota

notas

(1)Sin dudas será Ricardo Flores Magón el que explique mejor en lengua castellana el carácter  finalista, es decir revolucionario y comunista de esta consigna en total contraposición a la visión populista actual.

(2) Evidentemente que la historia del socialismo revolucionario está también plegado de contradicciones, por lo que dentro de ese proceso algunos sectores como los más anarquistas acusarán a otros de hacerle concesiones a la democracia. Siempre lo formal desfigura las contradicciones reales. En este sentido puede señalarse la participación en el Gobierno de Kerensky y sobretodo de quienes fueron la fuerza decisiva en la insurrección del 17 en el Gobierno Bolchevique, pero ese fenómeno como se sabe ante la afirmación de la política y paz imperialista del bolchevismo la ruptura fue inmediata y continuaron su lucha insurreccional por la revolución social.

(3)También forma parte de una lectura lenino estalinista de Marx considerar a dicho militante como un socialdemócrata y en general atribuirle una concepción democrática y estatista de la revolución. Es, con esa base, que el leninismo construyó una concepción de la transición al socialismo estatista, focalizando “la transición al socialismo” en un solo texto de Marx: la crítica al programa de Gotha. Volveré sobre el tema que constituye la quintaesencia de la concepción socialdemócrata y leninista del “pasaje al socialismo” y como los lectores de PP saben la supuesta explicación de que en Rusia o Cuba habría existido algo de “socialismo”

RICARDO - postaporteñ@ 1366 - 2015-03-17 08:31:21
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